domingo, 6 de diciembre de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Se llamaba Isabel...


                           


Su nombre está estos días en los medios de comunicación,  no porque hayan querido ponderar y valorar su obra, sino por el vilipendio entre políticos. Han dado su nombre - ¡veremos lo que dura! – a un reciente hospital de Madrid.

Se llamaba Isabel Zendal. Nació en 1717,  y murió en Puebla de los Ángeles (México),  olvidada. Fue la segunda hija y la única niña de su pueblo, que en su tiempo, acudió a la escuela con el párroco. Su pueblo natal, la parroquia de Santa María de Parada, en el municipio de Órdenes entre Santiago y La Coruña. Terreno de esquistos, tremedales y cultivos de grelos, nabos y maíz . Sus padres, campesinos ‘pobres de solemnidad’.

Infancia dura y mísera. Con trece años, muere su madre de viruela. Con veinte, entra trabajar en el Hospital de Caridad de La Coruña fundado por Teresa Herrera como ayudante; luego, rectora. Madre soltera con veintidós años, lucha contra todas las adversidades y cría a su hijo, que va a permanecer siempre a su lado. En 1800 es rectora de la Inclusa de La Coruña, con un salario mensual de cincuenta reales y una libra de pan diario.

El rey Carlos IV, (España no fue solo a vender esclavos y a matar indios) crea la Expedición Filantrópica para llevar la vacuna contra la viruela a América. Al mando de la expedición va el médico – otro héroe, en el olvido - Francisco Javier Balmis. Veintidós niños (no va ninguna niña) serán los portadores para la transmisión de la vacuna. Una mujer, que hará de madre y de auxilio de los niños, va en la expedición. Era Isabel Zendal, con ella, su propio hijo.

En 1803, en el barco María Pita – otra mujer – parten de La Coruña, pasan por Santa Cruz de Tenerife. Permanecen un mes vacunando. En 1804 ponen rumbo a Puerto Rico a donde llegan en febrero;  luego, Acapulco y después en el Magallanes a Filipinas. Llegan a Manila en abril de 1805. En 1809 regresan a México. Isabel pide que se le abone a su hijo la pensión a la que tiene derecho. El espabilado de turno se la birla… No regresan a España. Ya no se sabe nada de ella.

La Organización Mundial de la Salud, la reconoce como la primera enfermera de la historia en misión internacional. En España, casi una desconocida a pesar de su labor inconmensurable. Se llamaba Isabel, nació pobre y murió pobre, a caballo entre los siglos XVIII y XIX.


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