martes, 15 de junio de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Género y número

 

 


Eso lo estudiábamos cuando los textos de Gramática venían firmados por Fernando Lázaro Carreter y Evaristo Correa Calderón, la Editorial Anaya. De eso hace mucho tiempo, tanto, tanto, que con el cambio de las cosas, uno a veces ya duda hasta de su existencia.

Decía el otro día Javier Caraballo en un artículo, que en Andalucía es el único lugar donde la temperatura que para nosotros es casi lo mismo que calor, cambia de género. Lázaro Carreter y Correa en su Gramática hablaban de tres géneros: masculino, femenino y neutro. Pues bien, según Caraballo, hasta los cuarenta grados, aquí, es masculino. Se le llama simplemente calor.

El diminutivo no tiene nada que ver con el género.  Se usa cuando, cariñosamente decimos ¡qué calorcito más agradable! Eso viene cuando al llegar de la calle, esas noches de invierno donde hay que tomar las esquinas con doble velocidad, uno entra al confortable hogar…

El calor, ese calor de las tardes de invierno, donde la recacha es el lugar apropiado para ‘arreglar’ el mundo y verlo todo de otro color, es agradable, placentero, amigable. Claro que dicen que los viejos, y  las  recachas no hacen buenas migas y con los cambios de temperatura aparecen las pulmonías y todas esas cosas malas que llegan solas.

A partir de los cuarenta grados, en Andalucía, ya se cambia de género y ya es ¡la calor! o las calores. (Que sea en femenino no creo que tenga ninguna connotación de otro carácter) pero eso de la calor, y los chorros de sudor, cuando uno siente cómo corren las gotas de sudor por el cogote, producen una situación de acongojo que por una sombra se da hasta lo que no se tiene.

Con el frío es distinto. Al frío no se la aplica el género pero sí el número y entonces, cuando se acerca la Navidad, el Villancico se encarga de dar el pronóstico del tiempo para evitar que coja al Niño desprevenido y va y le canta: “Al tirití, tiriando de frío….” Y le anuncia que los fríos (número plural) están por venir…

Una copla popular sin decirlo, ya dice mucho y canta: “Por la mañana el rocío, / al mediodía la calor (o sea, por encima de los cuarenta, eso no lo dice la copla, pero lo digo yo), / por la noche los mosquitos…/ No quiero ser labrador”.

lunes, 14 de junio de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por el hilo al ovillo





Las imágenes ofrecían un mar azul, a veces con olas como pañolitos blancos y una embarcación que daba vueltas sobre un punto imaginario, horas y horas. Desde la orilla, las miradas lo seguían con ansiedad. En la lejanía, el horizonte.

El buque del Instituto Oceanográfico Español (IOE) Ángeles Alvariño, ha entrado en todas las casas españolas a través de los telediarios. La tragedia de Tenerife y la labor de búsqueda que han realizado sus profesionales, ha llevado primero, una esperanza imposible, y luego, la consumación de la tragedia.

¿Por qué ese nombre? ¿Quién fue Ángeles Alvariño? Muy poca gente en nuestra tierra conoce quien fue esa mujer, ferrolana de nacimiento (1916-2005). Es la primera mujer española que figura en la “Enciclopedia de científicos del mundo” por su labor investigadora de los fondos marinos.

Estudió en la Universidad Central, en Madrid, pero la guerra civil truncó sus estudios pero no su vocación. Llegó a doctorarse con cincuenta años y toda su vida, ‘contra viento y marea’ la dedicó al estudio de los océanos.

Su labor en España como mujer, estuvo plagada de obstáculos. En 1953 embarcó en un buque científico británico, pero aquello tampoco fue un camino de rosas. Sin embargo, como consecuencia de su dedicación y trabajo, descubrió veintidós especies marinas que no se habían conocido con anterioridad.

Becada por el Instituto Oceanográfico de Madrid, y después por el Oceanographic Institution de Massachusetts, se abrió paso y llegó a ser una autoridad con proyección internacional según ha informado el periódico El Español en un reportaje sobre su labor en el campo de la zoología marina.

Durante un tiempo, el que va de 1956 a 1963, se asentó en California desde donde realizó estudios en los Océanos Atlántico, Pacífico e Índico sobre el plancton y las medusas, así como la vida en los mares, su desarrollo y la influencia que la mano del hombre iba dejando poco a poco.

En España - tampoco es una novedad – su reconocimiento le llegó tarde. Su tierra natal en 1993, le concedió la Medalla de Plata de Galicia “por su labor científica y por su impacto internacional” y posteriormente la Xunta creó becas con su nombre para apoyar a jóvenes investigadores del mar. Su legado se encuentra en el Archivo Municipal de A Coruña y su prestigio es más reconocido fuera que dentro de España. Ya se sabe…

domingo, 13 de junio de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Alonso Cano, de moda.

 

 


Alonso Cano (Granada 1601-1667), pintor, escultor y arquitecto, una de las figuras más importantes del siglo XVII, vuelve a estar de moda. Un cuadro suyo, la Diosa Juno (1638-1650) ha sido adquirido por el Museo del Prado por 270.000 euros a una colección particular madrileña.

El cuadro rompe con lo admitido en aquella época al pintar un desnudo, tendencia que hasta entonces no había tenido aceptación por ‘motivos de puritanismo’ en la pintura barroca española, no así en la italiana y en la de los Países Bajos.

Esta obra ha pasado por diferentes manos. A finales del siglo XX fue detectada por Alfonso E. Pérez Sanchez y ahora llega al Patrimonio Nacional, enriqueciendo así el inconmensurable depósito, con uno de los dos desnudos – el otro, está en la Academia de Bellas Artes de San Fernando – del gran pintor barroco.

Alonso Cano era de ascendencia manchega. Su padre, con quien aprendió el oficio de ensamblador de retablos, era oriundo de Almodóvar del Campo, su madre, de Villarrobledo, ejerció la pintura y el dibujo con las limitaciones propias a una mujer en aquel tiempo.

Se trasladaron a Granada, donde nació Alonso. En una visita a la ciudad, Juan del Castillo vio las cualidades del niño y aconsejó a sus padres que se trasladasen a Sevilla, donde había más ambiente artístico. Entró en el taller de Pacheco donde coincidió con Velázquez. Con Juan Martínez Montañes, aprendió escultura…

Posteriormente se trasladó a Madrid, donde pinta entre 1638 y 1650 la Juno que acaba de adquirir el Prado. Un año después, en 1651 muere asesinada su segunda mujer, Madgalena de Uceda. Le acusan del asesinato y llega a ser torturado pero no se lo pueden probar. Tras una estancia en Valencia, regresa a Madrid y luego a Granada.

En su taller de escultura granadino, tiene como alumnos a Pedro de Mena y a José de Mora. Alonso Cano ya está consagrado como un artista en todo esplendor. Trabaja mucho para la catedral granadina (la fachada es suya) donde fue racionero.

Sus Inmaculadas son quizá las obras en las que ha desarrollado un arte más en conexión con la sensibilidad de la religiosidad de su tiempo, sin que por ello desmerezca la pintura – en la catedral de Málaga hay una Virgen del Rosario de gran calidad – o las otras realizadas en la catedral granadina.