miércoles, 16 de agosto de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: la Cancula

El paso de los años no hace más que afianzar en los recuerdos aquellos lugares, los momentos  que fueron y ya no son, los días que se desgranaban entre soledades y sueños, la vida que se abría, y que sin darnos cuenta se fue más rápida de lo esperado…


Morales García, J. Álora, memoria gráfica de un siglo. Málaga 2011

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Se queda...

Lo ha dicho la ínclita concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sabadell. Esta señora le ha encargado a un historiador (por los resultados un erudito y autoridad en la materia algo dudoso) un estudio sobre quiénes deben tener su nombre en el nomenclátor  y quiénes no.
En Cataluña  - por donde entró el Modernismo y muchas cosas buenas  -parece que todo lo que huela a español es como el olor de la soga en la casa de un ahorcado, y produce urticaria en la piel y algo por dentro que todavía no han definido muy bien qué es.

El señor historiador ha determinado que un grupo de españoles ilustres: Quevedo, Lope de Vega, Tirso, Bécquer, Goya… y un tal Antonio Machado, que como Cartago, según dijo aquél en el Senado romano, “Cartago delenda est”  (Cartago debe ser borrado del mapa).  Pues, eso. Del mapa y del nomenclátor callejero y de plazas.

Anoche un amigo me contó que don Antonio pasaba, camino del exilio, la frontera a pie. Lo reconoce María Zambrano, se lo dice a su padre quien lo invita a subir a su coche. Don Antonio contesta que no, que el pasaba andando como la pasaba el pueblo…. ¿Cabe más dignidad?

Pues ya ven, las ilustradas mentes dicen que éste tampoco es digno de que su nombre figure en la esquina de la calle. Éste que escribió aquello de “caminante no hay camino / se hace camino al andar” y que le preguntaba a Palacio si la primavera ya vestía las ramas de los chopos del río y los caminos y le pedía que llevase al Alto Espino  -“donde está su tierra” - los primeros lirios y rosas de la huerta…

Escribió don Antonio, también, que era una desgracia venir a caer en  una España que muere o en una España que bosteza. “Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios / una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.


Don Antonio reposa en Collioure, por cierto, donde se habla un catalán más puro que el que se habla en Sabadell. Si los muertos hablan entre dientes y esbozan sonrisas, habrá dejado escapar eso de “mala gente /que camina / y va apestando la tierra”… Y eso que no había conocido a estas lumbreras, aunque la concejal diga que él “se queda”.

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martes, 15 de agosto de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: El Quebraero

 Pago rural que dio nombre al entorno y al lavadero público asentado, a pie de monte del Hacho, en su ladera a sol naciente. Durante un tiempo tuvo carácter de privado. En el siglo XIX,  y parte del XX, conllevaba el pago de un estipendio por  las mujeres usuarias para realizar las faenas. El Libro de Amillaramiento, Riqueza Rústica, de 1789 recoge que Ana María García Hidalgo adquiere por herencia de Cristóbal García Márquez, partido de la Dehesa de Flores, una suerte con naranjos y limones y algunos y olivos en el lugar de ese nombre.

MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. A partir de mañana...

El campo tenía su calendario propio. Unas veces lo marcaba la luna; otras, el devenir de las fiestas religiosas a las que se les daban dos sentidos, el propio de la festividad, y el que conllevaba empuñar la mancera del arado de cada día.

La Virgen de agosto cerraba el ciclo que va de Virgen a Virgen. Del Carmen, a la Asunción. Una, marinera, Virgen de la mar, y de la gente del rebalaje; gente con surcos en la cara y las manos endurecidas. La otra, de tierra adentro. No es menos duro el hombre tostado de solo a sol, ve viento a viento, de lluvia a lluvia, de amaneceres con el alba que rompe el lubricán y de anochecidas largas.

A partir de mañana, cuando yo era niño,  se abría la media veda de la paloma, codorniz y la tórtola. El campo desde muy temprano era un tiroteo constante. Los cazadores apostados en las cercanías de los pozos, en las charcas sobrevivientes en los ancones del arroyo, en el aguadero al que se acercaban a beber.

Se comenzaban a ‘guardar’ los suelos porque decían los viejos que de la Virgen hacia arriba la aceituna ya tenía aceite. Las cabras buscaban los pastos agostados en los rastrojos y no podían carear en los olivares.

Los primales habían terminado las granzas de la era. Se apartaban los que irían  a la ceba. Desde ahora hasta San Martín la alimentación se incrementaba; los otros seguían  en el campo. Iban a cebaderos aparte. No se mezclaban ya con los  hermanos de camada y se abría un ciclo que terminaba con molienda de maíz y garbanzos negros.

El maíz llega a su final. La mazorca, por la noches, en reunión de vecindad, quedaban si el sayo. Luego, al secadero del cascarero. Espacio abierto por el que entraba el aire, y cubierto para que las lluvias no las mojasen,  las secaba, convenientemente, después, vendrían a ocupar su sitio en granero compartido con el trigo, la cebada, los garbanzos…


Cada mañana se le daba un repaso a la higuera. Los higos, al pasero; los malucados para alimento del  ganado, amasado con afrecho. Los buenos tenían otro destino: el serete o la telera con granitos de matalahúga, y una pipa de almendra… O, tras mucho rehervir en el perol, espumado y concentrado, el arrope para las gachas y las migas los días de lluvia…. ¿Mojo?

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domingo, 13 de agosto de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Bombíchar

Se enclava, a orillas del Guadalhorce, en su margen derecha, entre la sierra de la Pizarra y el río. Simonet la identifica con la Bobaxter romana. En el siglo IV, en época relativamente próspera, aunque con reservas, puede hablarse del fenómeno socioeconómico donde se donde se aprecia un desplazamiento de las grandes propiedades hacia villas rústicas. Estas “Villae”, quintas, las hubo en el Guadalhorce, Villa Pompilia en Bombichar o en Canca. El Montepío de Cosecheros cita, en 1789: “que Andrés Miranda tiene una obrada de viñas en el partido de Bombichar de 10 @ de pasas”.


MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Dolor

El sol del medidodía estaba en su cenit. Zumbaban los tabarros; el calor hacía chiribitas. El campo seco se unía a un dolor sin palabras que se escapaba por la comisura de los labios. Se cerraron por fuera las puertas del templo.  Se echó a andar la comitiva. Una calle larga; tiene sembrados naranjos en las aceras. Todo era silencio.

Junto a las vías del tren, antes de pasar al otro lado de la estación, se despidió la comitiva. Alguien dijo que así era la costumbre del pueblo. Seguimos el grupo de amigos; hombres y mujeres musitan las palabras. Andábamos un camino conocido. Los coches sufrieron  un vaivén  raro y descompasado en la amortiguación a su paso el desnivel propio de los raíles del tren; era otro movimiento…

Por  un lado de la carretera  el cortejo siguió camino.  Pajotes agostados en los bordes; los olivos, alineados, donde siempre, en su sitio. Se avistan, a la izquierda, las figuras erguidas de los cipreses. Una leve brisa movía las copas; apuntaban a un cielo azul y limpio. Era como un querer despegar del suelo sin conseguirlo. No hay nubes; no hay pájaros; no hay palabras por encima de otras; no hay… Sigue, con paso lento, sin pausa el camino...

En la tapia, una puerta de hierro. Por debajo del medio arco de mampostería que la cierra una fecha: 1912. Otra fecha. Era, también 12, pero es el día doce, de un mes de los doce que forman eso que llamamos tiempo. Se cerraba otro tiempo.

Al finalizar el acto, Rafael nos ha llamado: Sebastián, Juan Jesús, Antonio, Pepe. Hemos acudido a su lado. De hecho ya estábamos junto a él. Unas voces entrecortadas de hombres, a coro, han entonado un Padrenuestro… Se han unido más voces; sobresalían en el silencio. Hay un acompañamiento de sollozos. No se evitan; no pueden evitarse.


Eran el mediodía de un día caluroso de agosto. El cuerpo de Puri se ha quedado al amparo de su Bobadilla, su tierra. Su recuerdo se ha venido con nosotros. Otra espina en los casi cincuenta años de amistad que nos une… Descansa en Paz, Puri.


sábado, 12 de agosto de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Cerro de Taivilla

Se ubica en la zona Este del término municipal.  La construcción del tren de Alta Velocidad a Málaga (AVE) llevó a cabo una obra faraónica en su interior perforándolo con un túnel. Aparece en la escrituras de 1757 otorgada por Pedro Díaz Castro y Lobato, en la que se funda una Capellanía dotada con un olivar en ese término. En el Catastro del Marqués de la Ensenada se recoge que Blas Sánchez Matheos tiene una suerte de tierra, en el partido de Taibilla (sic) que consiste en tres fanegas y en ella trescientas encinas.


MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008



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