sábado, 14 de julio de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Veneno



Se ha ido Juan. Se nos ha ido Juan Aranda Suárez,  el ‘Veneno’. Dice el Maestro Alcántara que hay gente se muere y gente que se nos muere. Te nos has muerto. Esto no se les hace a los amigos.

Un timbrazo del móvil alerta de un mensaje. Es mi primo Andrés. “Se ha muerto, el Veneno”. Pregunto: ¿Juan? Corrobora… Yo me las andaba de ‘procesión’ por el Corte Inglés. Ya sé que hay  procesiones más beneficiosas para el espíritu pero a veces…, pues ya ven…

Cuando he llegado al cementerio tu hija Mari me ha informado cómo ha ido todo. La última vez que nos vimos me dijiste que andabas regular. Me hablaste de la máquina de diálisis y de tus achaques…

Tú, Juan, que has sido un junco de elegancia. Tú, Juan, pinturero y portador de una figura diferente. Señor en el vestir. Impecable tu ropa negra y tus botillos de tacón alto, tu sombrero que te daba un toque especial, tan único que no tenías igual y ahora se te ocurre hacernos esta faena.

Un día – porque sabes del aprecio mutuo que nos hemos dado – te dije que Pepe Rosas, Juan Martín, el ‘Capitán’,  y tú formabais la Santísima Trinidad del folclore en Álora… Me esbozaste una sonrisa picarona, pusiste tu mano sobre mi hombro y te dejaste caer: “Tienes unas ocurrencias”.

Ahora, hace un rato,  he viso que tu grandeza no se ha perdido ni entre las dichosas cuatro tablas rodeadas de coronas de flores con lazos y mensajes para el momento. Todo da igual. Eras tú, Juan Veneno. Señor de genio y figura. Dicen de la descomposición de la muerte y esas cosas. Pero no, no es verdad, por lo menos, en esta ocasión…

Fuera había mucho ruido de gente que hablaba. Tu hijo me cuenta que esta mañana tu nieto Eloy fue a recoger la bandera, tu bandera, porque tú – y lo sabes ahora  con la clarividencia que ya es total – has sido quien mejor  ha bailado la bandera de Verdiales. Como platillero eras bueno, muy bueno. Para mover  la bandera, el mejor… Dejas semilla, Juan, tu bisnieto – dos añitos – apunta maneras… Hay ‘Veneno’ para rato… Ya ven…

Luna, creciente. Casi apunta en un cielo limpio, calor de verano. Se lo he dicho a tu hijo Juan. Os estáis yendo todos los amigos… De verdad, Juan, eso no se hace…




viernes, 13 de julio de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Otra cosa.



Estoy hecho un lío. No sé si Francia es muy bonita - que lo es -, o si la belleza es fruto de una realización perfecta. ¿Serán las dos cosas a la vez?

 El Tour de Francia, además de un espectáculo deportivo, es algo más. Es otra cosa. La Televisión francesa ofrece una realización que raya en la perfección.  Dan imágenes de la cabeza de carrera, de los perseguidores, del pelotón o de quien cierra. Todo con una agilidad asombrosa. No cansa;  motivan.

En la parte inferior izquierda de la pantalla un letrerito en amarillo –  el color que más se ve – informa del castillo, del lago, del embalse, del río, de la iglesia Santa María, San Martín…, de los pueblos con sus tejados de pizarras grises y  pináculos de monumentos – casi siempre religiosos – más sobresalientes. Y luego algunos, por estos lares, nos quieren vender un laicismo iconoclasta.

Todo está limpio. Impolutas las cunetas. No hace mucho pasó por allí la máquina desbrozadora. No hay yerbajos, ni latas, ni cartones, ni bolsas de plástico. Los únicos que lanzan objetos son los ciclistas cuando dejan de alimentarse o de hidratarse.

Setos recortados,  recién peinados, hortensias en flor. Parece que esperan la visita de la suegra. Precioso. Esto no es flor de un día. Es una cultura que no se vende en la botica. O sea, se mama, desde chiquititos, en la casa.

Las imágenes de la Bretaña - por donde ha pasado  - es un mosaico del ‘bocage’. Setos en las lindes. Propiedades irregulares. Ni grandes, ni muy pequeñas, medianas.  Puestos por la mano del hombre o reductos de un bosque que en otro tiempo cubrió toda la región. Maizales, cereal de ciclo corto y de regadío. Campos recién segados… Animales en los prados. Gente, mucha gente en todos sitios.

El canal de Nantes a Brest, un surco de vida entre árboles frondosos.  Pienso en la ocasión perdida en España con el abandono del canal del San Clemente en la Sagra granadina o en el Canal de Castilla con Frómista a tiro de mirada.

La abadía de Nuestra Señora del Buen Reposo es una ruina. Se fundó en el siglo XII. Las voces de Pedro Delgado y Carlos de Andrés – se complementan  -  saben de qué hablan y hablan de lo que saben… y, además, informan que recaudan fondos para reconstruirla… ¡Qué envidia! El Tour es otra cosa.




jueves, 12 de julio de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Libros y libros



Cantaba Raphael en unas de aquellas canciones que nos ponían melosos que ‘a veces llegan cartas…”, y nos contaba algunas de las peculiaridades que podrían traer en un papel pautado  - ¡qué tiempos, verdad! – o en un folio blanco…
Algo parecido ocurre con los libros. Unas veces porque uno se los trae consigo cuando se pierde por esas tiendas donde los ponen al alcance de la mano;  otras, porque te los regalan los amigos.

Hace unos días, Fermín Adame, me traía uno, de Jesús Rodríguez Delgado. ¿El Título? Como para echarle de comer aparte: “De las mayordomías de la Hermandad de Nuestra Señora de Flores, Patrona y Alcaldesa Perpetua y Honoraria de la Muy Noble y Leal Villa de Encinasola (Huelva) y de otras curiosidades parroquiales y aconteceres diarios marochos”.

El contenido, para los que damos en hurgar en los papeles viejos, una delicia. Un tratado de investigación. Pormenoriza Jesús  en los detalles más ínfimos, más insignificantes. Deja claro que han sido muchas, muchas las horas de investigación. Contacto con legajos, papeles viejos, historias que se habrían  olvidado si esa mano, como en el arpa de Bécquer, la suya, no hubiese sacado el jugo de sus cuerdas.

A título de curiosidad. Tres muestras. Recoge que “Sebastián Vázquez que se fue a las Indias en el siglo XVI y que dejó un débito pendiente a la Virgen de Flores, de los cuales había pagado su mujer, la mayor parte…” (Y digo yo, ¿ Cómo le mandaría el indiano, el dinero). La mujer debía ser una santa.

Otra. Cuenta que deciden rifar un cerdo por Navidad. ¿Objetivo? Recaudar algunos fondillos. La imprenta se equivoca. Pone la imagen del Niño en el brazo derecho; el cetro, en la izquierda… (Y pregunto ¿abonarían a la imprenta el importe de las papeletas? Con tan buena gente de por medio, no lo dice Jesús, pero seguro que sí).

La tercera: “…. Mi padre fue quien marcó el pozo de sondeo”, o la compra de un televisor para el ermitaño.  La obra está plagada de pinceladas humanas. Es el devenir del tiempo. Casi  todos tocan el tema del tejado, las obras, el ‘arreglo de la camina’ (Siempre lo vi en masculino, menos aquí). Se ve que se adelantaron a los tiempos. Por lo pronto, a Álora nos trajeron su Madre de Flores y, ahora, un libro delicioso. Gracias, Jesús.