miércoles, 31 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Octubre



Se va octubre con tiempo revuelto. Lluvias en muchos sitios; nieve en las cumbres. Ríos desbordados y caminos cortados. Carreteras que no unen porque se han ido los firmes y puentes del tren que no han sobrevivido a un puente que hicieron los romanos hace dos mil años, año más o año menos.

Alcaldes que encabezan encierros de ciudadanos. Se ven tirados con la ruina en la puerta de sus casas y con más promesas en el deseo que en ayudas efectivas. Cruces de acusaciones y demasiada turbiedad en las palabras y en las aguas. Ya se sabe el barro mancha demasiado.

Octubre se va con una niña que quieren hacer mujer  antes de tiempo y le dan responsabilidad y la pone a leer el artículo Primero de la Constitución ante señores muy serios y entrajados que, entre otras cosas, algunos, lo que quieren es precisamente cargarse a esa Constitución y todo lo que ella en sí ha propiciado y encierra.

Hay un horizonte sombrío porque hay nubes que ocultan el sol que alumbra cada mañana y hay también otras sombras negras que no dejan entrar la luminosidad a las mentes, precisamente ahora que hace tanta falta.

Mañana será noviembre, el de Todos los Santos y un cierre con San Andrés, el de las sementeras de trigos de ciclo largo que aguardarán noches de fríos y heladas matutinas.  En primavera  - que está muy lejos - serán canto a la vida y luego gavillas en la barcina y parva en la era. Esos trigos que pasan del granero al surco y una bandada de palomas detrás del gañán en busca de algún grano que se quedó suelto.

Flota un no sé qué de desencanto por el aire. Es otoño pleno, es verdad, pero la poesía este octubre ha venido con un manto negro de luto. Nos ha tocado cerca, muy cerca. Ha rondado, también,  la tragedia por otras calles. Hay un regusto en el recuerdo de aquel Tenorio que ya no se representa y que venía a decir algo así como “yo a los palacios subí; yo los claustros escalé; y en todas partes deje, memoria amarga de mí”. Ahora, nos meten con calzador lo soez del ‘jalogüin’. Buen viaje, viejo octubre.



martes, 30 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Teba


Teba otea horizontes.

Antes de llegar párate en el arroyo de la Venta. Acércate a pie. Oye el eco del graznar de las grajillas prolongado dentro del desfiladero. Es largo y estridente. La hendidura, consecuencia de la erosión en la  roca caliza.

Después, desvíate a la derecha; enfila la ladera. (Teba está a dos vertientes).                                         
Desde lejos, el castillo de la Estrella. Algunos castillos tienen el nombre hermoso, y más, si como éste, parece recortado en cielo. Tiene la silueta desmancada pero es todo belleza.

Teba tiene historia vieja. La presencia del hombre, desde muy antiguo. Útiles en piedra y bronce en el Pilarejo y en la Cueva de las Palomas… ¡Y lo que se ha perdido en el tiempo!

Con los romanos se  llamó Attegua. Tuvo protagonismo en las guerras entre César y Pompeyo - ¡qué menudos dos!, porque no hay pueblo en la Bética que no te digan que por su suelo se las entendieron “ambos dos”, bueno, o los partidarios de los dos, porque ellos debieron estar ocupadísimos - cuando lo del  Bello Civile y el paso del Rubicón y el “Alea iacta est” (La suerte ya está echada) que te habrán recordado las más de las veces.

Los musulmanes le dieron un empuje grande. Vamos que casi las ruinas que ves ahora son los restos de lo que edificaron. La población, sin embargo, “se movió un poco”, dicen los papeles, hacia el emplazamiento que tiene hoy.

A finales XIV, tropas de Alfonso XI de Castilla (el de la política del Estrecho y  al que  se lo llevó de este mundo la peste negra  cuando acampaba en Algeciras) conquistaron  la villa y durante dos siglos fue línea de frontera.

Pero quizá lo más curioso de la historia de este castillo viene en lo que te cuento ahora.
    
Black Douglas,  escocés,  va de camino a las Cruzadas, transportando consigo el corazón del rey de Escocia Robert de Bruce (¡qué gustos los de la  gente de entonces! ¿verdad?), tiene noticias de lo que pasaba por los contornos de Teba, y se alió con los cristianos que por entonces asaltaban el castillo.

 Murió en el empeño ¡Y es que hay caprichos que matan!
                                                    
Bájate, luego, hasta la parroquia de Santa Cruz. Es del XVIII. Tiene columnas de mármol rojo; las trajeron del Torcal de Antequera. Ahora la gente del pueblo está encerrada en su iglesia. Piden soluciones al desastre de las últimas lluvias…



lunes, 29 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Luz de la tarde



Me he puesto a juntar un montón de palabras que digan algo. Tengo delante una foto preciosa. La ha captado Marilina: se va la tarde. Me convengo a mí mismo del error. Bueno, uno, no, dos errores; el primero,  hablar de mí; el segundo, dar a entender que una sola palabra no pueda decir mucho. ¿Por qué hay que amontonar las palabras?

¿Hacemos la prueba? Paz, amor, miedo, luz, flor, madre, soledad, frío, hijo, miedo, padre, muerte, dolor, guerra, traición, amanecer, humildad, sobriedad, noche, libro, delirio, mar, luna, otoño, viento, lluvia, sudor, niño, mujer, lágrima…

Se va la luz de la tarde detrás de las sierras. La luz siempre viene de algún sitio y va para otra parte. A veces buscamos la luz donde la luz no está. Ese es otro problema. Rafael Alberti lo dejo muy claro en aquel poema suyo tan lleno de mensajes. Se equivocó la paloma / se equivocaba.  Y nos contó que la paloma creía que el trigo era el mar, que el calor la nevada,  que tú corazón su casa… Ya saben. La paloma también buscaba la luz donde la luz no estaba.

Hay en la penumbra dos árboles solitarios. Decía Alejandro Casona  - Casona ya, como tantas cosas,  en España no está de moda - en una soberbia obra de teatro que los árboles  mueren de pie. Esos árboles ven como muere la tarde. Quizá entre ellos exista la premonición que les puede tocar en cualquier momento.

Ahora arrecia el viento. Viene a ratos con fuerza. En la foto de Marilina un viento de altura, de esos que dicen que se las andan en lugares con nombres muy raros, ha arremolinado  las nubes y casi las ha puesto en su lugar apropiado para que le digan un ‘hasta luego’ a la luz que volverá mañana. La luz vuelve cada día aunque a veces nos empeñemos en otras cosas. Algunas veces la luz tarda mucho en llegar ¿por qué será?



domingo, 28 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Balada esperpéntica


 

 “Cataluña margina el castellano incluso en el juego de  los niños”. / “Tardá, si Casado pudiera nos fusilaría”. / “El ataque frustrado de Pedro Sánchez: Calvo también leyó la tesis el 1 de enero”. / Están los prados verdes.  “Abenámar, Abenamar, / moro de la morería…”

“El fraude del pan: los artesanos declaran la guerra a la industria”. / “El PP andaluz se enreda con la foto de la tortilla del felipismo”. / “Once juicios del caso invercaria: y un fraude de 10,3 millones de euros”. /  El sol sale cada mañana. /  “… el día que tú naciste, grandes señales había”.

“El Museo de Málaga sigue a la espera de sus salas para exposiciones temporales casi dos años después”. / “Álora solo recibió 150.000 euros de las ayudas millonarias prometidas tras las inundaciones de 2012”./ En la alameda del río cantan los pájaros. /“Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida”.

“La Catedral atraviesa una nueva etapas de lluvias sin solución para sus goteras”. / “Las inundaciones dejan sin agua a más de 15.000 vecinos en el interior”. / En el parque hay rosal que tiene rosas en enero… / “Moro que en tal signo nace no debe decir mentiras.”

“Iberdrola dice que hidráulicas y nucleares no serán amortizadas y dieron pérdidas” / “El increíble barco hundido  de 2.400 años: Es igual al de Ulises y las sirenas”. / Los ricos también lloran. /“Allí respondiera el moro, bien oiréis lo que diría…”

“Moscovici: Primero sonreímos, luego nos acostumbramos y un día despertamos con fascismo”. / “Una de cada tres empleadas domésticas vive por debajo del umbral de pobreza”.  Los castaños en la sierra se visten de oro viejo.  “- Yo te los diré, señor, aunque me cueste la vida…”



viernes, 26 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Viaje a ninguna parte



Tren de media mañana. A esa hora viaja menos gente. Los trenes del amanecer van llenos. Trabajadores, gente que acude a citas, estudiantes con cara de sueño, gente que tiene algo ineludible que hacer y acude….

El hombre está sentado, en el último asiento, en el lado izquierdo del vagón. Ocupa el asiento, junto a la ventanilla. El cristal está pintorreado por un objeto punzante que lo desfiguró. El hombre mira al vacío. El hombre viaja solo. Seguramente va a alguna parte. No exterioriza nada.

 Han subido otros viajeros pero el vagón está casi vacío. Hay ocupado otro asiento un poco más adelante. La megafonía interior anuncia la salida. Un repiqueteo  da a conocer que, de manera automática, se cierran las puertas. Un artilugio electrónico informa que la  temperatura exterior es de 23º…

Es un tren nuevo. De hace unos años. Estos trenes eléctricos y silenciosos no se parecen en nada a aquellos de madera que arrastraba una máquina de vapor. Hacían mucho ruido y de la combustión de la caldera de la máquina se desprendían trocitos de carbonilla. Eran las motas que se incrustaban en la ropa y la llenaban de tizne.

En el tejado de una de las casas colindantes a la estación trabajan dos hombres. Hay andamios exteriores.  Los hombres han trepado hasta la altura. Desde la ventanilla  - el tren está cerrado hermético – no se escucha lo que hablan con otros hombres a los que no se ven… pero los hombres están hablando.

El hombre que está sentado en el último asiento del tren junto a la ventanilla echa manos a una cartera de cuero. Descorre una cremallera metálica. Saca un libro. Deposita la cartera en el asiento que está junto al que él ocupa. Abre el libro…

No lee. El hombre mira por la ventanilla a través del cristal sucio y arañado. Tiene perdida la vista. Mira al infinito. ¿Ve algo ese hombre que viaja solo cuando mira al infinito? El tren ha llegado puntual a la estación de su término. Ha bajado la gente. A lo largo del recorrido, en otras estaciones,  subió  más gente al tren. Ascienden del subterráneo, porque el tren entra por túnel,   por una escalera automática. Los tornos dan golpes secos y metálicos. Pican los billetes que autorizan la salida de los viajeros…




jueves, 25 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nostalgia



La búsqueda para llenar el vacío conduce por caminos que se enredan en un laberinto al que no siempre se encuentra salida. He subido hasta Flores. La tarde se acortaba. Los rayos del sol doraban las cumbres lejanas de las sierras de Camarolos, Loja y El Torcal. Por abajo, entre las huertas y el río, las sombras. Ha pasado, con vuelo pausado, camino del mar, una bandada de garcillas bueyeras. Los entornos del convento esperan la noche con sosiego y calma. Uno, en horas inciertas, se debate entre la zozobra y la melancolía.

El gallinero hispano anda revuelto: no es la gripe aviar. Es la pandemia política. Ahora, además de los que tienen el gachero, también tocan la gaita de la queja los catalanes. Presionan para obtener más ventaja y más y más, y todo lo apetecido para llenar buches insaciables. Hace más de ochenta años don José Ortega escribió: “Pocas cosas tan significativas  del estado actual que oír que son pueblos (catalanes y vascos) oprimidos por el resto de España. La situación privilegiada que gozan es tan evidente que la queja resulta grotesca”. Se conoce que a Ortega ya  no se le lee, o no está de moda.

No se leen tampoco otras cosas. La gente ha vuelto la espalda o por cansancio o por esa desidia tan nuestra que se deja que las cosas pasen y pasen y cuando se quiere poner remedio ya no se puede ni hay manera humana de reconducir la situación.

Sigue su ciclo el campo. Las lluvias caídas lo ponen cada día más hermoso. Hay un manto verde que lo cubre ya casi todo. Las gotas de rocío mañanero hacen que brillen con los primeros rayos del sol y, luego, todo sea un vaho que se eleva y se eleva casi hasta cuando la mañana llega a su mediación.

La luna llena pone una luz especial a la noche. Parece que cobra todo su sentido la letra del bolero de 1935 en que Agustín Lara dejó dicho aquello de: “luna que se quiebras sobre la tiniebla de mi soledad, ¿adónde vas?” ¡Ay, quién lo  supiera!




miércoles, 24 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Agua de levante



No. No voy a hablar del tiempo, ni de inundaciones, ni de corrientes en chorro, ni si la borrasca viene por tal o cual mar o si ahora lo que toca es un aire frío que viene del Polo y va a poner a tiritar hasta el mismísimo Dios. Por cierto. Ya hay quien ha abierto el negocio a costa del Niño… 

Dicen que Cádiz tiene dos mares ‘la mare que parió al levante’ y la ‘mare que parió al poniente’. Ahora lo arrecia es una agua de levante – que viene por el mar, por el mar de Cádiz - que no hay quien la aguante. Peligran más de seis mil puestos de trabajo con lo malita que está la cosa y con lo bien que pintaba todo esto de los barquitos a los que llaman corbetas y eso…

La culpa la ha tenido un hijo de Satanás que ordenó a otros hijos de Satanás que actuasen con mano libre y motosierra oxidado y se llevaron por delante a uno que no estaba muy conforme con ellos y, además tenía el atrevimiento, de contarlo y escribirlo en los periódicos.

Los hipócritas y puritanos de occidente que cantan según le va en la feria a ellos y no a los demás, se la están liando parda a los presuntos  - claro – culpables de asesinato por eso de los derechos humanos y por el respeto a la Ley. Por supuesto que en esa parte llevan razón. Naturalmente que, si actuasen así siempre, no habría nada que objetar pero…

La gente de Cádiz se toca la ropa cada día. Los astilleros dan trabajo, mucho trabajo a un montón de gente, y todo puede tirarse por la borda o irse, y nunca mejor dicho, al garete, y lo que eran buenas perspectivas es un futuro un poco tirando a oscuro y casi rayando en ese color que se llama negro.

 Hay miedo; casi, pánico. Entre mucha gente corre un agua de levante que no se aguantan ni ello. Temen lo que se puede venir encima. Se cumple – ¡ley de vida! – el dicho: “El muerto al hoyo / y, el vivo – hay otros ‘vivos’ pero esos aunque asoman la orejita, hoy no tocan - , al bollo”.




martes, 23 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jamón



“Cuando le dan jamón a un pobre o está muy malo el jamón o está muy malo el pobre”.  Lo dice el Maestro Alcántara. El Maestro que encierra mucha sabiduría y tiene, también, la fina ironía que Dios le ha dado y que, además, él ha incrementado con los años.

A raíz del desastre  originado por la tromba de agua de hace unos días hay muchas promesas de jamón. He escrito promesa y no realidad. (Los pobres sí están malos y bien malos). Las declaraciones son de lo más sustancioso. No solo la administración Autonómica  van a venir en auxilio sino que el socorro, también, llegará de Madrid.

A Madrid hace mucho tiempo se iba ‘a por atún  a ver al duque’. Ahora va a venir según nos cuentan – tiene mucho en común con cuento – la solución a la ruina de muchas personas que lo han perdido, si no todo, casi todo o un mucho tan grande, tan grande que asusta. “El Consejo de Ministros  - han prometido – arbitrará soluciones”. ¡Que te lo has creído, mataralín,  lirero! Suena a canto de rueda infantil.

El 28 de septiembre de 2012 el Guadalhorce arrasó –dos vidas por delante, para que no faltase de nada – parte de la vega de los términos de Álora, Pizarra y Cártama. De fotos, cámaras de televisión, portadas de periódicos, declaraciones en radio… ¡ Ni les cuento!

Dos pinceladas. Uno de los que eran responsables de la suciedad y abandono del río, como premio a la gestión tan sublime realizada durante su gestión,  lo elevaron a una Consejería de la Junta. (Por cierto, ahora también estaba chupando cámara); otra, el puente de hierro de la Estación de Álora espera el día de la ‘resurrección’ de los muertos. El, de servicio en la carretera del AVE en Las Mellizas, sobre el arroyo de Las Piedras, también.

Me dice un amigo que ahora van a tener más suerte. Hay elecciones  a tiro de piedra. Se juegan mucho y ‘el miedo guarda la viña’.  Yo, que no creo en casi nada, le he contestado que sí, que sí, qu arreglarán caminos, algo de carreteras y alguna cosilla que se vea… Soy escéptico o a lo mejor es que me estoy haciendo viejo. ¿Serán las dos cosas?





lunes, 22 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Brindis



¿Sabes? Era al mediodía; nos hemos reunido entorno la mesa. Yo había reservado hace unos días. Estuvimos todos. Sí. Lo sé. Estuvimos todos porque tú, también,  ocupaste más sitio que ninguno de los que estábamos…

Pescaítos, tomates del terreno -  para mi gusto un poco pasadillos, pero ya sabes que yo soy poco ‘grillo’ - con orégano, aceite del bueno y unos marisquillos de nada. Navajas a la plancha,  gambas medianitas, sabrosísimas, y unas peregrinas que a Carmen le encantaron. De vino, un albariño delicioso. En su punto de temperatura. Vamos, ¡de escándalo!

Había gente. Mucha gente. Hablaban entre ellos. Los camareros iban y venía. Flotaba un olor de aire acogedor,  agradable. Conforme terminaba la gente se marchaba. Nosotros echamos el cierre… ¡Cosas que pasan!

Brindamos por ti, y por nosotros, y por esa fuerza que nos une por dentro. ¿Sabes? No te lo he dicho antes, pero la fuerza eres tú y además, como conoces que somos buenos pecadores, pues eso, hemos decidido que seguiremos pecando porque así lo quiere Dios y así lo quieres tú…

El día estaba gris. Llegaron con algo de retraso. El trabajo acumulado durante la mañana se había estirado más de la cuenta. Luego como escusa dijeron que delante, por la carretera, venían dos tractores. Con uno habrían tenido suficiente pero alargaron la producción y la aumentaron a dos. ¡Más vale creerlo que no averiguarlo!

A ratos llovió. Cayó el agua, al principio, fuerte. Como un chaparrón; luego, suave y mansa. Como quien hace una caricia a quien quiere mucho, como la nostalgia que tú nos sembrabas.

Porque había un pellizco grande.  Ah, y no se lo digas a nadie. Te voy a revelar un pequeño secreto. Lloramos por fuera, pero más, bastante más por dentro, pero todos nos engañábamos entre nosotros y fingíamos que no, que no pasaba nada…  Y que eso, que uno decía una tontería y se contestaba con otra. Y en el fondo tú, siempre tú.

Pasó un tren. Luego, otro. Eran los cercanías que unen Álora con Málaga y lleva a la gente, cada uno con sus cosas porque en el tren, estoy seguro,  iba gente que también llevaría su procesión, como todos… Ya ves. A eso le llamamos vida…




domingo, 21 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. En la linde



La actualidad manda. Dijo un director del Daily Mirror  que había que escribir de aquello que el lector demandaba en ese momento. No es fácil, ni saber qué es lo que quiere el lector, ni acertar en contarlo.

Hay un rumor sórdido de dolor. Viene de la mano del agua. El cielo dejó de ser ese lugar placentero pespunteado de estrellas y se echó sobre sus hombros un manto gris de nubes plomizas. No pudo con tanto peso y se rompió…

Al rasgarse primero con luminarias de relámpagos; luego, con estruendo de truenos. Después, cataratas insostenibles en las alturas. Se precipitaban hasta el ras del suelo, y en su desborde, lo inundaba todo. Era madrugada. Esa hora alta donde la muerte la tiene por suya y ¡zas! al primero que pasaba - es que voy a ayudar a otros, pudo haber dicho, pero ¡ni caso! – se lo llevó por delante.

No sé si la muerte se sonríe cuando logra su objetivo. No sé si el mal, en sus entrañas negras, se regocija por dentro. No sé nada, pero sí de la rabia, del dolor, de la impotencia, de todo eso que pasa por la mente cuando ocurren cosas como estas.

Las imágenes de los pueblos, tremendas. Ardales, Ronda, Campillos, Teba… Una retahíla larga, larga. Muchas preguntas. Muy pocas respuestas. Los pilares del puente romano, entre Osuna y Pedrera, han resistido; las vías del tren en la superficie, no. ¿por qué será? Carreteras cortadas, balastos arrancados de cuajo, vehículos que flotan como barquitos de papel en los juegos de los niños…

He bajado a la orilla del río. ¡Qué olor más nefasto tiene el agua de una riada! Allí me he encontrado con gente. Comentarios de lo vivido aquí el 28 de septiembre de 2012. De las declaraciones ante los medios. Del silencio y del olvido que vino después. Casi el mismo que vivirán estas personas que hoy son portadas del momento.

Ruina, dolor, lamentaciones. Palabras sentidas, y palabrería hueca. Es difícil distinguir ‘las voces de los ecos’. Quedan algunas evidencias. Hay cosas que no se pueden evitar; paliarlas, sí.  Nosotros nos hemos quedado por ahora en la linde. El bombero ahogado ya no entrará más por la puerta de su casa. Su familia conocerá todo el significado de algunas palabra como nunca, jamás….




viernes, 19 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Montería



Las encinas tienen las bellotas maduras; están moradas las acebuchinas, arracimadas en los varetones, como un rosario de otoño que espera el momento para ir a tierra,  y rendirle el tributo que pide la naturaleza. El monte se ha vestido de oro viejo. Silba traspuesto el viento. Hay un trasiego de nubes por el cielo azul. Los cantuesos están sin flores. Aulagas y retamas se dejan bambolear por la brisa que se arranca a media mañana…

Tiene el monte parte del terreno yermo. No cría nada. Hay roquedos que sobresalen entre la vegetación.  Chaparrales, lentiscos,  madroños y quejigos, carrascas…. En las bajadas de agua, chopos y álamos, junqueras, algunas adelfas…

Hay murmullo de voces lejanas. No está el monte en calma. Demasiado ruido desde el amanecer. Motores, gente que habla entre ella y se grita, y un silencio roto por algo extraño que va de quebrada en quebrada, de loma en loma. Trepa, sube a las cumbres, baja a lo más hondo.

En la espesura están agazapados, escondidos los animales. Aguardan en connivencia con su sentido de supervivencia el momento oportuno para poner rumbo a una huida o a la espera que se aleje el peligro si es que se va por otros sotos o vaguadas.

En un momento determinado el animal no aguanta más. Le puede una fuerza interior que brota con un hervir de sangre. Siente el latido de los perros muy cercano. La ralea cruza el monte y es una jauría que ladra y ladra. Tanto que todo es  un atronar de ladridos que se pisan unos a otros sin misericordia.

El animal comete un error imperdonable. Abandona la espesura. Deja las matas de tomillo y romero, los matagallos y las jaras. Se va a campo abierto. Allí es presa fácil. Tan fácil como ofrecer su yugular a los enemigos y entonces, es precisamente entonces,  cuando suena un tiro que se pierde en un reguero de agudeza lejana como un silbido escapado…

Sentado en ante el televisor contemplo escenas que dejan atónitos. No sé quién es el animal agazapado, ni quién forma parte de la jauría que ataca a ladridos primeros, casi a dentelladas, después. Todo es una confusión y hay una voz que dice que con muertos habría ido más rápida la consecución de sus objetivos. No doy crédito. No quiero dar crédito…




jueves, 18 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El niño perchelero



Málaga siempre ha mirado al mar. Le ganó terreno,  y lo echó un poco más allá. Quería alejarlo de la orilla. Era una playa llana y sin profundidad. Los barcos de  caladao no llegaban a la ciudad…

Málaga sacaba del mar parte de su alimentación: el pescado. Los tiempos no permitían su conservación. Utilizaron dos técnicas, la salazón y el secado, colgado en perchas y palos, hasta que podía transportarse a tierras lejanas.

Al otro lado del río Guadalmedina,  el campo expedito. La industria, por otro lado, causaba malos olores. Había nacido el barrio de El Perchel. La ciudad, anclada al este, el río por medio. Limitaba con  la Trinidad por el norte; por el oeste, con la Cruz del Humilladero  y el Bulto; al sur, el mar…

Barrio de pescadores. Hambre, pobreza, miseria y muertes prematuras por las epidemias o por los que se llevaba la mar.  Pilluelos de pies descalzos y encallecidos  por sus calles. Un día, un chaval  ayuda a su padre. Venden pescado por la playa de San Andrés. El destino  quiere que se encuentre con un cura, canónigo  y santanderino de origen. El niño lleva el pescado a la casa del cura en la Plaza de la Merced.

Comienza una relación como recadero. Sobrevive a un naufragio en Guinea. Su protector, don Antonio Ibáñez de la Riva, lo lleva consigo cuando lo nombran obispo de Ceuta, primero; de Zaragoza, después. Se abre una carrera prodigiosa. Estudia leyes civiles y canónicas…

Ocupa altísimos cargos en la Administración. Presidente del Consejo de Hacienda, Consejero y Camarista del Supremo Castilla, marqués de Campo Alegre. Lo nombran obispo de Cádiz. Ya estaba allí la Casa de Contratación y el monopolio del comercio con América. Funda la parroquia de San Lorenzo y pone la primera piedra de la Catedral…

En su testamento deja fundaciones para ayudar a los necesitados de Cádiz, un montepío en Zaragoza, en Málaga una, Nuestra Señora de la Antigua; otra, en San Pedro… 

El niño perchelero había nacido, en 1663, en una casa inmunda de lo que hoy se conoce como calle del Obispo en una familia venida a menos, murió en Chiclana en 1730. Se llamó Lorenzo Armengual de la Mota. Su tierra le dio su nombre a una calle. Arranca en calle Mármoles en la divisoria de dos barrios emblemáticos: la Trinidad y El Perchel.





miércoles, 17 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Calle del Agua



Conforme se sube por la calle de la Victoria, a la derecha. Estrecha y empinada. Apunta a Gibralfaro. Dicen que antiguamente, - quizá no tanto – estaba abierta al monte. Después la cerraron y la dejaron como está ahora, o sea, sin salida. En Málaga hubo otra calle del mismo nombre entre Comedias y Nosquera. Es otro sitio; otra historia.

Enrejada y de edificios a media altura. Es angosta y hace un poco de curva como quien quiere invitar a que se entre en ella porque dentro encierra aún más encanto, más misterio, más belleza que oculta a los que llevan prisa y quieren pasar de largo.

Debe su nombre al pozo que abastecía al barrio. Málaga de pobreza y desarrollo incierto en su expansión  después de la toma de la ciudad en 1487. Excavaciones en su suelo han dejado al descubierto que también hubo allí dos mezquitas almohades y un panteón nazarí…

En la esquina, la que da a calle Victoria, construyeron una capilla de devoción popular. Se veneran a Jesús del Rescate, y a la Virgen de Gracia. Las imágenes se procesionan en la noche del Martes Santo.

La cofradía – en sus orígenes unida a la Orden Trinitaria - se fundó a raíz del rescate de la imagen de Cristo del poder musulmán en Mámora, 1682, reino de Fez. Sus comienzos en la calle Liborio García, en el ‘Conventico’, luego,  San Juan, Santo Domingo, Santiago… Destrucción casi total en los acontecimientos de 1931. Se refunda en 1949

El pintor Leonardo Fernández la llevó al lienzo que sirvió de Cartel  - magnífico cartel valorado y exaltado por los entendidos -  anunciador de la Semana Santa de Málaga en 2008. Jesús maniatado, con túnica roja y cíngulo dorado, bajo un olivo a la sombra de una antorcha, premonición de Getsemaní  y la Pasión que venía; al fondo, Málaga con la torre enhiesta de la catedral que pincela un horizonte de azul y nubes.

La calle del Agua, corta en longitud ha conseguido una prolongación que no podría haber soñado nunca.   El Maestro Alcántara acuñó, algo bellísimo: “La Virgen de Gracia era mi vecina de enfrente cuando yo era niño”. Y si lo dice el Maestro, ahí se para el sol.




martes, 16 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Doctorado en Solidaridad



 A Nadal, Rafa Nadal, para los que tienen mucha confianza con él, no le hacen falta fotos de portadas en los periódicos, imágenes en las televisiones ni zarandajas de ningún tipo. Lo tiene casi todo. El ‘casi’ se le puede quitar ya. Lo tiene todo. Acaba de aprobar “cum laude” el Doctorado en Solidaridad.

 Verán. Sant Llorenç des Cardassar es una población de la isla de Mallorca a poco más de diez kilómetros de Manacor, en la punta este y muy cercana al mar. Acaba de vivir una tragedia consecuencia de una naturaleza desatada y una nefasta gestión de algunos hombres.

En el pueblo confluyen tres rieras – en otros sitios las llamamos cañadas o arroyos secos, pero es lo mismo – dentro del casco urbano. Alguna mente lúcida y bien embadurnada presuntamente, claro,  no quiso ver que allí no se podía construir, pero… El desborde de tanta agua ha sembrado muerte, desolación y mucho barro, más del necesario.

La solidaridad ha saltado. Entre otros el tenista Rafael Nadal con botas de agua y traje de faena ha cogido una pala y se ha puesto a quitar suciedad y barro. Se ha volcado en ayuda a los demás vecinos que las estaban pasando mal, bastante mal.

Como siempre la pléyade de mediocres – no voy a citar  ni a uno solo – ha salido con una batería de insultos y descalificaciones. Son tan pequeñitos de mente que han llegado a decir que lo hacía para ‘chupar cámara’ y darse publicidad… Pienso que no merecen ni la rabia que uno siente por dentro ante estas posturas.

Ese señor que domina el tenis el mundo, que debe tener una fortuna acumulada, ha puesto, además,  su ciudad deportiva para ayudar a paliar las necesidades que de momento acuciaban a los vecinos: un lugar donde no pasar frío, un techo donde no mojarse porque seguía lloviendo  y un resguardo de la intemperie donde reponer fuerzas. Algo lleno de humanidad y corazón.

Dentro de nada la catástrofe habrá pasado al olvido. Quedarán  las imágenes de hombres que se juegan la vida buscando el cuerpo de un niño pequeño y la solidaridad de un gran hombre que se metió en el fango con un cepillo y unas botas de agua. Otros hombres y mujeres también lo han hecho pero ustedes me entienden…





lunes, 15 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...





Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La Susona



Hurgo en los papeles de quienes saben de Sevilla – y de otras ciudades, claro, que es una manera de enterarse y documentarse-  de  sus cosas. Leyendas, traiciones y tradiciones, historia, devenir en el cada día. Lo que pasa...

Sevilla, a finales del XV, está poblada por gente de tres religiones. Cristianos viejos, judeoconversos o cristianos nuevos y musulmanes. Los primeros imperan, mandan de oficio; los segundos, - banqueros, mayordomos, prestamistas – mandan de hecho. Es la población judía a quien el pueblo no perdona que manden en la economía.

Los judíos habían llegado a Sevilla desde Córdoba. No tenían sitio en el Califato. Se instalan entre la Magdalena y San Lorenzo; luego, crean su propio barrio, la Judería. Allí tienen su vida con apariencia cristiana según las malas lenguas pero con prácticas hebreas en la intimidad.

Aparece Susana Ben Suson, ‘la Susona’ hija del banquero  Diego Susón. En su casa se gesta una revuelta. Ella enamorada de un caballero cristiano le relata lo que se avecina; delata a los suyos. La rebelión es reprimida de manera sangrienta y horrible. Costumbre de la época.

Entra en juego la leyenda. Ella arrepentida  acude al Catedral. Pide asilo. Reginaldo de Tolelo, obispo, la bautiza le manda que viva de manera discreta y purgue su pena en un convento. Pasado el tiempo vuelve a su casa; vida critiana y ejemplar.

Segunda versión. Amante de un obispo, tiene dos hijos. Abandonada se amanceba con un comerciantes de la ciudad. Vida licenciosa y de escándalos. Difícil de entender en una sociedad de aquel tiempo.

Una tercera versión se une estrechamente con la anterior. Cuenta que se dedicó a la prostitución. Al abrir su testamento encuentran una manda donde ordena que separada su cabeza del cuerpo la coloquen sobre su puerta – macabra imagen – para que a todos los transeúntes sirva de ejemplo su desdicha.

¿Qué hay de cierto en todo? La cabeza, dicen los papeles permaneció durante mucho tiempo, a lo largo de 1600.  Se conoció con el nombre de la calle de La Muerte. Después se colocó un azulejo con una calavera… La calle Susona – angosta y lóbrega, casi sin sol sol - arranca en la Plaza de Doña Elvira, barrio de Santa Cruz, Sevilla.




domingo, 14 de octubre de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Ciclo de vida



Otoño. Murmullo de hojas caídas junto al cauce, en los bordes del camino, en las aceras de la calle, en los paseos del parque…  Hay una alfombra de suspiros bajados de los árboles en las orillas del arroyo, en los regatos, en el recodo de la cañada que baja y baja. Se desnudan, lentamente, los almeces y dejan un entramado de ramas que sortea el viento...

Otoño. Resuena en la lejanía del recuerdo  de Joan Manuel Serrat que canta a la lluvia y a los cristales que la ponen al otro lado, y a la soledad de los leños que arden como arde la vida que se va, en la chimenea, porque puede que, de noche, se levante algo de frío…

Otoño. Evocación de versos de don Antonio Machado. Recuerda una escuela inmunda de rutina y hastío. Escolares de monotonía. Todo es una repetición de la tabla que se memoriza a golpe de letanía, y a mapa de huele y a Historia Sagrada que dice, aunque cueste admitirlo, que unos hermanos matan a otro.

Otoño de castañas en la esquinas. Puestos humeantes; un infiernillo, unas ascuas encendidas; gente que pasa y compra… Hace unos años que Antonio, Antonio Díaz, ‘Antonio, el Carnicero’ levantó el puesto de la Veracruz porque el calendario le dijo que ‘era viejo’ y lo mandaron a la jubilación,  y ¿sabes Antonio? , la Veracruz ya no es la misma porque tú eras parte de ese paisaje…
Otoño en los papeles en las tardes en las que anochece antes y uno hurga y encuentra los apuntes que esperan retomar destino y los libros aparcados en los anaqueles porque el calor sofocante casi obligaba a dejar aparcadas algunas cosas ‘para cuando refresque el tiempo’.

Otoño. Se han ido de algunos sitios las cigüeñas. No hay golondrinas, las del vuelo rasante, ni tórtolas de arrullos en las cercanías del pozo donde venían a beber en las horas de la siesta. Con el otoño han llegado los pichis y los carboneros y las alúas al talud del borde de la vía…

Otoño. Rebrota el campo. Hay un manto verde en las sementeras tempranas. Me llama un amigo y me dice que tienen sembradas las habas y las coles; y vendrán otros cultivos porque el otoño es el ciclo, otro ciclo más de nuestra vida, que inexorablemente, marca nuestro tiempo…