sábado, 30 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Te llegará una rosa y la mañana / será para ‘vivirla’ entre comillas, / tu alma escapará por la ventana/ de tu orilla volando hasta mi orilla”.


Te llegará una rosa. Alberto Cortez

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Calle Erillas

Arranca en la de Veracruz y concluye en la del Viento. Desde las traseras de la Veracruz hasta la Callejuela de Padilla existe una calzada, protegida por una verja,  que ocupa la mediación de la calle. Desde los números 59 y 44 de sus respectivas aceras hasta la salida y entronque con la de  Camino de los Reyes se le conoció como Cerrillo. Debe su nombre a las eras que servían para la trilla de la mies en el verano. Es muy antigua, como lo prueba la escritura de 16 de julio de 1589 ante Juan Pérez por un censo sobre dos fincas rústicas y una casa en el barrio de las ‘Herillas’ (sic), del arrabal de la villa.


MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Las nuestras: Rita Luna

Nació en Málaga casi por  accidente. Sus padres cómicos originarios de Oliete (Teruel). Casualmente estaban en Málaga donde nació el 28 de abril de 1770. Pasó muchos años de su vida en la “Ciudad del Paraíso”.

Desarrolló una corta pero brillante carrera en el teatro. A los 19 años, en 1790 entra a formar parte de la Compañía de los Reales Sitios. La escucha Floridablanca. Es su protector. Dos años después entra como segunda dama en el Corral del Príncipe,  en la compañía de Manuel Martínez.

Allí se encuentra con una rival de tronío. Se llama María del Rosario Fernández,  “La Tirana”. Pone en ejercicio el mote. Ciega por la envidia finge una enfermedad. Quiere poner a los pies de los caballos a la malagueña que tiene que sustituirla. Salta la sorpresa  Rita temerosa que podría venir alguna jugarreta por parte de la rival se había aprendido el papel al dedillo. El éxito colosal; la envidia rompe moldes.

Desde entonces se va ver sometida  a chismorreos y zancadillas. “La Tirana” no soporta sombras; en el caso en que la rival le quita escena y es más aceptada por el público, todavía menos.

El tira y afloja de ambas se salda con la salida de Rita hacia el Coliseo de la Cruz. Allí representa “El desdén con el desdén” de Agustín Moreto. El éxito es total. Goya la pinta vestida de blanco. El cuadro lleva una enigmática inscripción: “Los perros ladran a la luna porque no la pueden morder”. La actriz aparece altiva…

Con 36 años abandona la escena.  Lo hace de manera abrupta.  Se rumorea que todo viene por desencuentros amorosos con Leandro Fernández de Moratín. Se retira al Real Sito de El Pardo. Goya la vuelve retratar. Lo hace de medio cuerpo; su mirada llena de melancolía.


Durante la Guerra de la Independencia regresa a Málaga; vive en Carratraca. Luego, regresa a El Pardo. Se retira totalmente de la escena. Se dedica a obras de caridad y misericordia. Manda quemar, incluido el cuadro de Goya, todos sus recuerdos… Es la única mujer que aparece en un medallón en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga. Murió, de pulmonía, en febrero de 1832


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viernes, 29 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Calle Nueva

Comienza en la de Atrás y termina en la de Herradores. Es, en parte, bastante irregular y pendiente, desembocando en el final de su acera izquierda la de Negrillos. Originariamente comunicaba con la Calleja de Romero, vulgarmente llamada Callejuela del Molino, existiendo en la Contaduría asientos de Escrituras que la nombran Nueva o del Molino. En 1594 hay una Escritura de Gonzalo Pérez de Mayorgas referente a una casa de la calle Nueva.



MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Quisiera ser un mago fabuloso / para trocar las rosas por estrellas…”


Te llegará una rosa. Alberto Cortez



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Río Turón

El río viene de La Fuensanta, al pie de la Sierra de las Nieves, donde una vez te dije que fui buscando el otoño y el otoño estaba llegando… ¿te acuerdas? Bordea El Burgo. Tan es así que por allí lo identifican con el pueblo. Lo llaman ‘el río del Burgo’. Pasa bajo el puente romano…

Por el Turón, desde El Burgo, llegamos a Ardales. Sierra Prieta y Alcaparaín, Cabrilla, sierra de Ortegícar... Es frente montañoso; predomina la caliza y el pinar. Olivares, tierras de labor y  Serranía.

Porque han arreglado la carretera y porque no te vas a encontrar a casi nadie - salvo algún pastor que ve cómo carean las ovejas -  el camino es una gozada de soledad y campo. Atrás queda la Serranía. Disfruta de estos campos de silencio y belleza. Empápate. Párate, si quieres, donde las encinas grandes…

Puede que en cualquier momento te sorprenda la presencia de alguna cabra montés. Desde hace un tiempo, cada vez, son más frecuentes en el terreno; si es período de cría irá  acompañada de su chivillo… Son una preciosidad; como aparecen, con la misma rapidez, se camuflan.

Echa un rato a orillas del río. No es profundo. Va de aguas claras antes que lo engulla el pantano y tiene más de arroyo limpio y sereno que de otra cosa. Con paciencia verás carpas, barbos, bogas, algún pato que sale huyendo, asustado, con tu presencia, una garza despistada…, cangrejos.

Bordea Alcaparaín; lo tienes al alcance de la mano. Echa un vistazo a lo que fue intento, sólo intento porque luego el conde de Guadalhorce superó con creces el invento, a lo que fue el pantano de Andrade, pero tú sigue el curso del río, que no entra en Ardales;  lo bordea. Ya está próximo a entregarse, mano, al pantano, del Conde de Guadalhorce…


Ah, que se me olvidaba, y aunque procuré documentarme, no logré enterarme si debe el nombre a la abundancia de mustélidos que empleaban para la caza de conejos o a que el río se escurre como ese bichillo huidizo y fino de olfato.


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jueves, 28 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Todas las rosas son la misma rosa, / amor, la única rosa”.


Juan Ramón Jiménez.

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Riada de 2012

La riada de 2012 - ayer se cumplieron cinco años- ha sido la mayor de las conocidas desde comienzos del siglo XXI. Ocurrió en la madrugada del 27 al 28 de septiembre. Se cobró dos vidas humanas, una en Isla, y la otra, en el término municipal de Pizarra,  arrasó cultivos, dejó cuantiosas pérdidas sin que las Administraciones nacionales y autonómicas viniesen en socorro de las personas damnificadas (solo el Consorcio de Seguros socorrió a los asegurados que era una minoría)  y se llevó el puente de hierro que unía la Barriada del Puente con  la Estación.


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. De paso...

Iban de paso. Fue una falsa espera. Todo empezó temprano, muy pronto. El Hacho no estaba como otras mañanas con el azul del cielo sobre sus hombros. No, no. Era un manto de nubes grises, oscuras, impenetrables, enigmáticas.

Entre los olivares corrió la noticia. De rama en rama se fueron diciendo que, de un momento  a otro, podría venir, que se presentía, que casi estaba allí… Un poco alta, eso sí, pero que las nubes asomaban con toda la carga a cuesta.

Hubo un mensaje entre los carbonerillos comunes, o sea, entre los pajaritos del agua. La verdad que no fue un mensaje henchido y convincente. Entre ellos se dijeron algo. No trascendió mucho porque pronto el viento, el viento de levante, ‘el que las mueve’, se lo llevó por entre las ramas del soto y se perdió en un silencio largo.

Se lo dijeron entre sí, también, los penachos del cañaveral. Se bamboleaban como niños juguetones que juegan a perseguirse entre ellos pero solo se tocan con las yemas de los dedos y cuando parecen que se alcanzan, pues no, se vuelven, otra vez, sobre  sus pasos.

Hubo un mensaje entre los membrillos más punteros, lo que están en las puntas de las ramas. Se dijeron, entre sí, que como ellos están más altos, es decir,  en tribuna alta pues tienen una información que no les llega a otros, a los más bajeros, a los que están al alcance del suelo. Luego, ya se sabe…

Entre los mimbrales del soto corrió la noticia. Todos se dijeron que era verdad, que sí, que era cierto que sobre El Hacho habían aparecido desde muy temprano, y que sabían que en otros montes más bajeros también las cumbres tenían un manto gris, a veces tintados como de plata sucia, y que dentro de un rato ya estaría allí…


Se abrió la mañana. En el campo corrió, otra vez, la noticia. Era una mala noticia. Las nubes aquí no dejarían nada de lluvia, porque tenían el encargo de ir de paso y… 

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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Quise cortar la flor /  más tierna del rosal”


Una rosa es una rosa. Mecano



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: El tren

En 1856, una Comisión estudia los posibles trazados entre Córdoba y Málaga.
La Compañía del Ferrocarril Córdoba-Málaga (FCM) se integra en la red que se va conocer como Andaluces con la creación de una empresa con este nombre. La línea se abrió al servicio entre 1863 y 1865.


MORALES GARCÍA J. Álora. Geografía e Historia. Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2017


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Polvo

El patio está revuelto. El patio está como una candela de papeles con mucho fuego y  más aire. Los papeles se los lleva el viento. Tendría que ser así. Quizá algunos han llegado muy lejos y otros se han movido muy poco; la distancia entre los dos se hace aún más larga.
En el oeste, el forastero en la barra del bar pedía un güisqui y los demás lo miraban con ojos de curiosidad esperando siempre un desenlace un tanto azaroso. Siempre había un adelantadillo de los del otro bando que incitaba a la provocación.

No estamos en el oeste. No hay un vaso de cristal sobre el mostrador ni el pianista se ha escondido debajo del mostrador. Pero convendrán que todo esto que nos está pasando es raro, demasiado raro y, sobre todo, cuando creíamos que se habían superado situaciones de otros tiempos.

Los niños de una España en blanco y negro soñábamos con superar los tres grados de la Enciclopedia Álvarez y en un puñado de cosas más. No muchas más porque tampoco el mico tenía tanta leche. Después se fueron quemando etapas y ya se sabe…

Ahora los universitarios se encierran en el Rectorado. Como se ve la distancia es abismal. Claro que los universitarios no conocieron para fortuna de ellos la enciclopedia ni otras cosas, y ahora,  lo tienen casi todo y nosotros tenías una gran cosecha de eso que se llamaba y se llama la nada. Los tiempos cambian una barbaridad.

En la calle hay mucho ruido. Demasiado ruido; de los despachos salen pocas ideas que amortigüen tanto vocerío pero se ve que como eso no se vende en la botica… A lo mejor estamos asistiendo al imperio de la mediocridad y a la sinrazón que se imponen sin que nadie sepa cómo atajar el problema.

En el saloom hace tiempo que no toca el pianista; las caras de los feos que juegan a las cartas en las mesas  y se hacen trampas entre ellos,  nos parecen más feas.  El polvo flota en el aire viciado. Es irrespirable, demasiado irrespirable. Necesitamos aire renovado y fresco.

Los últimos jazmines pulsean cada atardecer al otoño. Los rosales se han desentendido del tiempo que corre; están ahítos de rosas. Florecen los pacíficos. La naturaleza va a contramano de algunos hombres. ¡Menos mal!


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martes, 26 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“… le diré tantas cosas”


Leonardo Favio


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.Lo nuestro: Calle Toro

Debe su nombre a Cristóbal de Toro. Arranca en la Plaza Baja de la Despedía y termina en la confluencia con la de Tomás García.  Casi al inicio, a su derecha se entronca la calle del Carril. Fue hasta finales del siglo XIX una de las calles más notables del pueblo. En ella vivieron clérigos y personajes de renombre en la sociedad de su tiempo.


MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Sueño

La muerte sabe a todos sitios. El dolor y la miseria, también. La Zarza ha saltado a primera página de periódicos por un acontecimiento que hiela el alma. Parece que la tragedia solo se da en los lugares grandes. No es cierto. Los acontecimientos lo desmienten.

La Zarza tiene poco más de mil habitantes. Mucho de minería en crisis  y los vaivenes de los tiempos. Más malos que buenos. Eso forma parte de la vida. Esa puñetera que cada uno tiene que andar con su caminar cansino.

Repetir lo que ustedes saben es hurgar en el morbo. Flotan muchas preguntas en el aire. En un lugar tan pequeño ¿es posible que en cuatro días no se eche de menos a una pareja de vecinos? ¿Estamos tan inmersos en lo nuestro que se nos van los detalles de la presencia de otros?

Pienso en los padres. No sé, ni me importa su pasado. Su realidad, durísima. Pienso en los niños. Un chaval que se abre a la vida y tira de los hermanos más pequeños. Dicen que no es la primera vez. Dicen que ya lo había hecho en otras ocasiones y que nadie se había extrañado…

Quedan en entredicho algunas instituciones donde alguien  informaba que habían acudido a pedir ayuda. No pudieron dársela o la que le dieron no fue suficiente, si no es así es inexplicable la situación creada.

La Zarza está a medio camino entre Almonaster la Real y el Andévalo. La Zarza está en la sierra de Huelva y pertenece a Calañas donde alguien al crear el fandango se asombraba de ver pasar el ferrocarril de madrugada, muy de madrugada.


No sabemos a qué hora llegó la muerte a una casa humilde. No sabemos  cómo van a encaminar su nueva vida ese puñado de niños. El menor cinco años; el mayor, catorce.  Pensaban que sus padres dormían un sueño profundo. Se me hace un nudo en la garganta. Ante cosas como esta todos somos culpables. A ver cómo le ponemos, ahora,  al niño, ¡por Dios!

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lunes, 25 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“… o quizá, simplemente, le regale una rosa”.


Leonardo Favio



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Sequía

Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios, cronista del reinado de los Reyes Católicos informa:
No fue mejor el año de 1506. Este año no ovo yerva, murieronse  las bacas (…) se secaron los panes sin sazón”.


MORALES GARCÍA J. Álora. Geografía e Historia. Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2017


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Atardecer en Bajo Guía

¿Sabes? Dicen que el otoño ya sube por las veredas y toma por suyas las ramas los chopos; las primeras hojas ya están por el suelo. El campo tiene otro manto; arranca cada mañana con su sinfonía propia; los pájaros han cambiado de trinos.

Aquí, en la orilla, el día apura los últimos instantes. No quiere irse la luz, pero se va. Está en ese lánguido latido de quien apura la gota del fondo de un vaso que en un momento estuvo lleno y rebosó y  rebosó y que, ahora, ya está vacío.

El sol anuncia la llegada de su hora y que termina del día. Es un  sol dorado. Lo envuelve todo en otro color. En el horizonte hay pinceladas  de tonos rosas. Son tonos  intensos, suaves, dulces…, según qué sitio.  El sol no renuncia a su aureola dorada y se baja, poco a poco, hasta sumergirse en el horizonte. Ya termina por hoy.

El mar está en calma. Junto al rebalaje llegan unas olas pequeñas. Vienen con su tributo en la espuma de las olas. No hablan con nadie. Simplemente lo dejan acompasado con ese rumor sordo y lejano. Es un ir  y venir que acuna a la tarde, y emprenden la marcha del retorno…

Entre la arena y el mar sobresale una vela. Es una embarcación pequeña.  Se eleva envuelta en la bruma. ¿A dónde va ese barco velero? Viene de alguna parte. Dentro de un rato atracará en el embarcadero. Fondeará junto a otros veleros y en su bamboleo será una espera de estrellas.

El vigilante de la playa bajó del puesto de vigía hace un rato. Ha dejado vacío el sillón. Ya no se divisan sirenas,  ni la gente que fue a darse un chapuzón y, hace un rato, llenaba la arena. Se intuyen los peces grandes –  que no pueden verse – y que viven debajo del agua…


Una pareja – ella se abriga – contempla el horizonte.  Yo, ahora, cuando el silencio toma sitio  en los sotos y la brisa despeina los olivares  y hay una ausencia que se queda por el aire…,  ahora, te digo, frente al mar, se me ha ocurrido escribirte esta añoranza de otoño…


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VIROLAI. Rosa de abril....

Todo está demasiado revuelto; los hombres ni se entienden ni parece que tengan voluntad de hacerlo. De joven canté muchas veces el Virolai. Me hicieron mucho bien. Se me ha ocurrido insertar un fragmento…


CATALÁ
VIROLAI
Catalán y Castellano, se canta en catalán
Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel,
il• lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.
Rosa de abril, Morena de la sierra,
de Montserrat lucero,
iluminad la catalana tierra,
guiadnos hacia el Cielo.
Amb serra d’or els angelets serraren
eixos turons per fer-vos un palau;
Reina del Cel que els Serafins baixaren,
deu-nos abric dincs vostre mantell blau.
Con sierra de oro los angelitos serraron
esas colinas para haceros un palacio;
Reina del Cielo que los Serafines bajaron,
danos abrigo en vuestro manto azul.
Alba naixent d’estrelles coronada,
Ciutat de Déu que somnià David,
a vostres peus la lluna s’és posada,
el sol sos raigs vos dóna per vestit.
Alba naciente de estrellas coronada,
Ciudad de Dios que soñó David,
en vuestros pies la luna pone,
El sol sus rayos os da por vestido…..


Letra : Mossen Jacinto Verdaguer
Música: Josep Rodoreda,


Esta rosa nacida y criada en la tierra andaluza de Álora es creación del rosalista catalán (La Palma de Cervelló) Pere Dot. Se ve que las fronteras las ponemos, estúpidamente, los hombres. 





domingo, 24 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día.

"Una rosa es una rosa...."

Mecano.


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Río Guadalhorce

Entre naranjos y limoneros, se abre en compases de meandros, y enfila la mar “que es el morir” y, antes, deja toda su vida. Y riega – nuestro río, el Guadalhorce - campos de perfumes en primavera y pinceladas verdes en los meses de estío. Y, lo ve irse, también, el  pueblo blanco con castillo de cumbre: “Álora, la bien cercada / tú que estas en par del río…”

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Niños de entonces

Casi siempre yo jugaba en la calle. Tenía un camión de madera, una pelota de goma y un caballo de caña que amarraba en la reja de la ventana de mi casa. Mi casa era una casa grande de pueblo, con un corral de escalones y un patio lleno de macetas que mi madre regaba con mimo porque el agua era escasa.

El camión de madera me lo echaron los Reyes Magos. Conmigo nunca fueron generosos su Majestades  porque siempre les pedía una bicicleta pero el sello de la carta que yo les ponía se debía despegar por el camino y nunca les llegaba mi petición. (Puede que tampoco la dirección estuviese bien escrita y a lo mejor hasta llevaba faltas de ortografía).  Después, de grande, sí he sabido que es verdad que existen los Reyes Magos. Son otros Reyes, claro.

La pelota de goma era nuestra joya más preciada para subir al Llanillo. Al Llanillo íbamos los jueves por la tarde cuando no había escuela. Bueno, escuela sí había, lo que no había eran clases y, a nosotros aquello, nos sabía a algo tan especial que era único.

El terror de la calle era doña Pura. Doña Pura era una señora mayor; bueno, vieja, muy vieja que iba a misa los domingos acompañada de una criada. Doña Pura gozaba metiendo las tijeras a las pelotas que una pala pierna embarcaba en su balcón… Los niños de la calle hacia ella teníamos, bueno, se entiende, lo que sentíamos por dentro.

El caballo de caña era un bien preciado. El caballo de caña no comía paja ni grano ni había que echarle ninguna pastura. Nosotros, montados en él  - cada niño de la calle tenía su caballo – íbamos al pilar de la fuente de la Vera-Cruz o al de la Fuentarriba a darle agua…


Un día vinieron otros juguetes: una patineta con cojinetes que mi madre quitó de circulación porque el roce no era lo más apropiado para los pantalones, un aro hecho con el fleje de un cubo de cinc o de una barrica de arencas. Los niños de entonces…

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sábado, 23 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Tú que ves en el placer / el mejor de tus amigos…”



Gilbert Bécaud


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Fuentarriba

 Es la plaza principal de la localidad. Con el derribo del Convento de las Monjas (Beaterio de la Concepción) tras la Guerra Civil, 1936-39, se amplió el solar dejado delante del Ayuntamiento.  El número uno del nomenclátor lo tiene el edificio del Consistorio Municipal. La denominación actual la recupera, después de haberse titulado, al concluir la contienda, Plaza del Generalísimo. Toma el nombre de la Fuente de Arriba en contraposicón con la Fuente de Abajo que esta junto a la parroquia.  


MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Las nuestras: Rafaela Ybarra Arámbarri

Su nombre completo era Rafaela María de la Luz Estefanía de Ybarra y Arámbarri. Nació en Bilbao en la mediación del siglo XIX. Casada con José Vilallonga fue madre de siete hijos. Con el consentimiento – era norma de la época de su marido – fundó la Congregación de los Santos Ángeles Custodios.

Su afán caritativo le hizo, conjuntamente, con otras mujeres de elevada posición social, llevar a cabo una fundación encaminada a auxilar a niñas de familias que por avatares de la vida se vieron desamparadas a consecuencia de un crecimiento urbanístico  e industrial no siempre controlado.

 Estas niñas encontraron un lugar para su formación y sustento. Fue el embrión de otras instituciones que aparecieron para protección de la mujer a la que la vida por algunas circunstancias le había vuelto la espalda.

El día de la Inmaculada Concepción de 1894 abre el primer piso en Bilbao. Rafaela está acompañada de otras tres jóvenes entusiastas. Quieren actuar como madres educadoras  de aquellas niñas y jóvenes que llegaban a sus manos.  Piensan que su misión es parecida a la que pueden ejercer los ángeles protectores. Toman el nombre Ángeles Custodios.

El 2 de agosto de 1897 se pone la primera piedra de lo que fue la Casa Madre de la Fundación de los Ángeles Custodios.  En sus estatutos se recogen “apoyar, promover y llevar a cabo obras de carácter benéfico social en ayuda de las familias”. Pretenden la cooperación y el desarrollo económico, social, educativo y cultural de las personas más desfavorecidas de la sociedad.

La fundación no se mueve por interés lucrativo. Tiene a gala que se financian, principalmente, por medio de cuotas de personas que pertenecen como socios y colaboradoras sosteniéndola con sus donativos sin que hasta la fecha  hayan solicitado ningún tipo de subvención a organismos oficiales y públicos.


Rafaela Ibarra murió el 23 de febrero de 1900. Fue beatificad el 30 de septiembre de 1984 en Roma por el hoy santo, Juan Pablo II. 

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viernes, 22 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Calle Chozuelas

Es una, por su peculiar construcción, de las calles  más pintorescas de la localidad. Arranca en la de Cantarranas y concluye en la del Puerto, después de cruzar la de Carmona. A finales del siglo XIX fue llevada al lienzo por el pintor danés  Willumsen J. F. en una acuarela de gran calidad que se encuentra en el museo Hirschsprung de Copenhague (Dinamarca). Sufrió desperfectos en los temporales de enero de 1856.



MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada

“Tú que duermes junto al mar / y eres libre, cual las aves…”


Gilbert Bécaud



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Otro tiempo

Un suave rasgueo en los cristales de la ventana avisa que fuera, al otro lado, hay vida. Se mueven los visillos, y la luz, la sagrada luz de la tarde, entra tibia, mansa, como una mariposa  acobardada. No encuentra el cobijo que busca en la calle.

Un viento de levante ha puesto fin al verano. Es un viento igual al de otros años. Un viento idéntico al que vino el año pasado y al que vendrá cuando ya el pueblo se haya hecho tan nuevo que no se reconocerá. El cielo tiene una pincelada de nubes altas. Demasiado altas para preludiar siquiera un leve riego de lluvia bendita.

Los niños han vuelto al  colegio. Las aulas de silencio en los meses de verano ahora son una algarabía de gente menuda. Los viejos decían: “niño estudia para que seas un hombre de provecho el día de mañana”. Ya ven en lo que han hecho con aquellas buenas intenciones. Ni provecho, ni mañana.

Jóvenes desilusionados tiene los títulos  - porque hay algunos que tienen varios títulos y un máster y un montón de cursos – adormilados en una bandeja de aburrimiento en la estantería de su cuarto. Hay quien se ha ido a mil kilómetros de su casa por un jornal de miseria. Otros, bueno, mejor no pensarlo…

Las noticias que trae el periódico son de llanto. La televisión sirve imágenes dantescas; la radio no quiere ser menos y compite con ellos en la inmediatez de la noticia; tampoco son mejores.

Se ha quedado la playa desierta. Los últimos bañistas recogieron las sombrillas. Sobran aparcamiento para las gaviotas que ahora se han bajado a pie de rebalaje; ya toda la arena es suya. El mar azul intenso, según qué horas, se pone de azul plateado; está totalmente parado. El mar como la esperanza se antoja lejano y distante. No está al alcance de la mano.


Es el otoño que llega y llama y pide que lo deje entrar porque fuera, luego, cuando caigan algunas hojas de los plátanos orientales,  hará frío, mucho frío.


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jueves, 21 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Avenida de la Constitución

En el ordenamiento callejero está catalogada como Avenida. Circunvala la población por la zona este y conecta con la salida hacia el extrarradio en la expansión del pueblo por las carreteras de El Chorro y de Flores o con la barriada de la Estación. En su margen derecha, en sentido descendente se enclava el edificio de Cruz Roja; en la izquierda, el Instituto de Educación Secundaria ‘Las Flores’ y la piscina municipal. Salva el arroyo de Los Azulejos con el Puente de la Cabeza. El padrón municipal de 2007 le asignaba una población de 468 habitantes (218 h. y 250 m.).



MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008



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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Tú que marchas bajo el sol…”



Gilbert Bécaud


“Tú que marchas bajo el sol…”

Gilbert Bécaud


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo malo

Está de moda. Puede más que lo bueno. Hay comportamientos que suenan como un chino en una lata. Algunas cosas son dificilillas de entender. Bueno, las cosas, exactamente, no; algunos exabruptos que salen por ciertas boquitas, sí.

Cuando yo era niño me gustaban las películas del oeste. Siempre ganaba el bueno.  Daba igual que los indios – ahora hay quien hace el indio y lo hace muy bien – fuesen muchos. Además,  aquellos indios todos eran muy feos y malísimos. De lo que se infiere que la bondad debe ir de la mano de la belleza pero no es así.

Después, de muchacho cambiaron muchas cosas. Vino un aire nuevo. Limpió todo – o casi todo – lo anterior. Hubo una generosidad enorme por una parte; por la otra pasaron hoja. Por la ventana entró algo que se llamaba ilusión.

En la limpieza supimos qué hermoso era los cuerpos de algunas mujeres. A eso se le llamó destape. Desaparecieron las telarañas de algunas mentes y se pusieron los espartitos para una España nueva. Los tabúes quedaron como algo viejo y cochambroso. Hubo quien se consideraba, y se empecinaron, en creerse superior a otros. La cosa, pues miren por dónde, no salió todo lo bien que se soñaba y…

Hay una ley de oro. No debería transgredirse nunca. “Mi libertad llega hasta donde empieza la de los demás”. La libertad en todos los puntos de esto que llamamos vida.  ¿Se han parado a pensar cuantas manos no llegaría con tanta ligereza al cajón de la empresa o al bolsillo de los demás?

Me paro a pensar un poco. ¿Qué iba a ser de esos que sacan pecho porque son conscientes que los valores entendidos como honradez, lealtad, integridad, han pasado a otra vida? Asistimos atónitos al esperpento. Zafiedad de ideas, de comportamiento. Lo malo gana terreno, si me apuran la batalla, y si quieren llegar más lejos hasta pueden ganar la guerra.


Ennio Morricone puso la música; Almería, el paisaje. Sergio Leone, la dirección. Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach, las caras. Visto cómo está el patio - el feo, sabemos quién es - ahora hagan el reparto para El bueno,  y el malo.

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

“Lo importante es la rosa…”


Gilbert Bécaud


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo nuestro: Aneales

Tierras de aluvión forman una fértil vega, en uno de los meandros del curso medio del río Guadalhorce fácilmente inundable en períodos de crecidas del río. Su cercanía al cauce y el hecho de encontrarse en una hondonada facilita la oscilación térmica con bajas temperaturas, sobre todo en los meses de enero y febrero que contrastan con las altas que se alcanzan en los meses de estío (julio y agosto). Está dedicada al monocultivo de cítricos, que por las características climatológica sufren, según años, pérdidas por heladas. Con motivo de la avenida del miércoles 26 de septiembre de 1906 la Hojita Parroquial contó que “vino destrozando el río todas las huertas especialmente las de los Aneales, donde enterró por completo la acequia y abrió un canal por los sotos”.



MORALES GARCÍA, J. Diccionario Histórico-Geográfico de Álora y su término municipal. Servicio de Publicaciones de Diputación Provincial de Málaga. Málaga, 2008


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Cuervos

El Maestro Barbeito hace unos días llamó por su nombre a la plaga que dicen que viene de oriente. No tiene nada que ver con el aforismo: ex Oriente lux. No; en absoluto. Es otra cosa; una mala cosa. La ha emprendido con el olivar. Ataca también a otros cultivos. Vamos, sin miseria.

Se llama Xilella Fastidiosa. La han visto por Alicante y anda como quien no tiene el alma limpia por medio del campo sin respetar a nada ni a nadie. Siembra temor, mucho temor y, más, impotencia y, sobre todo, cuando se ve cómo otras plagas con más extensión que varillas  tiene un abanico se las andan a sus anchas.

Uno de mi pueblo como buen hombre del campo conoce a los cojos tendidos. Dice que esto no ha venido ‘porque sí’, que no, que no, que detrás hay una mano que lo ha movido, y todo, por intereses. Unos para vender más productos; otros, para poner zancadillas de las que hacen que te vayas al polvo irremisiblemente.

Hace veinte años. ‘Que veinte años no es nada…’ cantó Carlos Gardel. A lo que iba. En 1997 el comisario de Agricultura Franz Fischler – que por el nombre y apellido debía entender de olivos como yo de osos polares – se entretuvo en decir que en España sobraban olivos. Treinta millones, olivo más u olivo menos. Hacía una llamada a lo que podría pasar con el mucho aceite…

Y vuelvo a lo de mi pueblo: “Maíz, maíz” ¿con que sobraban olivos y ahora cuando nadie se acuerda aparece la xillella de marras? Y, ¿todo es tan ingenuo como el vuelo del cuervo que se escaba de la novela de Edgar Allan Poe? Yo, ¿qué quieren? No me lo creo.
Hay una banda de cuervos volando por todo el mundo. Uno se tiñe el pelo de panocha y la emprende con la aceituna negra de La Roda de Andalucía; otro, deja volar no sé qué palomita que va y viene de un olivo – muerto – hacia otro vivo…


Pienso en el olivo ‘gordo’ del camino de la ermita de Encinasola. Ella ha puesto sobre él sus ojos; pienso en la luna entre olivares y cortijos blancos y en la lechuza que se bebía el velón de aceite de Santa María y que San Cristobalón quería espantar y todo eso que ustedes conocen…