domingo, 31 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Donde cominza Aragón


 


                           Cordillera Ibérica. El Moncayo


1 de abril, lunes. Estoy sentado en mi casa rodeado de libros. Fuera llueve. Dicen que es el coletazo de la borrasca que ha hecho “sus” desfiles procesionales la Semana Santa que acaba hoy. No cantan los pájaros en los bordes la huerta ni, aún huele a primavera. Parece final de invierno…

No sé por qué se me ha venido a la mente un día de paseo solitario por Tarazona. Llegué, desde Tudela, después de andar perdido por campos de soledad. No había nadie a quien preguntar; ni un pastor, ni un hombre que laborase la tierra. Nadie

Llegué a Tarazona a media mañana; el río Queiles parte la ciudad. Me asombra el mudéjar. Estoy en una ciudad artística, encrucijada de caminos. Hace años que le suprimieron el tren. (Tuvo dos estaciones). Las vegas, fértiles; el Moncayo, en la lejanía…

El Moncayo o lo que lo mismo ese lugar donde termina la vieja Castilla la Vieja y arranca Aragón, estaba limpios de  nubes. Veía con nitidez la cumbre blanca…

Anduve por la ciudad. Sin rumbo. No iba a ninguna parte, pero iba a todos sitios; deambulo por las calles. Tengo la mala costumbre de comprar libros por los lugares que visito. Hasta en tres librerías traspaso sus puertas. Están en la calle Visconti, en el Paseo de la Constitución  y en Fueros de Aragón. En las tres pregunto por lo mismo. ¿Qué tienen de Bécquer? En las tres, la respuesta, idéntica: nada. (Yo tenía la vana presunción de encontrar una edición facsímil o algo parecido de Cartas desde mi celda donde Bécquer describe el Moncayo  y, luego, fardar con los amigos del hallazgo…)

Callejeo: Virgen del Río, Recodos, Martínez Soria, Judería, Traición… En Tarazona, el mudéjar se sale a la calle. Casas  y muros de ladrillos; yeserías en las cornisas, tejas rojizas, verdes, azuladas. Maderas, arcos ciegos…

A media tarde me eché al camino. Por Vera de Moncayo, a la derecha, llego a Veruela. Todo es soledad y silencio. El monasterio está cerrado. Tampoco tenía un interés especial en él pero sí en todo lo que le concierne. Me senté junto a la Cruz de Piedra donde cada tarde Bécquer – herido de tisis y de amor - esperaba el correo que le traía los periódicos de Madrid… Pienso. Le doy  demasiadas vueltas. Me quedo sin muchas respuestas.

El paraje, único, excepcional. La vegetación se cierra monte arriba: encinas, coscojas, robles, pinos, hayas, abedules; sabinas rastreras, retamares... Abajo, Aragón; más allá, Castilla; al otro lado, Navarra y La Rioja… Un poco más allá se acaba Castilla; aquí comienza Aragón.

sábado, 30 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Domingo de Resurreción (Especial Semana Santa y X)

 


 

31 de marzo, Domingo de Resurrección. Ya cantan las alondras en las lomas de El Chopo y algún ruiseñor en las laderas del rio. Un resplandor tenue disipa tinieblas. Clarea el día. María Magdalena – el amor tiene cosas así – ha sido la primera en llegar. Se lo temía. Estaba segura. Se azora. Increpa al hortelano. “Si has sido tú, dime ¿dónde lo has puesto?”.

- María…

- Maestro.

Jesús ya no está en el sepulcro. En palabras de San Pablo a los corintios, el pueblo de las llanuras de Acaya al sur de Macedonia: “sin la resurrección de Cristo vana es nuestra fe”.  Alfa y Omega; principio y fin. Cristo, ayer y hoy.

Tiene el Resucitado en nuestra tierra la majestad y el dolor de un Cristo que ya no es yacente. Resucitar no es revestirse para ser entregado de nuevo al carrusel de la vida cotidiana ni al rojo carnaval de la existencia de cada día. Escuchad. Se levanta una brisa, el Espíritu de Dios sobre los campos, sobre los trigos salpicados de amapolas. Alfa y Omega, principio y fin. Ya todo es distinto.  En el embarcadero de cada vida hay, desde esa misma mañana que superó a la noche, una barca amarrada. Es la barca de la fe…

Álora no despierta ya al Domingo de Resurrección con cordadas de latas viejas que forman ruido por las calles y almireces en los balcones. Lo hace, ahora porque cambian los tiempos, al son de trompetas y tambores. Sones de música alegre en este tiempo que la fiesta lo requiere. Acompañado de la misma chiquillería que hace más de dos mil años, un puñado de años, y siete días más, cantó: “Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor”, aunque vestidos con túnicas, escapularios y enseres de sus propias cofradías, Jesús resucitado recorre las calles de Álora.

Afirma el dicho popular que para llegar al Domingo de Resurrección hay que pasar por el Viernes Santo. Se han consumido etapas. Hay cantos de pajarillos nuevos. Nuestro pueblo se viste de flores, nuestras calles se llenan con aromas densos y profundos y desde el río sube, en las noches de abril, que se estrena, ese algo especial que lo hace distinto porque de ¡Pascua Florida! Felices Pascuas. Aleluya, aleluya…

 

Pd. Escribo este la relato especial que pone fin a los Especiales de Semana Santa bajo un cielo entolado y lluvioso. ¿Qué puede pasar? “No se haga mi voluntad sino la tuya”.

 

 

 

 

jueves, 28 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Viernes Santo (Especial Semana Santa IX)

 


           Despedía. Mañana del Viernes Santo


29 de marzo, Viernes Santo. Desde muy temprano (casi amanece) las trompetas legionarias del Viernes Santo despiertan a los que anoche consiguieron conciliar algo de sueño. Después, el trasiego, forasteros que acuden y foráneos que vuelven. Niños en los hombros y sudores en el alma… Jesús y Dolores entre el gentío que se entreabre solo lo justo para dejarles paso…

De morado y rojo acude a la “Despedía” Jesús Nazareno de las Torres…

De Legión y oro, la Virgen.

Todo, absolutamente todo, es discrepancia. Todo se cuestiona. ¿Llueve? ¿Hace calor? ¿Se retrasan? Y por encima de todo, el “ganador”. Probablemente sea el culmen de la exteriorización de la Semana Santa. Sin lugar a dudas uno de los espectáculos más singulares que pueden celebrarse y a donde el pueblo dividido en dos mitades – benévolo y complaciente para todo lo propio y censor inmisericorde contra todo lo rival - acude como si de una llamada totémica se tratase…

Por faltar, no fala casi nadie. Los que se subieron a los tejados para verlo todo mejor, pueden hacer realidad aquello de que la fe “es dar un salto al vacío”.

Después, el delirio. Se acercan. Abajo. Arriba. Avanzan. Otra vez de rodillas. Arriba. ¿Quién se levantó primero? La polémica…

Calle Ancha arriba, en volandas, sobre hombros jóvenes de España, Jesús vuelve a las Torres y María Santísima de los Dolores, entre el cariño de todos, como cada mediodía de Viernes Santo, a su templo.

En la noche cerrada del Viernes Santo, Alora, es otra. Cambia por completo. Alguien que por la mañana vivió los momentos de exteriorización tiene dificultad para comprender cómo se transforma un pueblo. Todo es oscuridad, recogimiento, silencio.

María con el cuerpo de Jesús muerto sale de la Vera Cruz. La Piedad o el Silencio. Decía el maestro Alcántara. “Podemos hablar distintas lenguas, pero todos hablamos el mismo silencio”. Vendrá luego sobre un catafalco, Jesús Muerto. ¿Por qué los grandes secretos se pregonan en silencio? Amor, entrega, sacrificio, renuncia a uno mismo…

Con el nombre de Virgen de las Ánimas evocamos a una virgen austera y pobre. En la noche del Viernes Santo baja desde la vieja capilla de las Torres. ¡Qué nombre más acorde! ¡Qué comunión entre mensaje y mensajera…!

Pocas procesiones irán cargadas de tanto dolor como la Soledad. María lleva el suyo propio; el pueblo, el acumulado durante todo el año. Se alumbra a la Solead por promesa, por agradecimiento a la intersección, o por la caridad de acompañar a María en tránsito tan sublime. “La Virgen subió al cielo / a cambiar su manto azul / por uno de seda negro / para el luto de “Jesús

Escribo bajo un cielo entoldado… Casi todo puede ser más o menos así.  Dicen que puede llover. “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

 

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jueves Santo (Especial Semana Santa VIII)


                


26 de marzo, Jueves Santo. Luna de Nisan en el cielo, y Jesús Nazareno que viene de las Torres, calle Ancha Abajo, al encuentro con su pueblo. En la Plaza el bullicio; arriba, el silencio, el recuerdo y el encuentro con Jesús hace que brote el rezo: “Otra vez Señor, tu voluntad contra la mía”… y aparecen las palabras de otro poeta: “Alma, asómate agora a la venta / verás con cuanto amor llamar porfía  / y cuanta hermosura soberana, / mañana le abriremos, respondía, / para lo mismo responder mañana”.

Entre tambores y trompetas paracaidistas pasa el “Barranquero” y rompe el aire, y se hace el silencio, acompasado de música mimética de tambores – teología del pueblo – el rezo de la saeta: “La corona del Señor / no es de rosas y claveles / que son juncos merinos / que le atraviesan la sienes”.

Gente joven rompe la seriedad del momento “Viva el Cristo  de los Estudiantes “. Una magnífica talla, también de Navas-Parejo , crucificado, acompasa los espacios mínimos, únicos de la calle Ancha y al asomar por arriba, lo llena todo, y en su rostro sereno -“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”- se refleja la bondad del Dios bueno. Y la savia nueva del pueblo viejo, lo baja meciéndolo como solo puede hacerse con Dios y Muerto.

La figura de San Juan es una de las más carismáticas del grupo íntimo que acompaño a Jesús. De grana y verde, amor y esperanza se procesiona al discípulo amado aquel que estuvo cerca del Maestro en los momentos claves; siempre cercano a la Virgen. “Mujer ahí tienes a tu hijo.., y desde aquel momento el discípulo amado la acogió en su casa.

La humildad es patrimonito de los grandes ante Dios.

Palpitan las estrellas en el cielo. Sale la Virgen. Un murmullo en la plaza. Un ascua de luz y oro asoma por la puerta. No se cabe. Rompe tulipas. Voces de hermanos y pulsos de acero y un ¡ay! contenido que rompe el miedo en aplausos y….

- ¡Cómo viene la Virgen!

“Las rosas de los rosales / esta noche no han de abrirse / porque está llorando la rosa / más bella de los jardines”.

Una talla malagueña – no está documentado – posiblemente del XVII posteriormente restaurada, representa una Virgen Dolorosa con su cara angustiada por la pena y el llanto: “¿Quién no siente a tu paso, Virgen buena / que del alma de los ojos fluye el llanto / al mirar en tu cara tanta pena?”

Escribo como preveo que puede ser… Dicen que puede llover. “No se haga mi voluntad sino la tuya”.

martes, 26 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Viacrucis (Especial Semana Santa VII)

 


27 de marzo, Miércoles Santo. Álora ha recuperado -y ya son muchos años de celebración – una de las manifestaciones de fervor y piedad más auténticos y vivos de la Semana Santa. En la noche del Miércoles Santo, bajo el embrujo de la madrugada que llama suavemente a la puerta, exento de todo exorno exterior, Cristo Crucificado sobre el trono de los hombros del pueblo anónimo recorre las calles, a luz de velas y cirios, en un Viacrucis singular y único.

Es otra manera vivir la Semana Santa. Como es otra manera de sentirla al captar la belleza y la poesía del “Ubi Charitas et amor” del Jueves Santo o la “Angélica” en la noche del Sábado Santo.

Dios se muestra en la Caridad hacia los demás y en la manera de pregonarlo que tiene el pueblo entre rezos y cantos – cantar es rezar dos veces – por calles estrechas y oscuras donde reverbera la cal y la fe de los creyentes que la pregonan. Son cantos de súplica y arrepentimiento: “Perdona a tu pueblo Señor, perdona a tu pueblo, perdónalo, Señor”.

La sombra alargada de cruz sobre la que reposa la figura de Cristo muerto después del tormento del Calvario se proyecta en la pared en un significado místico donde dice de su presencia siempre, aunque, a veces, nosotros no nos percatemos de ella.

El Viacrucis transcurre por la calle Los Naranjos, esquina de Palomar con el Viento (¿es allí donde en ocasiones se da la vuelta el viento?), la propia calle del Viento, por un extremo, con la luz del día se divisa El Hacho; por el otro, el castillo que corona el Cerro de las Torres, Cerrillo de Poco Pan - ¡qué bien ponían los antiguos los nombres!- Erillas que enlaza con el anterior, Fuentarriba y volverá al templo de la Vera Cruz….

Desde hace unos años un grupo de jóvenes a luz tenue de la linterna pregona las Estaciones y leen comentarios al momento de la Pasión que se da a conocer. Con este Viacrucis Álora saca a relucir un mucho de sus raíces castellanas muy alejadas de otras manifestaciones de fervor que también tienen cabida en la Semana Santa de esta ciudad enclavada al norte de lo que antaño se llamó Hoya de Málaga, a pie de monte de la Garbía malagueña, entre olor a azahar y a flores nuevas.

lunes, 25 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Traslado del Cristo Crucificado de Estudiantes. (Especial Semana Santa VI)

 


         

26 de marzo, Martes Santo. Como Cristo Crucificado de los Estudiantes se venera una de las tallas más excelsas de José Navas-Parejo Pérez, nacido en Álora donde su padre era Jefe de Estación y hecho artista en Granada.

Se dieron las coincidencias para que se desarrollase el artista enorme que anidaba en aquel niño que corrió por las calles de Álora. Granada, “agua oculta que llora”, ciudad donde se tallaron obras salidas de las gubias y buriles de Alonso Cano, Pablo de Rojas, José y Diego de Mora… en los tiempos del Barroco; en los que corrieron por siglo XX, Navas-Parejo, Martin Simón, Nicolás Prados, Espinosa Cuadros…

Navas-Parejo nos muestra un Dios dormido. La muerte, tránsito, paso desde la vida a eso que llamamos eternidad y Dios reclina su cabeza hacia un lado. Parece que desde la Cruz lanza un mensaje: Venid a mi todos los agobiados, todos a los que os pesa demasiado el camino…

Cuando sea noche cerrada el cortejo se pondrá en marcha (si el tiempo lo permite) desde la parroquia de la Encarnación.Transita por la Álora de sabor y raigambre histórica. Primero, la Plaza, luego, un tramo corto, muy corto – como es la vida, ¿o no? de la calle Toro; enfila la subida por la Calle Carril.

Luego, campo abierto. El camino bordea el Cerro de las Torres que corana el castillo en otro tiempo Campo Santo donde reposaron los nuestros. Enfrente, esparcido por las laderas baja, desde las faldas de El Hacho el pueblo. Viene a dar, abajo, donde termina el precipicio y por donde corrió en otro tiempo el arroyo de la Tenería.

Cristo, sobre hombros de gente joven – Cristo de Estudiantes- unas antorchas y marchas fúnebres acompañan el traslado. Titilan las estrellas en el firmamento. Echo mano a los versos de Paco García y rezo con ellos: “Que halle alivio, rezándote el dolor. /Abre al mundo Jesús tu corazón, / y derrama Señor sobre la Tierra / la gracia de la paz y el perdón”.



 

domingo, 24 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Sin par (Especial Semana Santa V)

 

                          


24 de marzo, Domingo de Ramos. Cuando digo sin par quiero decir lo que digo.  Hubo un tiempo, hoy perdido, donde la gente se prestaba a vivir esos días plenamente. U manera distinta, diferente. Muchas cosas en común con otras celebraciones, pero con el sello propio y diferenciador.

Llegada la Cuaresma desde el Pecho de las Torres, Pepe, el Perdío y “el Corucho” calentaban el ambiente con sonidos largos de trompeta. Pepe,  a modo de toque chirimía que precedía en Granada a los condenados a muerte… Un toque largo y helador, acorde con el momento.

Probablemente, Álora, tenga, también, una de las celebraciones más genuina, jocosa y original de toda nuestra geografía andaluza ¡Total, si el Domingo, resucita! Es una manera propia de vivir de entender, de sentir la Semana Santa.  A Bartolo Casermeiro, en cierta ocasión, le preguntaron si era de del Señor o de Dolores.

- “¡Preguntarme a mí si soy de Jesús o de Dolores, si yo soy cuasi la Virgen”!

 

Desde los años cincuenta del siglo pasado la Brigada Paracaidista – Medalla de Oro de Álora – acompaña a Jesús Nazareno de la Torres. La Brigada en el pueblo tiene aceptación enorme. Cada año invitan a una representación de la Archicofradía a los actos que celebran en Paracuellos. Un niño del pueblo pidió a los miembros que acudían, un regalo de recuerdo. A la vuelta le trajeron insignias, una boina, banderines… El chaval con todo aquello en sus manos, saltaba de alegría.

- Niño, le preguntaron, ¿Tú de quien eres, de Jesús o de Dolores?

- Yo, respondió, del Señor de las Torres, de Paco “Chorreones” y de Pedro “el Perilla’

Antonio Gallardo me dijo que el cortejo llegó, cansado, a la puerta de La Balita. No se blandían las palmas; le daban en la cara al cura…

- Levanten, las palma… Sobresalía la voz.

- Ponle una equis respondió alguien desde el borde de la acera…

En Álora, Marchena, Arcos y Utrera se cantaba la saeta llana. Pepe Rosas me contó que, desde el balcón de ‘El Pena’, un saetero preparado ex profeso debía cantar: “Eres pare del alma, / Ministro de Cristo / Tronco de nuestra Santa Madre Iglesia, / Santa / y árbol del paraíso”.

 Los nervios, el ‘mollate’ y el momento debieron jugarle una mala pasada y allí el buen hombre canto: “Eres pare del alma, / Ministro de Cristo, ceporro de nuestra Santa Madre Iglesia, / Santa…”

¡La que debió liarse!”

Pd. Un poco de humor, dado como está el patio no viene mal. Total, si el domingo resucita… Y, otra, cuando, caen cuatro gotas se forma la zaragata como todos sitios.

Pd. Dado como está el patio, un poco de humor no viene mal, total si el Domingo Resucita…

sábado, 23 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Domingo de Ramos (Especial Semana Santa IV)



24 de marzo, Domingo de Ramos. Recorriendo el Domingo de Ramos, Betania en Álora está en la Plaza Baja (que desde hace unos años se llama de la ‘Despedía’). El gentío bíblico la en chiquillería que calle Atrás adelante blande palmas y ramos con la brisa fresca de la mañana.

Las palmas vienen de Elche; los ramos benditos de olivos cercanos. Son símbolos y recuerdo de aquella entrada de Jesús en Jerusalén… Hace más, muchos más de dos mil años, que Jesús entraba en la capital de Judea, la tierra que ocupó la tribu de Judá cuando llegaron a la tierra de promisión. Aquella que manaba leche y miel. (Ahora da otras cosas. Odio y una cosa muy fea con un nombre horroroso, la llaman guerra). Jesús entró allí cinco días antes de su muerte.

Es una mañana con aire denso de triunfo, de gloria al Hijo de David: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Palmas, vítores… El Señor sobre una borriquilla. Jesús en Álora entra, también, en la Fuentarriba sobra una borrilla tallada en madera.



Cuando éramos niños estrenábamos calcetines blancos por aquello de refrán y el Domingo de Ramos. Después salimos a los caminos del mundo y como cantó el poeta, aquellas niñas por mayo se hicieron mujeres y otras Semanas Santas desgastaron tacones Cancula arriba, Callejón abajo. Ahora las niñas de entonces se procesionan junto a sus hijos haciendo el recorrido de la Pollinica. La Pollinica es la cantera de nazarenos de toda la Semana Santa.



La tarde del Domingo de Ramos se llena con dos procesiones. Jesús atado a la columna hace su salida procesional desde el templo de la Encarnación. Ha resurgido con una fuerza inusitada entre la gente joven esta cofradía. La imagen es obra de Nicolás Prados…

Jesús Orando en el Huerto, baja del Calvario, del nuestro. El grupo escultórico – uno de los de mayor calidad de los que se procesionan en Álora, de Luis Álvarez Duarte. Dicen los expertos en arte que la cara del Ángel es una de las grandes creaciones del desaparecido imaginero sevillano. El Huerto - Jesús Orando en el Huerto – nació como cofradía gremial en los años cincuenta del siglo pasado. Recibe veneración y culto en la ermita del Calvario desde donde por cierto se contemplan una de las panorámicas más sugerentes de Álora.



Jesús rodilla entierra recoge el momento en que se dirige al Padre. “Si es posible pasa de mi este cáliz”: Dicen que puede llover… “No se haga mi voluntad sino la tuya”.



viernes, 22 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pintura religiosa ( Especial Semana Santa III)

 

               


23 de marzo, sábado. José Antonio Antúnez es un artista que irrumpe con fuerza en el mundo de la plástica. Su obra no deja indiferente. Desde hace un tiempo aporta esa manera especial que tiene de entender el arte desde la combinación de colores y el impacto visual en el que recrea un mundo de ilusión que recorre puntos de la vida con la que convivimos diariamente.

Hace unos meses expuso en el Bar La Galería una muestra de su obra.  Recogió en sus cuadros puntos determinantes y expositivos de la vida agrícola, paisajística y humana con la que él ha convivid desde su infancia y donde el prisma de su visión personal da una impronta diferente a como podemos verla el común de los espectadores que nos acercamos a ella.



Antúnez tiene una especial impronta que raya entre la etnografía y un naïf muy primitivo que combina con un naturalismo lleno de lo cotidiano. Trae a sus lienzos almendros en flor, árboles frutales, olivos, sembrados… El hombre de la el calle o el del campo genuino con el que a veces convivimos, nos marca y nos determina en las apreciaciones que llevan nuestra propia impronta y la de ellos.

Ahora en una generosidad grande ha recogido y llevado las imágenes de la Semana Santa de Álora a la decoración de algo tan plástico y tan original como es un abanico. Antúnez ha decorado las varillas con algunas de las imágenes que se procesionan en Semana Santa. Un trabajo con un gran esfuerzo personal para tocar todos los aspectos identificativos de la imaginería religiosa pespunteadas con el sello de propio pintor.

Hasta aquí sería una manera más de expresión artística, pero no queda ahí la cosa. Esa obra se va a hacer pública en una exposición. Los beneficios de la venta se destinan a la Asociación de Alzheimer en un gesto que le honra en su manera altruista de ayudar a los más necesitados.



Imágenes del Nazareno de las Torres, Dolores Coronada, Jesús atado a la Columna, Jesús Orando en el Huerto, Virgen de la Ánimas, Virgen de la Soledad, Pollinica… Hasta un total de doce.

Las varillas del abanico tendrán un sentido pluridimensional: muestra plástica del artista de la pintura; aportación económica que identifica la solidad con un problema social de enorme calado como es la enfermedad de Alzheimer que azota a parte de la sociedad y, además, una manera de difundir la imaginería religiosa que no va a quedar reducida a la exposición procesional en los momentos puntuales de la Semana Santa.





jueves, 21 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Procesión Claustral: viernes de Dolores (Especial Semana Santa II



22 de marzo, viernes de Dolores. Cae la tarde lentamente, con parsimonia, con esa cadencia con que mueren todas las tardes, pero ésta del viernes de Dolores es especial. Es igual, pero distinta a otras tardes. No es un atardecer luminoso. No está el sol de primavera; todo es penumbra.

Desde no se sabe cuándo (tampoco importa) cada atardecer de viernes de Dolores, los hermanos llevan a la Virgen que tiene por nombre el mismo del día, desde su altar – en la nave de la Epístola – al trono, al final de templo.

Se han apagado casi todas las luces; encendidas,solo aquellas que facilitan la visión imprescindible. Algún foco lejano, y un leve rumor de cantos que son rezos. Un coro de voces femeninas entona: “Si las dulces palabras del ángel / inundaron de gozo tu alma, / de un profeta la fúnebre calma / la llenó de amargura y dolor”.



Un golpe seco sobre la madera de varal pone el cortejo en marcha. La mecida suave, con mimo, con cariño, como solo puede hacerse en un acompañamiento a la Madre transida de dolor. El remate del canto apostilla: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.

Una voz entona: Dios te salve, María… Y así, poco a poco. Paso lento y corto, paradas leves. Solo las suficientes que aportan un sentimiento especial. Vamos en una procesión claustral. Se desgranan los Misterios Dolorosos: ¿Quién es esa Mujer que angustiada, / vacilante y llorosa camina? / ¿Quién es esa Mujer tan divina? ¿Quién es esa mujer celestial?” No hace falta, ¿verdad, que no la respuesta?. El coro la da. “Esa triste mujer – responde – es María”….

Se alternan el rezo del Santo Rosario y esa otra manera de rezar. Ya se sabe que quien reza cantando, reza dos veces. Repasa lo acumulado por el fervor desde no se sabe cuándo. La musicalidad, en un pentagrama sin partitura.

Recorre el lateral del templo por la nave del Evangelio. Al final, espera el trono donde María Santísima de los Dolores Coronada, paseará, un año más, por las calles de Álora la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La Despedía, punto y aparte. Llamada totémica en Álora….

Terminan rezos, cantos y recogimiento; concluye el acto. El cielo, oscuro; la noche cerrada. Es noche de viernes de Dolores. En mi interior resuena el estribillo final: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.




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miércoles, 20 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Primavera



20 de marzo, miércoles. Dice el calendario que se ha venido hoy la primavera. Me pregunto: ¿de dónde viene la primavera? Dice, también, de no sé a qué hora extraña se ha presentado, porque sí. Ya está aquí. Vendrá solo por un tiempo; vamos, por unos meses. En esta tierra nuestra - ¡bendita tierra nuestra! – a mitad de mayo ya casi será verano.

Había esta mañana un revuelo de pajarillos en el ciprés del borde de la alberca. Era un revuelo de jolgorio, de esos que forman los pájaros cuando defienden sus ramas, su espacio en las copas de los árboles, en los bordes del camino. Ya ven, cada uno, en sus cosas.

La primavera este año por mor de que la lluvia se las ha andado por otros lares no ha vestido todavía las cunetas de margaritas silvestres, ni de florecillas malvas, ni de esas otras sin nombre, diminutas y blancas que se arraciman y lo ponen todo tan bonito, tan bonito que solo la mano de Dios es las que las pone en su sitio.



Desde hace unos días el carbonerillo de todos los años – nosotros lo llamamos el pajarito del agua porque los niños le preguntabámos: pajarito del agua ¿va a llover? y nos contestaba, “si señor, si señor” -, pues ese está en las ramas del nogal del borde de la cañada, la que viene desde lo alto de la sierra, y canta y canta y canta… Y no nos atrevemos a preguntarle por las cosas del agua. No, no obliguemos a mentir a los pajarillos como se están acostumbrando los hombres.

El día entoldado. Nubes de levante. Abrirán de mediodía arriba y luego saldrá el sol y… A media tarde hará lo que le parezca. No sé quien dijo que la primavera solo es placentera en la mente de los poetas. Estaba en lo cierto. Entramos en un tiempo revuelvo. Cualquier día arrecia el aire y revuelca los trigos y troncha los habares; otro, se presenta un chaparrón pasajero. Por aquí casi todos esos chaparrones de primavera se escurren por las laderas de El Torcal y se van como para la parte de Granada.


Ahora, dentro de unos días, estarán ahítos de geranios los balcones; habrá jazmines, amapolas en los trigos y celindos en el parque; las niñas – las niñas de quince años están bonitas en todos tiempos, pero más en primavera – lucirán talles y ojos que hablan desde lejos bajo melenas de azabache. Dice el calendario que ha llegado la primavera…




 

 

martes, 19 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Vacaciones en Roma

 

                        


19 de marzo, martes. Y, entonces, él madrugó como todos los días. O sea, salió a tomar la brisa fresca cuando hacia poco rato que habían puesto las calles. Jesús descargaba las hortalizas y frutas de la furgoneta para abastecer su tienda, su excelente tienda, donde ofrece calidad, un poco más cara que la que se vende en otros lugares. Está claro. La calidad hay que pagarla.

Tuvo que hacer unas gestiones tempraneras. No se resolvieron todas con la presteza que hubiera deseado. Esas cosas suelen pasar cuando a uno le urgen las cosas y no quiere admitir que las cosas siguen su curso, independientemente, de como uno desea que ocurran.

El teléfono sonaba constantemente. Unas veces eran llamadas de personas por las que uno siente un afecto especial – y ellas también, y por eso llamaban – otras cumplían el protocolo y era un chorreo de buenas intenciones y deseos y parabienes. Cosas que pasan.

La carretera iba cargada. Llevaba, al parecer, más tráfico que otros días. Tardó en entrar a Málaga. Ya se sabe, la A-357 es una carretera que pide urgente una actuación por parte de las autoridades competentes, pero seguramente las autoridades tendrán más prioridades que dinero para atenderlas El teléfono era un hormiguero de llamadas; otras veces, mensajes. A eso lo llaman con un nombre en inglés que yo siempre escribo mal.

Una tienda oficial no tiene el surtido de tallas de las prendas deportivas que vende. Lo comunico a los interesados. No puedo completar su encargo. Me dicen que lo entienden, que a ellos les ha pasado en ocasiones. Son determinantes en su veredicto: “un desastre”.

A la entrada de calle Larios me encuentro con un amigo entrañable. Algo casual pero muy oportuno. Hablamos del día, y ¡cómo no, del campo! Iniciamos un rosario de lamentaciones. Jeremías, el de la Biblia, era más benevolente que nosotros.

En la mesa, justo al lado, dos matrimonios de catalanes. Viven cerca de Andorra. Están de camping. Al despedirnos les deseo: “siéntanse como en casa”. Me dicen que están muy a gusto, que lo están pasando muy bien. No se lo digo. Pienso para mi interior. ¡Málaga está que se sale!

Llego a casa. Va por la mediación “Vacaciones en Roma”. Una película que obtuvo tres oscars. Lanzó al estrellato a Audrey Hepburn, ratificó a Gregory Peck y dijo que una moto, la Vespa, era el vehículo ideal para circular por ciudades tan bellas y caóticas como Roma. A mi me ha servido para despistar con el título al posible lector y escribir sobre el día de hoy. Saco una conclusión: el amor va a su aire, independientemente, de nosotros.

lunes, 18 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ... O quizá, simplemente, le regale una rosa



             Var. Bolshoi

 

18 de marzo, lunes. Días primaverales en las temperaturas y en el calendario. Marzo, en el hemisferio norte, dice que se pone fin al ciclo de invierno. Dicen y dicen bien que la primavera ya está aquí. De hecho, salvo días excepcionales estos meses pasados han sido benignos y muy secos. Hablo del invierno que hemos vivido en mi tierra, en el sur del sur. En otras, todo lo contrario. Uno habla de la feria según le va.

Revienta el azahar en los naranjos. Se han vestido los frutales de colores (blancos, lilas, rosáceos…) los campos, en algunos lugares, están preciosos. Tienen la bendición de Dios. En otros, como en el mío, los trigos se abren paso a duras penas y ya soportan temperaturas que asustan. Los trigos se espigarán antes de tiempo. Puede que se fastidie el invento…

Por esas cosas raras que, en ocasiones ocurren, esta tarde he estado escuchando una canción de cuando yo era joven, de lo que hace mucho tiempo. Tanto, que a veces, ni me acuerdo de algunas cosas. El autor de la canción, Leonardo Favio contaba cosas bonitas.

Dice en la canción, que “llovía, llovía”. Los días de lluvia, sobre todos los que vivimos en tierras donde escase tanto como es la nuestra, son días con encanto, con mucho encanto. Eso del rumor del agua sobre los tejados, del repiqueteo en el alféizar de la venta o escuchar cómo caen las canales por la madrugada mientras llega lentamente el sueño…

Recuerda Favio días de playa y el viento jugando con tu pelo de niña… y algo tan bonito como “tu mirada y la mía”. ¿Habrá lenguaje más directo que el que se comunica con los ojos? ¿Hay algo más bonito, como cuando sin decir nade, se dice todo? Eso, eso “tu mirada y la mía…”

Gracias a este tiempo que Dios nos da para disfrute han florecido los primeros rosales.  Este año se han adelantado. Han roto brecha tres variedades: Bolshoi (flor grande bicolor, rojo y amarillo), Tequila (amarillo anaranjado con bordes rojizos) y el Crysler Imperial (rojo oscuro).

Han sido los más atrevidos. Ellos solos se han enfrentado a las brisas del amanecer y al sol del mediodía, hoy entoldado por nubes de calima que viene del desierto. Son rosas tímidas, íntimas. Rosas que dicen tanto que uno las mira y remira y piensa en la canción “cuando llegue mi amor / le diré tantas cosas / o quizá simplemente le regale una rosa”. No sé, no sé…

 

 

domingo, 17 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pedro Roldán, uno de los grandes.

 


17 de marzo, domingo. Era la Sevilla del siglo XVII. Era esa gran urbe que ya asombraba al mundo. Allí se dieron cita lo mejor y lo peor. La condición humana tiene cosas así.

Acaba de clausurase, en el Museo de Bellas Artes, una exposición excepcional. La muestra ha ofrecido parte de la obra de Pedro Roldán con motivo de celebrase el cuarto centenario de su nacimiento. 

Su padre, Marcos Roldán, originario del Reino de León, carpintero de profesión, se afincó en Antequera donde nacieron ocho de los nueve hijos  del matrimonio con Isabel de Fresneda. Pedro (1624-1699) nació y murió en Sevilla, donde el progenitor se había trasladado para realizar un trabajo.

Con catorce años viajó a Granada. Entró en taller de Alonso Cano, donde permaneció hasta un año después de la muerte del maestro en 1647, cuando entró a dirigirlo Bernardo de Mora. Pedro se trasladó a Sevilla a la plazuela de Valderrama, en el barrio de San Marcos.

Se había casado en Granada, en San Nicolás del Albaicín, con Teresa Ortega, probablemente familia de Mena. En Sevilla se instaló como maestro y su expansión y prestigio fue enorme. Hombre ávido de aprender, entró a formarse como pintor en el taller abierto por Murillo. Deambuló por varias collaciones. Se le reconocía una buena posición económica con bienes inmuebles. Poseyó una casa, que frecuentó, ya casi al final de su vida, en Mairena del Alcor.

Tuvo doce hijos, de los que ocho, colaboraron en el taller, así como nietos y familiares. Mantuvo una relación problemática con su hija Luisa, conocida como La Roldana, al no aprobar su boda con Luis Antonio Navarro aprendiz del taller de Andrés Cansino.

Viajó por Andalucía. Obras suyas aparecen en Granada, Jerez de la Frontera, Puerto de Santa María, Villamartín, Cádiz, Medina Sidonia, Jaén…

De su taller salieron muchísimas obras. Su estilo, directo, sencillo, nada recargado llegaba de manera impactante a la religiosidad del siglo XVII. Hoy, está considerado como uno de los grandes imagineros de su tiempo. Yo, he tenido la suerte de, acompañado de manos conocedoras bien del paño, de deleitarme con ella…

 

 

sábado, 16 de marzo de 2024

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


                                                                                                          Var. Crysler Imperial

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Pregón (Especial Semana Santa I)



            Foto. José Sánchez Moreno

 

16 de marzo, sábado. Corren tiempos de Pasión. Ha entrado la luz en la penumbra de los templos; se desempolvan enseres. Todo se pone a punto. Dentro de unos días la gran fiesta del Año, la Resurrección (sin la Resurrección de Cristo, dijo san Pablo, “vana es nuestra fe”) es la gran, la enorme fiesta del cristianismo.

Ya no están las túnicas en el fondo de los armarios. Las cofradías han presentado sus carteles anunciadores y han hecho públicas sus revistas, sus pregones… Pero hay un pregón sobre todos - sin desmerecer, obviamente a ninguno – es el Pregón Oficial de la Semana Santa, esa que mi añorado y querido José María Martín Urbano, decía que era maravillosamente igual cada año.

La noche del pasado viernes, Jesús Mora Calle, pregonó a la simpar y única Semana Santa de Álora. El pregonero estuvo a la altura de lo que anunciaba. Todo fue espectacular, soberbio y al mismo tiempo, diferente.

La escenificación, de principio a fin, puso en evidencia que el pregonero además de una gran riqueza literaria – su trayectoria de docente y de profesor de Lengua eran evidentes – con numerosas citas de los más excelso de la poesía castellana a la que unió su creación propia. Todo eso con apoyos de imágenes, y cuando no unas notas musicales, que realzaban la calidad humana y religiosa del pregonero.

Jesús cantó a la Semana Santa de Álora y cantó a Álora, a sus gentes, a su manera de vivir la fe – eso que decía Lorenzo Orellana que era dar un salto al vacío – él, el pregonero  lo sacó a pie de calle. “No se – dijo- si Jesús de las Torres cuando llegó al pie de mi ventana giró la cabeza, o no; sí sé que se encontraron su mirada y la mía”.

Recorrió palmo a palmo rincones, calles, esquinas, momentos entrañables donde quien acude a reencotrarse con su Cristo o con su Virgen - ¡Cómo cantó a su Soledad, la Soledad de Cuacos de Yuste, su pueblo, y a la Soledad de Álora!  a  la que en Álora advocamos, también, con otros muchos más nombres.

Tuvo el pregonero el detalle de comenzar su disertación – fue presentado por el del año anterior, su alumno Antonio Javier Trujillo, y uno no sabía quien era el alumno y quien el maestro - con tres interpretaciones de la Banda de Música Municipal de Álora, bajo la dirección de Ana Blanco - con las marchas “Jerusalén”, “Dolores” y el “Bolero paracaidista”. La primera en honor de la Cofradía, “Pollinica” que organizada el acto; las otras dos, cofradías emblemáticas de Alora.

Flotan en el aire aromas de Semana Santa. Está dicho el pregón. En los fogones preludios de torrijas y bacalao; en la Fuentarriba encuentro – once – de bandas en un concierto continuado. Dios a pie de calle…