martes, 31 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...



 

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Turbiedad en las aguas


                 


          París. Río Sena por Saint Denis


31 de mayo, martes. Cuentan y no acaban. Cuesta creer lo que dicen algunos de los asistentes la noche del sábado al partido final de Copa de Europa en París. Cuesta asimilar que en la ciudad de la luz y de la libertad – eso, al menos nos vendían antes, – puede haber tanta violencia y tanta turbiedad en las aguas.

Dos equipos de fútbol. Solo eso. Todo lo demás es literatura. Disputaban la final de la competición en la que han participado equipos de fútbol de casi toda Europa. En este caso, el Liverpool del Reino Unido, con fama de seguidores que pierden los estribos, y el Real Madrid de un país de sangre caliente que se llama España.

Pues miren por dónde ni los de unos ni los de otros, me refiero a los seguidores, fueron los que la liaron. Según informan los que saben, se hicieron con la bandera del desmadre los vecinos del barrio de Saint-Denis. Vecinos de ese río cantado, soñado, idealizado…. Pero que en esta ocasión – aflora una situación enconada y vieja - baja con aguas que no son azules sino turbias. Muy turbias.

Dicen de un barrio marginal, dicen de un barrio sin futuro donde se asienta ¡la cuarta generación! de gente que llegó a Francia en busca de la liberación - que no libertad – económica que no tenían en sus países de origen.

Adrede omito el origen de aquellos que huyeron de la pobreza desde los otros lados de los mares, creyendo que allí podía ser verdad que ataban a los perros con longanizas… Una exageración más, porque para salir de la miseria, hay quien se cree hasta las barbaridades.

Luego llega la realidad de los hechos. Desintegración social, rechazo, vidas desestructuradas que buscan la liberación en la droga o en la delincuencia. Los que han ido al partido de fútbol han pasado miedo, mucho miedo. Las autoridades policiales se han inhibido, según cuentan, ante la magnitud de lo que se les presentaba y para la que no tenían, al parecer, más salida que la represión.

En esta ocasión la turbiedad de las aguas la ha llevado el Sena. Quizá podrían haber sido las de cualquier otro río de la vieja, egoísta, hipócrita y hedonista Europa. Esta Europa que se busca a sí misma y no se encuentra. Estoy seguro que, por este camino, no. ¿Otros caminos? Ojú, como en la sentencia clásica, “cuán largo me lo fiáis”…

lunes, 30 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El galápago indefenso

 



30 de mayo, lunes. La red de riegos de la huerta es un laberinto de gomas, empalmes, conexiones… Cada vecino ha hecho lo que ha podido. Algo así como decir lo que les ha venido en ganas. Hay tal entramado de llaves, que casi hace falta un manual para medio entenderlo. Da igual.

A lo que iba. En el interior de las tuberías vive un galápago.  Los galápagos son tortugas de agua dulce. Un vecino que sabe mucho, bueno que sabe de casi todo, y entre nosotros lo tenemos considerado “como un abogado de secano”, dice que es un galápago. Lleva razón.

Durante meses y meses el galápago no se ve. En el tiempo de invierno, nunca. No sé cómo el animal puede vivir en perenne oscuridad y en un espacio tan reducido como es el diámetro interior de una tubería de riego. Es probable que haya querido salir a otear el horizonte. Solo aparece en verano…

Por un extraño instinto estos seres viven en las proximidades del hombre. Hay muchos animales a los que el hombre ha amañado para tenerlos en su cercanía y luego hacer uso de ellos. Que yo sepa, salvo en esos restaurantes exóticos donde sirven ‘sopa de tortuga’, la gente con la que me codeo no hace uso ni poco ni mucho de ninguno de estos animalitos.

Es posible que haga algunos días que ha decido salir a ver cómo está el panorama. No me había dado cuenta. Este fin de semana han venido a pasar el día con su abuelo los nietos de un vecino que viven fuera. Esos nietos son de la mismísima piel del diablo. No dejan tranquilos a los gatos, a los perros… No están quietos – según su madre ni cuando duermen – nunca

Han descubierto al pobre galápago. Han tenido la ocurrencia de invertirlo y dejar que su caparazón diese sobre el suelo duro y la panza expuesta al sol de media mañana.  El pobre animal se debatía agitando las patitas cortas y gruesas sin conseguir alcanzar la posición original con que la naturaleza hizo que viniesen a este planeta. Los niños – en su crueldad infantil – se reían inconscientemente. Les he llamado la atención y luego, cuando lo he puesto en su posición natural, el animal despacio, con sus patas en movimientos descoordinados se ha introducido por la oquedad de la tubería….

 

domingo, 29 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y él está allí...

 

                Castillo de Las Torres. Álora (Málaga)


29 de mayo, domingo. Al principio, un promontorio, un cerro asomado al valle desde el que se tuteaba con otros cerros cercanos. Asumió que era imposible empinarse más porque otros, los que le rodean, le sacaban unos palmos y acariciaban desde más cerca el cielo….

Vio que tenía otra manera de estar presente. Insinuó a los hombres que su lugar era el apropiado para que se estableciesen en su cumbre y ver cómo otros hombres subían por el río y buscaban mercancías con las que comerciar. Y los de aquí sacaban lo que tenían y se lo cambiaban por telas, sedas, vidrios. Los que llegaban se llamaban fenicios; los de aquí, iberos.

Pasó el tiempo y vio como otros hombres que venían de otras tierras bajaban por los caminos que lo bordeaban. Iban hacia el mar. Por ambos lados, dos vías, -era como los romanos que eran los que venían, llamaban a los caminos principales - y así por su lado oeste, establecieron la vía de Suetonio y por las orillas el río – ellos lo llamaban Saduca Fluvius – transitaban entre ciudades entonces de renombre: Nescania, Antikaria y el mar donde estaba Malaca…

Desde su cumbre vio como en un estrechamiento del río, en la Cañada del Chamizo, pusieron un puesto de peaje. Era obligatorio pagar para pasar… O sea que eso de vaciar la bolsa de los demás… “De casta le viene al galgo”.

Después llegaron otros. Se llamaron Visigodos y, otros, musulmanes. Venían de los desiertos que están muy lejos y edificaron un castillo, el castillo de las Torres, y los que estaban aquí se las anduvieron con otros que venían del interior, cristianos, y… Eso, guerras y desencuentros y ahora que no te lo doy y ahora que te lo quito …

Sobre lo que ya había hecho, hicieron otras cosas, e incluso entre sus muros dejaron que durante mucho tiempo reposaran sus muertos… Y, además de inaccesible y cerrado, era sagrado.

Y a veces cuando la luz, la sagrada luz del Sur, en una mañana de primavera se aposenta sobre él, uno piensa en todas esas cosas y asume que está ahí, el cerro y el castillo - que son tan para cual - para disfrute de unos privilegiados. Y sabe que otros privilegiados disfrutan de bosques de embrujo o de olas que van a dar al rebalaje de las playas. ¡Cosas!...

sábado, 28 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ...Y un zumo de naranjas.

 



28 de mayo, sábado. Probablemente, usted algunas mañanas se desayune con un café con leche, tostada con aceite y… un zumo de naranja. ¿Fresquito?, mejor. Pero recién exprimida. Zumos hechos de antemano, no. Pierden por oxidación, la vitamina C… Y una naranja sin vitamina, pues eso…

El pan, que sea bueno. Alguien que sabe mucho de pan y aceite, o sea, el maestro Barbeito, me recomendó en una ocasión el pan de Valdeflores – Venta de los Ángeles -  cerca del Castillo de las Guardas. Me coge un poco a tras mano, pero un día que pasé por allí, - venía de Encinasola - me hice con un acopio… El aceite…¡Ay, Dios mío! Con el aceite pasa como con los dedos de la mano. ¡Todos son buenos!  Me habló también, de un pan gallego – Forno de Lugo -  y otro portugués.

El portugués lo he degustado en casa de mi amigo Fermín Adame. Lo compra en Barracos, al otro lado del Múrtiga… A veces, uno se va de gorrón a casa de los amigos y ya se sabe, hay quien es tan generoso que, además, te ofrecen lo mejor. Y entre lo mejor está eso que el cura consagra en la Misa y lo hace Cuerpo de Cristo.

Usted, cuando pida un zumo en estos tiempos de casi verano, le van a servir uno de naranja Valencia Late. (Valencia por la tierra donde se producía en España; luego, se ha extendido en grandes superficies por Huelva), aunque esta variedad viene de ¡Santa Ana, al sur de California! Late en inglés, significa ‘tardía’). Es la última naranja de la temporada.

De sabor dulce, para mi gusto un poco ácida. Tiene un gran aguante para resistir los primeros rigores de los calores del verano, y es muy apropiada para su conservación en cámara. La recolección, según qué zonas, va de abril – las más tempranas -  hasta primeros de julio. Cuanto más tiempo se aguante en el árbol, más vida tiene posteriormente.

Tiene pocas semillas, gran cantidad de jugo y un tamaño entre mediano y grande. Aguanta muy bien en el árbol. En España, además de la producción propia, se importan de Sudáfrica. Alguien diría – por el tiempo en que vienen – que son las naranjas del verano.

Ah, si al desayuno le agrega un ajo crudo (olvídese de los olores, en láminas lo pierde) tiene el mejor antibiótico natural…

 

 

viernes, 27 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mayo florido



          Ruiseñor en el sotobosque 


27 de mayo, viernes. Decía el romancero que por mayo “canta la calandria y le responde el ruiseñor”. Vivo en un lugar donde no hay calandrias, pero sí ruiseñores que, en las horas altas de la madrugada, convierten sus maitines en una de las sinfonías más sublimes que nos puede regalar la naturaleza para recibir al día que llega.

En las orillas del arroyo crecen álamos blancos y negros, chopos, alisos, zarzas, un cañaveral frondoso… La maleza impenetrable le resguarda de depredadores y en la maraña de arboleda de ramas entrecruzadas y verdes con hojas que titilan con la brisa, encuentran el lugar seguro para anidar.

Todos los años anida una pareja de jilgueros entre el ramaje de la parra. Se amparan en la cercanía de casa y buscan un sitio precioso. Son unos privilegiados, porque los pámpanos le dan cobijo y serán los primeros en ver como granan y limpian los racimos, que poco a poco, toman cuerpo. Escucho su canto. Veo al macho posado en las ramas de los granados cercanos, pero todavía no he visto dónde tienen escondido el nido.

Hay también una pareja de mirlos. Los mirlos anidan en los encuentros de los limoneros o en las ramas más fuertes. Buscan los bichillos del estiércol del huerto y dan voladas cortas para despistar al posible visitador no deseados de su nido.

Los que sí están repletos de gorriones son los cipreses del borde de la alberca. Los gorriones aprovechan las oquedades del canalón, o entre algunas tejas levantadas del tejado. Son unos pillos. Ellos desde los cipreses, - juegan con la altura -  tienen en observación directa cómo está su nido. Los gorriones están hechos a las voces. Los más listos son los gorriones de las estaciones. Debe ser por su proximidad al progreso y a la velocidad del tren…

Hay también otros pajarillos que cantan sin cesar, sobre todo, cuando apunta el día con los primeros rayos de sol por el Cerro de la Farola: chamarines, verderones, carboneros… Los conozco por su canto. No los tengo por amigos porque los pajarillos no tienen amigos ¡y bien que me gustaría!

Mayo florido, hermoso, de trigales espigados que bambolea el viento, se va despacio, lento, como tiene que irse y dará paso a junio, el mes que tiene más preciosas las aguas del mar y si no, que se lo pregunten al Conde Arnaldos…

 

jueves, 26 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Desorientados

 

                         


26 de mayo, jueves. Día luminoso de finales de mayo. Se columbran las nubes por un cielo azul. Van de paso. Casi todo hoy va de paso. Echo mano al azar una vez más, al maestro Alcántara. Abro Mar de fondo. Poesía Reunida.  Leo: “Pasan gentes distintas por la calle / cada uno va lo suyo que es la nada. Pasan antepasados”.

Las noticias en los titulares de las emisoras de radio y de los periódicos, causan escalofrío; las imágenes de la televisión lo corroboran. Gente impotente llora ante la tragedia. Es rabia, es indignación. Es el reflejo de una sociedad hipócrita que, a mucho tirar, en un par de días habrá olvidado la tragedia originada por un muchacho que no tenía edad ni para estar loco, pero lo estaba.

Un poco más allá, desde ese lado por donde viene el sol cada mañana, ha saltado otra noticia que hiela el alma. La familia – me pregunto si se puede llamar familia a esa jauría – han matado a dos criaturas por negarse a admitir que viven en la Edad Media. En las costumbres, en la Ley, - o la sin ley, que puede cuadrarles mejor – en el fanatismo cruel… Dos chicas asesinadas por negarse a aceptar un casamiento impuesto…¡Qué horror!

Hay otro horror, pero como viene por goteo, parece que es menos malo, o pasa más desapercibido.  Desde hace unos días, es raro el telediario donde no se informa que han matado a una mujer. Comunidad Valenciana, Andalucía… Que yo sepa ninguna de las dos están en el Tercer Mundo (Texas, tampoco). Ni Montemayor ni Arjona están perdidos en el mapa… A los que habría que perder del mapa por una temporada larga, larga, muy larga – perdonen, hay muchas cosas que uno no entiende – y que se mueran en la cárcel cuando Dios quiera llevárselos, pero que no salgan más, que no, que no…

En este mundo que tenemos al alance de la mano, nos sobran muchas cosas. Nos hemos empachado de felicidad de oropel y está falto de alegría. Es gente triste que canta en su indiferencia, que carece de lo principal, darle sentido a su vida. ¿Qué hacemos mal? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Dónde está la solución? ¿Dios ya no está de moda y le hemos vuelto la espalda a Él y a nosotros?  Releo los versos del maestro. Pasan por la calle, van a lo suyo… La conclusión final aterra: “pasan antepasados” o sea, pasan muertos en vida.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Ronda: la de los toreros machos


 

 

       

  

        Ronda, embrujo tras la reja, flores en los balcones...

 

25 de mayo, miércoles. A la hora que llegues, la ciudad te tendrá reservada alguna sorpresa. Sabrás que has entrado en tierra de leyenda. Camina en paz contigo mismo. Al fondo, la serranía, entre velos de niebla da apellido a Ronda; en cualquier balcón ahíto de gitanillas - como éste que se ha puesto a tiro de foto de mi amigo Fulgencio -  una evocación, un sueño…

Pedro Romero en piedra te verá pasar como a los grupos de guiris. Entra si quieres en los soportales del graderío de la Real Maestranza: Los han convertido en museo taurino. Cabezas de toros disecadas, capotes de paseo, trajes de luces, carteles, notas sueltas...

Dedícale tu atención a un libro de “Oficios de Semana Santa”. En sus guardas dice con letra clara “Soy de Pedro Romero. 1834”; a la navaja – asta de toro y hoja de acero – de Reverte al que la novia, según la copla, bordó un pañuelo “con cuatro picaores, Reverte en medio”; a los documentos de “Pedro Guillén único torero muerto en esta plaza”; a las fotografías del Maestro Ordóñez con Hemingway y Orson Welles; a una preciosidad en bronce que recoge el momento del arranque del toro. La firma Mariano Benlliure... En cerámica unos versos del maestro Villalón:


                      Plaza de toros de Ronda

                      la de los toreros machos…”       


Descubre Santa María la Mayor y en la plaza a la que se abre su puerta principal, la paz con que Ronda ha sabido arropar a sus hijos preclaros: Vicente Espinel, el del Pícaro Marcos de Obregón, – hay quien dice que es su biografía -, el de la “décima o espinela”. Ahora, con busto coronado de laurel oye  - que no escucha   - impasible las campanadas de la iglesia.

Recorre la balconada del Tajo. Siente la sensación de vacío bajo tus pies; graznan las grajillas: aprovechan las corrientes de aire para planear sus vuelos. El Guadalevín, los molinos a media ladera… Tú, como si nada, deja que se pierda la vista por las cumbres de la Serranía… De verdad que uno siente por dentro algo que no se siente en muchos lugares.

 

Debes ir a la Plaza del Socorro y degustar las yemas del Tajo. Hazlo. Después baja a la judería. Ándala. Es la mejor manera de conocerla. Vete hacia donde la Posada de la Ánimas. Pocos nombres tan evocadores y emotivos. Déjate envolver; piérdete sin rumbo ni hora por sus calles. Al regreso comprenderás porqué Rilke - y tantos otros - sintieron, como tú, su hechizo.

 

 

 

 

 


martes, 24 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Casi noche cerrada

 




24 de mayo, martes. Después de cenar, tras un día pesado de calor bochornoso, me he sentado delante del balcón. El balcón de mi casa da a la avenida. Cuando esa vía tenía sentido ascendente de circulación, los ruidos de los vehículos a motor, y sobre todo, de las motos de pequeña cilindrada, eran de horror. Imposible ver la televisión – ahora tampoco tiene mucho que ver – mantener una conversación o centrarse en la lectura.

Desde mi balcón no veo con nitidez el cielo estrellado de las noches de verano. Me lo impide el bloque de enfrente y la contaminación lumínica de las traseras del Peñón Gordo. (Todavía hay quien no se ha enterado que algunas cosas en la intimidad saben mejor). Hay otra contaminación aún mayor, las torretas del campo de Fútbol…

Este campo de Fútbol tiene su historia. Cuando yo era niño se llamaba el Llano de Santa Ana (apocopado, llano Santana). A los chicos no nos dejaban jugar los mayores. Nosotros nos íbamos al llanillo, un ensanche del Camino de la Fuente de la Higuera, que en nuestra imaginación e ignorancia, nos sabía como si estuviésemos jugando en el Maracaná…

El campo tenía su historia. Cuando lo tapiaron, le cambiaron de nombre y ya tuvo vestuario que sustituyó a ‘las chumbas del veneno’ y duchas y servicios y esas cosas de la modernidad. Vino a jugar un equipo de la capital. El árbitro cumplimentaba el acta:

-         ¿Nombre del campo?

-         Nuestra Señora de Flores.

-         ¿Nombre del equipo local?

-         Santa María de Flores.

-         ¿Nombre del Delegado del equipo?

-         Manolo Flores

-         ¿Dónde está el Delegado?

-         Ha ido a Flores por agua…

El hombre desconcertado, no sabía a qué atenerse. ¿Esto es cachondeo, preguntó, porque en este pueblo sois muy ‘floridos’

-         No señor, contestó el interpelado, el ‘florío’ es el utillero pero no ha venido, porque tiene…

-         No sigas, no sigas, interrumpió el árbitro, que te veo de venir…

El Hacho, la silueta del Hacho se recorta en la oscuridad de la noche. Por el Monte Redondo se pone la luna en cuarto menguante camino de cumplir su ciclo… Y entonces pienso que un vecino me ha dicho el otro día que ya tienen los calabacines con flores y las calabazas casi, casi…

 

lunes, 23 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Donde el río Cuadros


                      


           Sierra Mágina. Bajada al río Cuadros

 

23 de mayo, lunes. Tarde primaveral. Mayo; calor, al sol. Un agradable frescor sube del río y hace de la penumbra un lugar agradable, delicioso. Es uno de esos sitios en los que a uno no le importa que se pare el tiempo. Todo a su alrededor es bello.

Sierra Mágina, imponente no se ve desde el interior de la frondosidad. Por el valle, como un rumor saltarín, corre el agua clara del río nacido un poco más arriba en el interior de una gruta. “No pueden entrar, nos dicen, porque el agua les llega a la cintura como muy poco”. Obviamente, ni lo intentamos.

Una escalera – mejor, un camino de piedras con escalones – desciende desde los aledaños del santuario hasta el río. El santuario está cerrado. Cierra en las horas de la siesta. Lo abren luego, cuando la tarde caiga y aminore el calor. O sea, cuando el viajero tenga a sus espaldas un puñado de kilómetros de carretera. Hay cosas que uno a veces intenta comprender. No lo consigue.

Un pequeño sotobosque nace en las orillas del río. Presenta una masa verde, frondosa, intensa e impenetrable. Ocupa la ladera. Asciende y avanza incluso más arriba del santuario donde dicen que una paloma le marcó a un pastor que en aquel sitio deberían levantar un lugar de culto y veneración a la Virgen…

Hay a lo largo de todo el camino, un juego luminoso que penetra entra las lianas, las yedras, las hojas de las higueras bravías... Algunas incluso cruzan de un lado a otro del camino y dan sensación de un bosque galería impenetrable.

La proliferación de vegetales equilibra una composición donde todo es verde, donde las sombras fraguan un lugar umbroso, fresco, incluso con el calor de la tarde, frío.

La escalera forma un escorzo. No se puede transitar fuera del espacio habilitado. La gente sube y baja. En ocasiones tienen dificultad para compartir el poco espacio disponible. Se oyen voces en la profundidad del barranco. Es gente aventurera que va por fuera de los caminos habilitados. Ya se sabe, hay quien gusta de ir por donde no debería hacerlo.

Es un escenario melancólico. Canta, en la frondosidad, oculto un mirlo. Seguramente ya se habrá acicalado para asistir a Vísperas, cuando abran las puertas del santuario. En la lejanía, Bedmar; abajo, el río – el río Cuadros -  de aguas claras camino del Guadalquivir…

 

 

 

 

 

domingo, 22 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Rusiñol, casi un desconocido

 


                 Camino de rosas. Santiago Rusiñol

 

22 de mayo, domingo. Dentro de unos días, el 13 de junio, se conmemora el noventa y un aniversario de la muerte de Santiago Rusiñol, uno de los grandes pintores dentro del Impresionismo en la pintura española. Hoy es casi un desconocido para una gran parte de la sociedad española.

Rusiñol, además de pintor fue escritor. Dramaturgo y colaborador en periódicos, sobre todo en La Vanguardia. Siempre escribió en catalán y además dio a conocer, a través de su pintura, los paisajes – más al final de su vida en la que ya no pintaba figuras humanas, sino principalmente espacios abiertos – de Aranjuez, donde residió durante muchos años y del Real Sitio de la Granja de Segovia.

Pla, no lo trató muy bien en su crítica literaria. Decía de él que su literatura “era una literatura hablada, con el desorden del monólogo a chorro, desconocido, desorganizado, de elucubración inconsciente”. Recuerdo haberle leído una ‘conversación’ entre dos jefes de estación que se informan del tránsito de trenes y otra entre los árboles de un bosque, donde se comunican que ha comenzado la tala por uno de los extremos y que sus vidas ya están sentenciadas…

Rusiñol, creó también en Sitges el taller-Museo “Cau Ferrat” – Cau, nido – donde quería que fuese un refugio para pintores, poetas…, artistas en definitiva, puesto que él era el máximo exponente del Modernismo catalán. El Museo se inauguró dos años después de su muerte, en 1933, sin embargo, como taller funcionó desde antes, cuando adquirió una casa de pescadores en la calle San Juan.

Santiago Rusiñol vivió en París. Su procedencia de una familia acomodada de industriales de Manlleu, se lo permitía.  Se afincó – no podía ser de otra manera – en Montmartre donde trabó amistad, entre otros, con Ignacio Zuloaga.  A su regreso se instaló en Barcelona. Viajó hasta Mallorca y luego por Argentina. Vivió en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Su paso por la pintura – se le valora más como pintor que como literato – no fue estático. Evolucionó por varias corrientes. Desde el Impresionismo para pasar por el Modernismo, Simbolismo, Japonismo y Modernismo catalán.

Sus paisajes, tomados de natural, porque él salía al campo con el caballete y los pinceles en la mano, lo hacen como un referente de la pintura española a caballo entre el siglo XIX y el primer tercio del XX, sin embargo, hoy es casi un desconocido para muchos.

 

sábado, 21 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Cerezas

 


21 de mayo, sábado. Hablaba el romancero de mayo, “cuando hace la calor / cuando los trigos encañan y están los campos en flor….”  No decía nada de la cereza, ni de las otras frutas de hueso que vienen con el verano: ciruelas, melocotones, nectarinas, albaricoques…

La cereza y la guinda – “entre yo y mi hermano poco nos llevamos” son primas hermanas. Solo se diferencian por el origen del patrón. La cereza viene del prunus avium o cereza dulce; la guinda, del prunus cerasus o cereza ácida.

A finales de marzo, recién estrenada la primavera, los cerezos se visten de flores, flores blancas. Un manto de nieve efímero y plagado de abejas que libaban, llenan cerros y montes en sus lugares de producción. La floración del cerezo es tan efímera, como luego es la evolución de su fruto. En menos de mes y medio pasa, de flor al escaparate de la frutería y, luego a la mesa.

La cereza se conocía en siglo I a. de C. Parece que su origen estuvo en la zona del Mar Negro, Mar Caspio y Turquía. De allí se extendió a Grecia y Roma y, después a toda Europa y América. Por oriente, llegaron hasta los confines de Asia.

La guinda es más ‘moderna’. La Casa de Barcelona dominaba la Provenza y, asentados al sur de Sacro Imperio Romano Germánico en el siglo XII, fueron sus difusores hasta lugares lejanos, haciéndola convivir con la cereza de sabor más dulce.

En España es proverbial la producción de cerezas del Valle del Jerte.  La variedad autóctona del Jerte se llama ‘picota’ y carece de pedúnculo que la une a la rama del árbol. De Tornavacas a Plasencia pasando por Jerte, Navaconcejo, Cabezuela del Valle… A la izquierda, según se sigue el curso del río, el Piornal y Garganta la Olla y Cuacos de Yuste; a la derecha, por el Puerto de Honduras a Hervás…

En las provincias de Málaga y Granada se está extendiendo el cultivo por Villanueva del Trabuco conforme se asciende hacia el puerto de los Alazores; en la de Granada, por Zafarraya y la Alpujarra. La cereza quiere frío en su nacimiento y temperatura agradable durante su corta vida en el árbol. Las olas de calor descombran los árboles y los dejan sin fruta.

Algunas zonas (Guijo de Santa Bárbarba) han creado su propio licor mediante destilación en alambiques. Es una fruta exquisita como postre.

 

 

 

viernes, 20 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Preludio



20 de mayo, viernes. Dicen que con ese nombre se conoce lo que viene antes del comienzo de una obra. Vamos, casi la entrada. Dice el hombre del tiempo que este año se adelanta el verano. ¿Preludio? No, no. Simple y sencillamente, mala leche.

Se las andan con temperaturas altas en algunas zonas del Valle del Guadalquivir. Puede parecer algo así como un síntoma de normalidad, pero que tengan lo que dicen los termómetros por encima de los 38º y casi 40º entonces, eso ya son otros lópeces.

Alguien me dijo que mientras el termómetro se queda dentro de los treinta grados, a eso se le llama ‘el calor’; cuando se superan los cuarenta, cambia de género, el masculino se transforma en femenino y se le llama ‘la calor’. Cuestión de apreciación. Nada más.

Lo cierto es que la luna llena, bellísima, de hace unos días, ha dado paso a noches de calor. Noche de ventanas abiertas en las que uno desvelado, sueña con cielos estrellados de lunares pequeñitos de colores bajo un suspiro de esperanza - ¿por qué a la esperanza la pintan siempre de verde? – que oculta un bosque negro, profundo inalcanzable en su infinitud.

El viento y el sol implacable de las siestas, han secado las lomas de Virote, y las cunetas de los caminos. Ya no hay verde en los bordes de las carreteras. La yerba se ha tornado pajiza. Se bambolean al viento las espiguitas secas. Han perdido su policromía – amarillas y blancas -  las margaritas y las malvas apuran sus últimos tonos lilas.

En pocos días hemos pasado de los verdes tiernos y suaves a los amarillos traspillados. Son amarillos que van a estar con nosotros hasta que el otoño llame a la puerta - ¿otro preludio? – y deje las primeras lluvias y los cuerpos entonces se nos ponen de otra manera… Pero ¡está todo eso tan lejos!

Ahora estamos en la trasmutación no deseada. Ahora se nos acaba el canto de los pájaros melodiosos y vendrán los de las cigarras en las horas plomizas de la siesta y los de los abejarucos que aprovechan las corrientes térmicas y siembran el pánico en el colmenar. En la lejanía, por donde careen las cabras o el rebaño de ovejas, una nube de polvo seco será la delatora de su presencia. Y mientras tanto estaremos, una vez más, en la espera. El hombre siempre espera y espera…

jueves, 19 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Villanueva de la Fuente



            Villanueva de la Fuente (Ciudad Real). Paisaje


19 de mayo, jueves. Vaya de entrada que yo no he estado nunca en Villanueva de la Fuente. Vaya de entrada que me las he andado por medio Campo de Montiel, y por el otro casi medio… La cosa no es fácil de explicar. Verán de la parte que se asienta en Ciudad Real: Villanueva de los Infantes, Alhambra, Castellar de Santiago, Membrilla, La Solana, Las Lagunas de Ruidera… ; de la que corresponde a Albacete: El Bonillo, Balazote, Ossa de Montiel…

El Madoz, ese Diccionario Historico-Geográfico que aportó tanto y que aún no lo hemos valorado lo suficiente decía entonces que pertenecía al partido Judicial de Infantes, audiencia territorial de Albacete, diócesis de Toledo, capitanía general de Castilla la Nueva…

 ¿Hay más? Pues, sí. Está donde termina La Mancha y comienza Sierra Morena, sus aguas van, de una u otra manera, al Guadalquivir y a su tierra se le llama Campo de Montiel donde aquellos de “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, en las luchas fratricidas entre Enrique de Trastamara, luego Enrique III y Pedro I, el Cruel”

No queda ahí la cosa.  Cervantes lo cita hasta en cinco ocasiones. Es un privilegio. Para muestra un botón: “y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel. Y era la verdad que por él caminaba” ¿Cabe más honor que perdido donde Cristo dio las tres voces y no las oyó nadie, El Quijote se haya encargado de inmortalizarlo?

Estribaciones de la Sierra de Alcaraz. Tierra de Mesta, de churras y merinas, de ovejas y lana. Tierra – dicen que la más elevada de la enorme llanura de La Mancha – por donde cruzaba una vía, de Cádiz a Roma… Ya se sabe, “todos los caminos llevan a Roma”. De la Mentesa Oretana quedan restos arqueológicos, mucho que estudiar y más por descubrir.

No he estado nunca en Villanueva de la Fuente. Cualquier día de estos es cuestión… Bueno, pues eso. Ahora que la primavera recibe abierta de capa y de rodillas, en la puerta del chiquero al verano que viene bravo y enfurecido, uno se queda con esos campos de amapolas, con esos cerros de ensueño, con esos campos ahítos de espigas, con olivares y choperas entre el horizonte y el cielo como algo muy bello al alcance de la mano. ¿Un imposible? No, no, Villanueva de la Fuente….

 

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Antonio y María

 

                                     


18 de mayo, miércoles. Tiene – eso dice el calendario, solo ochenta años, recién estrenaditos – cabellos blancos, blancos de nieve, abundantes, ojos astutos escondidos tras unos lentes y una sonrisa permanente en la cara. Es un hombre de corta estatura. Algo así como el optimismo de quien tiene andado muchos caminos y aún no se ha cansado porque sabe que El Dorado siempre está un poco más allá, solo un poco más allá.

Antonio era como esas golondrinas que anuncian que viene la primavera, pero no. Verán. Él ponía el primer puesto de castañas ¡bajo una sombrilla de playa!  O sea, cuando el verano aún se aposentaba como un tozudo que no quería irse. Su hornillón de carbón, humeaba y desprendía calor. Luego, cuando el tiempo viraba y llegaban los atardeceres largos de otoño fríos, allí, junto a su presencia se agradecía un calorcito íntimo de carbón y de amistad.

Antonio, trabajador empedernido. En las tardes largas, espaciadas en las que no corría el tiempo y hasta las moscas dormían la siesta, él con una motillo  - sin que sea despectivos, por supuesto - recorría las calles del pueblo. En las esquinas sobresalía la voz que anunciaba la presencia del helado…

Rivero – Autocares Rivero – transporta viajeros en la línea desde Álora hasta El Chorro. Las mujeres habían venido al pueblo a hacer sus avíos. Regresaban. Era mediodía y Antonio con sus rifas – con más cartón que premio – engatusaba al personal que sacaba la papeleta con la ilusión de que le tocase el  cartucho de caramelos, el puñado de cacahuetes…

Antonio – por cierto, que no he dicho, Díaz su apellido – era un hombre a un canasto pegado. Recorría la banda del campo en los partidos vespertinos ofreciendo productos para los nervios: pipas, chicles, caramelos, a los espectadores futboleros. Verlo aparecer en cualquier espectáculo con su canasto largo de mimbre y su asa central para engancharlo al brazo era algo así como decir que ya estábamos todos.

Alguien dijo que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. En este caso, se llama María. Hace unos días me los encontré por la calle y me dijo que ella me echaba de menos… Pues ya ves, María aquí estoy dando lata y más lata.

Antonio y María…. Me han honrado con su amistad. Ellos siempre me han ofrecido una sonrisa, una palabra amable. Yo solo puedo devolveros unas líneas de afecto, Antonio que cumplas muchos más.

 

martes, 17 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El vuelo de las mariposas

 

                            


       Mariposa de la col

 

17 de mayo, martes. Alguien dijo que el aleteo de las alas de una mariposa, puede provocar un tsunami en la otra parte del mundo. Puede parecer una exageración, no lo es. Simplemente la sensibilidad de unas condiciones iniciales, pueden tener unas consecuencias imprevisibles.

Las mariposas son insectos que se clasifican en el grupo de los lepidópteros. Pasan por varias formas: huevo, oruga, crisálida y finalmente mariposa a las que vemos volar durante el día o por la noche. Sus alas tienen vivos colores y son extremadamente delicadas y maravillosas.

Durante mucho tiempo la mariposa ha sido asociada a la vida del hombre. El Doctor Marañón en su estudio sobre la figura del ‘Don Juan’, lo veía como una mariposa que se posaba de flor en flor sin ser feliz en ninguna. Algo así como un eterno insatisfecho que no alcanza a conseguir la felicidad y lo hace ir de mujer en mujer, en un galanteo constante y sin final.

Se entendía también por ‘mariposear’ a aquellos comportamientos parecidos a esa vida del don Juan y que en definitiva era una manera incesante de pregonar su insatisfacción no solo en el aspecto afectivo, sino en el de su propia estabilidad emocional.

En el mundo de los insectos quizá la más conocida entre nosotros es la mariposa de la col, de color blanco y con puntos negros sobre sus alas. Otras de diferentes colores pueden aparecer en cualquier momento en los cristales de nuestras ventanas, sobre todo ahora que avanza la primavera, y llega eso que llamamos buen tiempo.

Otras veces, de modo figurado puede llegar como una mariposa en cualquier momento de nuestra vida un ser extraordinario, sensible y sutil que deja su impronta al sorprendernos sin que lo esperásemos. Es algo así como una manera de dejar constancia de su presencia.

Yo, esta mañana he tenido la suerte de encontrarme con una. Mejor, ella me encontró a mí. Era esa hora en la que el sol ya está alto y ha andado parte de su camino. No la esperaba. Iba por la calle y de pronto, me vio.  Sorpresa inicial por el encuentro. Luego, compartimos un rato muy agradable de conversación, de intercambio de pareceres, de información, de programas, de futuro. Ah, no lo había dicho es sutil, delicada… Esa mariposa se llama María. Iba, como van las mariposas, de paso…

 

 

lunes, 16 de mayo de 2022

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Rosales en mayo

 

                                   

  

                          Rosaleda del Parque del Retiro. Madrid

 

16 de mayo, lunes. “Adiós Madrid; adiós tu Prado y fuentes que manan néctar, llueven ambrosías… “Lo escribió Cervantes en su Viaje del Parnaso en 1614. Naturalmente Cervantes no conocía – entre otras cosas porque no estaba hecha – la rosaleda del Parque del Retiro.

La rosaleda nació en 1915 como diseño de un señor – yo no lo he visto escrito así en ningún sitio, pero alguien que diseña tanta belleza, los que somos del pueblo llano, o sea normal y corriente, lo llamamos ‘señor’ - de Valladolid, Cecilio Rodríguez, que entró como aprendiz de jardinero con ocho años.

Pasó por diferentes puestos. Naturalmente lo pusieron verde y no por el tema de las plantas, como que no, sino porque el pueblo de Madrid, cosa muy normal en él, cuando algo no va con su gusto –  ¿se acuerdan de los motines por el recorte de capas y sombreros y limpieza de calles con Esquilache y Carlos III? – pues la lían. En este caso alegaban que acotando espacios para jardines, quitaba lugares de expansión… ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

El diseño de la rosaleda, elíptica, se basa en la Rosaleda de Bagatelle en el Bois de Boulogne de París. Cualquier cosa. Es un Paisaje de Luz, un paisaje cultural. Junto a ella se instala cada año la Feria del Libro de Madrid. La rosaleda acoge más de ciento cincuenta variedades de rosales que proceden de diferentes puntos de Europa. En su conjunto pueden superarse sin lugar a error, más de cinco mil quinientos rosales.

Durante la Guerra Civil fue totalmente destruida. Posteriormente se reconstruyó a principios de los años cuarenta. Hoy es un referente – conjuntamente con la rosaleda del Parque del Oeste, diseñada por Ramón Ortiz Ferré, discípulo de don Cecilio-, una visita obligada de peregrinación porque hay que cargar las pilas de todos los amantes de las rosas.

Tiene Madrid, cuando uno llega a ella, muchas visitas pendientes. A veces, hay que posponer algunas. Como en aquellos puntos que no se negociaban en las huelgas, hay tres que no se tocan. Un paseo por mayo, a sus rosaledas; pecar en alguno de sus santuarios de gastronomía y una vista a la Casa del Libro. Yo, en esta, con el pie casi en el estribo me he pasado por el Retiro, por el pecado del yantar y por la Casa del Libro, en la de Alcalá 96… ¡Hay pecados que tienen cien años de perdón!