lunes, 6 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Querido amigo






Querido,  queridísimo amigo:

 Hoy he tenido ganas de ponerte unas letras. Lo hago.

Verás, de entrada, te digo que, afortunadamente, no soy perfecto. Me alegro mucho de no serlo. Me di cuenta de eso hace mucho, mucho tiempo. Me permite estar en paz conmigo mismo. Es lo que importa y me deja dormir bien, muy bien…

Hoy se nos ha ido Ennio Morricone. Su música ha llenado muchos vacíos de mi vida. Se nos van yendo. Es un goteo continuo. El final cada vez se ve más cerca…

No tengo respuesta para las cosas grandes ni para las pequeñas. Tampoco encuentro soluciones ni para el ayer, que no tiene remedio, ni para el ahora mismo, ni para lo que va a venir que todo es incierto. Solo sí tengo la voluntad de tender la mano por si a alguien puede ayudarle.

Soy responsable de lo que hago yo. Lo que hacen los otros… ¡bastante tienen ellos! Nunca me han dolido prendas de reconocer cuando me equivoco que son más veces de las que debiera, de pedir perdón o de poner la espalda para los palos que vienen…

Me gustan, es más necesito, todos los colores del arco iris: rojo, celeste, violeta, rosa, verde… No me gusta el negro. No, el negro, no. El negro es cosa triste, el negro es el luto, el negro es la evidencia del dolor… Me gustan las crestas de nácar en las olas del mar cuando vienen a dar en la playa, el canto de los pájaros, el campo en cualquier tiempo, pero no la calor, la música de las cencerras de las cabras en la sierra, la brisa que acaricia. Me gustan los amigos… Me gusta dar los buenos días a Dios cada mañana. Uno que es cumplido, ya ves.

Me duele el sufrimiento que no puedo evitar. Me duele el llanto de los niños, su hambre, su infortunio. Ellos no tienen culpa de nuestros egoísmos. ¡Si yo pudiera…, ay si yo pudiera!

Me alegra que la gente tenga todo lo bueno que yo no tengo. No es por nada en especial. No, no. Es por egoísmo si a ellos les sobra, a lo mejor, se acuerdan de mí y me dejan algo…

No quiero cansarte más. ¿Te puedo pedir un favor? Sé que me lo vas a hacer: no me contestes a esta carta…

Mis mejores deseos para ti y para los tuyos. Un fuerte abrazo:

                                      Pepe.



domingo, 5 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...




Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pastrana






La Alcarria es una tierra, a medio camino entre Zaragoza y Madrid, pasado Guadalajara. La Alcarria es tierra de miel y pastores. Un descampado con los pueblos esparcidos, a voleo, con mucha historia y mucho abandono de los hombres que han luchado para sobreponerse al tiempo.

De La Alcarria sabemos por el Arcipreste, Juan Ruiz, por Manu Leguineche, o por Cela. Del Libro del Buen Amor se sacan costumbres, refranes; de la obra de Manu – que vivió en Brihuega – cómo es la gente; del viaje de Cela dos cosas, el libro de viajes, Viaje a la Alcarria, delicioso,  y el otro viaje, el que no cuenta en el libro pero que hizo con unas condiciones diferentes.

Por cierto, Cela, a pesar de que se lo preguntaron muchas veces no iba a Zaragoza. Nosotros, y digo nosotros porque la última vez íbamos en grupo, tampoco. Intentamos comer algo en Tórtola Henares – que todavía no es Alcarria aunque está casi en la puerta -pero no nos dieron, y nos fuimos a Torija y allí sí que nos dieron, y muy bien, en Pocholo, casi a pie del castillo, al revolver de la plaza…

De otras veces anteriores quedan marcadas imágenes de Cifuentes y Trillo con el Tajo que es un río todavía muy joven y  Córcoles y  Zorita de los Canes y Sacedón, Buendía y las aguas remansadas en Entrepeñas y Pastrana…

Pastrana amasa historia y tragedia entres sus piedras. Tiene mucho de ciudad medieval donde el tiempo se sentó en un escalón, escuchaba cómo caía el agua de los caños de la fuente y esperó la llegada del Renacimiento. Está ligada íntimamente al recuerdo de la princesa de Éboli.

¿Qué había de verdad en la leyenda de su ojo tapado? ¿Qué había de venganza hacia ella en el entramado de Escobedo, Felipe II y Antonio Pérez? No lo han conseguido averiguar los investigadores a través de investigaciones concienzudas.

La Plaza de la Hora por donde decía Cela que se ponía el sol,  un mudo testigo de tantos y tantos misterios como se encierran en las vidas de las personas, aguanta impertérrita con gente que toma el sol en sus bancos en las mañanas soleadas y frías.  





sábado, 4 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...





Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Benjamín de Tudela





                           
Se llamaba Benjamín y era de Tudela. Vivió en el siglo XII y se adelantó en casi cien años al gran viajero de todos los tiempos, Marco Polo, el mercader veneciano que llegó hasta las tierras lejanas de China. Este judío navarro realizó una odisea menor en el tiempo – duró siete años – pero llena de información.

¿Quién era Benjamín? Probablemente un mercader que comerciaba con joyas y piedras preciosas. Hizo un recorrido por toda la cuenca mediterránea y se convirtió en el mejor informador de toda la comunidad judía de su tiempo. Se le puede considerar como el autor del primer censo de los judíos en la Edad Media.

Hijo de un rabino, nació en 1130. Treintañero, en 1165 o 1166 se echó a andar por el Mediterráneo, visitó Roma, se asombró con Constantinopla, estuvo en Bagdad, Jerusalén y Egipto, y por Sicilia volvió a España con una información excepcional después de  visitar casi doscientas ciudades y pasar por muchos peligros.

Le asombró Roma pero le impactó más Constantinopla de la que cuenta, de manera exhaustiva, cosas tan interesantes como sus fiestas, sus formas de vida y sus costumbres porque: “escribió todas las cosas que vio y oyó de boca de hombres veraces”. Dice que allí la comunidad hebrea está expulsada al otro lado del mar y solo tiene acceso  Salomón, el egipcio, porque es “el médico del rey”.

En Bagdad, donde vivía un número muy considerable de judíos, que tienen como líder a Daniel, rezan en 28 sinagogas, y conoció al Califa  que “No quiere sacar beneficio sino de su trabajo manual, y hace esteras que marca con su sello; sus dignatarios las venden en el zoco, y las compran los magnates del país”.

De Jerusalén dice que: “Allí está la gran iglesia que llaman Sepulcro; allí está sepultado aquel Hombre al cual acuden todos los peregrinos”. Y que hay caballeros que salen a guerrear cada día. Cuenta, también, que es una ciudad multirreligiosa: “Hay en ella muchas personas; los ismaelitas les llaman jacobitas, armenios, griegos, georgianos y francos, así como gentes de toda lengua”.

En Egipto le asombraron las pirámides. Las consideró una obra de encantamiento. También quedó asombrado por otros grandes restos arqueológicos como la Torre de Babel o el palacio de Nabucodonosor. Benjamín de Tudela, un Marco Polo del Siglo XII. Todo quedó reflejado en un Libro de Viajes.









viernes, 3 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Padre Nuestro






<Padre nuestro> sí, de todos. De los que dicen quererte mucho y de los que no te quieren, también. Algunas veces te quitas de en medio ¿será porque te pedimos demasiado?…, “comprende Señor / te ando buscando a ciegas…” o será porque te gusta hacerlo así.

<Que estás en cielo>… en eso que unos lo llaman de esa manera, y otros firmamento, y otros gloria y ahora espacio y cosmos. Y donde dice el refrán: “borreguitos en el cielo…” Eso, eso…  Y que estás, en todas partes.
<Santificado sea tu nombre> El Nombre sobre todo nombre. El Nombre que todo lo llena porque lo eres todo.

<Venga a nosotros tu Reino> Ya ves, hubo un tiempo que quisieron imponerlo con una espada, o con leyes desde detrás de una mesa de despacho. Reino de Paz y  Justicia, Reino de Amor y Esperanza, Reino de Vida y Verdad…

<Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo> Tío, - perdón igual me he pasado con la confianza, pero que tú sabes que eso cuesta, cuesta un mogollón, que es muy duro, vamos, casi, imposible… Bueno, si te empeñas se acepta, ¡qué remedio!

<Danos hoy nuestro pan de cada día> Pedir solo lo necesario…, el pan de cada día. Va a ser que no, que las cuentas bancarias llenas de dígitos siempre parecen insuficientes y no dan la felicidad, queremos más. Ahítos, no encontramos ni el camino ni el sitio. Algunos – a esos se les da de lado - seguirán hurgando en los cubos de la basura y otros…

<Perdona nuestras ofensas> ¿Cómo va a ser eso?, si yo soy más bueno, más bueno. Ya ves no me quiero enterar que lo sabes todo, “y en mi insignificante trascendencia / levanto un haz de sangre o de preguntas / y un eco en el silencio me responde”.

<Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden> Eso  es querer complicarlo. ¡Pides unas cosas! La verdad, muchas mañanas cuando me levanto, pienso en la alegría del nuevo día y, a veces, me digo para mis adentros: ya verás como viene algún hijo de satanás y lo joroba.

<Y no nos dejes caer en la tentación> ¿Color? Malva, rojo, celeste, rosa…” Todo esto te daré si postrado, me adoras…” cuentan que le dijo en la cumbre del monte.

<Y libranos del mal> Y no lo adoró.

Amén.




jueves, 2 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Barro, demasiado barro



                           

Con el balón pegado al empeine, cruzó como exhalación desde su campo al fondo de la red contraria. Tarde mágica, la gloria. Shilton, el portero británico, solo pudo certificar que sacaba el balón del fondo de la portería. En el equipo inglés, además estaban Stevens, Fenwick, Gary Lineker. En el argentino: Valdano, Burruchaga, Olarticoechea…, y Diego.

El comentarista, enloquecido, llegó a decir: “gracias, Dios por el fútbol y por Maradona”, por cierto – Estadio Olímpico de México, Mundial de 1968 – el primer gol, también de Maradona, con la mano. Hay árbitros que no ven ciertas cosas.

Maradona vino a Barcelona. Allí, inteligentes, vieron la marcha que tomaba el pollo y tras sacarle algo de rendimiento y bastante dinero, le dieron pasaporte para el Nápoles que habían hecho un grandísimo fichaje y un enorme esfuerzo económico.

San Paolo lo aclamó como el mejor jugador del equipo. Lo ganaron casi todo. Era el ídolo que engatusaba y dicen ese tópico que “puso al Napoli en el mapa”.  A él, lo consideraron el mejor jugador del mundo, con una zurda increíble, y los envidiosos decían que sí, que todo estaba muy bien, pero que la derecha solo la quería para apoyarse y que no iba de cabeza… Es verdad, no iba de cabeza, pero de la otra, de la que va por dentro, tampoco.

Empezaron a saberse que había problemas con la Fiscalía italiana y algo peor, problemas consigo mismo. Las drogas no es que llamaban a su puerta. La droga ya estaba dentro. El pueblo lo quería. Era su ídolo. Los otros problemas se admitían…

El Sevilla presionado por su entrenador de  entonces, argentino, echó el resto por él y pagó sobre 750  millones de pesetas. El rendimiento en total declive. Ya la cuesta abajo era imparable. Algún día se va parar, mejor no pensarlo por temida ¡y de qué manera!

Ahora han difundido un video donde el ídolo es barro, todo barro. Demasiado barro para tanta grandeza futbolística que no puede sostenerla. Nunca supo rodearse de gente que lo quisiera de verdad. Parece que esa jauría de ratas que vinieron de Argentina y pasaron por Barcelona, Nápoles y Sevilla no lo ha abandonado y lo que es peor, ahora hasta exhiben sus miserias. Toda la gloria ha sido efímera. Va camino de quedar – si es que no es ya – en barro, demasiado, barro.




miércoles, 1 de julio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y ahora, Cervantes






Corren vientos de analfabetos sueltos, sin bozal ni traba, sin cabestro ni jáquima. Ahora la emprenden contra Miguel de Cervantes. Una estatua levantada en su honor apareció teñida de pintura y con una palabra marcada: “bastardo”. Hay cosas difíciles de entender. Ésta, una de ellas.

Recuerdo una anécdota que se cuenta de don Jacinto Benavente. Acude a un acto. La asistencia, masiva. El gracioso de turno le lanza pildorazos. ¿El móvil?,  un cuernecito de oro que llevaba, a modo de insignia, en la solapa de su chaqueta. Insistía e insistía. Cada vez con más sorna y rintintín.  Busca resonancia en el auditorio. ¡Qué, don Jacinto! ¿un cuernecito? Al rato, vuelve con la provocación. En un momento determinado don Jacinto como quien  está distraído y sin reparar mucho en la cosa, le espetó: ¡Ah! ¿Se refiere, a esto de la solapa? Sí, contestó, y entonces don Jacinto sin inmutarse, replicó:  es un espejo…

A lo peor quien escribió la palabra sobre el monumento a Cervantes en el parque Golden Gate (Puerta de Oro) de San Francisco no se percató que podría ser un espejo… donde se reflejaba él mismo. ¡Pasan unas cosas!




El hombre que escribió aquello de:  “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres." El Quijote”, II Parte,  cap. 58.

¿Este hombre bastardo? ¿Este hombre racista? Por cierto, Cervantes que sí estuvo en Lepanto y preso en Argel, en Sevilla, y en Valladolid, lo pasó muy mal en su tiempo, pero nunca estuvo en América  a pesar de haber pedido un puesto de funcionario en aquellas tierras.

¿Cuántos de estos intransigentes habrán leído El Quijote? Puede que sobren muchos dedos de una mano. Cervantes nació en Alcalá de Henares en 1447 y murió en Madrid 1516. Lo enterraron el 23 de abril, acudió poquísima gente a su sepelio en el convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, hoy, Barrio de las Letras. Se han buscado con ahínco sus restos. No han aparecido… ¿Y vienen a vilipendiarlo? ¡Amos, hombre, te quiés í…!







martes, 30 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Río Tormes



                                         


Pocos ríos secundarios llevan en sus aguas tantas joyas como puede hacerlo el Tormes. Le da apellido a uno de los personajes más célebres de la literatura española: el Lazarillo, lleva aires de santidad, cuando baña Alba, donde murió santa Teresa o adquiere aires universitarios en Salamanca, esa ciudad de piedras doradas y que no es la misma sin estudiantes.

En Fermoselle – hoy seguimos el curso del río a su contra -, los Arribes el Duero, Portugal a un lado, al otro España, y luego por Ledesma, si es día de mercado, ¡ojú, que bache!, a Salamanca.

El Lazarillo, aquel que nos contaba del ciego que: “usaba poner cabe sí un jarrillo de buen vino cuando comíamos…”, el que lo colocaba frente a una encina y le decía: “saltad, que hay un arroyuelo”, el que escuchó: “Lázaro, engañado me has”, “¿y en que lo conocisteis vos?” le preguntó, “ en que yo comía de dos en dos, y tú callabas…” Salamanca: “arte, saber y toros”. Agrégale, la noche en la Plaza Mayor, y Fray Luis, y Unamuno… ¿Cabe más?

Santa Teresa anduvo por media España, recorrió caminos, pasó peligros, salvó obstáculos físicos y de los otros, y vino a entregar su alma a Dios  - es un decir, porque su alma y Dios era algo consustancial – en el pueblo más importante del Campo Charro: Alba de Tormes…

De El Barco de Ávila, - estás en tierra de vetones que lucharon contra Roma – no te vengas sin probar los judiones. Visita el castillo de Valdecorneja y en la plaza tómate un vino de pitarra. Tienes tres opciones: siguiendo el sol, baja por el Puerto de Tornavacas, al Jerte; al este, aunque te sales el curso del río llégate a Pidrahíta, la mejor ternera avileña… ¿Te acuerdas, hermano? era agosto y hacía calor y pecamos y pecamos… Vuelve sobre tus pasos, remonta el río. Es lo que yo hice.

Entras en Gredos. Por Navamures, Los Guijuelos, Navamojada y Bohoyo… Es la margen izquierda, peor carretera pero enclaves bellísimos. Por la margen derecha, Aliseda, Navalperal,  Navacepeda, Hoyos del Espino, Navarredonda de Gredos…

En las cumbres (el Almanzor te queda como para el oeste) en la Fuente del Prado Tormejón fijan el nacimiento del Tormes… Para mí que es una red aguas que vienen a dar allí y es una manera… Todo esto, en varias veces, ¿vale?







                                     

lunes, 29 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Fray Junípero




                           

Petra es una ciudad  pequeña de la Pla de Mallorca, no lejos de Manacor. Allí nació en noviembre de 1713. Sus padres Antonio Serra y Margarita Ferrer. Le pusieron por nombre Miguel José.

Asistió a la escuela de los franciscanos del convento de San Bernardino en su pueblo. La inteligencia del niño lo llevó a otra que tenía la Orden en Palma. Profesó como franciscano y tomó el nombre de Fray Junípero. Se doctoró en Filosofía alimentado por la doctrina de Ramón Llull y Teología Escotista. Fue profesor en la Universidad Luliana, embrión de la futura Universidad de las Islas Baleares.

Con treinta y seis años emprendió la aventura de América. Pasó por Málaga y Cádiz donde la burocracia lo retiene unos meses. Llega a Puerto Rico, y de allí, a Nueva España y por Veracruz hacia Ciudad de México. Él, con otro expedicionario,  hizo el viaje a pie, más de quinientos kilómetros. Sufre una lesión en una pierna que le acompañará toda su vida. En Sierra Gorda reemprende la labor iniciada y fracasada por otros hermanos de la Orden.

En 1776, Carlos III expulsó a los jesuitas. Les encarga a los franciscanos la evangelización de la Alta y Baja California. Fray Junípero es el lider de la nueva misión que tienen como primer objetivo evangelizar a los nativos. Encuentran una sociedad primitiva y de subsiencia a base de la caza y la recolección de productos de la tierra.

Funda nueve misiones: San Antonio de Padua, San Gabriel, San Luis Obispo de Tolosa, San Juan Capistrano, San Francisco de Asis… En Loreto, la base de operaciones. Construyen, en primer lugar una capilla, un pequeño fuerte para defensa en caso de ataques, y cabañas para los indígenas a los que  les invitan a quedarse. Alguna ciudades proclaman con su nombre el origen de su fundación: Los Angeles, San Antonio, San Francisco…

A los indígenas les inculcan el sentido de propiedad de la tierra y su integración en la sociedad española que le acarrea enfrentamientos con las autoridades. Les enseñan principios de agricultura y ganadería, les dan semillas, les introducen en las artes de albañilería, forja…, y les proporcionan ganado. A las mujeres las adiestran en las labores de cocina, costura y confección de tejidos.
La Universidad de Stanford se suma a denigrar su figura. Incluso, en la propia Palma han vilipendiado su estatua. ¿Reescribir otra Historia?








domingo, 28 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Alba



                                               


Y entonces, dice el Libro que Dios dijo: “Hágase la luz y la luz se hizo” y cuenta que a las tinieblas llamó noche y a la luz día, y hubo tarde y mañana y era el día primero de otros días que vendrían después con pájaros y flores y aguas en los océanos y peces y animales de todas las especies y… un hombre y una mujer.

Así llamaba esta mañana el alba. No era el día primero pero sí un día de sol y calor de verano y un cielo limpio, poco más de las seis en el hemisferio norte. Todo, casi todo, para ser más preciso, estaba despertando de la oscuridad y por el horizonte aparecía con intensidad la luz que separaba las tinieblas como quien aparta las sombras de un mal sueño.

En el cielo, otros dirán que firmamento, estaba en su sitio el lucero del alba. Los que saben de estas cosas dicen que es el planeta Venus, el más luminoso después del sol. Aparece dos veces cada día, al amanecer, por el este, como si viniese abriendo paso a la Luz, o sea a la Luz verdadera que todo lo llena e ilumina, y al atardecer por el oeste, despidiendo a luz que sigue su camino para alumbrar otras tierras.

La gente del campo, en otro tiempo, decían que era la hora en que los gañanes se levantaban para echar las pasturas a las yuntas. En las cuadras de vahos calientes esperaban los animales para uncidos ir a la besanas – por cierto, “ me  se perdió la besana / arando en un peñascal…”, ¿sabes? y la copla habla de tu ventana para ir a encontrarla – y arrancar la faena. Había un piafar de bestias y un manoteo continuo contra las granzas del suelo.

Era también la hora en que los cabreros comenzaban el ordeño.  Gotas de la Vía Láctea, suspiros como un repiqueteo de gloria en latón en los cubos de cinc. Las cabras sentían el alivio de las ubres vaciadas en espera del acopio del día.

En la mitología de muchos pueblos al lucero del alba se ha conocido con diferentes nombres. En la religión cristiana se ha asociado con María, bajo la advocación de Virgen del Carmen. Stella Maris, “Salve, estrella de los mares (…) madre del Divino Amor”. Así, así llamaba a la puerta esta mañana el Alba…


sábado, 27 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para todas las personas a las que quieren enviar a eso que se llama olvido...





Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Olvido






El maestro Alcántara nos acuñó un manual de instrucciones para muchas cosas,  y lo dejó dicho: “lo mejor del recuerdo es el olvido”. Por otro lado, hemos escuchado muchas veces eso de “yo perdono, pero no olvido”.

Un lío, un verdadero lío. Mientras hay quienes quieren olvidar y no pueden, los hay quienes pueden y no quieren. Hace unos meses anduve por una de las ciudades con más encanto, con más embrujo, con más carisma de las que se pueden visitar: Sevilla. Me levanté temprano, me eché a la calle. En la esquina de Don Remondo con Cardenal Saénz Flores, un mosaico recuerda el asesinato de Jiménez Becerril y su mujer. Hay cosas de difícil olvido.

En otros lugares, por aquí también, hay quienes se empeñan en reescribir la historia, pero no con una reivindicación justa, objetiva y veraz de lo ocurrido, sino con un afán de revancha, de algo que puede casi rayar en el odio hacia figuras a las que se saca de contexto en el espacio y en el tiempo. Quieren ver lo de ayer con prisma de hoy. Casi un imposible. Estudiar la vida de un bereber del Sahara, o de un lapón, pero cambiados de sitio…, pues convendrán conmigo como que no, que por ahí, no arde el puro.

Hay otros olvidos más domésticos. Tienen su peligro. A los viejos, a algunos viejos, claro, se les ha dejado morir de mala manera. Las excusas más peregrinas han saltado a las páginas de la información. No se molesten en buscar un responsable. No existe, la culpa es del ‘otro’.

Hay más, ahora que el bicho, o sea, el virus anda suelto y campa por donde le viene en gana, nos consuelan diciendo que tiene menos virulencia y que pierde fuerza. Yo me pregunto pero ¿mata o viene a merendar y luego se va? No se ha conseguido todavía la vacuna, pero venden un fármaco que puede ayudar a la cura.

Algunos jóvenes, con ellos parece que no va la guerra, y otros que lo son menos, pasan olímpicamente de las medidas de protección. La mascarilla da calor. Claro, ninguno de estos sabe lo que es regar en medio de un maíz en verano, recoger almendras en agosto o manejar un martillo en el interior de una mina. A lo mejor, no habría que echar muy lejos el olvido…




viernes, 26 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Luz de Dios






Y entonces, la luz que en estos primeros días del verano madruga mucho y se levanta muy temprano, se abrió paso entre unas pinceladas de nubes que se habían esparcido por el cielo, como esos escolares que salen al recreo antes que sus compañeros porque les empuja la prisa de la libertad.

En las orillas, la vegetación de ribera era espectadora de excepción. Los árboles de las orillas de los ríos: sauces, álamos, alisos, fresnos, mimbres, tarajes, juncos o carrizos, son unos privilegiados, con unas ramas besan el agua, y  las otras, acarician la tierra. Por el agua, suben y bajan las barcas, por la tierra, transitan mujeres y hombres que pasean sus ilusiones, sus sueños, sus esperanzas…

En la otra orilla, se vislumbran en el claro-oscuro del amanecer, un caserío. ¿Quién vive en esas casas? Ellos ven como pasa – “a la vez quieto y en marcha que escribió Gerardo Diego para el Duero - el río de otra manera a cómo lo vemos la gente que no tenemos la suerte de vivir cercano a los grandes cauces. Los ríos imprimen carácter a la gente que vive cercana a sus orillas.

Se refleja el sol en el espejo del agua. El río en estas horas de quietud, es  un espejo receptivo a todo cuanto se acerca a él. Por las profundidades, porque por aquí el río que está cercano a la mar “que es el morir” va sereno y hondo, acoge a peces que no hay en otros ríos: esturiones, - ¿o ya no quedan esturiones  y bogardillas en el Guadalquivir? – barbos o albures.

Sobre el agua quedan cicatrices de pequeños atraques para las barcas pesqueras: camarones. “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. El río que se arrancó entre pinares en Cazorla, ha bajado peinando olivos en Jaén, naranjales de Palma donde se le une el Genil que viene “de la nieve al trigo”. 
Sevilla, desde la Giralda le ha cambiado las velas blancas de sus barcos por un pañuelo del adiós. Coria, La Puebla, la marisma inmensa “donde se fueron los moros  que no se quisieron ir” y los toros comían margaritas para tener los ojos verdes que nos contaba Villalón…

Y Dios, que se asoma cada mañana al río y lo admira y dice: ahí os dejo estos líquidos caminos para sustento y disfrute vuestro.




jueves, 25 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El amor, ay el amor.






Ramón Llull, - Raimundo Lulio, castellanizado – nació en Palma de Mallorca a finales de 1232 o principios de 1233.  Hijo de padres de Barcelona, está considerado como una de las figuras más avanzadas de su tiempo, o lo que es lo mismo, de la Edad Media. Cercano a los franciscanos, donde profesó en la Tercera Orden, la destinada a acoger a los laicos. El pueblo lo beatificó “por culto inmemorial”.

Mallorca acababa de ser conquistada por Jaime I, incorporándola al Reino de Aragón. De joven entró en la corte como paje del infante, que luego sería Jaime II y conquistador del Reino de Murcia.

De joven llevó una vida licenciosa, de excesivas alegrías en el comportamiento.  Sobre los treinta años, su vida dio un giro total. Vendió  todas las propiedades que adelantó en forma de herencia a su mujer e hijos, volvió a Mallorca y tomó un esclavo (tal cual) árabe, que le enseña la lengua. Predica, viaja, insta hacia la veracidad de su doctrina.

Aflora el filósofo que rebate el racionalismo del cordobés Averroes, el teólogo en contraposición a Santo Tomas de Aquino, contrario al Dogma de la Inmaculada de la que él es un defensor, o el hombre científico que descubre ‘la rosa de los vientos’ y el nocturlabio. Conoce a la perfección la Escuela Cartográfica Mallorquina.

Desglosar todo esto es casi imposible por espacio y tiempo. Como muestras, cabe señalar que la rosa de los vientos, a modo de círculo, señala la procedencia y el nombre de los vientos, hasta el punto que lo hacía como un elemento esencial para la navegación marítima.

El nocturlabio facilitaba el tránsito por los mares, de noche. La combinación de las estrellas según qué tiempo del año, y su posición en el cielo, predecían vientos, tempestades y mareas, de tal manera que a modo de disco de madera o latón con un sistema de agujas, era un instrumento fundamental para la navegación de su tiempo.

Predicó, instó a Cruzadas, asistió al concilio de Viennes. Está enterrado en el convento de San Francisco de Palma. En el Paseo de Sagrera, al final del Born, un monumento eleva su figura. En una de los laterales está inscrito: “El amor es lo que al esclavo hace libre y al libre lo hace esclavo” Ya solo por eso…




miércoles, 24 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Una mujer de pueblo






Tenía esa edad en la que no se es mayor, pero se dejó de ser joven. Siempre vistió de negro, y en su vida casi nunca aparecieron los colores. Todo estuvo marcado por una lucha sórdida.

De niña no fue a la escuela. La pusieron a servir en casa de unos señoritos. Al menos, tenía asegurado un plato de comida cada día. Tampoco le faltaba un trozo de pan y la tenían vestida. Estuvo allí hasta que se casó.

Se fue a vivir a una casa de alquiler en un arrabal del pueblo. Su marido no era un hombre malo, pero eso de doblar la espina le costaba mucho trabajo. 
Trabajo había poco, pero menos necesitaba él. Pegaba jornales de verdeo, de escarda, o de lo que se terciaba en el campo, pero dada su predisposición era de los últimos a lo que le avisaban. Le entregaba el jornal, pero le gustaba pasar por la taberna…

Tenía una cocinilla entre el patio y la casa. Guisaba con leña y dejaba la olla hirviendo para que al mediodía, cuando llegaba el hijo que trabajaba en una carpintería, estuviese el puchero listo…

Como la cosa no estaba muy allá, ella se puso a acarrear agua a casas de personas que solicitaban ese servicio. El poco caudal de las fuentes públicas y la mucha demanda, hacía que las colas durasen horas  e incluso días…
-         Ahora, decían algunas mujeres ‘entremeto yo’.

Era una manera de romper el hilo del turno que correspondía. Eso generaba peleas y discusiones, ofensas e incluso llegaban a las manos, entonces intervenían los municipales, pero ninguna hacía caso a los municipales que casi siempre procuraban retrasar la llegada para encontrarse la fuente pacificada.

De vez en cuando, llegaba un fotógrafo forastero que sacada alguna instantánea del lugar, pero ella siempre procuraba echarse fuera y no salía…

-         Hija, le decían, ¡qué rara eres!

-         A mí nadie me da vela en esa procesión….

Se ponía una almohadilla grande en el costado y se cargaba los cántaros en el cuadril. Los cántaros boquinos, eran los más difíciles, porque no tenían asadera a la que cogerse…

Toda su vida fue un sufrimiento en silencio. Nunca fue al cine, acaso una noche a la feria, ni a ninguna fiesta… Un día, a eso de media tarde, doblaron las campanas del campanario…


martes, 23 de junio de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

Para ti...



Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Solsticio


                                    
Dios se hace Luz. Más Luz. “Y al principio, - cuenta la Biblia - dijo Dios, hágase la luz y la luz se hizo” Día primero, porque Dios es Luz; Luz de luz; estrella grande que, hoy brilla con su propia luz. O sea, Luz de Dios. Sol y solsticio. Y el campo inmenso, todo bañado por Él.
Ya está aquí. Sólo una vez al año, el sol alcanza su máxima altura. Es el día más largo, la noche más corta. Ocurre en torno al 21 de junio. Lo llamamos solsticio de verano. En el hemisferio norte arranca la estación más calurosa, en el sur, la más fría.
Los lapones – la tierra habitada del hemisferio norte más cercana al Polo,  lo llaman ‘sol de media noche’ Baja, baja, baja, pero no llega a ponerse, de tal modo que la noche no aparece. Cuando llega el solsticio de invierno, (21 de diciembre), quien tiene casi aires de perpetuidad, es la noche. Hasta mediados enero, no aparecen los primeros rayos de luz.
La ida en el mundo que hacemos los hombres, se condiciona por esas circunstancias climáticas. No tiene nada que ver cómo vive  un bereber, que cruza el desierto del Sahara con caravanas de camellos, con las que, sobre trineos, tirados por perros o renos, viven los samis…
Existe otro fenómeno precioso y fugaz. Tiene nombre distinto  según qué hemisferio: auroras boreales o aurora polaris. Se ilumina el cielo en la oscuridad de la noche. Aparecen colores preciosos. Verdes, azulados, rojizos y rosáceos. Nacen estos días en España, colores de esperanza. Ojalá sean más tangibles - y duraderos - que las auroras…
El cambio climático es más serio de lo que algunos quieren ignorar. O sea, que lo tenemos como quien dice al revolver de la esquina. En eso no tienen nada que ver los solsticios ni las auroras. Sí – y mucho – la mano del hombre. Tala bosques, esquilma los mares, contamina los ríos y el aire que respiramos…
Dicen los que saben de estas cosas, que cada verano será más caluroso, menos lluviosos los otoños y más fuera de sitio los inviernos. Nada tienen que ver  las inclinaciones del eje de la tierra. Es así desde siempre, seguirá así, por siempre. ¿Estará sobre esta superficie el hombre para contemplarlos?
Llega el solsticio de este año bisiesto bajo un manto de pandemia…¿Irá el conde Arnaldos a dar agua a su caballo a la orillita del mar?