miércoles, 28 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Telegrama


Precioso punto de morse;  anuncia primavera...Raya, punto y raya, punto. Así repiqueteaba un artilugio metálico con un punzón de punta afilada sobre una cinta que marcaba unas señales con una lectura dentro.

Raya, punto, punto y raya, dice el telegrama que esta mañana venía desde la copa del naranjo de la esquina una pareja de chamarines. Se decían algo entre ellos;  respondían otros pájaros. Y el campo, entonces, leía y descifraba y…

Raya, punto y raya, punto… Telegrama urgente. Lo mandan los mirlos del arroyo. Dice:  con la lluvia de estos días,  el agua baja saltarina de piedra en piedra y hace espuma. Ellos se recrean y avisan para quién quiera bajar a verlo.

Raya, punto, punto y raya. Telegrama que enviaron un grupo de gaviotas. Sobrevolaban los barcos del puerto. Algunos veleros tenían las velas recogidas; otros, a medio abrir. Se bamboleaban al son de las olas que formaban  crestas pequeñas y pespunteadas.

Raya, punto y raya, punto. Telegrama. Las gotas de lluvia bajan por el cristal de la ventana. Despacio, luego, carrerilla, se alcanzan; se dan la mano… ¿será el amor?

Raya, punto, punto y raya, anunciaba el telegrama que enviaba el viento. Era un viento gélido. Media Europa – la otra, también – tirita bajo la blancura de un temporal que viene de lejos.  Trae aires siberianos. Y en algunos lugares ha cambiado tanto el paisaje que hasta cuesta reconocerlo.

Raya, punto y raya, punto… Alguien descifraba el mensaje. Venía en brazos de una borrasca con agua del Atlántico para llenar los pantanos, para que corran los ríos y los arroyos y los veneros y se llenen los pozos y el campo… ¡ay, Dios mío, el campo!

Raya, punto y raya, punto, punto… Era el telegrama que venía de aquella roca solitaria junto al mar que veía cómo pasaban los barcos por el horizonte y una estela de espuma delataba que detrás de ellos iban delfines y peces, y ese chorro de nácar y nostalgia que dejan los barcos cuando pasan…

Raya, punto, punto y raya leyó alguien descifrando el telegrama y que decía que había llegado la sonrisa a ese mundo donde los hombres ya no se matan y no hay hambre y el dolor tiene analgésicos que lo contrarrestan… Y , entonces, alguien, precisamente entonces, dijo que se estaba leyendo de manera errónea y que… pues, eso, eso…





martes, 27 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada dia

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Bendito seas mi Señor.


Bendito seas mi Señor por el agua calaera que nos regalaste anoche y por las canales que ponían el repiqueteo de una música especial  a nuestro sueño  que solo aparece cuando Tú abres tu mano  y dejas que llueva y llueva y llueva…

Bendito seas mi Señor que mandas la lluvia y riegas los campos y  das alegrías a los trigos y a las margaritas del camino y a esas amapolas que compiten por salir en estos días que ya apuntan a primavera y a las siemprevivas y a las corregüelas y  a la yerbabonita de la huerta…

Bendito seas mi Señor porque ya verdeguean las lomas y encañan las cebadas tempranas y se bambolean al viento las habas cuajadas en la mata y hay tagarninas y alcauciles con sus pompones lilas donde espulgan las semillas los jilgueros… 

Bendito seas mi Señor por el agua que se filtra en la tierra y alimenta  los veneros y va oculta por los caminos que Tú le marcas y no se ve, como no se ve tu Gracia, algunas veces, cuando abres la mano y la dejas a voleo con las primeras luces del alba…

Bendito seas mi señor por el agua clara  que corre por el arroyo y lo hace frondoso en las riberas donde cantan los mirlos y los ruiseñores y los pitirrojos se las andan entre los cañaverales y las mimbres amparados en la frondosidad y esperan que maduren las moras de las zarzas…

Bendito seas mi Señor porque has hecho que suba el nivel de los pozos y, ahora, cuando los niños traviesos se asomen al brocal y tiren la piedra, no escucharán ese sonido largo y profundo de cuando llegaba al fondo y hacía unos círculos grandes y la voz repetía, ¡niñooo, niñooo!

Bendito seas mi Señor por el campo que me recibe cada mañana y por los chamarines que ya cantan y por los carbonerillos que cuando les preguntamos – a veces, nos engañan - ¿pajarito del agua, va a llover?, siempre nos dicen “sí, señor, sí señor”.

Bendito seas mi Señor por todas las cosas pequeñas que nos regalas cada día y haces que entornemos los ojos  y se escape un suspiro y eso…Tú ya sabes.




lunes, 26 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Solo de trompeta


Era un solo de trompeta; después, entraba la orquesta. La película,  “El Álamo” - algo de un tiempo pasado. Hablaba de San Antonio de Béjar, de un río que era frontera, de un fuerte y de un general, Santa Anna, que a los niños de entonces nos parecía un hombre malo.

El cine nos traía al pueblo noticias de  lugares que no sabíamos colocar en el mapa. Aparecían hombres con cabelleras largas, una cinta en el pelo y unas plumas que nunca se llevaba el viento. Eran los indios; también, los pintaban como malos.

El teniente, un hombre joven, guapo y apuesto. La guerrera tenía una botonadura dorada y siempre iba perfectamente uniformado. En el fuerte, que era una empalizada, quedaba la esposa con un nudo en la garganta. Por no sé qué razón extraña, siempre ganaban ellos. Los pintaban como los buenos.
Hace unos días vinieron  unas hordas de más allá de las estepas rusas. Según el periódico desde Moscú  donde dicen que en invierno, precisamente calor, lo que se dice calor, no hace ni en abundancia ni en cuentagotas. Hace un frio que Dios tirita.

Se han llegado hasta la ría donde  en las postales que mandaban los que iban de viaje de novios aparecía un puente colgante. Los niños que éramos de tierra adentro no comprendíamos muy bien cómo podía ser aquello. Las hordas la  han liado. A estos también los pintan como cafres.

Allí, en ese lugar donde dicen que tienen un museo con un nombre muy raro , o sea en Bilbao y donde acude mucha gente a verlo, lo miran, y algunos salen  ‘reconvertidos’ al arte moderno; otros, con un no sé qué indefinible…

Allí los esperaban unos chicarrones del norte. Algunos, de caseríos. Sí, sí, esos que competían para ver quién levantaba la piedra más grande o quién era capaz de cortar el  mayor número de troncos. A estos, según qué prensa los pintan como buenos o como malos, malísimos…. Queda una cosa clara, han tenido una batalla campal con un policía muerto.

A estas alturas de la película me quedo con el solo de trompeta. Entorno los ojos y  sigo con la idea. Los indios no eran tan malos;  el teniente no era tan guapo (la rubia, sí; ¿qué quieren que les diga?) y, estos sean de aquí o vengan del hielo, son parientes de los Hunos. 




domingo, 25 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Las nuestras: Morayma


Su nombre está ligado íntimamente al reino nazarí de Granada. Fue esposa de Boabdil último rey,  y por ende, ella, la última reina, con una vida triste y marcada por la tragedia desde muy pronto.

Era hija de Ali Atar – Aliatar – caudillo y alcaide de la ciudad de Loja, donde ella había nacido y muerto, cuando regresaba de la batalla de Lucena.  Al regresar de una de las múltiples escaramuzas que Boabdil sostuvo durante su reinado llega a la ciudad de Loja. Allí conoce a Morayma; se enamora, y se casa con ella.

A los pocos días de la boda, su suegro, Muley Hacen encarceló a Boabdil y a ella la confinó en uno de los cármenes  - huerto con flores y árboles frutales, donde dicen que escuchaba el canto de los pájaros y el rumor del agua, afirmando algunos que ese rumor se confundía con las lágrimas de la propia mujer desgraciada – de Granada.

Morayma tenía quince años. Su vida fue muy corta. Nació en 1467 y murió en 1493. Solo veintiséis años de vida. Tres hijos y varios destierros, además de sufrir el cautiverio de su marido en Porcuna, hoy Jaén, por orden del rey Fernando que es también quien lo deja en libertad bajo la promesa de fomentar la lucha entre su propia familia, o sea, su padre Muley Hacen y su tío el Zagal que residía en la Alcazaba de Málaga.

Morayma se ve privada de sus tres hijos, Aixa, Ahmed y Yusef.  Son dados en custodia, de hecho su Aixa se convertirá al cristianismo y entró en religión con el nombre de Sor Isabel de Granada.

Dicen de ella que era de ojos negros y grandes; muy agraciada con el pelo negro y de una belleza superior que cautivó  el corazón de Boabdil, que siempre estuvo entre dos mujeres, su madre, Aixa;  y ella, su mujer.

Tuvo un tesoro – con más de leyenda que de realidad – muy cantado por las crónicas cristianas de su tiempo. Parece que murió como consecuencias de un parto en la ciudad almeriense de Laujar de Andarax antes de partir para el destierro definitivo en Fez. Ella pidió que la enterrasen en Mondújar donde lo hicieron bajo el rito estricto musulmán según sus deseos de mujer muy religiosa.




sábado, 24 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Cuento apócrifo


Era invierno; hacía frío. Paco se presentó solo – como su andar por la vida – en las puertas del cielo. Le abrió  un ángel. A Paco le pareció que estaba serio y que, como otros habían hecho tantas veces, lo abroncaría sin remedio… Pero no, no. Le abrió y le dijo:

-         Pasa, te estábamos esperando. Aquí hay un sitio para la gente que como tú, encuentra por ahí abajo muchas puertas cerradas y muchas espaldas vueltas…

Paco entró. Miraba a los lados,  y allí se encontró con otros a los que él conocía. Los había visto muchas veces, solitarios, deambulando como él por las calles del pueblo… Empezó a entrarle el resuello en el cuerpo.

Paco - Francisco Acedo Fernández, ‘el Mañoño’- , vio cómo otros, también le sonreían pero ahora no le pedían que metiese el hombro bajo el varal que no quería nadie, ni que fuese por el balón al Quebraero, ni que…

Paco tan acostumbrado a subir cuestas… Las suya de la calle Negrillos; la cuesta que le había presentado la vida desde niño; esta misma cuesta de enero con la que él ya no había podido y lo había arrancado con un tajo seco y certero…

De pronto se vio ante Dios y entonces, Dios, le dio un abrazo como no le habían dado en mucho tiempo. Y Dios sin bulla porque ya no había prisas, le dijo que Él,  Dios, que todo lo sabe y todo lo ve, sí estaba contento, y para sorpresa de Paco fue y le dijo:
-         Paco has hecho el papel que Yo te tenía reservado. Y fíjate que era duro, muy duro,  pero lo has hecho como yo te lo había marcado…

Dios continuó hablando, y le dijo que Él sabía quiénes, de verdad, le habían ayudado, y quienes le mostraron incomprensión y echaron la vista para otro lado  y que se habían hartado y habían decidido  que  ya no ayudaban más a gente como él…

Paco no salía de su asombro. No tenía palabras, no sabía qué responder ante todo aquello que él no esperaba y Dios continuó hablando:

-         Ya sé cómo se han portado algunos que dicen que son ‘de los míos’ – pero, Paco tú y yo, los entendemos ¿verdad?

Y Paco dijo que sí y que aunque llevaba más de dos años sin luz ahora sí que veía la luz , la Luz verdadera, oh Luz de Dios, y entonces, Dios como contaba Paco García que hizo con Pepito, ‘el Jorobado’,  se levantó despacio, y sobre sus hombros colocó dos alas…




viernes, 23 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

"Quisiera ser un mago fabuloso
para trocar las rosas por estrellas,
dejarlas en tu almohada sigiloso
y que iluminen tu sueño todas ellas." 
                                                 (Te llegará una rosa cada día. A.Cortez)
















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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Amanece


A una amiga, que lo está pasando mal, muy mal; ojalá le llegue pronto la luz de su amanecer
                                              

Dios se ha levantado esta mañana de rojo y oro. Se ha asomado al río y ha visto que casi todo estaba bien. Dios, a veces juega al escondite con nosotros y no se deja ver… Bueno, sí se deja ver, a su manera, y entonces, los colores en el agua compiten con los del cielo,  y Dios que lo ve todo va y les dice os doy de ventaja hasta que llegue el sol…

Están en penumbra las riberas. Son árboles grandes. Están allí, en  la orilla del agua y ven cómo pasa la corriente y, en ocasiones, hasta los barcos que suben y bajan por el río, porque aunque cueste creerlo algunos barcos le pierden el respeto al río y lo hacen suyo, - vamos que van como quien va por el pasillo de su casa - y desde la lengua del agua saludan con su pañuelo a modo de sirena  a Coria, a la Puebla…

Está dormida la marisma. Le cuesta despertarse. Están los ruiseñores en la ribera y tienen cantos de ensueños. No se lo digan a nadie, pero no hay canto más bello que el de ruiseñor que va regalando amor y, entonces, la naturaleza se para y le presta oídos y se hace eco que se propaga por las orillas del río….

Y los pájaros se dicen unos a otros: “está regalando amor”. Y hay un despertar de jilgueros y chamarines – que son los más tempraneros – y verderones. Los mirlos atruenan porque los mirlos son los pájaros más escandalosos… y se deslizan entre las mimbres y los juncos  y los sauces y los álamos blancos que ya se visten de hojas nuevas.

Y entre todos, cuando la ven que viene – mi amiga, claro, casi con las primeras luces del alba, se trasmiten un mensaje. Vamos que se han compinchado y se dicen con ese lenguaje que solo Dios y ellos  conocen, “que ya viene, que ya viene”. Como viene la aurora, como viene el día y, entonces Dios, que lo ve todo, ve que todo lo ha hecho bien, aunque a nosotros nos cueste entenderlo.
Y por las orillas del río crece una sinfonía que solo entienden, Dios, los pájaros y ella…




jueves, 22 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Don Antonio


Collioure está en una ensenada de un mar azul. Collioure está azotada por vientos que bajan del Ródano fríos y huracanados que silban en los huecos de las chimeneas y hacen que crujan las maderas de las ventanas; Collioure está un poco más allá, solo un poco más allá, de esos montes que nos separan de Francia. El mar, el Mediterráneo; el viento, la Tramontana; los montes, los Pirineos.

Hasta allí llegó, derrotado y enfermo un hombre que dijo que su infancia eran recuerdos de un patio de Sevilla  y un huerto donde maduraba el limonero. Su vida, algunas cosas que quería – no lo consiguió nunca – borrar de sus recuerdos. Su indumentaria, pobre y desaliñada.

Quedaba muy lejos el alto Espino ¿recuerdan? “Palacio buen amigo…” y un encaro encarecido: “Con los primeros lirios / y las primeras rosas de las huertas, / en una tarde azul, sube al Espino, / al alto Espino donde está su tierra…”

También quedaba lejos, muy lejos aquella lechuza que no se desorientaba. Volaba sobre los olivos hasta la catedral donde San Cristobalón la quiso espantar al ver que bebía el aceite del velón de Santa María. Sabía la lechuza muy bien dónde quería ir.  La noche…  “campo, campo, campo / y entre los olivos los cortijos blancos”…

Sierras azules de Jaén. Rio Grande que viene de Cazorla. Soledad y desamparo de alma en una Baeza en la que busca la huida a una tristeza  que lo atosiga por dentro, que lo atenaza, que hace que abandone su aspecto. Y, luego, Segovia y Madrid y otra vez los desencuentros, y la guerra y…

Era enero. Ya se había perdido casi todo, menos la dignidad. De Valencia a Barcelona, de Barcelona a la frontera. Pasan la noche en la Viladasens. Empapados y ateridos.  Allí queda todo, a la mañana siguiente Cérbere; la noche en un vagón estacionado en vía muerta… 

La muerte espera unos días después, en Collioure. Tenía 64 años;  Hoy se cumplen 79 años de lo que había anunciado: “Y cuando llegue el día del último vïaje, /y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, /casi desnudo, como los hijos de la mar.

 Doña Ana Ruiz, su madre, se fue unos días después. “Les cubre el polvo de un país vecino”. Su nombre Antonio Machado Ruiz.




miércoles, 21 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día



"Vente conmigo al huerto

que están las rosas..."

                    (Quiero abrazarte tanto. Víctor Manuel San José)





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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Albaicín nuevo


Jueves Santo, luna de Nisan en el cielo. Abajo el bullicio; arriba el silencio. Baja, de morado y oro, Jesús Nazareno de las Torres. Un año más, la gente no cabrá por la calle. Lo ancho – Calle Ancha – se quedará estrecha, y sobre un mar de cabezas avanzará a duras penas, como cuando subió al calvario pero sin trono y sí con la cruz a cuestas…

Es la misma luna de siempre; es la luna retoño y brote nuevo del año bíblico que irrumpe en el calendario bíblico y la gente que sabe que huele a primavera, que hay banderas de la Brigada Paracaidista y rostros cubiertos… Fe del pueblo llano; Fe del pueblo andaluz que vive como no lo vive nadie esos días lo que siendo iguales, son cada año distintos.

El Barranco, o el Albaicín nuestro, ese pedazo de historia desgarrado del castillo  este año estrena también ‘ropa’ nueva. Verán. La sensibilidad de quien tiene abrir nuevos horizontes vio el potencial que dormitaba después de muchos años en la querencia del barrio viejo y decidió que había que emprender  nuevos derroteros. Y se hizo y comienzan a aparecer los frutos de tanto sueño.

Ya muestra el Albaicín nuestro algo de su cara nueva… Sobre un testero blanco, reza: “Jesús Nazareno…faro guía que alumbras…al mundo entero”; al lado, continúa la oración para el caminante: “De las Ánimas te llaman porque ofreces el cielo a los que expiran el alma…” Bellísimo. Debajo el agua que aflora. Vida y Gracia; Dios y  su  Madre. Todo a pie de calle; a pedir de suspiro.

A un grupo de amigos nos ha dado por llamar  al Barranco, el Abaicín nuestro, y ahí queda. Ya ofrece una faz – y es solo el comienzo  - distinta. Este año, cuando baje el Nazareno y su Madre, María Santísima de las Ánimas  serán otras las canastilla de flores.  Remodelación y esquinas nuevas, como si de un paño de Verónica se tratase y… entonces, seguro, seguro que en el cielo alguna estrella furtiva hará un guiño seguido de ese ¡oh¡ de admiración ante las cosas que nos dejan sin resuello, pespunte del mejor encaje bien hecho…




martes, 20 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Adagio


Albinoni, que se llamaba Tomás y era de Venecia, vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII y ahora resulta que su obra más universal, el Adagio en sol menor, es una obra apócrifa escrita en el XX por un seguidor de su música que se llamó Remo Giaziotto…

El adagio es un movimiento musical, suave, lento, acompasado como quien no tiene prisa y quiere recrearse en ese flujo que hacen las notas cuando suben a las  alturas inusitadas o cuando bajan a las primeras líneas del pentagrama.

Pues ni lo uno ni lo otro. Verán. Cuando alguien sabe de qué va la cosa, cuando alguien tiene arte a raudales y lo saca fuera y lo muestra y lo deja para deleite de los demás…, es cuando uno se empapa de muchas cosas, entonces, es precisamente entonces, cuando se valora cuánto de arte atesora José Carlos Torres Gil.

Como quien no quiere la cosa ha llenado de arte una de las salas de exposiciones de la Casa de la Cultura de Alora. Unas, obras ya publicadas; otras, que en su día no fueron selecciones por los comités encargados de rebuscar la que en aquel momento a ellos les interesaba más.

Está llena la exposición de ese suave adagio, -que así se llama la muestra, Adagio – y eleva y deja correr por el interior una agradable sensación de placidez, de sosiego, de algo hecho con mimo y con primor, de algo que se lleva muy adentro y que en un momento  determinado las circunstancias hacen que aflore.

La obra de José Carlos Torres tiene un gusto exquisito. Es la mística barroca adaptada a los tiempos de hoy,  y a Dios, en esa cartelería propia que exhibe el autor  y a quien se le puede hablar de tú. Es el Dios a pie de calle; en silencio y en penumbra; es Dios que pasa por delante de la puerta entreabierta; es Dios que tiende la mano para quien quiere asirse a ella.

La muestra recoge un elenco de carteles, diseños, apuntes, fotografías… Todo está impregnado de religiosidad, de misticismo, de recogimiento. El autor dice cuánto amor derrocha en su trabajo y, además, lo deja para deleite del espectador que contempla y se extasía con ojos absortos ante tanta belleza.





lunes, 19 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cadadía

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pasa la vida


Es tiempo de pregones, carteles, bandas de cornetas y tambores dentro de las iglesias  - ¡Dios mío qué manera de tener los tímpanos a un paso de reventar! – pregoneros que cuentan todo lo que saben, que no dicen lo que la gente quiere escuchar y que, además, aburren, al respetable.

Están duros, muy duros los bancos de ciertas iglesias. Por unas horas, dejan de ser templos. Se convierten en pequeños auditorios donde se machacan  instrumentos musicales, se aporrea la percusión y la paciencia de los resignados asistentes.

Es tiempo de pasión. Por otro lado también se le puede llamar tiempo de masoquismo. Hay que tenerlas malas para sacrificar una noche casi placentera en el rescoldo del rincón preferido para ir a escuchar al poetastro de turno que le da patadas a las metáforas y que, incluso, se permite arrollar con una verborrea insoportable.

Pasa la vida y por un tiempo, cuarenta días y mal contados, y ya estará aquí y resonará: “Bendito el que viene …” Palmas y olivas. Casi todo vale para exaltar no se sabe qué devoción a un Cristo o a una Virgen. 
Este fin de semana he tenido  - puede que muchos de ustedes también – sesiones maratonianas.  La abundancia no era sinónimo de calidad; todo lo contrario.

Regresé casi madrugada. Me sumergí en el pregón de Barbeito. Sevilla, 2010… Lo necesitaba; pedía la soga que salva al náufrago; el oxigeno que da la vida, el sol que permite la llegada del nuevo día.  Quien quiera en youtube está íntegro. Por favor entren. Ahí está  la dicción, la hondura, la metáfora precisa y oportuna, la belleza donde…

No me importa beber y beber en la misma fuente. Y es, entonces, cuando, cito al mismo maestro, en su artículo de hoy. Me atrevo,  y digo,  y ruego  a esas personas que se suben al estrado:  “no decid que es ella, no ofendáis a la Luz verdadera, a la Luz entera, completa, total, esa que nos abraza, nos viste, nos acoge , nos da la vida…”





domingo, 18 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

"Te llegará una rosa y la mañana
será para "vivirla" entre comillas, 
tu alma escapará por la ventana
de tu orilla volando hasta mi orilla." (A. Cortez)




F. de archivo.
























Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Patrimonio de Fe


Corren tiempos de perdón. Cristo está a pedir de calle; María, al revolver de una esquina cualquiera. Cuatro ciriales, una banda que toca, un incensario  perfuma el ambiente. Olor a Cuaresma, a incienso, a templo de puertas abiertas.

En la Parroquia de la Encarnación las Cofradías y  Hermandades de Pasión  han bajado sus imágenes de los altares a ras de suelo. Sin oropel ni candelería; sin flores ni mantos;  sin pedestal ni peana de trono.

El alcalde de Álora, que intervino en la inauguración dijo que estaban a la altura suficientes para poderlas mirar a la cara, casi hablarles de tú a tú, entre dos amigos – eso no lo dijo el alcalde, pero lo apunto yo – que se encuentran y a lo mejor hasta se cuentan sus cosas.

“No me mueve mi Dios para quererte / el cielo que me tienes prometido…” Convine con el cura que también intervino en el acto que no sabemos exactamente de quien es el soneto porque se lo atribuye a muchos y todos buenos. “No me tienes que dar porque te quiera/ pues aunque lo que espero no esperara…”
Dentro de unos días la calle Atrás será entrada en una Jerusalén distinta y Jesús sobre una borriquita  - ahora está casi junto a la puerta e invita a los caminantes a dar el paso y traspasar el umbral del templo. “Pueri hebraeorum portantes ramos olivarum…”! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Getsemaní ya no es el barrio del Calvario ni la resurrección ocurre una mañana de sol; María sigue sola y con su dolor; el pueblo lleva el de todo el año. Amor, Amparo, Crucifixión…

El hermano mayor de Dolores,  en nombre de todos los hermanos mayores y dijo que conmemoraban el setenta y cinco aniversario de la recuperación de las salidas procesionales después que el odio, la sinrazón y el desencuentro vistió a media España de luto.

Lo predijo el profeta: “Oh vosotros que pasáis por el camino mirad / si hay dolor semejante a mi dolor”. La gente que no sabe de muchas cosas pide solución a sus problemas. Los problemas tienen nombre propio: hambre, soledad, enfermedad, miseria, abandono, injusticia…

Patrimonio de Fe es el título de la exposición. Corren tiempos de perdón. Cristo está a pedir de calle; María, al revolver de una esquina. Ahora,  se les puede hablar, cara a cara…




sábado, 17 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

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Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Las nuestras: Luisa Carnés


“Comunista, mujer y exiliada”.  Sin saberlo había sacado todas las papeletas para colocarse en el ostracismo del olvido. En 1939 pasa la frontera por La Junquera. Como equipaje,  una cartera de cuero con sus artículos, su obra mecanografiada. Está a punto de ser internada en un campo de concentración. 

La suerte o el azar por medio del presidente mexicano, Lázaro Cárdenas la reclama a México donde muere en accidente de tráfico en 1964
Luisa Carnés nació en la calle Lope de Vega; barrio de las Letras. Madrid, 1905

Su familia humilde y trabajadora. Su padre, barbero;  su madre, sastra. Con 11 años entra en el mundo del trabajo. Pasa por diferentes profesiones: obrera en un taller de sombreros propiedad de su tía  - ella va a ser considerada como una de las “sinsombreros” de la Generación del 17 -; después, en un obrador de pastelería, camarera, mecanógrafa… Se casa con Ramón Puyo; tienen un hijo.

Su gran obra “Tea Rooms. Mujeres obreras”  escrita en 1932 y publicada en 1934, recoge la vida de las trabajadoras de un salón de té cercano a la Puerta del Sol. Retrata con agudeza a las mujeres protagonistas de la obra. Es un mundo que conoce por su experiencia laboral.  La veteranía la representa Antonia a quien nunca nadie reconoció su valía; Marta es atrevida, la miseria tiene mucho que ver en su comportamiento. Paca, beata y asidua a pasar horas en un convento; Laurita, ‘la modenidad’; Matilde, la voz que piensa: “Diez horas de trabajo, cansancio, tres pesetas”.

En 1923 publica su primera obra; luego, otras. No tiene dinero para comprase libros como otras mujeres de su tiempo, las “sinsombrero”. Lee todo lo que cae en sus manos. Sigue a Cervantes, Tolstoi y Dostoievski… En 1935 estrena su primera obra de teatro, conjuntamente con Rafael Alberti,  en lo que había sido el teatro Lara y que entonces se llama el Teatro de la Guerra.

Luisa Carnés Caballero es la voz social de la mujer en un tiempo en que no tienen ni voz ni reconocimiento social. Ella misma, muchos años después de su muerte, es una desconocida en su propio país que sí conoce las fotografías de casi todos los hombres de la Generación del 27 pero no, precisamente, la suya cuando es una de las grandes novelistas españolas del siglo XX