jueves, 15 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. De lo que hace mucho tiempo...


Mañana de Viernes Santo. Jesús Nazareno de las Torres en trono de claveles rojos. Alguien diría que es el “trono viejo”.  Pasa justo por delante de la calle  - Escribanos- donde nació el escultor, Navas-Parejo,  que convirtió la madera en arte; la fe del pueblo en devoción; la afluencia de gente en algo tan único como es ese día tan especial…

La Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra va de escolta. Banderines del piquete de honor  en las cercanías del trono sobre el que se procesiona su Cristo. Sí, está su foto en la capilla del acuartelamiento, antes, en Alcalá; ahora, en Paracuellos. Con ellos ha viajado a Bosnia, Oriente Medio, y a todos los lugares donde aparece la Brigada. Algunos lo llevan dentro; hay incluso quienes a través del Nazareno mantienen su relación con Álora.

Al fondo los cartelillos del cine. Tendría los fotogramas de la película que se proyectaría dentro de unos días. En esa fechas, ni cine, ni tabernas, ni música ni… Dentro de un rato, al mediodía, un poco más, a las tres, ya estaba el Señor muerto. Ya todo sería silencio.

Alfonso, Alfonso Sánchez, Alfonso ‘el de los relojes’, anunciaba en la cartelería dos productos estrellas. Eran las marcas del momento. Askar, en la radio; Duward, en la muñeca, o sea el reloj, que suponía  modernidad.

Askar era el aparato de radio – había otras marcas, claro – que se fabricaba en Irún.  Ascar era la madera de chapa laminada con que se resguardaba todo el aparato interior que permitía a los españoles, a los pocos españoles que tenían un aparato de radio,  escuchar radio Andorra, radio Pirenaica, radio Intercontinenal de Madrid, Radio Madrid o los partes de Radio Nacional.

Duward era el reloj que se compraba a plazos. En España se compraban muchas cosas a plazos. Era la manera de acceder a lo que no se tenía. La radio  funcionaba con tensiones de 110 y 125; el reloj fue desplazado por los relojes de cuarzo…

El gentío, la barbería de Salmorejo abierta, la vitrina de foto Martín; la calle llena... El hombre con su niño en brazos. Yo nunca tuve a mi padre que me elevase en sus brazos.  Tengo una duda. ¿Quién sería ese hombre del sombrero? De todo esto, hace mucho tiempo…




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