lunes, 26 de febrero de 2018

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Solo de trompeta


Era un solo de trompeta; después, entraba la orquesta. La película,  “El Álamo” - algo de un tiempo pasado. Hablaba de San Antonio de Béjar, de un río que era frontera, de un fuerte y de un general, Santa Anna, que a los niños de entonces nos parecía un hombre malo.

El cine nos traía al pueblo noticias de  lugares que no sabíamos colocar en el mapa. Aparecían hombres con cabelleras largas, una cinta en el pelo y unas plumas que nunca se llevaba el viento. Eran los indios; también, los pintaban como malos.

El teniente, un hombre joven, guapo y apuesto. La guerrera tenía una botonadura dorada y siempre iba perfectamente uniformado. En el fuerte, que era una empalizada, quedaba la esposa con un nudo en la garganta. Por no sé qué razón extraña, siempre ganaban ellos. Los pintaban como los buenos.
Hace unos días vinieron  unas hordas de más allá de las estepas rusas. Según el periódico desde Moscú  donde dicen que en invierno, precisamente calor, lo que se dice calor, no hace ni en abundancia ni en cuentagotas. Hace un frio que Dios tirita.

Se han llegado hasta la ría donde  en las postales que mandaban los que iban de viaje de novios aparecía un puente colgante. Los niños que éramos de tierra adentro no comprendíamos muy bien cómo podía ser aquello. Las hordas la  han liado. A estos también los pintan como cafres.

Allí, en ese lugar donde dicen que tienen un museo con un nombre muy raro , o sea en Bilbao y donde acude mucha gente a verlo, lo miran, y algunos salen  ‘reconvertidos’ al arte moderno; otros, con un no sé qué indefinible…

Allí los esperaban unos chicarrones del norte. Algunos, de caseríos. Sí, sí, esos que competían para ver quién levantaba la piedra más grande o quién era capaz de cortar el  mayor número de troncos. A estos, según qué prensa los pintan como buenos o como malos, malísimos…. Queda una cosa clara, han tenido una batalla campal con un policía muerto.

A estas alturas de la película me quedo con el solo de trompeta. Entorno los ojos y  sigo con la idea. Los indios no eran tan malos;  el teniente no era tan guapo (la rubia, sí; ¿qué quieren que les diga?) y, estos sean de aquí o vengan del hielo, son parientes de los Hunos. 




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