jueves, 19 de noviembre de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Catalina

 

 

                                 


 

Catalina era una mujer mayor, ligera de peso y siempre vestida de negro. Hablaba de corrido y se recogía el pelo con un roete en la parte posterior de la nuca. Muy ordenada, de limpia era pulcra y muy amante de las flores.

Me acerqué a saludarla. Hacía tiempo que no la veía y quería darle una vuelta.

-         Me han dicho que tienes una nieta nueva…

-         Calla, calla. ¡Una monería! Si la vieras… Morena, con los ojos grandes, unos labios preciosos… ¡Y es de buena! Se parece a su madre cuando chica

-         Y, ¿cómo le han puesto?  ¿Cómo tú? ¡Ay, hijo! ¡Qué va! Yo les tenía encargado que no le pusieran mi nombre, que no me gusta y le han puesto un nombre uva…

-         ¿De uva? ¿Mencía?

-         No, no, un nombre como aquellas uvas que traían de ahí de la parte de Vélez, lairele

-         ¿Lairele? ¿No será Irene?

-         Eso, eso, que yo con los nombre me hago un lío..

-         Y, tú nieto, ¿cómo le va en el colegio?

-         Bien, saca unas notas regulares. El maestro dice que es mu distraío, pero es un genio. ¡Un genio! ¿Te acuerdas de  aquel reloj que compró mi hija en Ceuta?

-         ¿?

-         Po lo cogió y en un rato lo esfarató. Algunos tornillos se le cayeron por el suelo pero yo le dije: no sufras, yo paso el cepillo y se recogen. Mi hija dijo que lo tiraría…

-         ¿A la basura?

-         No, a eso que han puesto nuevo y se llevan las cosas por separao: papeles, flejes, latas… Y luego con eso hacen otras cosas…

-         Catalina eso se llama reciclaje, pero el reloj…

-         Bueno, atrasaba mucho y cuando le parecía se paraba hasta que mi yerno le ponía unas pilas nuevas que compraba ancá Diego…

-         ¿Cómo está tu yerno?

-         Hijo, no para. Yo le digo: vente a media mañana y te hago una maquinilla de café, per la Iné no lo deja…

-         ¿La jefa?

-         No, no, él es el jefe, la iné es el sitio donde trabaja, la oficina que estaba en la calle Negrillos, que ahora se han traído a los bajos de la Cancula…

-         Catalina, el INEM…

Cuando salí a la calle, me rondaba por la cabeza: ¡qué pena que el andaluz se hable pero no se escriba…!


 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario