miércoles, 4 de noviembre de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.

 


Ellos no lo saben. Ellos que saben de casi todo lo que pasa en la huerta, no lo saben. Verán. Me refiero a los mirlos. Son listos, listísimos. Saben que debajo de la capa de estiércol que cubre las rabanillas, se las andan unos bichitos (insectos minúsculos) y entonces van y escarban y lo ponen todo hecho unos zorros y se los comen…

Pero esto no lo saben. Esta mañana – las hojas mojadas - estaban empleados en el caqui, bueno, en el caqui no, en los frutos del caqui, al acercarme han salido en estampida y graznando, asustados.

Yo solo pretendía decirles que en el siglo VIII ya se cultivaban muy lejos, muy lejos de aquí, en China, que ahora está tan de moda aunque esté tan distante, y que luego, pasaron a cultivarlo en Japón, y después en Estados Unidos, los del norte, que también ahora está muy de moda, y de allí vinieron a España.

Bueno, algunos hicieron el camino por el otro lado, por el Oriente Medio – ese por una u otra cosa, también está de moda casi siempre – tan de moda, que desde allí vinieron los Reyes Magos que este año lo tiene difícil porque no se puede salir de noche, porque no pueden ir más de seis juntos y ellos llevan una caravana, entre pajes, camelleros y los que guardan en las mochilas  las direcciones de las casas donde tiene que llegar…

En Israel, el destino que en un principio tenían los Tres de Oriente, mutaron el caqui que venía de más lejos que los Reyes y como se ponía blando al madurarse y no era fácil de transportar y ellos, los israelitas, son tan comerciantes, pues se sacaron el Sharoni

Los israelitas no contaron con los valencianos que en la Ribera del Júcar  sacaron el ‘pérsimon’…. Los valencianos son unos linces para muchas cosas y para eso de los mercados también. ¡Qué grandes recuerdos tengo de mis amigos José María Planells y Paco Borrás, que de químico pasó a vender hortalizas y frutas al por mayor!

El caqui es buenísimo para la salud. Tiene vitamina A, C, tanino ( que lo hace astringente) y da color, un bellísimo color a los días de otoño, porque cuando está maduro, vira de anaranjado a rojo… Eso, cuando está maduro,  si lo saben bien los mirlos de mi casa.


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