miércoles, 28 de julio de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Puerta Oscura

 

 


Doña Concha Piquer llevó al éxito una copla de Quintero, León y Quiroga, o sea lo más granado para contar historias de amores imposibles, donde la inocencia cae en las garras del gavilán avispado en presas fáciles. La Niña de Puerta Oscura se cantó en muchas gargantas célebres: Imperio de Triana, Rocío Jurado, Diana Navarro…

Pero Puerta Oscura es también el nombre de los jardines –  reminiscencia oriental, luz, aire, aroma y paisaje - que ocuparon la coracha marítima que bajaba desde la alcazaba alta hasta la orilla del mar. De aquella coracha pintada por tipismo no queda nada, como tampoco quedó de las viviendas paupérrimas que ocupaban la zona.

Según las crónicas, la coracha marítima, o sea la muralla que protegía, a ambos lados el camino que llevaba dando protección hasta el mar, tenía ocho torreones. En el siglo XIX ya solo quedaban tres y, posteriormente, ninguno. Allí se construyó el Museo Municipal con exceso de piedra vista que pretenden salvar los desniveles, no obstante, las superficies acristaladas del Museo les confiere unas vistas esplendidas sobre el parque y el puerto.

Desaparecieron también la muralla y la zona una vez derruidas las construcciones que se habitaron hasta el siglo XX. Allí murió Salvador Rueda un día lluvioso de primavera. El excesivo barro no permitió la entrada a los pocos asistentes al entierro. La zona se ajardinó y se le dio el nombre de paseo Juan Temboury – con quien Málaga tiene una deuda de gratitud porque fue realmente quien restauró la alcazaba – que une el túnel de Puerta Oscura con el Paseo de Reding, antiguo Camino de Vélez.

Los jardines, tanto los que cuelgan descendiendo desde el monte como los que se construyeron junto al ayuntamiento, son pura belleza, colorido y exuberancia, aunque hay épocas del año en que su conservación con la aparición de malas hierbas entre los arriates de la rosaleda (hay variedades que no existen en otras rosaledas de Málaga), dicen de su descuido.

El Ayuntamiento les dio el nombre de Jardines de Pedro Luis Alonso, diferenciándolos de los Jardines de Puerta Oscura que son los que trepan por el monte, pero el pueblo acepta a toda la zona con el nombre de Jardines de Puerta Oscura. En su centro, tuvo el voladero de una pajarera que era la atracción de los niños. Hoy ya no existe, pero sí un lugar romántico y recóndito.

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