sábado, 10 de julio de 2021

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y arriba, La Maroma...

 

 


Málaga, la más pequeña de las provincias de Andalucía, se asoma al mar azul de Ulises, y enfrente, los días claros cuando la bruma no sale de paseo, ve el Atlas imponente, soberbio, callado...

La provincia tiene cuatro comarcas delimitadas: La Hoya de Antequera, la Serranía de Ronda, la Hoya de Málaga, que de un tiempo a esta parte, la llaman Valle del Guadalhorce y la Axarquía.

La Axarquía tiene su capital natural en Vélez-Málaga. La Axarquía  abarca la parte oriental, desde las desembocaduras de los ríos Guadalhorce, que viene desde los Alazores y el Guadalmedina, pero eso ni es río ni es ná…, hasta Cerro Gordo.

Los pueblos de la Axarquía son blancos. Están esparcidos a voleo, como uvas desgajadas de un racimo maduro – no hay nada más bello que los ojos de una mujer, ni más dulce que las uvas moscateles de aquella tierra – que hubiese arrancado un mirlo madrugador, de esos que visitan las cepas antes de que apunte el sol.

El río de Vélez, baja de la sierra cercana al mar y tiene un curso corto, caudal escaso, y una gente que ha sabido cambiar el terreno pobre, quebrado, pizarroso, ahíto de retamas y olivos de antaño, por cultivos subtropicales.

Casi todo lo tienen en contra: costes de producción, carencia de agua, orografía, caminos, pero no contaban con la esencia de todo, el hombre.

Se sube alto, tan alto que se está muy cerca de  las cumbres de Sierra Tejeda, y casi a pedir de un último esfuerzo, La Maroma, que hay quien dice que está en tierra de Granada, pero como no lo sé, lo cuento como lo tengo entendido.

Al pie de La Maroma, Canillas de Aceituno, tierra de recónditos manantiales, cañaverales en las correntías y barrancos, y producción de seda en otro tiempo, ahora, porque los tiempos son otros, pone sobre la mesa una manera ¡y qué manera! de ofertar el chivo lechal a la leña…

-         Antonio, estoy en Canillas. ¿Dónde me voy?

Y Barbeito, que también me indicó el camino a la Bodeguita Romero en Sevilla, y a la Jefatura en Santiago y la Taberna de la Cuarta Esquina, en Calahorra, y… va y me dice a: “La Sociedad” en la calle de la iglesia…  Y lo demás, pues eso, vino todo por añadidura…

 

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