jueves, 9 de enero de 2020

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Benaque



                                   


Benaque está en la Axarquía, o sea, en las tierras al Este de Málaga. Pertenece -antes fue municipio – a Macharaviaya. En una casa humilde del pueblo nació en la segunda mitad del siglo XIX, Salvador Rueda, precursor del Modernismo con honda influencia sobre Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o Francisco Villaespesa.

Salvador Rueda murió, hay quien dice que de hambre, pobre y abandonado, después de haber sido reconocido en España y en América,  en la Coracha malagueña un día lluvioso de la incipiente primavera de 1933. Enfermó gravemente en marzo y el primero de abril…

A su entierro fue muy poca gente. Aquel día diluviaba sobre Málaga. De su casa lo sacaron los empleados de la funeraria y una mujer que acudió – siempre hay una mujer que da lecciones a todos los demás- y no temió llenarse de barro. Los pocos que se acercaron no entraron ‘por no perder los zapatos en el barro’. Lo esperaron, abajo. Está enterrado en el cementerio de San Miguel en un modesto mausoleo junto a Francisco Palma García, Joaquín Martínez de la Vega y Bernardo Ferrándiz.

Hijo de jornalero, de clase humilde y autodidacta se define a sí mismo como ‘administrador de hormigas’. Por puro azar, Salvador Pendón me ha hecho llegar una obra suya, Donde Cristo dio las tres voces, pequeña novela costumbrista llena de sabor y esencia de unas sociedad que ya no existe. La obra trascurre en Benaque. La publicó en enero de 1919, lo que viene a decir que tiene ciento y un años.

El vocabulario es esencia de pueblo. Entresaco, algunas de las palabras que Salvador Rueda pone en cursiva: gozo (con otro significado al que hoy se le da), bolinas, pleita, cogollo, lotería de cartones, clavel de a libra, medio de aguardiente, esarniyar, tarama, pan y jigos, tenazas, pañolá…

Juan Miguel y Trinidad terminan uniendo sus vidas en matrimonio tras unas pericias donde una jugarreta de ella deja en evidencia y al descubierto al mozo apuesto y galán. El autor refleja la sociedad de aquel tiempo donde la ingenuidad y el costumbrismo se dan la mano y con una descripción y análisis de los personajes pormenorizados y detallistas. Salvando las distancias su lectura produce, a los que somos de pueblo, un recuerdo de otro tiempo que conocimos de niños… Su lectura, una delicia. Al amigo que me la proporcionó, las gracias.




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