martes, 1 de septiembre de 2015

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El cabrero

Las cabras entraron careando por el rastrojo. Caía el sol de la tarde. Hincaba la cresta detrás de la loma y los animales apuraban con sus bocados avariciosos los últimos pajotes de una tierra trillada. La luz cambió de tonalidad y ya no era tan intensa ni tan abrasadora.

El cabrero era un hombre joven. Llevaba un sombrero de paja;  el pelo negro y largo.  El cuerpo sudado. De su hombro derecho colgaba una botija; en la mano izquierda un garrote largo y anudado. Deduzco que el cabrero debe ser un hombre zurdo. En la cintura, enganchada, una honda de cinco ramales.

Caminaba despacio. El agua de la botija estaba caliente y él marcaba el paso al unísono del que llevaban las cabras. El cabrero tenía la  barba crecida de varios días. Una barba rebelde y negra. El pantalón, deshilachado por los bajos. Calzaba unas botas de cuero.

El cabrero antes de echar el careo de la tarde había llevado las cabras al pozo. Sacó agua con un cubo de cinc abollado. La vertió sobre un pilar largo y estrecho. Al ruido de la carrucha los animales se agolparon. Sabían lo que venía. Bebieron; apuraron con rapidez los cubos de agua que sacaba el hombre.

A estas alturas del verano el pozo está muy bajo. Tiene el agua fría. El sol no entra nunca al pozo. En el brocal ha crecido una higuera bravía. No da frutos pero si los diese tampoco podrían recogerse. El pozo tiene una puerta pequeña y un escalón de ladrillo regastado por las pisadas de otros hombres que se acercaron a sacar agua.

El cabrero tiene las uñas regastadas; las manos endurecidas y en los nudillos de los dedos pulgares una callosidad que delata muchos ordeños mañaneros antes que la tecnología llegase al campo…


El cabrero pasa muchas horas solo. No habla con nadie, no se encuentra a nadie. "Quien habla a solas, escribió don Antonio Machado, espera a hablar a Dios un día..".Comparte su soledad con un perrillo turco de pelo ensortijado que le obedece siempre que lo manda…El cabrero conoce el campo como la palma de su mano.

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