miércoles, 7 de enero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardines de Puerta Oscura

 






 

Enero, 7 miércoles

 

“Viva Málaga que tiene /Caleta y el Limonar / y un parque llenito de flores / a la verita del mar”. Lo cantó José Beltrán Ortega, el Niño de Vélez. Ha pasado el tiempo. Se corrobora; los que vivimos cerca o los vienen de lejos, también.

No es, el invierno, -y con España bajo cero y con nieve - la mejor época del año para admirar y gozar de los jardines de Málaga ni de ninguna otra ciudad. Aquí dicen que la estación fría porque la naturaleza la ha hecho así, no es tan rigurosa como en otras ciudades, incluso cercanas a la nuestra. (¡y tiritamos y, si no, vean las temperaturas mínimas de hoy 7 de enero¡) incluso cercanas a la nuestra.

Los jardines de Puerta Oscura, no tienen la primorosidad de ser una cosa del otro mundo, (a Dios lo que es Dios y al César lo que es del César), son un buen ejemplo del aprovechamiento ornamental de una ladera extremadamente pendiente.

Bajan desde las murallas de la Alcazaba hasta la tierra llana, la que se ganó al mar y con el tiempo hicieron más que un parque, que así se llama, un jardín botánico con ejemplares traídos, unos de la nodriza, de la Concepción; otros, de los lugares más dispares del mundo. Los veleros surcaron los mares. Atracaron en la Acera de la Marina y dejaron semillas de joyas únicas.

Los jardines (no sé por qué hablamos en plural) y los llamamos Jardines de Puerta Oscura cuando en realidad, es uno solo. Tienen un encanto multicolor y variado. Desde los bajos de la Alcazaba hasta el Museo Municipal toda la ladera es un conglomerado de verdor con rincones agradables y llenos de embrujo. Se ve, por encima de los plátanos del parque, el mar; al otro lado, a la derecha lado el Ayuntamiento con su eclecticismo arquitectónico; la antigua Aduana, testigo de hasta donde llegan a atracar los barcos, la torre del Catedral, la ciudad…

Los Jardines de Puerta Oscura están ahítos de plantas trepadoras, jacarandas, cipreses y buganvillas, hiedras; barandas de piedra y celestinas, plumbagos a los que alguien bautizó como jazmines del cielo…

Se dice -y es verdad - que no tienen nada que envidiar a las rocallas tropicales del Parque de Montjuich o al ‘Jardín Exotique’ de Mónaco, cortado a pico sobre la ciudad. Entre sus rocas casi verticales las plantas xerófilas le dan un punto de belleza. Los de Puerta Oscura tienen algo a su favor que no lo tienen los otros dos. Las noches de primavera se perfuman con el aroma del azahar revienta en sus naranjos. En Málaga, la primavera madruga más que en otros sitios. No se lo pierdan.

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