Enero, 5 lunes
Muchos
pueblos están mimetizados con sus expresiones en el cante y el baile. Pensar en
la jota es evocar a Aragón; si decimos sardana, pensamos en Cataluña; la
muñeira trae de la mano a Galicia, el zorcico, al País Vasco y la flauta dulce
a las tierras de Castilla.
Si
decimos verdiales, acude Málaga. Málaga, “Málaga la bella, tierra donde yo nací…”
según el dicho está encerrada por los montes y por el mar. Traspasar los montes
era una aventura. Tenía su salida hacia el interior o por la Cuesta de la Reina
hasta Colmenar o por el Guadalhorce… El Guadalmedina por Casabermeja y las
Pedrizas, una quimera. El mar, otra cosa.
Los montes
tienen en su subsuelo materiales pizarrosos, adustos, tierras pobres donde la
vida nunca fue fácil. Sobre esa tierra que exigía más de lo que daba se
asentaban pequeñas casas de campo. Agrupadas, se conocían como cortijadas (el
cortijo es propio de los grandes latifundios cerealistas; aquí ni lo uno ni lo
otro) y lagares que fue el modelo de la pisa de uva para la extracción del vino
o para, una vez, seca, exportarla y consumirla después de una elaboración
artesanal y primorosa, y a eso se le llamaba ‘pasa’.
En esta
tierra nació el cante y el baile por Verdiales. Existen tres estilos: Almogía,
Montes y Comares. Los expertos saben identificarlos a la perfección por su
ritmo y cadencia propios de cada uno de los estilos.
El cante
y la danza se enriquecen con crótalos y panderos, guitarras y violines, ropa
que recuerdan la sencillez del hombre – hombre y mujer – del campo. Personas de
caras curtidas y quemadas por el sol. La vida no les regaló nada, pero en su
interior encierran un alma como una sensibilidad muy superior a la que puede
palparse en otros lugares.
El
sombrero es la lección de un libro abierto. Las cintas que cuelgan, los adornos
florales y sobre todo los espejos de los que oí, en una conferencia a Pepa
Guerra que afirmaba, que eran el símbolo de la virginidad de la mujer. No soy
experto. No puedo ni debo opinar, pero dicho así me parece algo asombroso y
además lleno de belleza.
Antonio
Mandly dijo que los verdiales representa “el ritmo mediterráneo del solsticio”.
Salvador Pendón que sí es experto, bebe en el estilo “Comares” y con
publicaciones doctas y excelentes, afirma que “la Fiesta de Verdiales es, la
expresión, folclórica cultural y musical más original y destacada de todo el
territorio de Málaga”.
Acabamos
de pasar el 28 de diciembre, su fiesta anual. Málaga estaba inmersa en un
problema meteorológico de gran envergadura. Casi han pasado sin notarse…
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