martes, 31 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Cómo se llama esto?

 



Marzo, 31 martes


Esta mañana he tocado varios puntos de Málaga. Sí, esa ciudad de luz, a orillas de la mar azul con olitas pequeñas que ondean desde el interior hasta la orilla. En Torremolinos, por la cercanía del aeropuerto que, fue Torremolinos primero; luego Málaga y, después por intereses, algunos inconfesables, otra vez Torremolinos, veía como los aviones venían del mar a tierra.

Con el aire de arriba pasa eso. Eran pequeños tiburones metálicos, que bajaban ordenadamente. Dejaban detrás el azul del mar y buscaban la solidez de la tierra. Los árboles del campo de Golf impedían verlos rodar por las pistas….

La gente tomaba el sol. Era una mañana que había dejado a un lado el frío del amanecer y ahora, se pedía otra cosa. Había coches aparcados junto a la acera en el paseo marítimo. La gente ha escogido otra manera de desplazarse.

La autovía decentemente cargada. Atasco para entrar por Carranque. Opto hacerlo por Herrera Oria. Rectifico de nuevo. Busco alternativas. Evito el centro. No lo veo. Intuyo que está con gente echada a la calle. Volvemos a buscar vías alternativas. Le digo a mi amigo que obvie la tecnología. Patear una ciudad cuando uno era joven le dio un conocimiento que solo se conoce cuando se vive de cerca…

En programa, comer en el Ventorrillo de Santa Clara. (Por cierto, el primer ajo blanco del año, quita el resuello). Antes, en mente, subir a la Fuente de la Reina, coronar el Puerto del León y en la Venta Galvey, volvernos. Lo hicimos. A la bajada, un ciclista, en la cuneta. Lo atendemos. Nos dice que había mirado el reloj, y… estampado contra el talud. Pasa una ambulancia. Lo auscultan. Van llenos, no pueden llevarlo.  Mi amigo pregunta y se ofrece a trasladarlo al hospital, lo autorizan. El hombre pide que primero a casa, c/ Alcalde Gutiérrez Bueno, cerca Avda. Lope de Vega, en Teatinos…

A nosotros - por motivos de espacio – nos deja en el Ventorrillo. Vuelve por el accidentado. Tarda, cuando regresa, nos dice que la mujer y la hija estaban en casa y ni han salido a darles las gracias. Le ha ayudado un chaval, vecino… ¿Cómo se llama esto? ¿Y a la multitud que acompaña al Cautivo…?

lunes, 30 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Cautivo trinitario




Marzo, 30 Lunes Santo


Escribo a esa hora en que declina la tarde. Cielo azul, limpio. Tarde de primavera. Gentío. No se cabe. No es noticia ni novedad. Hace un rato que esa imagen de un Cristo triste y serio, salió desde la Casa Hermandad a la calle. Ahora, cuando la brisa suba de la mar a tierra, su túnica blanca será una mecida acompasada. El Cautivo recorre entre la curiosidad de muchos y la vida interior de otros las calles de Málaga.

 

Calle Mármoles fue antaño la arteria del barrio. La unión entre dos emblemas. El Perchel y la Trinidad. Sin ellos, Málaga sería una ciudad cualquiera sin la presencia en el folclore, o sea, en la sabiduría popular, en la literatura y en la manera de ser de su gente.

Aquí nació el cante por jaberas. Dicen que la creación fue de dos hermanas que vendían hortalizas en un carro. Sea lo que fuere, la Trinidad tenía su Corpus Chiquito, sus corralones y su gente. De aquí salió el cante: “Barrio de la Trinidad / cuantos paseos me debes / cuantas vece me han tapao las sombras de tus paeres”.

También fue antaño, salvado el Guadalmedina por el Puente de la Aurora, el paso que llevaba al Camino de Antequera. Zarramilla; a la izquierda. Hoy sus calles Jaboneros, Jara, Carril o la Plaza de los Montes son más recuerdo que presencia activa en la economía y en la vida del barrio. Decrece la Trinidad desde la Plaza de Bailén hasta el Pasillo de Natera.  Muere con una agonía lenta desde que las autoridades, le volvieron la espalada al Convento de la Trinidad, y a todo lo que suponía aquella zona de la ciudad.

En este barrio, en la Calzada de la Trinidad, nació un genio, Chiquito de la Calzá, que vino el destino a darle lo que era suyo cuando ya casi no tenía tiempo para sacarle el jugo que debió haberle sacado:


- Chiquito, le dijo un lipendí que pretendía hacer mutis por el foro, mientras se las piraba a la hora de endiñá: mañana te veo…

- ¿Tienes algo en la vista? ¿Es que ahora no me ves?

La gente en un chorreo constantes acude a ver al Cautivo, a San Pablo, iglesia, de un barrio que da más, mucho más de lo que se le da…

- ¿Y a la Trini? ¿No van a ver a la Trini?

- También, también se va a ver a la Madre, pero lo que es al Cautivo…

- ¿Sabes? me dice mi amigo Paco, su autor, Martín Simón se venía temporadas a

 Málaga para estar junto a la imagen...

domingo, 29 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Gran Poder

 

                                                          



Marzo, 29 Domingo de Ramos

 

No lo sé.

Era una noche de abril.

Tú allí, sobre el trono.

Entre Tú y yo el silencio.

Yo escuchaba el silencio. El silencio con que me hablas tantas veces.

Yo escuchaba el silencio. Tu silencio. ¿Puedo decírtelo? Te lo digo: el silencio nuestro. Hemos impuesto es manera de hablarnos: nuestro silencio.

Te veía lejos, muy lejos sobre las cabezas del gentío. Pienso que todos, al igual te hablábamos en esa manera diferente de hablar: nuestro silencio.

Otras veces te he visto en San Lorenzo. No sé. Aquella noche de primavera te veía sin la imposibilidad de mirarte con el miedo que da el mirarte cara a cara, el sostenerte la mirada. En la lejanía, sabes que es otra cosa. Tú, sin embargo, sabes que no existe esa distancia…

Musito en silencio. No cabe otra. Entre labios me sale: “Yo pecador, confieso ante Dios…” Y siento ese algo que se sabe que brota por dentro…

No sé. No lo sé. 

Era una noche de abril.

Tú allí, sobre el trono.

Entre Tú y yo el silencio.

Una vez más, otra vez, más el silencio con que Tú siembre me hablas… Y escucho y acepto y…


sábado, 28 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Virgen de los Dolores: Pide y alcanza...

 

 



                   VIRGEN DE LOS DOLORES: PIDE Y ALCANZA…

 

Marzo, 28 sábado de Pasión. Avanzaba la noche lentamente, con parsimonia, con esa cadencia con que se mueren todas las tardes, pero ésta era la de viernes de Dolores. Igual, pero distinta a otras tardes. No era un atardecer luminoso. No estaba el sol de la primavera recién nacida; todo, penumbra.

Desde no se sabe cuándo (tampoco importa) cada atardecer de viernes de Dolores, los hermanos llevan a la Virgen que tiene por nombre el mismo del día, desde su altar – en la nave de la Epístola – al trono, al final de templo.

Se han apagado casi todas las luces; encendidas, solo aquellas que facilitan la visión imprescindible. Algún foco lejano, y un leve rumor de cantos que son rezos. Un coro de voces femeninas entona: “Si las dulces palabras del ángel / inundaron de gozo tu alma, / de un profeta la fúnebre calma / la llenó de amargura y dolor”.

Un golpe seco sobre la madera de varal pone el cortejo en marcha. La mecida suave, con mimo, con cariño, como solo puede hacerse en un acompañamiento a una Madre transida de dolor. El remate del canto apostilla: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.

Una voz entona: Dios te salve, María… Y así, poco a poco. Paso lento y corto, paradas leves. Solo las suficientes que aportan un sentimiento especial. Vamos en una procesión claustral. Se desgranan los Misterios Dolorosos: ¿Quién es esa Mujer que angustiada, / vacilante y llorosa camina? / ¿Quién es esa Mujer tan divina? ¿Quién es esa mujer celestial?” No hace falta, ¿verdad, que no la respuesta?. El coro la da. “Esa triste mujer – responde – es María…”

Se alterna con el rezo del Santo Rosario esa otra manera de rezar. Ya se sabe que quien reza cantando, reza dos veces. Repasa lo acumulado por el fervor desde no se sabe cuándo. La musicalidad, en un pentagrama sin partitura.

Recorre el lateral del templo por la nave del Evangelio. Al final, espera el trono donde María Santísima de los Dolores Coronada, paseará, un año más, por las calles de Álora la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La Despedía, punto y aparte. Llamada totémica en Álora….

Terminan rezos, cantos y recogimiento; concluye el acto. El cielo, oscuro; la noche cerrada. Es noche de viernes de Dolores. En mi interior resuena el estribillo final: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.

Por cierto, anoche iba la Virgen más bonita que nunca. Al menos, a mí me lo pareció…

viernes, 27 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Cachorro, entre la vida... y la muerte

 



                         El Cachorro. F. Ruiz Gijón. (Utrera 1653 – Sevilla 1720)



Marzo 27, viernes de Dolores


Oscureció hace un rato. Subo a la terraza del hotel Ribera de Triana. Sevilla aún no dormita bajo luces amarillas que encauzan los caminos del sueño. Hace frío. Abajo, el río es una oscuridad quieta. Chapina desde que hicieron la desviación tiene más de mar que de río…

Mañana, temprano, hemos convenido que iremos a ver al Cachorro. “Mañana”, cuando uno está ávido de aprovechar el tiempo, está ahí, al revolver de la madrugada.

¡Ay río de Sevilla! ¿Cuántos sueños bajaron por sus aguas hacia aquellas tierras lejanas donde, a estas horas, hace un rato que llegó el sol? A esas tierras la llamaron América.

Pienso que por este río también han subido sueños. Sueños imposibles. Dijo Lorca que por los ríos de Granada solo reman los suspiros, pero que para los barcos de vela Sevilla tiene un camino…

- ¿Para ir al Cachorro? Preguntamos…

- Al volver la esquina, todo seguido, calle Castilla adelante. Le lleva a la puerta de la Basílica.

Encierra en su interior probablemente la joya más grande de la imaginería barroca. Alguien dijo, que Ruiz Gijón cuando talló el Cristo de la Expiración, no sabía que superaba a sus maestros Andrés Cansino y Pedro Roldán y que de su gubia salía la obra más excelsa de un hombre – o sea Dios – agonizando. Barbeito, maestro, dice que es el ‘Cristo de los gitanos’ de la Saeta de don Antonio Machado.

La imagen del Cachorro, leyenda del gitano de la cava, muerto por siete puñaladas, es el barroco pleno. Expresa el movimiento de lo que pasa en ese momento. Es el tránsito de la vida a la muerte.

Ya no hay vida, pero todavía no ha llegado la muerte porque es agonía. Sus ojos, vidriosos, no ven la tierra, pero entran en el paraíso. El estudio anatómico de la imagen da como conclusión que en la madera se consigue la perfección: es la obra de arte que lleva a la oración: "muéveme Tú, muéveme de tal manera…”

Decía la sevillana de los Hermanos Reyes: “Del Cachorro están hablando, Triana, / y dicen que no han visto, / un semblante agonizando, Triana, / igual al de este Cristo…”

Llegamos a las Basílicas. Están unidas. La primera con la Virgen de Patrocinio, talla de gloria - ¿la iglesia en el antiguo camino de Extremadura y Huelva da nombre al barrio o el barrio da su nombre a la Basílica? Todo es silencio. Él, soberbio en su soledad de la Cruz; la imagen nueva de la Virgen, Patrocinio… Me acuerdo de Silvio. Único, acuñó con aquel rock inolvidable, esa nueva manera de entender la saeta o la oración: “Patrocinio del mío existir…”

Salgo a la calle. Voy a tu encuentro… . Por dentro hay un no sé qué…

jueves, 26 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Juan de Mesa, grande, de verdad

 


                             Cristo de la Buena Muerte. “Ego feci Joannes de Mesa, anno de 1620.


Marzo, 26 jueves.


Hace unos días cometí un error imperdonable, exceso de confianza. Uno es humano. Atribuí una obra suya, el Cristo de la Buena Muerte, a su maestro Juan Martínez Montañés, andaluz como él. Uno, de Córdoba, el alumno; de Alcalá la Real, el maestro. Los dos, crearon, y dijeron que entraban dentro del elenco de los grandes, en Sevilla. Desde allí parte de sus obras se expandieron por otros lugares.

El 13 de marzo de 1620 el prepósito de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en Sevilla, Pedro de Urteaga, contrató su hechura con el imaginero cordobés. En la carta del concierto el artista queda obligado a “dar hechas y acabadas dos imágenes de escultura, la una con Cristo Crucificado y la otra una Magdalena abrazada al pie de la Cruz, de madera, de cedro, ambas a dos, de la estatura ordinaria humana…”. El importe del encargo ascendió a 150 ducados.

 Hoy, se procesiona en la tarde y noche del Martes Santo, como Hermandad de Estudiantes, desde la Antigua Fábrica de Tabacos, actualmente, Universidad de Sevilla. Verlo de cerca, sublima; en la calle, su belleza, aunque cercana, pero desde la altura del trono, reprime el resuello.

Juan de Mesa nació en 1583, en Córdoba, de familia de pintores. Se inició en el taller de Uceda, y en 1606 pasó a Sevilla. Entró a trabajar con Montañés. Fue oficial hasta 1615. En esa fecha abre su propio taller. En la primera época en que vuela solo dicen los críticos de arte que aún se observa la influencia del maestro. Realiza un San José con el Niño para la parroquia de las Fuentes de Andalucía y una Asunción para la de la Magdalena de Sevilla que relacionan con la realizada por su maestro para Santiponce.

En el período comprendido entre 1518 y 1523 según algunos de sus estudiosos, Juan de Mesa alcanza el mayor grado de perfección en su obra. Ya era un maestro. En esos años, además, entra con nombre propio en la Historia del Arte de España, en la imaginería del Barroco sevillano, que para el caso es lo mismo.

Murió muy joven con 44 años en 1626, parece que de tuberculosis. Lo enterraron, sin conocerse el lugar exacto, en la iglesia de San Martín de Sevilla. Una lápida, en el exterior, del templo lo recuerda.

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día.

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Laura

 




Marzo, 25 miércoles


La parroquia de Álora ha inaugurado una exposición permanente sobre la vida y obra de Laura Aguirre Hilla, hoy Sierva de Dios y en camino de la Beatificación. Una serie de paneles financiados por el Ayuntamiento y empresas de la localidad, colocados en uno de los tapiales del Santuario, dan a conocer la vida y obra de una persona excepcional en su desarrollo personal, humano y sobre todo espiritual. Su lema: “Providencia y Caridad”.  

El acto lo presidió el obispo emérito de Málaga, Jesús Catalá, acompañado por el párroco de la localidad e impulsor de la idea, Felipe Gallego, acompañado del ecónomo de la Diócesis. El Ayuntamiento estuvo representado por el edil de Cultura, José A. Díaz. Contó, también, con la presencia del Juez de Paz, Eduardo Peláez, colaboradores, miembros de la postulación, cofradías y la presencia de público seguidores de la obra de Laura Aguirre que llenó el santuario a pesar de la tarde desabrida, ventosa y fría.

La Señorita Laura era de estatura superior a las mujeres de su tiempo. Ligera de carnes y enjuta. De caminar seguro y paso firme; flexible como un junco y con la dureza de los aceros bien templados. Hablaba con dulzura y su voz siempre se acompasaba de un acompañamiento de manos entrelazadas.

Llegó, a Álora cuando acababa la década de los cuarenta del siglo pasado. Tiempos de necesidad y muchas - demasiadas - carencias. Gente de luto y, vacío en el alma y en los estómagos; frío, por fuera y, por dentro.

Vino a darse a niñas muy necesitadas: “de balde y con todo lo nuestro” en palabra de San Manuel González. Peregrinaron - ella y sus niñas - por distintos lugares: calle de Atrás, convento de Flores, Plaza Baja (que aún no era de la Despedía), carretera de Los Llanos…

Algunos de esos lugares hoy no pasarían ni la más mínima inspección de habitabilidad. Carecían de todo lo material, cristales rotos, ventanas que azotaba el viento en las noches de invierno, sin servicios ni agua, poca luz y paredes desvencijadas, humedades y goteras…

Allí faltaba de todo, menos lo principal: cariño, mucho cariño, muchísimo cariño hacia un grupo de niñas que lo precisaban más que las demás. Lo demandaban, a voces, a una sociedad que tampoco podía dárselo. Su barca quedó varada, en Álora, donde el Guadalhorce casi ni lleva agua. La Providencia tienes cosas así.

Se le unieron otras colaboradoras. En principio viven casi (o sin casi) de la generosidad de otros a los que tampoco les sobraba. Eso tiene un nombre, duro, pero real: caridad. Después, las cosas, las generaciones, la manera de enfocar la solución cambian y se adaptan a los tiempos…

Con su muerte la labor siguió con sus continuadoras, después… pues eso. Nuevos enfoques, nuevos tiempos, la desaparición. Por sus manos pasaron generaciones de niñas, y por Álora aún pervive el recuerdo de gratitud, hacia quien pudiendo tenerlo todo, lo dio - no es el sitio para una biografía- a cambio del Amor (con mayúscula) a Dios y a sus niñas.

 

 

 

martes, 24 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Chanquetes y boquerones

 





Marzo, 24 martes.


Decía el maestro Alcántara que los chanquetes son un aguacero frito; otro maestro, que también se llamaba Manuel y de apellido Machado, cantó a los boquerones. Vino a decir: “¡Boquerones, hojitas de plata, que, fritos se vuelven de oro”! Y yo, admirador reverente de ellos, digo que, ahí queda eso.

En Andalucía hay dos provincias que se quedaron con la ciencia de freír el pescado: Cádiz y Málaga. Como la esencia no se puede enseñar, entonces, en la noche de los tiempos, o sea, hace mucho, tanto, tanto que hasta lo ha olvidado el recuerdo una vez que supieron lo que era conseguir el éxtasis del secreto, entonces,  decidieron arrojar la llave al mar.

 De vez en cuando, las sirenas, sí, esas que quería embaucar a Ulises cuando navega de regreso a Ítaca, parece que quieren sacarla a flote y la convierten en nácar.  Viene en la cresta de las olas, para que los hombres – ilusos los hombres que nos lo creemos todo – pensemos que podemos asirla en rebalaje con nuestras manos...

En Málaga, desde siempre, ha sido una ciudad libre. Pueden buscar y no encontrarán un duque, un marqués o un señor, que lleve por apellido el de la ciudad – fenicia, romana o mora -, da lo mismo, sí tiene ¡miren por dónde¡ un rey: el boquerón.

Si se cría como para la parte por donde nace el sol, entonces, es aún más especial. Es pequeñito, viruta de plata que no se le ha caído a un platero, sino que, diseñada por Dios, se cría, en el Rincón y, entonces, se dice que es un ‘vitoriano’. Puestos a comer, para otras cosas también,  somos artistas. Lo mismo damos cuenta de los manjares de la mar que nos cepillamos la grafología… y la ‘c’ (con la que, por cierto, escribimos: Creador, casa, corazón o cariño) pasan al limbo de la ausencia…

El no va más de la gastronomía malagueña es el pescatíto frito: los chanquetes, un recuerdo (los abusos llevan a esas cosas); el boquerón o el vitoriano una oda del Mediterráneo que ese sí, todavía, es nuestro. ¿La técnica? La más simple: aceite de oliva virgen extra hirviendo, la materia prima, o sea, el pescado fresco, da igual de prima, de alba, o de una noche de luna, un buen emborrizado en harina de trigo y la “gracia de tus manos”. Buen provecho. 



 

 

lunes, 23 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un puñado de razones para conocer Málaga: Alameda.

 



                        Río Genil a su paso por el término municipal de Alameda (F. Diario Sur


Bajo un cielo azul, casi siempre, la Sierra de la Camorra llena el paisaje entre Alameda y Humilladero. Es una elevación de poca altura y se prolonga por otras sierras que rompen la monotonía de la llanura entre las Subbética y El Torcal de Antequera.

La Sierra de la Camorra está cubierta por vegetación de plantas xerófilas; su subsuelo, lleno de cuevas y abrigos donde no es una aberración pensar que pueden encontrase pinturas rupestres y restos de que en un tiempo muy remoto estuvo ya por aquí la presencia del hombre. Dejó huellas. Dicen, por tanto, que debió haber comida en la caza o sacada de la tierra fértil que forma su suelo.

En sus cercanías dos lagunas, la de Fuente de Piedra y la de la Ratosa que, a pesar de estar seca una buena parte del año, sobre todo en los meses finales de primavera, en verano y en los primeros de otoño si las lluvias se retrasan está considerada como una zona de especial interés por la atracción de aves migratorias.

Alameda, al norte de la provincia de Málaga, limita con tierras de Sevilla y Córdoba que, en sus elevaciones, toman el nombre de Sierra de Estepa o de Rute. El Genil viene de Sierra Nevada, pero está alejado y baña tierras de las poblaciones de ambas orillas. “Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques”, los vio Lorca.

Vivió gente del calcolítico y dejaron restos, Por su suelo pasaron tres importantes vías romanas de la Bética. Unían Malaca, Corduba e Hispanilis. Se encontró un pequeño tesoro visigodo y la civilización árabe apenas dejó huelas…

Un personaje célebre pero ya de tiempos muy cercanos, el siglo XIX fue José María Hinojosa conocido por el sobrenombre de “El Tempranillo”. Durante sus años jóvenes se dedicó, como muchos más, al bandolerismo no exento de literatura y admiración popular por aquello de “robar a los ricos para darlo a los pobres”.

Posteriormente colaboró con las fuerzas reales y contribuyó, por sus conocimientos, a desmantelar a algunas partidas. Fue abatido por uno de sus correligionarios que no perdonó la deserción. Está enterrado en la iglesia del pueblo y es un reclamo turístico para posibles viajeros que buscan otras cosas en sus desplazamientos.

La iglesia parroquial fue obra de los marqueses de Estepa. Se levantó en el siglo XVIII y refleja aspectos de la arquitectura de un barroco decadente y con connotaciones propias del rococó, aunque con grandes limitaciones. Posee tres camarines que rompen la monotonía.

Pueblo llano, sin grandes elevaciones. Invita a la visita, pero eso sí, nunca en verano, donde las temperaturas son tórridas.


 

domingo, 22 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Memoria, verdad, justicia

 

                                    


Marzo, 22 domingo.


Comenté, en una ocasión, con un amigo de aquella tierra que Huelva es la provincia más completa de Andalucía. Lo tienen casi todo. Y, además con abundancia. Sin miseria, hasta el punto de que la bandera la porta su gente: abierta, generosa, con gracia natural y una generosidad que sobresale.

Me contaron que en Paimogo, en el tiempo de la aceituna, los niños seguían a sus padres para la recogida, el asentismo escolar, enorme. El maestro se fue a la Delegación y pidió como material didáctico una burra… para llegar a todos los sitios alejados y no abandonar a sus niños. Juan Ramón, nos habló de otro jumento que era suave…

Tienen el mejor puerto pesquero de Andalucía: Desde Isla Cristina, por el sur, se puede llegar a los caladeros del Sahara, Mauritania y el Golfo de Guinea; hacia el oeste, doblado el Cabo de San Vicente, por la Azores, hasta Terranova. Si se navega, en línea recta, al oeste, que le pregunten a un tal Cristóbal Colón lo se encontró cuando se echó a la mar desde Palos de Moguer (entonces era Reino de Sevilla) o a los franciscanos de La Rábida…

Los cultivos de cítricos, frutos rojos y fresa se han adueñado con el sudor de la gente emprendedora de aquella tierra y con los de otros que han venido de fuera y han ha transformado el campo de Villanueva de los Castillejos, Lepe, Rociana…; como antaño, el Condado, aportó un vino con nombre propio.

Al sur, Doñana. Si decimos Patrimonio de la Humanidad… y en medio, en el corazón, de la tierra y en el otro, Ella. La reina de marisma. La Virgen del Rocío. Por cierto, Huelva es la provincia que más romerías marianas tiene en su patrimonio. En primavera, toda la provincia se echa a los caminos para llegar a las ermitas…

Sierra Morena entrega las armas en la Gruta de las Maravillas y se remonta hacia el lugar por donde sale el sol por Alájar y la Virgen de los Ángeles en la Peña de Arias Montano y Aroche y Flores, en el Múrtiga y ya se sabe… “A orillas de la Ribera…” porque un poco más allá ya es Extremadura…

Nerva es el único pueblo de España – y conozco unos cuantos – donde el Ayuntamiento tiene mejor edificio que el templo parroquial. Tiene su porqué… Pregúntelo. Y un pasodoble, del maestro Rojas que solo se pulsea con la Concha flamenca de don Perfecto Artola. Y las minas de Riotinto y el Andévalo con tantas variedades de fandangos como gente de la tierra. Es una exageración, pero casi.. Y todo lo que me dejo en el tintero que es más de lo expuesto pero el espacio es el que es.

Le faltaba – por si no hubiesen tenido bastante desde Tartesos a la mina – un accidente, como todos, estúpido. Dos trenes coincidieron en vías paralelas en un maldito segundo… Ayer se echaron a la calle bajo la lluvia con un lema: “Memoria, verdad y justicia”. Solos los de un corazón duro como el de satanás no puede mostrar empatía hacia esas personas ahogadas en su dolor. El pueblo de España está, estamos, estaremos siempre con ellos.

sábado, 21 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pregón de los marcan época de José Luis Vila en Álora

 

                         José Luis Vila Becerra XXXIX Pregón de la Semana Santa de Álora


Marzo 21, sábado


Cuatrocientas palabras. Es el espacio de hoy, me avisaban, cuando escribía en SUR.  Y, además. “Todo hay que decirlo antes del punto final”. Eso, del maestro Alcántara. Ahora, yo, con el toro en la plaza tengo la faena. Pregón de Semana Santa de Álora, interrumpido más de una veintena de veces por los aplausos del público asistente. Queda claro, calaba, ¡cómo calaba! Para enmarcarlo.

El pregonero, un perote en la diáspora, José Luis Vila Becerra, hijo de Pedro Vila que quería a su pueblo como lo quiere su hijo, y de María Luisa Becerra. Todo, en el Tomás Salas, ¡otro grande!… Monaguillo en San Lázaro, entroncado con el Cautivo.  Figura prominente de su Banda.

Digo que dichosa la rama que al tronco sale. Y cuando la rama… Arrancó con unos versos de su padre, a la Virgen de Flores. Sembró el amor a Álora y encima lo decía como lo dijo su hijo desde un escenario donde no sobraba ni faltaba nada, con esa dicción comedida, exacta, directa, llena de poesía y recuerdos, donde entremezcló vivencias, pues entonces la rama… Pues eso.

Puedo decir que José Luis Vila Becerra desgranó tres pregones en uno. Uno, a la infancia; otro, a Álora. Recuerdos a Encinasola y el tercero, a la simpar Semana Santa de Álora. Nos llevó de la mano por la niñez que algunos también habíamos vivido; cantó al pueblo blanco, el que está en par del río, en sus calles, recovecos y esencias y, por si fuera, poco nos hizo rezar a todas y cada una de las imágenes que llegan al alma por las tres calles “que no tiene Madrid…”

Decía Santa Teresa que cantar era rezar doblemente. Benito Moreno rezó con una Saeta Llana – que solo se cantaba en Álora y en Marchena, la saeta, claro – a Jesús Orando en el Huerto; Yolanda López Arillo rezó con su voz, “Tras tus pasos Madre” con música del maestro Sergio Pastor… Coronas de las Vírgenes en el escenario, iluminadas con luz indirecta cada vez que el pregonero se detenía en ellas. Una puesta en escena, soberbia, directa, emotiva. 

Recorrió el pregonero lo que le iluminaban su alma enfervorecida con la metáforas oportunas, precisas, directas, entroncadas con el recuerdo que el tiempo afianza, incrusta y pervive… Gracias pregonero, siempre gracias. Me quedo corto. Cuenten, cuenten…   

 

viernes, 20 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Marisa Segura


                       


Marzo, 20 viernes


Marisa es una mujer pequeña – en estatura, claro – de ojos grandes y negros; de mirada franca y voz quebrada por mor de una puñetera afonía crónica en las cuerdas vocales o como se llame que, para el caso, es lo mismo. Marisa, tiene un corazón grande y generoso. Como las buenas esencias, en frasco… ya se sabe.

Marisa es una hormiguita del tiempo; de la colección; de su crónica mala memoria que dice ella; como todos los grandes se infravalora; de la fotografía, de la investigación. Después de don José Fernández López de Uralde que ya no está con nosotros, tiene la mejor biblioteca privada de Alora. Alguien dijo: detrás de una Kodak (años sesenta) siempre aparece un japonés. Extrapolado: detrás de una cámara digital siempre hay una mujer. Se llama Marisa.; y, además es amiga mía.

Marisa ha recopilado, también, lo que otros miraron para que nosotros lo viésemos. O sea, fotografías. Cuánto más antiguas, mejor. Tendrá cientos. ¿Digo, cientos? No; me quedo corto, miles. Ya no tiene capacidad física para contarlas. Ni ella misma sabe los tesoros que guarda. Unas, en soporte de papel; otras, en eso que se llama pendrive, “pendrai” para los amigos. La digitalización tiene cosas así.

Siempre tiene alguno perdido (me refiero a los pendrive); siempre tiene que descargarlos; siempre anda falta de lo que damos en llamar tiempo… Pero lo encuentra. Cada año, en su colegio - el Cervantes de Álora - porque Marisa ha sido docente, yo digo que lo sigue siendo, las exponía en su Semana Cultural y nos vemos como fuimos, y nos añoramos y… nos alegramos.

Le faltaban paredes - sala de exposiciones temporal - en el gimnasio. La vida. La vida en la estación, aquellas máquinas del tren… ‘País, paisaje y paisanaje’ que decía don Miguel de Unamuno. Marisa hace que tenga actualidad la coplilla del Cancionero Anónimo: “Ojos que no ven / o que ver desean,/¿qué verán que vean?”

Experta en desempolvar la pátina del tiempo, nos muestran lo que fue y ya no es; gente recordada. Con esas fotos antiguas nos dicen cómo eran…, algo nuestro que dormía en el recuerdo. Y, ahora, cuando menos se espera, Marisa Segura Zamudio, - ese es su nombre completo -, nos las trae, cada noche, de la mano de facebook.

Acaban de reconocerle su labor. Le han dado el título de “Mujer del Año”. Un reconocimiento público – los homenajes en vida por lo que estoy totalmente de acuerdo con el Jurado que se lo ha concedido ¿para qué se quiere un reconocimiento cuándo se esté criando malvas? – que viene a decir lo grande que es Marisa. Mujer de cada día, como el pan que nos alimenta, como el sol que nos alumbra, como la sabiduría que nos guía. Gracias, Marisa.


jueves, 19 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra nuestra

 

 

                              Puente de Triana. Río Guadalquivir. Sevilla.

                               

Marzo, 19 jueves.

 

Escribió don Manuel Machado (éste también tiene ‘don’): “Todas las primaveras / tiene Sevilla /nueva tonada /de seguidillas; nuevos claveles / y niñas, que por mayo, / se hacen mujeres”.

Y, por si fuera poco, además, Sevilla tiene ya naranjos ahítos de azahar, jacarandas a punto de romperse en flores lilas, rosas en los jardines de Murillo y, el Domingo de Resurrección, con clarines y sin timbales a Morante en la Maestranza…

Mi amiga Manuela publicó hace unos días, en su página, una foto del Guadalquivir – “¡Ay, río de Sevilla...¡” Agua mansa y quieta por donde decía Federico que venían los barcos de vela,  bajo el  Puente de Isabel II o de Triana, que para el caso, lo mismo. Al fondo, la luz de la tarde, y un cisne en su salsa. Le pongo un comentario.

- Sevilla, preciosa; el cisne no me cuadra. Lo veo desproporcionado.

Me responde:

- Es un pato, hay muchos en las orillas. Se ven a menudo por el río. Será que les gusta Sevilla.

No digo nada. Lo pienso: sevillanismo, en esencia…

Cuando yo era muchacho, Ideal de Granada, publicaba una viñeta de humor. Miranda, su autor.  Protagonistas: un gitano con puro y gordinflón, sombrero de ala ancha, bastón y pinta de poco amor a doblar la espina… En la viñeta, ademas, siempre, un felino, negro…

- Miranda ¿Por qué pone usted todos los días un gato? Preguntó alguien.

- No es un gato; es una gata…

Granaíno, sin dar más vueltas.

Los andaluces somos así. Jaime pinta sirenas en los Baños del Carmen; Leonardo, la musicalidad del grifo que gotea; Andrés Sáenz de Tejada, desgrana el misterio de cada día…

Cádiz se abre al Atlántico, y en la misma orilla, hacia el Estrecho, Tarifa tiene dos mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente; en la Sierra del Huelva, el viento de poniente es ‘foreño’; en Granada, al del norte: aire de la Sierra;  en Jaén,  matacabras; en mi pueblo, en Álora, ‘aire de arriba’ y cuando, a media mañana, arranca el levante, la gente del campo, dicen: ya están aquí las ‘malagueñas’. Por cierto, en Málaga, al aire, en verano, del noroeste, se le llaman terral… ¡Qué Dios te coja confesado, hermano! Así es la Tierra nuestra...




miércoles, 18 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Obispos que dejan huella. Diego Ramírez de Villaescusa

 


              Portada Isabelina (Gótico Tardío) Parroquia del Sagrario. Málaga


Marzo 18, miércoles.


Fue, el segundo obispo de Málaga después de Pedro de Toledo, una vez incorporada a la Corona de Castilla. Nació en Villaescusa de Haro a mediados del siglo XIV. Residió por nuestra tierra poco, aunque dejó obras de gran impacto. Algunas han permanecido hasta nuestros días.

Fue alumno de Elio Antonio de Nebrija en Salamanca, donde se licenció en Teología. En un acto académico sorprendió a los Reyes con su erudición y oratoria.

Los Reyes lo ven “como una persona muy cualificada”. Deciden incorporarlo al Gobierno Real. Comienza, poco a poco, a brillar y Fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina, lo nombra arcediano de Olmedo y al ser elevado al arzobispo de Granada se lo lleva con él como deán de la nueva diócesis.

Los Reyes lo nombran capellán de su hija Juana. La acompañó a los Países Bajos para su boda con Felipe el Hermoso. Él bendijo la unión de la pareja para que consumasen el matrimonio, aunque dos días más tarde, les casara el obispo de Cambray. Se integró en la corte borgoñona a la perfección. Hizo de intermediario de los Reyes Católicos desde Flandes. Fue el primer hombre en tomar en brazos al futuro emperador Carlos I de España y V de Alemania. Permaneció allí ocho años y estuvo al servicio de la futura Juana I de Castilla.

En 1504 comenzó a centrarse en su trabajo como obispo de Málaga, una dignidad eclesiástica, otorgada por Isabel y Fernando en febrero de 1500, pero en realidad la Diócesis de Málaga la gestionó en ese tiempo desde Toledo y Madrid, mientras siguió vinculado a la princesa y de hecho, no visitó la ciudad hasta finales de 1502 o comienzos de 1503. Era el segundo obispado que ocupaba, tras dos años como obispo de Astorga (León).

Afianza el territorio para hacer frente a los asedios por las costas de los berberiscos. Reordena el territorio con disputas sobre Antequera que pretende Sevilla, levantó una torre vigía en la desembocadura del Guadalmedina

Diego Ramírez de Villaescusa sucede al frente de la Diócesis de Málaga a Pedro de Toledo y comienza un duro trabajo, casi un «empezar de cero». «Lo primero es afianzar el territorio, reordena los barrios a través de las parroquias, trata el asunto de los conversos, ordena los diezmos, que es lo que le permite reconstruir o construir en ese territorio inmenso y además estás peleándote con Sevilla por Antequera». Entre sus obras hace la portada gótica de la Iglesia del Sagrario e inicia la Colegiata de Antequera. Tiene enfrentamientos con el Cabildo, preside la Chancilleria de Valladolid y ayuda al Hospital de Santo Tomé.

De aquí pasó a Cuenca…

martes, 17 de marzo de 2026

Un hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Rosas

 




Marzo, 17 martes

 

Quizá sea la flor que define la primavera; quizá sea la flor que tiene más seguidores; puede, también que sea la más cantada por los poetas, por las personas que tiene una sensibilidad especia; por los que sienten una pasión hacia ciertas flores.

Puede que se también la flor que más “habla” porque las rosas, aunque no lo parezca tienen una manera de comunicarse diferente a como lo hacen las otras flores que Dios nos ha regalado. Hay quien incluso, según su color, les atribuye un mensaje diferente…

Leonardo Favio, un argentino lleno de poesía, cuando yo era muchacho hizo pública una canción preciosa: “Y qué suerte, que suerte, tu mirada y la mía. Cuando llegue mi amor / le diré tantas cosas / o quizá simplemente / le regale te regale un rosa…”

Otro argentino, Alberto Cortez, que vivió muchos años entre nosotros, tanto que era uno de los nuestros, también nos dejó: “Te llegará una rosa cada día / que medie entre los dos una distancia / y será tu silente compañía / cuando a solas te duela la nostalgia / te llegará una rosa cada día / augurándote tiempos de ventura / compañera total del alma mía…”

Hablaba, también, de quitar hojas al calendario, de magos prodigiosos para trocar las rosas por estrellas, de sueños sigilosos junto a la almohada, y la mañana para vivirla entre comillas. Le daba un recorrido al alma escapada por la venta desde tu orilla hasta mi orilla. ¿Se puede decir más bonito?

Un italiano, Massimo Ranieri, también, cuando yo era muchacho y me las andaba por Palma de Mallorca, fue estrella en las radios de entonces que era lo que había. Pregonó que estaba arrepentido de una decisión tomada, que había comprado rosas rojas y que ella, - la destinataria - debía saber muy bien lo que quería decir. A veces, uno encarga a las rosas que sean ellas las quienes hablen…