martes, 31 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Cómo se llama esto?
Marzo, 31 martes
Esta
mañana he tocado varios puntos de Málaga. Sí, esa ciudad de luz, a orillas de
la mar azul con olitas pequeñas que ondean desde el interior hasta la orilla.
En Torremolinos, por la cercanía del aeropuerto que, fue Torremolinos primero;
luego Málaga y, después por intereses, algunos inconfesables, otra vez
Torremolinos, veía como los aviones venían del mar a tierra.
Con el
aire de arriba pasa eso. Eran pequeños tiburones metálicos, que bajaban
ordenadamente. Dejaban detrás el azul del mar y buscaban la solidez de la
tierra. Los árboles del campo de Golf impedían verlos rodar por las pistas….
La
gente tomaba el sol. Era una mañana que había dejado a un lado el frío del
amanecer y ahora, se pedía otra cosa. Había coches aparcados junto a la acera
en el paseo marítimo. La gente ha escogido otra manera de desplazarse.
La
autovía decentemente cargada. Atasco para entrar por Carranque. Opto hacerlo
por Herrera Oria. Rectifico de nuevo. Busco alternativas. Evito el centro. No
lo veo. Intuyo que está con gente echada a la calle. Volvemos a buscar vías
alternativas. Le digo a mi amigo que obvie la tecnología. Patear una ciudad
cuando uno era joven le dio un conocimiento que solo se conoce cuando se vive
de cerca…
En
programa, comer en el Ventorrillo de Santa Clara. (Por cierto, el primer ajo
blanco del año, quita el resuello). Antes, en mente, subir a la Fuente de la
Reina, coronar el Puerto del León y en la Venta Galvey, volvernos. Lo hicimos.
A la bajada, un ciclista, en la cuneta. Lo atendemos. Nos dice que había mirado
el reloj, y… estampado contra el talud. Pasa una ambulancia. Lo auscultan. Van
llenos, no pueden llevarlo. Mi amigo
pregunta y se ofrece a trasladarlo al hospital, lo autorizan. El hombre pide
que primero a casa, c/ Alcalde Gutiérrez Bueno, cerca Avda. Lope de Vega, en
Teatinos…
A
nosotros - por motivos de espacio – nos deja en el Ventorrillo. Vuelve por el
accidentado. Tarda, cuando regresa, nos dice que la mujer y la hija estaban en
casa y ni han salido a darles las gracias. Le ha ayudado un chaval, vecino…
¿Cómo se llama esto? ¿Y a la multitud que acompaña al Cautivo…?
lunes, 30 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Cautivo trinitario
Marzo, 30 Lunes Santo
Escribo
a esa hora en que declina la tarde. Cielo azul, limpio. Tarde de primavera.
Gentío. No se cabe. No es noticia ni novedad. Hace un rato que esa imagen de un
Cristo triste y serio, salió desde la Casa Hermandad a la calle. Ahora, cuando
la brisa suba de la mar a tierra, su túnica blanca será una mecida acompasada. El
Cautivo recorre entre la curiosidad de muchos y la vida interior de otros las calles
de Málaga.
Calle Mármoles fue antaño la arteria del barrio. La unión entre dos emblemas. El Perchel y la Trinidad. Sin ellos, Málaga sería una ciudad cualquiera sin la presencia en el folclore, o sea, en la sabiduría popular, en la literatura y en la manera de ser de su gente.
Aquí nació el cante por jaberas. Dicen que la creación fue de dos hermanas que vendían hortalizas en un carro. Sea lo que fuere, la Trinidad tenía su Corpus Chiquito, sus corralones y su gente. De aquí salió el cante: “Barrio de la Trinidad / cuantos paseos me debes / cuantas vece me han tapao las sombras de tus paeres”.
También
fue antaño, salvado el Guadalmedina por el Puente de la Aurora, el paso que llevaba
al Camino de Antequera. Zarramilla; a la izquierda. Hoy sus calles Jaboneros,
Jara, Carril o la Plaza de los Montes son más recuerdo que presencia activa en
la economía y en la vida del barrio. Decrece la Trinidad desde la Plaza de Bailén
hasta el Pasillo de Natera. Muere con
una agonía lenta desde que las autoridades, le volvieron la espalada al Convento
de la Trinidad, y a todo lo que suponía aquella zona de la ciudad.
En este barrio, en la Calzada de la Trinidad, nació un genio, Chiquito de la Calzá, que vino el destino a darle lo que era suyo cuando ya casi no tenía tiempo para sacarle el jugo que debió haberle sacado:
- Chiquito,
le dijo un lipendí que pretendía hacer mutis por el foro, mientras se las piraba
a la hora de endiñá: mañana te veo…
- ¿Tienes algo en la vista? ¿Es que ahora no me ves?
La
gente en un chorreo constantes acude a ver al Cautivo, a San Pablo, iglesia, de
un barrio que da más, mucho más de lo que se le da…
- ¿Y a
la Trini? ¿No van a ver a la Trini?
- También,
también se va a ver a la Madre, pero lo que es al Cautivo…
domingo, 29 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Gran Poder
Marzo,
29 Domingo de Ramos
Era una noche de abril.
Tú allí, sobre el trono.
Entre Tú y yo el silencio.
Yo
escuchaba el silencio. El silencio con que me hablas tantas veces.
Yo
escuchaba el silencio. Tu silencio. ¿Puedo decírtelo? Te lo digo: el silencio
nuestro. Hemos impuesto es manera de hablarnos: nuestro silencio.
Te veía
lejos, muy lejos sobre las cabezas del gentío. Pienso que todos, al igual te
hablábamos en esa manera diferente de hablar: nuestro silencio.
Otras
veces te he visto en San Lorenzo. No sé. Aquella noche de primavera te veía sin
la imposibilidad de mirarte con el miedo que da el mirarte cara a cara, el
sostenerte la mirada. En la lejanía, sabes que es otra cosa. Tú, sin embargo,
sabes que no existe esa distancia…
Musito
en silencio. No cabe otra. Entre labios me sale: “Yo pecador, confieso ante
Dios…” Y siento ese algo que se sabe que brota por dentro…
No sé.
No lo sé.
Era una
noche de abril.
Tú
allí, sobre el trono.
Entre
Tú y yo el silencio.
Una vez
más, otra vez, más el silencio con que Tú siembre me hablas… Y escucho y acepto
y…
sábado, 28 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Virgen de los Dolores: Pide y alcanza...
VIRGEN
DE LOS DOLORES: PIDE Y ALCANZA…
Marzo,
28 sábado de Pasión. Avanzaba la noche lentamente, con parsimonia,
con esa cadencia con que se mueren todas las tardes, pero ésta era la de
viernes de Dolores. Igual, pero distinta a otras tardes. No era un atardecer
luminoso. No estaba el sol de la primavera recién nacida; todo, penumbra.
Desde
no se sabe cuándo (tampoco importa) cada atardecer de viernes de Dolores, los
hermanos llevan a la Virgen que tiene por nombre el mismo del día, desde su
altar – en la nave de la Epístola – al trono, al final de templo.
Se han
apagado casi todas las luces; encendidas, solo aquellas que facilitan la visión
imprescindible. Algún foco lejano, y un leve rumor de cantos que son rezos. Un
coro de voces femeninas entona: “Si las dulces palabras del ángel /
inundaron de gozo tu alma, / de un profeta la fúnebre calma / la llenó de
amargura y dolor”.
Un
golpe seco sobre la madera de varal pone el cortejo en marcha. La mecida suave,
con mimo, con cariño, como solo puede hacerse en un acompañamiento a una Madre
transida de dolor. El remate del canto apostilla: “por tus dolores / ten
compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.
Una voz
entona: Dios te salve, María… Y así, poco a poco. Paso lento y corto, paradas
leves. Solo las suficientes que aportan un sentimiento especial. Vamos en una
procesión claustral. Se desgranan los Misterios Dolorosos: ¿Quién es esa
Mujer que angustiada, / vacilante y llorosa camina? / ¿Quién es esa Mujer tan
divina? ¿Quién es esa mujer celestial?” No hace falta, ¿verdad, que no la
respuesta?. El coro la da. “Esa triste mujer – responde – es María…”
Se
alterna con el rezo del Santo Rosario esa otra manera de rezar. Ya se sabe que
quien reza cantando, reza dos veces. Repasa lo acumulado por el fervor desde no
se sabe cuándo. La musicalidad, en un pentagrama sin partitura.
Recorre
el lateral del templo por la nave del Evangelio. Al final, espera el trono
donde María Santísima de los Dolores Coronada, paseará, un año más, por las
calles de Álora la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La
Despedía, punto y aparte. Llamada totémica en Álora….
Terminan
rezos, cantos y recogimiento; concluye el acto. El cielo, oscuro; la noche
cerrada. Es noche de viernes de Dolores. En mi interior resuena el estribillo
final: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.
Por
cierto, anoche iba la Virgen más bonita que nunca. Al menos, a mí me lo
pareció…
viernes, 27 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Cachorro, entre la vida... y la muerte
El Cachorro. F. Ruiz Gijón. (Utrera 1653 – Sevilla 1720)
Marzo 27, viernes de Dolores
Oscureció hace un rato. Subo a la terraza del
hotel Ribera de Triana. Sevilla aún no dormita bajo luces amarillas que
encauzan los caminos del sueño. Hace frío. Abajo, el río es una oscuridad
quieta. Chapina desde que hicieron la desviación tiene más de mar que de río…
Mañana, temprano, hemos convenido que iremos a
ver al Cachorro. “Mañana”, cuando uno está ávido de aprovechar el tiempo, está
ahí, al revolver de la madrugada.
¡Ay río de Sevilla! ¿Cuántos sueños bajaron por
sus aguas hacia aquellas tierras lejanas donde, a estas horas, hace un rato que
llegó el sol? A esas tierras la llamaron América.
Pienso que por este río también han subido
sueños. Sueños imposibles. Dijo Lorca que por los ríos de Granada solo reman
los suspiros, pero que para los barcos de vela Sevilla tiene un camino…
- ¿Para ir al Cachorro? Preguntamos…
- Al volver la esquina, todo seguido, calle
Castilla adelante. Le lleva a la puerta de la Basílica.
Encierra en su interior probablemente la joya más
grande de la imaginería barroca. Alguien dijo, que Ruiz Gijón cuando talló el
Cristo de la Expiración, no sabía que superaba a sus maestros Andrés Cansino y
Pedro Roldán y que de su gubia salía la obra más excelsa de un hombre – o sea
Dios – agonizando. Barbeito, maestro, dice que es el ‘Cristo de los gitanos’ de
la Saeta de don Antonio Machado.
La imagen del Cachorro, leyenda del gitano de la
cava, muerto por siete puñaladas, es el barroco pleno. Expresa el movimiento de
lo que pasa en ese momento. Es el tránsito de la vida a la muerte.
Ya no hay vida, pero todavía no ha llegado la
muerte porque es agonía. Sus ojos, vidriosos, no ven la tierra, pero entran en
el paraíso. El estudio anatómico de la imagen da como conclusión que en la
madera se consigue la perfección: es la obra de arte que lleva a la oración: "muéveme
Tú, muéveme de tal manera…”
Decía la sevillana de los Hermanos Reyes: “Del
Cachorro están hablando, Triana, / y dicen que no han visto, / un semblante
agonizando, Triana, / igual al de este Cristo…”
Llegamos a las Basílicas. Están unidas. La
primera con la Virgen de Patrocinio, talla de gloria - ¿la iglesia en el
antiguo camino de Extremadura y Huelva da nombre al barrio o el barrio da su
nombre a la Basílica? Todo es silencio. Él, soberbio en su soledad de la Cruz;
la imagen nueva de la Virgen, Patrocinio… Me acuerdo de Silvio. Único, acuñó
con aquel rock inolvidable, esa nueva manera de entender la saeta o la oración:
“Patrocinio del mío existir…”
Salgo a la calle. Voy a tu encuentro… . Por
dentro hay un no sé qué…
jueves, 26 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Juan de Mesa, grande, de verdad
Cristo de la Buena Muerte. “Ego feci Joannes de Mesa, anno de 1620″.
Marzo, 26 jueves.
Hace
unos días cometí un error imperdonable, exceso de confianza. Uno es humano.
Atribuí una obra suya, el Cristo de la Buena Muerte, a su maestro Juan
Martínez Montañés, andaluz como él. Uno, de Córdoba, el alumno; de Alcalá la
Real, el maestro. Los dos, crearon, y dijeron que entraban dentro del elenco de
los grandes, en Sevilla. Desde allí parte de sus obras se expandieron por otros
lugares.
El 13
de marzo de 1620 el prepósito de la Casa Profesa de la
Compañía de Jesús en Sevilla, Pedro de Urteaga, contrató su hechura con el
imaginero cordobés. En la carta del concierto el artista queda obligado a “dar
hechas y acabadas dos imágenes de escultura, la una con Cristo Crucificado y la
otra una Magdalena abrazada al pie de la Cruz, de madera, de cedro, ambas a
dos, de la estatura ordinaria humana…”. El importe del encargo ascendió
a 150 ducados.
Hoy, se procesiona en la tarde y noche del
Martes Santo, como Hermandad de Estudiantes, desde la Antigua Fábrica de
Tabacos, actualmente, Universidad de Sevilla. Verlo de cerca, sublima; en la
calle, su belleza, aunque cercana, pero desde la altura del trono, reprime el resuello.
Juan de
Mesa nació en 1583, en Córdoba, de familia de pintores. Se inició en el taller
de Uceda, y en 1606 pasó a Sevilla. Entró a trabajar con Montañés. Fue oficial
hasta 1615. En esa fecha abre su propio taller. En la primera época en que
vuela solo dicen los críticos de arte que aún se observa la influencia del
maestro. Realiza un San José con el Niño para la parroquia de las
Fuentes de Andalucía y una Asunción para la de la Magdalena de Sevilla
que relacionan con la realizada por su maestro para Santiponce.
En el
período comprendido entre 1518 y 1523 según algunos de sus estudiosos, Juan de
Mesa alcanza el mayor grado de perfección en su obra. Ya era un maestro. En
esos años, además, entra con nombre propio en la Historia del Arte de España,
en la imaginería del Barroco sevillano, que para el caso es lo mismo.
Murió
muy joven con 44 años en 1626, parece que de tuberculosis. Lo enterraron, sin
conocerse el lugar exacto, en la iglesia de San Martín de Sevilla. Una lápida,
en el exterior, del templo lo recuerda.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Laura
Marzo, 25 miércoles
La parroquia de Álora ha inaugurado una exposición permanente sobre la vida y obra de Laura Aguirre Hilla, hoy Sierva de Dios y en camino de la Beatificación. Una serie de paneles financiados por el Ayuntamiento y empresas de la localidad, colocados en uno de los tapiales del Santuario, dan a conocer la vida y obra de una persona excepcional en su desarrollo personal, humano y sobre todo espiritual. Su lema: “Providencia y Caridad”.
El acto lo presidió el obispo emérito de Málaga, Jesús Catalá, acompañado por el párroco de la localidad e impulsor de la idea, Felipe Gallego, acompañado del ecónomo de la Diócesis. El Ayuntamiento estuvo representado por el edil de Cultura, José A. Díaz. Contó, también, con la presencia del Juez de Paz, Eduardo Peláez, colaboradores, miembros de la postulación, cofradías y la presencia de público seguidores de la obra de Laura Aguirre que llenó el santuario a pesar de la tarde desabrida, ventosa y fría.
La Señorita Laura era de estatura superior a las mujeres de su tiempo. Ligera de carnes y enjuta. De caminar seguro y paso firme; flexible como un junco y con la dureza de los aceros bien templados. Hablaba con dulzura y su voz siempre se acompasaba de un acompañamiento de manos entrelazadas.
Llegó, a Álora cuando acababa la década de los cuarenta del siglo pasado. Tiempos de necesidad y muchas - demasiadas - carencias. Gente de luto y, vacío en el alma y en los estómagos; frío, por fuera y, por dentro.
Vino a darse a niñas muy necesitadas: “de balde y con todo lo nuestro” en palabra de San Manuel González. Peregrinaron - ella y sus niñas - por distintos lugares: calle de Atrás, convento de Flores, Plaza Baja (que aún no era de la Despedía), carretera de Los Llanos…
Algunos de esos lugares hoy no pasarían ni la más mínima inspección de habitabilidad. Carecían de todo lo material, cristales rotos, ventanas que azotaba el viento en las noches de invierno, sin servicios ni agua, poca luz y paredes desvencijadas, humedades y goteras…
Allí faltaba de todo, menos lo principal: cariño, mucho cariño, muchísimo cariño hacia un grupo de niñas que lo precisaban más que las demás. Lo demandaban, a voces, a una sociedad que tampoco podía dárselo. Su barca quedó varada, en Álora, donde el Guadalhorce casi ni lleva agua. La Providencia tienes cosas así.
Se le unieron otras colaboradoras. En principio viven casi (o sin casi) de la generosidad de otros a los que tampoco les sobraba. Eso tiene un nombre, duro, pero real: caridad. Después, las cosas, las generaciones, la manera de enfocar la solución cambian y se adaptan a los tiempos…
Con su
muerte la labor siguió con sus continuadoras, después… pues eso. Nuevos
enfoques, nuevos tiempos, la desaparición. Por sus manos pasaron generaciones
de niñas, y por Álora aún pervive el recuerdo de gratitud, hacia quien pudiendo
tenerlo todo, lo dio - no es el sitio para una biografía- a cambio del Amor (con
mayúscula) a Dios y a sus niñas.
martes, 24 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Chanquetes y boquerones
Marzo, 24 martes.
Decía el maestro Alcántara que
los chanquetes son un aguacero frito; otro maestro, que también se
llamaba Manuel y de apellido Machado, cantó a los boquerones. Vino a decir: “¡Boquerones,
hojitas de plata, que, fritos se vuelven de oro”! Y yo, admirador reverente
de ellos, digo que, ahí queda eso.
En Andalucía hay dos provincias
que se quedaron con la ciencia de freír el pescado: Cádiz y Málaga. Como la
esencia no se puede enseñar, entonces, en la noche de los tiempos, o sea, hace
mucho, tanto, tanto que hasta lo ha olvidado el recuerdo una vez que supieron
lo que era conseguir el éxtasis del secreto, entonces, decidieron arrojar la llave al mar.
De vez en cuando, las sirenas, sí, esas que
quería embaucar a Ulises cuando navega de regreso a Ítaca, parece que quieren
sacarla a flote y la convierten en nácar. Viene en la cresta de las olas, para que los
hombres – ilusos los hombres que nos lo creemos todo – pensemos que podemos
asirla en rebalaje con nuestras manos...
En Málaga, desde siempre, ha
sido una ciudad libre. Pueden buscar y no encontrarán un duque, un marqués o un
señor, que lleve por apellido el de la ciudad – fenicia, romana o mora -, da lo
mismo, sí tiene ¡miren por dónde¡ un rey: el boquerón.
Si se cría como para la parte
por donde nace el sol, entonces, es aún más especial. Es pequeñito, viruta de
plata que no se le ha caído a un platero, sino que, diseñada por Dios, se cría,
en el Rincón y, entonces, se dice que es un ‘vitoriano’. Puestos a comer,
para otras cosas también, somos artistas.
Lo mismo damos cuenta de los manjares de la mar que nos cepillamos la
grafología… y la ‘c’ (con la que, por cierto, escribimos: Creador, casa, corazón
o cariño) pasan al limbo de la ausencia…
El no va más de la gastronomía
malagueña es el pescatíto frito: los chanquetes, un recuerdo (los abusos
llevan a esas cosas); el boquerón o el vitoriano una oda del Mediterráneo que
ese sí, todavía, es nuestro. ¿La técnica? La más simple: aceite de oliva virgen
extra hirviendo, la materia prima, o sea, el pescado fresco, da igual de prima,
de alba, o de una noche de luna, un buen emborrizado en harina de trigo y la “gracia
de tus manos”. Buen provecho.
lunes, 23 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un puñado de razones para conocer Málaga: Alameda.
Río Genil a su paso por el término municipal de Alameda (F. Diario Sur
Bajo un
cielo azul, casi siempre, la Sierra de la Camorra llena el paisaje entre
Alameda y Humilladero. Es una elevación de poca altura y se prolonga por otras
sierras que rompen la monotonía de la llanura entre las Subbética y El Torcal
de Antequera.
La
Sierra de la Camorra está cubierta por vegetación de plantas xerófilas; su
subsuelo, lleno de cuevas y abrigos donde no es una aberración pensar que
pueden encontrase pinturas rupestres y restos de que en un tiempo muy remoto
estuvo ya por aquí la presencia del hombre. Dejó huellas. Dicen, por tanto, que
debió haber comida en la caza o sacada de la tierra fértil que forma su suelo.
En sus
cercanías dos lagunas, la de Fuente de Piedra y la de la Ratosa que, a pesar de
estar seca una buena parte del año, sobre todo en los meses finales de
primavera, en verano y en los primeros de otoño si las lluvias se retrasan está
considerada como una zona de especial interés por la atracción de aves
migratorias.
Alameda,
al norte de la provincia de Málaga, limita con tierras de Sevilla y Córdoba que,
en sus elevaciones, toman el nombre de Sierra de Estepa o de Rute. El Genil
viene de Sierra Nevada, pero está alejado y baña tierras de las poblaciones de
ambas orillas. “Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques”, los vio Lorca.
Vivió
gente del calcolítico y dejaron restos, Por su suelo pasaron tres importantes
vías romanas de la Bética. Unían Malaca, Corduba e Hispanilis. Se encontró un
pequeño tesoro visigodo y la civilización árabe apenas dejó huelas…
Un
personaje célebre pero ya de tiempos muy cercanos, el siglo XIX fue José María
Hinojosa conocido por el sobrenombre de “El Tempranillo”. Durante sus años
jóvenes se dedicó, como muchos más, al bandolerismo no exento de literatura y
admiración popular por aquello de “robar a los ricos para darlo a los pobres”.
Posteriormente
colaboró con las fuerzas reales y contribuyó, por sus conocimientos, a
desmantelar a algunas partidas. Fue abatido por uno de sus correligionarios que
no perdonó la deserción. Está enterrado en la iglesia del pueblo y es un
reclamo turístico para posibles viajeros que buscan otras cosas en sus
desplazamientos.
La
iglesia parroquial fue obra de los marqueses de Estepa. Se levantó en el siglo
XVIII y refleja aspectos de la arquitectura de un barroco decadente y con
connotaciones propias del rococó, aunque con grandes limitaciones. Posee tres
camarines que rompen la monotonía.
Pueblo
llano, sin grandes elevaciones. Invita a la visita, pero eso sí, nunca en
verano, donde las temperaturas son tórridas.
domingo, 22 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Memoria, verdad, justicia
Marzo,
22 domingo.
Comenté,
en una ocasión, con un amigo de aquella tierra que Huelva es la provincia más
completa de Andalucía. Lo tienen casi todo. Y, además con abundancia. Sin
miseria, hasta el punto de que la bandera la porta su gente: abierta,
generosa, con gracia natural y una generosidad que sobresale.
Me
contaron que en Paimogo, en el tiempo de la aceituna, los niños seguían a sus padres para la
recogida, el asentismo escolar, enorme. El maestro se fue a la Delegación y pidió como
material didáctico una burra… para llegar a todos los sitios alejados y no abandonar
a sus niños. Juan Ramón, nos habló de otro jumento que era suave…
Tienen
el mejor puerto pesquero de Andalucía: Desde Isla Cristina, por el sur, se
puede llegar a los caladeros del Sahara, Mauritania y el Golfo de Guinea; hacia
el oeste, doblado el Cabo de San Vicente, por la Azores, hasta Terranova. Si se navega,
en línea recta, al oeste, que le pregunten a un tal Cristóbal Colón lo se
encontró cuando se echó a la mar desde Palos de Moguer (entonces era Reino de
Sevilla) o a los franciscanos de La Rábida…
Los
cultivos de cítricos, frutos rojos y fresa se han adueñado con el sudor de la gente
emprendedora de aquella tierra y con los de otros que han venido de fuera y han
ha transformado el campo de Villanueva de los Castillejos, Lepe, Rociana…; como antaño, el Condado, aportó
un vino con nombre propio.
Al sur,
Doñana. Si decimos Patrimonio de la Humanidad… y en medio, en el corazón, de la
tierra y en el otro, Ella. La reina de marisma. La Virgen del Rocío. Por
cierto, Huelva es la provincia que más romerías marianas tiene en su patrimonio.
En primavera, toda la provincia se echa a los caminos para llegar a las
ermitas…
Sierra
Morena entrega las armas en la Gruta de las Maravillas y se remonta hacia el
lugar por donde sale el sol por Alájar y la Virgen de los Ángeles en la Peña de
Arias Montano y Aroche y Flores, en el Múrtiga y ya se sabe… “A
orillas de la Ribera…” porque un poco más allá ya es Extremadura…
Nerva
es el único pueblo de España – y conozco unos cuantos – donde el Ayuntamiento
tiene mejor edificio que el templo parroquial. Tiene su porqué… Pregúntelo. Y
un pasodoble, del maestro Rojas que solo se pulsea con la Concha flamenca
de don Perfecto Artola. Y las minas de Riotinto y el Andévalo con tantas
variedades de fandangos como gente de la tierra. Es una exageración, pero
casi.. Y todo lo que me dejo en el tintero que es más de lo expuesto pero el
espacio es el que es.
Le
faltaba – por si no hubiesen tenido bastante desde Tartesos a la mina – un
accidente, como todos, estúpido. Dos trenes coincidieron en vías paralelas en
un maldito segundo… Ayer se echaron a la calle bajo la lluvia con un lema: “Memoria,
verdad y justicia”. Solos los de un corazón duro como el de satanás no puede
mostrar empatía hacia esas personas ahogadas en su dolor. El pueblo de España está,
estamos, estaremos siempre con ellos.
sábado, 21 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pregón de los marcan época de José Luis Vila en Álora
José
Luis Vila Becerra XXXIX Pregón de la Semana Santa de Álora
Marzo
21, sábado
Cuatrocientas
palabras. Es el espacio de hoy, me avisaban, cuando escribía en SUR. Y, además. “Todo hay que decirlo antes del
punto final”. Eso, del maestro Alcántara. Ahora, yo, con el toro en la plaza
tengo la faena. Pregón de Semana Santa de Álora, interrumpido más de una veintena
de veces por los aplausos del público asistente. Queda claro, calaba, ¡cómo
calaba! Para enmarcarlo.
El pregonero, un perote en la diáspora, José Luis Vila Becerra, hijo de Pedro Vila que quería a su pueblo como lo quiere su hijo, y de María Luisa Becerra. Todo, en el Tomás Salas, ¡otro grande!… Monaguillo en San Lázaro, entroncado con el Cautivo. Figura prominente de su Banda.
Digo que dichosa la rama que al tronco sale. Y cuando la rama… Arrancó con unos versos de su padre, a la Virgen de Flores. Sembró el amor a Álora y encima lo decía como lo dijo su hijo desde un escenario donde no sobraba ni faltaba nada, con esa dicción comedida, exacta, directa, llena de poesía y recuerdos, donde entremezcló vivencias, pues entonces la rama… Pues eso.
Puedo decir que José Luis Vila Becerra desgranó tres pregones en uno. Uno, a la infancia; otro, a Álora. Recuerdos a Encinasola y el tercero, a la simpar Semana Santa de Álora. Nos llevó de la mano por la niñez que algunos también habíamos vivido; cantó al pueblo blanco, el que está en par del río, en sus calles, recovecos y esencias y, por si fuera, poco nos hizo rezar a todas y cada una de las imágenes que llegan al alma por las tres calles “que no tiene Madrid…”
Decía Santa Teresa que cantar era rezar doblemente. Benito Moreno rezó con una Saeta Llana – que solo se cantaba en Álora y en Marchena, la saeta, claro – a Jesús Orando en el Huerto; Yolanda López Arillo rezó con su voz, “Tras tus pasos Madre” con música del maestro Sergio Pastor… Coronas de las Vírgenes en el escenario, iluminadas con luz indirecta cada vez que el pregonero se detenía en ellas. Una puesta en escena, soberbia, directa, emotiva.
Recorrió
el pregonero lo que le iluminaban su alma enfervorecida con la metáforas
oportunas, precisas, directas, entroncadas con el recuerdo que el tiempo
afianza, incrusta y pervive… Gracias pregonero, siempre gracias. Me quedo
corto. Cuenten, cuenten…
viernes, 20 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Marisa Segura
Marzo, 20 viernes
Marisa
es una mujer pequeña – en estatura, claro – de ojos grandes y negros; de mirada
franca y voz quebrada por mor de una puñetera afonía crónica en las cuerdas
vocales o como se llame que, para el caso, es lo mismo. Marisa, tiene un
corazón grande y generoso. Como las buenas esencias, en frasco… ya se sabe.
Marisa
es una hormiguita del tiempo; de la colección; de su crónica mala memoria que dice
ella; como todos los grandes se infravalora; de la fotografía, de la
investigación. Después de don José Fernández López de Uralde que ya no está con
nosotros, tiene la mejor biblioteca privada de Alora. Alguien dijo: detrás de
una Kodak (años sesenta) siempre aparece un japonés. Extrapolado: detrás de una
cámara digital siempre hay una mujer. Se llama Marisa.; y, además es amiga mía.
Marisa
ha recopilado, también, lo que otros miraron para que nosotros lo viésemos. O
sea, fotografías. Cuánto más antiguas, mejor. Tendrá cientos. ¿Digo, cientos?
No; me quedo corto, miles. Ya no tiene capacidad física para contarlas. Ni ella
misma sabe los tesoros que guarda. Unas, en soporte de papel; otras, en eso que
se llama pendrive, “pendrai” para los
amigos. La digitalización tiene cosas así.
Siempre
tiene alguno perdido (me refiero a los pendrive); siempre tiene que
descargarlos; siempre anda falta de lo que damos en llamar tiempo… Pero lo encuentra.
Cada año, en su colegio - el Cervantes de Álora - porque Marisa ha sido docente,
yo digo que lo sigue siendo, las exponía en su Semana Cultural y nos vemos como
fuimos, y nos añoramos y… nos alegramos.
Le faltaban
paredes - sala de exposiciones temporal - en el gimnasio. La vida. La vida en
la estación, aquellas máquinas del tren… ‘País, paisaje y paisanaje’ que decía
don Miguel de Unamuno. Marisa hace que tenga actualidad la coplilla del
Cancionero Anónimo: “Ojos que no ven / o
que ver desean,/¿qué verán que vean?”
Experta
en desempolvar la pátina del tiempo, nos muestran lo que fue y ya no es; gente
recordada. Con esas fotos antiguas nos dicen cómo eran…, algo nuestro que
dormía en el recuerdo. Y, ahora, cuando menos se espera, Marisa Segura Zamudio,
- ese es su nombre completo -, nos las trae, cada noche, de la mano de
facebook.
Acaban
de reconocerle su labor. Le han dado el título de “Mujer del Año”. Un
reconocimiento público – los homenajes en vida por lo que estoy totalmente de
acuerdo con el Jurado que se lo ha concedido ¿para qué se quiere un reconocimiento
cuándo se esté criando malvas? – que viene a decir lo grande que es Marisa.
Mujer de cada día, como el pan que nos alimenta, como el sol que nos alumbra,
como la sabiduría que nos guía. Gracias, Marisa.
jueves, 19 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra nuestra
Puente de
Triana. Río Guadalquivir. Sevilla.
Marzo,
19 jueves.
Escribió
don Manuel Machado (éste también tiene ‘don’): “Todas las primaveras / tiene
Sevilla /nueva tonada /de seguidillas; nuevos claveles / y niñas, que por mayo,
/ se hacen mujeres”.
Y, por
si fuera poco, además, Sevilla tiene ya naranjos ahítos de azahar, jacarandas a
punto de romperse en flores lilas, rosas en los jardines de Murillo y, el
Domingo de Resurrección, con clarines y sin timbales a Morante en la
Maestranza…
Mi
amiga Manuela publicó hace unos días, en su página, una foto del Guadalquivir –
“¡Ay, río de Sevilla...¡” – Agua
mansa y quieta por donde decía Federico que venían los barcos de vela, bajo el
Puente de Isabel II o de Triana, que para el caso, lo mismo. Al fondo,
la luz de la tarde, y un cisne en su salsa. Le pongo un comentario.
-
Sevilla, preciosa; el cisne no me cuadra. Lo veo desproporcionado.
Me
responde:
- Es un
pato, hay muchos en las orillas. Se ven a menudo por el río. Será que les gusta
Sevilla.
No digo
nada. Lo pienso: sevillanismo, en esencia…
Cuando
yo era muchacho, Ideal de Granada, publicaba una viñeta de humor.
Miranda, su autor. Protagonistas: un
gitano con puro y gordinflón, sombrero de ala ancha, bastón y pinta de poco
amor a doblar la espina… En la viñeta, ademas, siempre, un felino, negro…
- Miranda
¿Por qué pone usted todos los días un gato? Preguntó alguien.
- No es
un gato; es una gata…
Granaíno, sin
dar más vueltas.
Los
andaluces somos así. Jaime pinta sirenas en los Baños del Carmen; Leonardo, la musicalidad
del grifo que gotea; Andrés Sáenz de Tejada, desgrana el misterio de cada día…
Cádiz
se abre al Atlántico, y en la misma orilla, hacia el Estrecho, Tarifa tiene dos
mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente;
en la Sierra del Huelva, el viento de poniente es ‘foreño’; en Granada,
al del norte: aire de la Sierra; en Jaén, matacabras; en mi pueblo, en Álora, ‘aire
de arriba’ y cuando, a media mañana, arranca el levante, la gente del campo,
dicen: ya están aquí las ‘malagueñas’. Por cierto, en Málaga, al aire,
en verano, del noroeste, se le llaman terral… ¡Qué Dios te coja confesado,
hermano! Así es la Tierra nuestra...
miércoles, 18 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Obispos que dejan huella. Diego Ramírez de Villaescusa
Portada Isabelina (Gótico Tardío) Parroquia
del Sagrario. Málaga
Marzo 18, miércoles.
Fue, el segundo obispo de Málaga después
de Pedro de Toledo, una vez incorporada a la Corona de Castilla. Nació en
Villaescusa de Haro a mediados del siglo XIV. Residió por nuestra tierra poco,
aunque dejó obras de gran impacto. Algunas han permanecido hasta nuestros días.
Fue alumno de Elio Antonio de Nebrija en Salamanca, donde se licenció en Teología.
En un acto académico sorprendió a los Reyes con su erudición y oratoria.
Los Reyes lo ven “como una persona muy cualificada”. Deciden incorporarlo al
Gobierno Real. Comienza, poco a poco, a brillar y Fray Hernando de Talavera,
confesor de la Reina, lo nombra arcediano de Olmedo y al ser elevado al
arzobispo de Granada se lo lleva con él como deán de la nueva diócesis.
Los Reyes lo nombran capellán de su hija Juana. La acompañó a los Países
Bajos para su boda con Felipe el Hermoso. Él bendijo la unión de la pareja para
que consumasen el matrimonio, aunque dos días más tarde, les casara el obispo
de Cambray. Se integró en la corte borgoñona a la perfección. Hizo de
intermediario de los Reyes Católicos desde Flandes. Fue el primer hombre en
tomar en brazos al futuro emperador Carlos I de España y V de Alemania. Permaneció
allí ocho años y estuvo al servicio de la futura Juana I de Castilla.
En 1504 comenzó a centrarse en su trabajo como obispo de Málaga, una
dignidad eclesiástica, otorgada por Isabel y Fernando en febrero de 1500, pero
en realidad la Diócesis de Málaga la gestionó en ese tiempo desde Toledo y
Madrid, mientras siguió vinculado a la princesa y de hecho, no visitó la ciudad
hasta finales de 1502 o comienzos de 1503. Era el segundo obispado que ocupaba,
tras dos años como obispo de Astorga (León).
Afianza el territorio para hacer frente a los asedios por las costas de los
berberiscos. Reordena el territorio con disputas sobre Antequera que pretende
Sevilla, levantó una torre vigía en la desembocadura del Guadalmedina
Diego Ramírez de Villaescusa sucede al frente de la Diócesis de Málaga a
Pedro de Toledo y comienza un duro trabajo, casi un «empezar de cero». «Lo
primero es afianzar el territorio, reordena los barrios a través de las
parroquias, trata el asunto de los conversos, ordena los diezmos, que es lo que
le permite reconstruir o construir en ese territorio inmenso y además estás
peleándote con Sevilla por Antequera». Entre sus obras hace la portada gótica
de la Iglesia del Sagrario e inicia la Colegiata de Antequera. Tiene
enfrentamientos con el Cabildo, preside la Chancilleria de Valladolid y ayuda
al Hospital de Santo Tomé.
De aquí pasó a Cuenca…
martes, 17 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Rosas
Marzo, 17 martes
Quizá
sea la flor que define la primavera; quizá sea la flor que tiene más
seguidores; puede, también que sea la más cantada por los poetas, por las
personas que tiene una sensibilidad especia; por los que sienten una pasión
hacia ciertas flores.
Puede
que se también la flor que más “habla” porque las rosas, aunque no lo parezca
tienen una manera de comunicarse diferente a como lo hacen las otras flores que
Dios nos ha regalado. Hay quien incluso, según su color, les atribuye un mensaje
diferente…
Leonardo
Favio, un argentino lleno de poesía, cuando yo era muchacho hizo pública una
canción preciosa: “Y qué suerte, que suerte, tu mirada y la mía. Cuando
llegue mi amor / le diré tantas cosas / o quizá simplemente / le regale te
regale un rosa…”
Otro
argentino, Alberto Cortez, que vivió muchos años entre nosotros, tanto que era
uno de los nuestros, también nos dejó: “Te llegará una rosa cada día / que
medie entre los dos una distancia / y será tu silente compañía / cuando a solas
te duela la nostalgia / te llegará una rosa cada día / augurándote tiempos de
ventura / compañera total del alma mía…”
Hablaba,
también, de quitar hojas al calendario, de magos prodigiosos para trocar las
rosas por estrellas, de sueños sigilosos junto a la almohada, y la mañana para
vivirla entre comillas. Le daba un recorrido al alma escapada por la venta desde
tu orilla hasta mi orilla. ¿Se puede decir más bonito?
Un italiano,
Massimo Ranieri, también, cuando yo era muchacho y me las andaba por Palma de
Mallorca, fue estrella en las radios de entonces que era lo que había. Pregonó
que estaba arrepentido de una decisión tomada, que había comprado rosas rojas y
que ella, - la destinataria - debía saber muy bien lo que quería decir. A
veces, uno encarga a las rosas que sean ellas las quienes hablen…