DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
sábado, 12 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. De Romería
Álora. Romería de la Virgen de Flores
SEVILLANAS
A LA VIRGEN DE FLORES.
AUTOR: BENITO MORENO
Septiembre, 13 domingo.
Un año más, un año más,
me voy de romería, un año más,
un año más, porque a mi Virgen de Flores
yo la quiero acompañar.
Un año más, un año más,
al ver su cara bonita, un año más
un año más, todas mis penas se me quitan
Y yo me pongo a cantar.
Un año más, un año más,
yo le he rezado llorando, un año más
un año más, para que el año que viene
nos volvamos a encontrar.
Un año más, un año más
he regresado contento, un año más
un año más porque mi Virgen de Flores
en su capilla ya está.
Estribillo
Eso es
así, eso esa así
Al lado de mi patrona,
Yo soy feliz.
Se atribuye a San Agustín “Bis orat qui bene cantat”.
(Quien canta bien, ora dos veces). Comentario al Salmo 72
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El castillo del sacristán
Castillo del Sacristán. Ariza (Zaragoza
Septiembre, 12 sábado
Si
entras a Aragón desde Medinaceli, la “ciudad del Cielo”, está en la altura, en
la desviación de la Autovía del Noroeste y la N-111 que lleva por Soria y el
puerto de Piqueras a Logroño.
Si
quieres, pararte a picar algo, yo suelo hacerlo, en Nico. Está en el cruce,
abajo; por la izquierda, a Soria; por la derecha a Zaragoza. Hay más lugares
para el descanso, apaciguar el hambre repostar, pero como el hombre es un animal
de costumbres… Me suelo tomar un bocadillo de chorizo soriano y agua (el alcohol
en la carretera, como que no).
Antes
de las autovías por ahí, cruzaba la Ibérica y entraba hacia Aragón, el ferrocarril
y la carretera, la N-II. Carretera y tren, más el río Jalón que, todavía, es un
aprendiz de río juegan al escondite, uno con otro y al final pues cada uno “queda
libre”. Puentes, curvas, tierra rojiza…
Es
una pena, pero déjate atrás Alhama y el Monasterio de Piedra y Santa María de
Huerta. Entras ya en Aragón. Ariza es el primer pueblo. Antes la carretera pasaba
por el centro; ahora la autovía la ve desde la altura y le da una perspectiva distinta.
Ariza apenas sobrepasa los mil habitantes. Catalatayud, un poco más adelante,
los veinte mil… Los tiempos de prosperidad cuando el ferrocarril de Valladolid
a Ariza fueron otros…
Ariza (Zaragoza)
Es
una tierra muy fría en invierno. Escarchas y heladas al amanecer; preciosas las
primaveras cuando los frutales se visten de flores; tórrida en verano. Sus
sierras (Está al pie del barranco de la Alovera) tienen la vegetación xerófila
y adaptada a tierras sobradas de yeso. Es decir, pobre y seca.
En
Ariza arranca una carretera (por llamarla de alguna manera) que te lleva a Bardalba
(47 ha.); a su izquierda, en el barranco, después de la fuente del Sapo, el ‘Castillo
del Sacristán’. No esperes nada medieval. Es una construcción moderna, de estilo
Art Brut. Esa corriente artística que nació
en Francia y su traducción significa “arte bruto”.
Félix
Gallardo (1945 – 2017) se encuadra entre los seguidores de esta modalidad del
arte que no sigue ninguna regla y ni ningún academicismo. Crean, mezclan estilos,
se proyectan de la manera que ellos quieren, reciclan, tallan o simplemente
dejan el testimonio que estiman oportuno.
Túnel
bajo la autovía
Llegar
al castillo del Sacristán no es fácil. Sal de Ariza, cruza a pie por el “tubo”
que te permite ir al otro lado de la autovía y tómalo con calma. La belleza del
barranco, un poco más arriba, impresiona; cruza un pinar y llegas al ‘castillo”.
Vas a encontrar cosas muy extravagantes, raras. Hasta una sala de oración…
Todo
lo que te cuento hoy te habrá parecido de otro mundo. No, no. Es de este
viernes, 11 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El paraiso está al borde del camino
Septiembre, 11 viernes
La almunia, (también he leído que su nombre viene de ‘monasterio’, no sé…) dicen que es la “huerta”. Porque acabamos de entrar en Almonaster la Real, entre la Sierra de Aracena y el Andévalo, me tomo la licencia de apuntártelo. Antes, por mi retina pasan higueras, ciruelos y melocotoneros, crecen a orillas de los cauces de agua y certifican lo que te digo.
Yo me las andaba aquel día por la Sierra. Unos dicen que de Aracena; otros, de Huelva. No es más que la Sierra Morena que da el boqueo final de que llega a donde se termina. Todo lo que empieza y todo se acaba. Con las sierras pasa igual.
Vas a oír el canto de los pájaros en la ribera, y te vas a deleitar oteando un horizonte de suaves colinas cubiertas por un manto verde y tupido. Sobre el azul del cielo, de seguro que se recortarán las siluetas de la Concepción, cinco siglos de historia ante tus ojos, y alguna rapaz en vuelo.
A principios del mes por mayo, las Cruces de Mayo: Cruz de la Fuente: “Si quieres que yo me crea / ese querer que tú sientes / me lo tienes que jurar / ante la Cruz de la Fuente / de Almonaster la Real” (Barbeito), y Cruz del Llano: “En Almonaster nací /en el Llano me criaron /que me pregunten a mí / cómo se canta el fandango”… El tercer domingo, la romería de Santa Eulalia: “El Odiel y el Zancolí / se unieron en un abrazo. / De testigo Santa Eulalia, / el tamboril y el fandango”.
Ya ves, por tener, las tiene a pares…
El fandango sale del alma y de la garganta: “Me
dormí bajo la sombra, de un arbolillo frutal, soñé que contigo hablaba y era
una alondra real, que en la jiguera cantaba”. Eso es poesía, sentimiento…,
otra cosa.
Deja
el coche en la plaza y súbete hasta la fortaleza. Después que hayas visitado la
mezquita, pasea por el pueblo. Te espera un conglomerado de estilos: mudéjar,
gótico y hasta una magnífica obra – Puerta del Perdón – de estilo manuelino. ¡Ni
te cuento! Te costará irte… por lo que vas a encontrarte y porque Almonaster te
robará el alma.