domingo, 6 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El arte de Antúnez

 

 


Septiembre 6, domingo


José Antonio Antúnez es un pintor autodidacta. José Antonio Antúnez acaba de colgar una exposición con más de un centenar de cuadros que él ha titulado “La mirada de un pueblo”. O sea, personas y personajes de los que uno se encuentra por la calle, o puede encontrarse si se hurga en el recuerdo…

Decía don Miguel de Unamuno que cada uno piensa que es como él se ve; como lo ven los demás, y como realmente somos. Es complicado. Al entrar en la exposición cientos de ojos miran al espectador que se coloca delante de ellos y los escudriña con la mirada, con otra mirada y lee el mensaje que el pintor ha plasmado en el lienzo.

El pintor ha hecho algo así como el torero que se encierra con seis miuras en una plaza como las Ventas o la Maestranza. Antúnez no es torero, ni la plaza está en Madrid o en Sevilla. No, no, está en su pueblo y por aquello de que "en el lugar todos nos conocemos” ha desnudado su alma de artista y ha dicho como él nos ve a los demás.

No se ha quedado ahí. Ha mostrado una generosidad de colorido excelsa, generosa. No ha abusado en el cromatismo de colores pálidos, ocres, apagados, tibios. Le ha dado, por el contrario, una fuerza inusitada. La fuerza del color. Si me permiten ha recargado con exceso la fortaleza de los verdes, los rojos, los azules y los personajes están dotados de una fuerza y de una vivacidad, incluso por encima de lo que ellos pueden pensar de sí mismos.

Cuando uno entra en la exposición se ve observado por cientos de ojos que lo miran, lo siguen, lo escudriñan incluso parece que con sus miradas penetrantes llegan al alma del espectador con quien cruza la mirada, que es la palabra que no se dice pero la que puede resonar con más fuerza.

Por un mal entendido llegué cuando la exposición ya se había inaugurado. Eso me permitió pararme ante los cuadros, ver y mirar (que parece que es igual, pero no es lo mismo) la obra de este hombre hecho a sí mismo que se lanza al vacío y muestra una parte de su arte al que ha dedicado muchas horas de trabajo concienzudo.

Ha donado el artista los posibles beneficios a la Asociación de enfermos de Alzheimer esa enfermedad de nuestros días que nos hace hasta dudar la manera cómo se escribe…

sábado, 5 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nardos

 




 

Septiembre, 5 sábado

 

    Día de humedad plomiza, pegajosa; de levante y de taró, de esos que se hacen insoportables...

    - Hace más calor – me dice mi vecino – que otros años

    - Yo, creo que igual

    - No, éste hace más.

    - Lo que ocurre es que tú no te acuerdas.

    - Pero, los veranos parecen que se prolongan más…

    - Eso, sí.

    Revientan las varas de nardos. Su perfume embriaga. En la mente está el olor sensual a nardos. Es olor que lo traspasa todo. Llega desde lejos y envuelve, como envuelve el aroma de los jazmines, menos intenso pero más sutil; como envuelve el olor de la dama de noche, más pobrecito que los otros, pero diferente y reclama su lugar en las noches de verano bajo el cielo pespunteado de estrellas.

    No termina de arrancar el verdeo de la aceituna.  Es un año desconcertante. Hay olivares, los regados, con aceitunas buenas, de excelente calidad. Son los menos, muy pocos. Casi se cuentan con los dedos de una mano. Otros están “arromerados” y piden la solución que tiene que bajar del cielo. Los de lugares más frescos como las faldas del Hacho, de la Cuesta del Convento…van casi al alcance de los que han tenido agua de riego por goteo, pero no los alcanzan.

    Septiembre, dice el refrán “O seca las fuentes o se lleva las puentes”. Las fuentes no han tenido que esperar para secarse a que el calendario diga que es septiembre. Llevan bastante tiempo muy agostadas y dando de corto. Lo de las puentes es el temor a esas tormentas que descargan no sabemos dónde y se presenta la riada y lo arrasado todo y…

    La última gorda de otoño fue el 28 de septiembre de 20212. Arrasó Los Callejones y la Barranca de la Barca, la Molina, Isla Hermosa… y se llevó el puente de hierro de la estación.  (Dejó ruina y lo que no tiene arreglo, dos muertos). Recuerdo – de oídas porque yo aún no tenía edad – “La riada de Torrijos”. El agua lo arrebató de una adelfa a la que se agarró en su desesperación donde confluyen la cañada de la Panera con el arroyo Jévar…

    Secan en los paseros los higos y la uva moscatel (¿alguien ha probado algo más deleitoso que la moscatel de Alejandría criada en los montes de la Axarquía?) Vendimiarán en los Lagares – de lo poquito que queda – en el Morquecho… Septiembre…

viernes, 4 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Encinasola: en su sitio

 

                                Virgen de Roca-Amador. Encinasola (Huelva)


Septiembre, 4 viernes


Describe Cervantes en El Quijote, uno de los momentos más sublimes del estado de ánimo de su protagonista: “La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo…”

Encinasola,  es esa tierra que según ellos está lejos de todos sitios, - creo que no, que se equivocan, está en su sitio – y que está sola y que hace aflorar el gozo cuando se visita.

Puede que sí, puede estar lejos, eso es verdad, pero que se viene en el corazón de los que, una y otra vez. nos acercamos a ella, también. De un algo en el corazón que se queda dentro y a uno se le viene como compañero inseparable.

Se enclava donde casi Sierra Morena pone fin a una andadura de muchos kilómetros - “¡qué, bien los nombres ponía / quien puso Sierra Morena a esta serranía!” Como su andadura es muy larga, a veces, cambia de nombre y hay sitios donde se llama Despeñaperros, o Sierra Madrona, o de los Santos o de los Pedroches o de Aroche o... Es igual es la misma.

Es un pueblo coqueto, de calles anchas, con empedrados que imitan estilos portugueses, sus vecinos de enfrente, a pedir de mano y asomados a la cresta de una loma. Es Barrancos, pueblo blanco de tejados rojizos.

Se puede llegar desde el Este, por Santa Olalla del Cala desde Monesterio. Hay que apartarse de la Autovía de la Plata y adentrarse por una carretera que escinden la dehesa (no se pueden ni imaginar, cómo está la dehesa cuando es primavera).

Si se viene por el Norte, se deja atrás Jerez de los Caballeros (¡pedazo de ciudad monumental, sombra alargada de los Templarios!) y Fregenal que el refranero la califica como ciudad de “los señores”.

 Desde el Sur, en la Venta del Alto, está la desviación. El indicador de carretera manda a Portugal. Antes se pasa por Aracena - ¡No se equivocó quién le puso Gruta de las Maravillas al tesoro escondido bajo su tierra y Galaroza (la de los ‘jarritos,’ por septiembre) y Fuenteheridos, y la Sierra de la Contienda. Las aguas del Múrtiga llevan a Flores. Ya se sabe, lo dice la copla: “A orillas de la Ribera / está la Virgen de Flores / patrona de Encisanola / reina de los corazones”.

Ellos andan estos días novenando a la Virgen de Roca-Amador; nosotros, a la de Flores. Eso suele pasar con los pueblos ‘hermanos’. Será, una vez más, el momento de revivir lo que se lleva dentro.