DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
lunes, 2 de noviembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Calizas y olivos
Villanueva del Trabuco desde la Sierra de San Jorge
2
de noviembre, 2026
El
corazón de Andalucía, por su parte sur, que es el norte de la provincia de
Málaga, ¿un juego de palabra? No. ¿Un contrasentido? Tampoco. Entonces, qué es,
entonces. Algo muy sencillo: un paisaje singular donde la roca caliza le da un
color que no hiere al envés plateado de los olivos.
Desde
las altas cumbres – algunas porcima de los mil metros de altitud, con creces –
hasta los valles fértiles: olivos, más olivos. Laderas y vegas del Genil por
Cuevas de San Marcos o por Cuevas Bajas (la que tiene zanahorias moradas); la
del Guadalhorce, cuando salva Villanueva del Trabuco y se deja ir, casi de
frente, a Archidona…
Por
un lado, casi al norte están las suaves cumbres de la Subbéticas: ahora pienso
en Priego, Carcabuey, Lucena con el santuario de la Virgen de Araceli en la cumbre de la Sierra o Cabra con su
sierra donde veneran a su Virgen. No se puede llamar de otra
manera: la Virgen de la Sierra; a sus pies nace el río Cabra, pero eso no es
tierra de Málaga. Son Córdoba.
Villanueva del Trabuco
Si
hablamos de nacimientos de río - y esto es acercar el toro a las tablas – el Guadalhorce
es un manojo de hilos, de chorros de plata que serpentea, se filtra y se pierde
por la caliza hasta que, un poco más abajo, casi al pie, los hacen un haz, le
dan forma de fuente múltiple y le ponen el nombre de la Fuente de los Cien
caños. Los años ricos en agua es un espectáculo. Merece la pena, pero, si pueden,
eviten domingos y festivos. Ríanse de las aglomeraciones de las ferias.
Carretera adelante, el Puerto de los Alzares les habla de tú a las provincias de Granada y de Málaga. Retamas, tomillos y olivos. De ahí siguiendo el curso del río van a ver ejemplares de olivos únicos. Según época, la sierra de Camarolo, San Jorge, el Carmorro, con su falla pueden que estén cubiertas con un velo blanco: es la nieve. Se llevan bien, estas cumbres y la nieve.
Las Villanuevas:
la del Trabuco, Tapia, Rosario y Algaidas, tienen un aceite envidiable. Las vegas
del Genil, - que, en verano por mor del deshielo, lleva el agua turbia y muy fría,
tienen una hortaliza muy buena y Archidona, además de un canto al amor en la Peña
de los Enamorados (que no sé si es de ella o del término municipal de Antequera)
posee uno de los santuarios más bellos de Andalucía. En su cumbre, en una antigua
mezquina almohade veneran a la Virgen de Gracia. No es una imagen exenta, es
una pintura italo-gótico del siglo XV. Su romería, la noche del 14 al 15 de
agosto, la única nocturna de la provincia de Málaga.
Sierra de Camarolo. Villanueva del Rosario
domingo, 1 de noviembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora 7. Jardines de Sabatini. Madrid
Hay momentos especiales en que los jardines ‘ganan con la hora del día”. A mí me encanta visitar los Jardines de Sabatini, que se construyeron en el siglo XX, a esa hora de la tarde en que el sol sobre la Sierra de Madrid le da al cielo un color velazqueño que solo se da a ciertas horas del día y según cómo venga el aire.
Los
Jardines de Sabatini llevan el nombre del arquitecto que dio los últimos
retoques al Palacio Real y construyó, en su parte norte, las Caballerizas en el
siglo XVIII. Los jardines son de estilo
neoclásico con pinceladas románticas. Ocupan un espacio entre la calle de
Bailén, y la Cuesta de San Vicente y muestran destellos de romanticismo e
intimidad a los visitantes que osan bajar los peldaños de las escaleras que lo elevan
a la altura de la explanada del Palacio Real
Fueron diseñados en 1930 por Fernando Garcia Mercadal, que aprovechó estudios previos de Aníbal Álvarez y Durán Salgado. La aparición de la guerra supuso la interrupción de las obras que se continuaron en 1940 por Herrero Palacios y Muñoz Monasterio. No se inauguraron hasta 1950
Uno
de los lugares idóneos para su contemplación es de la escalinata por la que se
puede acceder. El verlos desde la altura le confiere un aspecto de intimidad al
mismo tiempo que de globalidad. Su prolongación hacia el Campo del Moro es una
ilusión óptica. Primitivamente, los arquitectos del Palacio pensaron en
jardines en sus ángulos, pero nunca se llevó a cabo, como su posible unión con
la parte baja de la colina.
El
fondo gris de la piedra de la fachada norte da carácter de frialdad; la
verticalidad de los cipreses, espiritualidad porque parece que pretenden llegar
al cielo y, al mismo tiempo, majestuosidad. Sin embargo, la proximidad y
colorido de, rosal de floribunda le confiere calidez y conjuga el entorno para
hacerlo más entrañable y lleno de vida.
sábado, 31 de octubre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Oraciones para rezar por la calle: ¡Oh, Luz de Dios!
Octubre, 31 sábado
¡Oh,
luz de Dios!
Señor
hemos perdido la luz.
No
vemos y, a veces, cuando vemos, no vemos lo que es necesario ver; o sea, vemos solo lo que nuestro egoísmo nos permite.
Miramos,
y Tú lo sabes, Señor, lo que nos interesa mirar, y decimos que hemos visto la luz
de Dios, pero no es así. Es otra cosa.
Cae
la tarde, como cada día a esa hora, el sol, es decir una parte de tu Luz que lo
ilumina todo, se encamina hacia América. Allí como están tan lejos en el espacio
es media tarde. Para nosotros, no. Nosotros ya casi estamos al atardecer.
Unas
nubes han cubierto las cumbres del Monte Redondo y más allá, las de la Serranía
de Ronda. Donde Tú dijiste que se debían criarse los pinsapos y esos otros
árboles: encinas, alcornoques, castaños que nos deleitan. Solo hay que adentrarse
por entre sus sierras para ver otros pinos y otros árboles…
Se
filtran los rayos de sol por entre las rendijas de la techumbre que ensombrece
el mirador; otras, de manera bellísima sobre los olivos del Capricho, del
Baece, de los Peñones de Juan Díaz , de Las Lomillas… Felipe ha pasaba por allí. Lo ha captado con su cámara.
Señor,
los olivos piden agua. Necesitan el agua, tu agua. Las aceitunas se han quedado
menudas. No están ahíta de ese zumo sagrado para ungir a los catecúmenos, a los
enfermos, a los moribundos de alma, a los que lo necesitan para comer cada día.
Sabes,
de sobras, que estamos muy faltos de tu luz. Unos porque creen que no la
necesitan; a otros nos cuesta encontrarla. Otros, no sé Señor que pasa con los
otros, pero, en ocasiones da la impresión que están muy a gusto a oscuras.
Señor,
necesitamos tu luz. Hay que tomar decisiones y nos sabemos en nuestra oscuridad
donde encontrarla. Hace unos día has llevado a la Luz de tu presencia a personas
que tomaron un tren con las primeras luces del día. Era otra luz, no era la
tuya.
Dale
tu luz, también a sus familias. Ellos, ahora es probable, que solo vean
oscuridad. Dásela, a todos los que tienen que tomar decisiones. No lo tienen fácil;
los otros, es decir todos los demás, tampoco lo tenemos.
¡Oh,
Luz de Dios! Señor danos tu luz: a los que la queremos y a los que no la
quieren. No tardes. Como aquellos dos de Emaús…vemos que anoche. Y aunque no lo
digamos, la oscuridad da miedo a los niños pequeños y a los grandes.
Fte. Oraciones para rezar por la calle. Michel Qoist. París 1954. En España. Ediciones Sígueme. Salamanca 1961














