martes, 6 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Antonia Contreras triunfa con el Amor Brujo en París

 



Octubre, 5 martes


          En un concierto celebrado, recientemente, en París, la cantaora Antonia Contreras ha obtenido un éxito rotundo con El Amor Brujo, la obra cumbre del maestro gaditano Manuel de Falla. No es la primera vez que Antonia lleva a lo más alto la obra de Falla. Se da la particularidad que Falla la escribió para que la interpretase una voz gitana y, en este caso, quien la escenifica y le da un sello diferente y, especial, es una paya.                 

          Estuvo acompañada por la orquesta Ostinato, bajo la dirección de Jean-François Heisser, con Juan Ramón Caro (guitarra) y Charles Heisser (piano). En el programa interpretó, también, obras de Joaquín Turina  (La oración del torero, Rapsodía Sinfónica), flamenco tradicional y la versión original de 1915 de El Amor Brujo de Manuel de Falla, enmarcado en el concierto de clausura de temporada de la orquesta.

          La pareja, Antonia al cante y Juan Ramón a la guitarra, llevaron al publico de París una manera genuina, diferente y propia y al mismo tiempo nueva de una obra clásica. Ellos le imprimen a todas las interpretaciones algo que podemos llamarlo chispa, gancho pellizco o, como queramos y a lo mejor puede que simplemente tenga cuatro letras: Arte. 

          Obviamente, yo no he estado presente en esta actuación en el otoño de París. Sí sé que el Jardín de Bologne tiene ya de color de oro viejo las hojas de sus tilos, y a los Campos Elíseos ha llegado el otoño…

       “Yo no sé que siento / ni sé que me pasa…” Y la orquesta que la arropa, la lleva, la mima, la conduce y ella, que pasa las hojas del libreto como quien está en su salsa y resuena y llena todo el escenario: “candela que ardes… / más arde el infierno / que toíta mi sangre / abrasá de los celos…”

               Casi seguro que el Sena habrá acompasado – si se me permite la metáfora – la velocidad de sus aguas para escuchar la voz de Antonia cuando rasga el aire…

“Cuando el río suena / ¿qué querrá decir? / Por querer a otra / se orvía de mí” y, combina, la voz de Antonia con un murmullo de versos –como el agua que lleva el río - arropados por la música, casi de nana, casi de fuego fatuo, casi de arrullo de amor…

Grande don Manuel que llevó esencia nuestra, de la Andalucía de siempre, de las entrañas de un pueblo hondo y, a veces, incomprendido, con sus notas a un pentagrama; grande Antonia con esa voz tan propia, tan original, tan suya…; grande Juan Ramón por ese rasgueo que sacas el alma de la guitarra para deleite de todos. 


lunes, 5 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. 'No, si ya. Echando la vista atrás'

 

                 

                 El Viso del Marqués (Ciudad Real)



Octubre, 5 lunes


Cuando yo empezaba el Bachillerato de entonces, con once años, compré mi primer Atlas, era el Salinas. Los Atlas ´traen’ las montañas; los océanos y los mares; los ríos y sus afluentes; las ciudades grandes y pueblos de menor entidad; las carreteras; los límites de provincias…

Hace unos días, tras un año o quizá más tiempo desde que salió de las manos de Juan Antonio del Campo Muñoz recibí el atlas de su vida. Tiene forma de libro y con algo de retraso, tras pasar por la Puebla del Río y Sevilla. Bien está lo que bien acaba.

Lo comienza hablando de su madre. ¿Puede haber mejor manera? Y, luego, de su padre. ¡Tampoco es mal principio! Son las montañas con las cumbres más elevada. Las primeras que se ven desde la lejanía. Su mujer, sus hijas y su hijo…

Los ríos grandes que dibuja son ríos de aguas claras, cristalinas, limpísimas. De esas aguas yo he bebido una y dos y más veces. Son ríos con nombres propios: Machado, Alcántara, Barbeito… Dan los ríos, vueltas por las páginas del libro, como los otros, los de tierra nuestra dibujados con trazos finos y de color azul, en los mapas.

A lo largo de las páginas habla, también, de gentes, amigos, conocidos, paisanos… Son montañas con diferentes altitudes, no por su elevación física, claro está, como las que vemos cuando andamos los caminos, son personas que, de alguna manera, se marcaron en su vida.

Hay varias ciudades en ese atlas que ha abierto Juan Antonio: el Viso del Marqués, su pueblo; Villalba de Calatrava, donde pasó los últimos días de la infancia, y su juventud; Calzada; Burjassot que lo acoge, se integra y al que le ha dado lo mejor de sí mismo. Valdepeñas, Mudela, Sevilla, Badajoz…

Tiene ese atlas, también, los avatares de la vida de un hombre cabal que, como tantos, se fue a otras tierras porque en la suya no había todo lo que él necesitaba.

Nunca dejó el recuerdo en el baúl lleno de polvo, en el olvido del tiempo. Cada vez que ha podido vuelve, se reencuentra con un pasado que se las anda por las esquinas de las calles, en la plaza donde ya no hay bailes porque en palabras de Juan Ramón el pueblo se hace nuevo cada año…

Ha tardado mucho en llegarme el libro. No tengo mejor manera de agradecerlo que hilvanando estas palabras de reconocimiento al hombre que nos ha regalado, en una sucesión de hechos, recuerdos y vivencias, una parte de sí mismo. A mí, por no sé qué extraña intuición, me ha dado por figurármelo como el Atlas de la vida de Juan Antonio del Campo Muñoz.

 

domingo, 4 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardines de España. Rosaleda de Cecilio Rodríguez. Madrid

 

 

            Rosaleda del Retiro o Rosaleda de Cecilio Rodríguez.


Octubre, 11 domingo.


        La rosaleda de Cecilio Rodríguez ocupa un lugar de honor dentro del Parque del Retiro de Madrid. Lleva el nombre a su creador en 1915

Se conoce también como la Rosaleda del Retiro. La diseñó en 1915 y se inspiró en la rosaleda de la Bagatelle en el Bois de Boulogne de París considerada como un de las más importantes y pionera en Francia por su número de plantas, su diseño y colorido.

 


    Cecilio Rodríguez, en su tiempo fue uno de los más importantes jardineros de España. Nació en 1865 en Valladolid y murió en Madrid en 1953. Entró a trabajar como aprendiz de jardinero con 8 años en el Paseo de Recoletos; pasó por los Viveros del Ayuntamiento y de Madrid; luego ocupó los puestos más relevantes de ese destacado ejercicio en el embellecimiento de la capital de España.

 

                 

Estatua a Cecilio Rodríguez erigida por el Ayuntamiento de Madrid en 1949.


Su vida tuvo, también, sombras. Fue destituido por la República y después de la guerra volvió a ocupar los puestos anteriores. Comenzó por la rehabilitación de Madrid destruido después de la contienda.

 





Tuvo también enfrentamientos con los ciudadanos por su afán de cercar los jardines para preservar su conservación. El uso de alambradas originó más de un accidente con las correspondientes notas de denuncias en la prensa.






La Rosaleda de El Retiro cobra todo su esplendor en los meses de mayo y junio, cuando las rosas florecen. Cuenta con más de 4000 rosales. El Retiro es una eclosión de color; un zumbido de abejas que liban en sus rosas. La mano de Dios abierta en toda su extensión.

 


Pasear por los caminos que se entrecruzan en la rosaleda es aceptar, en la medida de lo posible, que se está en un sitio “místico”.  Pero, ¿y los colores? Llegar a la Rosaleda, entrar y ver esa cantidad de flores cada una de un color: blancas, rosas, malvas, amarillas, naranjas, rojas… ¿Entonces? ¿Qué se evoca entonces?