viernes, 24 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Laudes

 



Abril, 24 viernes


Señor, esta mañana ha amanecido un día gris, entoldado. Eran nubes altas. Parecían quietas como ancladas en un cielo que no estaba azul. El sol no ha aparecido como todos los días por detrás de los montes, esos que cierran el horizonte. Si embargo, la luz cada vez era más intensa. Loado seas, mi Señor, por esa luz que nos alumbra y nos dice que ya viene entrando el día.

Los primeros coches de la mañana van ligeros. Van al trabajo. Bendito trabajo para quien puede lograrse el sustento de cada día. Algunos coches se detienen ante la puerta de la panadería. No paran el motor. Una chica con cara de sueño, despacha, a cada demandante, sus peticiones: dos barras; una integral gallega; medio casero cortado; una malagueña que esté tostadita… La prisa hace que no se intercomuniquen por sus nombres. Solo el “buenos días” y despacha… según, cada demanda. Un timbre dice que se abre la caja registradora. Se intercambian un billete de papel y unas monedas de la vuelta. Bendito seas Señor por esta gente de los que desconozco sus nombres. La prisa, Señor, la dichosa prisa que nos empuja.

Cuando he llegado al campo la luz era más intensa. El sol no ha aparecido. Las nubes lo van a ocultar. El hombre del tiempo ha dicho que hoy puede llover en Andalucía Oriental, que puede caer granizo en algunas zonas y que podría haber oleaje fuerte en Almería.

Señor, no te digo nada. A lo mejor hay alguna patera perdida entre olas embravecidas. Loados seas, mi Señor, por las olas de nácar, por los mares azules, (por los otros, también, pero cuando no hay personas por medio que huyen de sus miserias) por la mano que les vas a tender para que lleguen a la playa. Loado seas Señor por esos hombres vestidos de verde, por los otros, los de uniforme rojo y una Cruz Blanca. ¿De qué color era tu Cruz, Señor? Siempre la hemos visto de color madera…

Loado seas, mi Señor, por las rosas, espejos tuyos que han sobrevivido a la noche. Esta noche (no sé a qué hora vinieron las nubes, porque las nubes van y vienen siempre de algún sitio a alguna parte) no han visto ese vocabulario en morse, con apariencia de estrellas, con el que Tú hablas por las madrugadas.

Loado seas, mi Señor, por el carbonerillo que canta en las ramas de la higuera. Debe tener el nido cerca. Se deshace en sus trinos monótonos.  Yo le pregunté si ibs a llover. Me fijo que sí…

Señor, a media mañana, unas gotas mojaron el suelo ¿Se habrá mojado el nido del carbonerillo? Loados seas mi Señor, por los pajarillos que han cantado al amanecer, por este día que nos has regalado, por este mundo, aunque está demasiado convulso. 

Loado seas, mi Señor, por mi amigo Bruno que va recibir el Sacramento de la Confirmación. Mi amigo Bruno tiene ocho años, como ocho soles, cara de pillo y ojitos de niño listo, muy listo.

Loado seas, mi Señor, hoy y siempre.

 

jueves, 23 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Semillero

 



                        Seminario Menor de Málaga. Galería de la Obediencia.


Abril, 23 jueves  


No, no es una almáciga donde germinan las semillas que luego darán fruto. No, es otro semillero. Se le conoce como el Seminario. Allí un puñado de muchachos de los pueblos de la provincia acudían en busca de  formación. La mayoría llevaba en su intención el ser sacerdotes; otros, era la única salida que veían factible. En la mayoría de sus pueblos – solo había Institutos en Ronda, Antequera y Vélez-Málaga- carecían de casi todo.

En 1921, el Obispo don Manuel González – hoy, San Manuel González, el Obispo de los Sagrarios abandonados – encargó a los arquitectos: Guerrero Strachan, Rafael Benjumea y Loring la construcción de un edificio, a las afueras de Málaga, en lugar soleado, con excelente ventilación y al que llegasen las brisas que venían del mar.

Los seminaristas que se acogiesen a él venían de un ala de Palacio Episcopal, (la que tiene entrada por calle Santamaría). Ustedes pueden hacerse una idea de la salubridad de las estancias si les digo – me lo contó don Juan Ortega, profesor de Griego de Quinto, o segundo de Retóricos – que en una pared apareció pintada una raya horizontal y a su derecha, escrito con carbonilla: “Aquí llegó el sol el día 22 de junio de 1917, Solsticio de verano”.

Don Manuel encargó a los arquitectos una obra donde aflorase la vida, y la luz de Málaga (por cierto, según decía él se hizo con cero, cero, cero pesetas) ¿Quién puso el dinero? Ah, don Manuel lo tenía clarísimo y así lo trasmitió en su obra. El edificio es de estilo historicista-neomudéjar. Posee un pabellón longitudinal. La parte sur la ocupa la capilla del Buen Pastor. No se puede describir (bueno, si se puede, pero es mejor vivirlo dentro), una galería, la galería de Obediencia, al lado este, una arcada a cielo abierto; en la oeste, amplias dependencias que servían de salones de estudio y clases. En la parte norte, dependencias para comedores, cocina, almacenes. En 1944, en época de don Ángel Herrera, se agregó otro pabellón adaptado a la orografía para Seminario Mayor (ocupado por Filósofos y Teólogos).

Los niños ‘bautizaron’ las dependencias con sus nombres identificativos: ‘Bobadilla’, ‘el Palomar”, o “el Tranvía”.  El Corazón de Jesús sobre la puerta principal de la Capilla y la Virgen Blanca del recreo, imágenes tan propias que aún hoy se llevan dentro. Las Humanidades, excelentes; en Letras, extraordinarias; en Ciencias justitas. La formación en Valores, imposible calificarla: Espiritualidad sin ñoñerías, puntualidad, hábito de estudio, honradez, silencio, respeto, aprovechamiento del tiempo, compañerismo, amistad…

Allí nacieron amistades que duran casi sesenta años después. Hoy, hemos compartido Asamblea, turismo y mesa. Nuestra formación, Sínesis (encuentro), sabe algo de todo esto.


 

miércoles, 22 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mercado de Atarazanas: Historia, fútbol y arte

 




Abril, 22 miércoles


Málaga ciudad de luz y mar azul, de palomas en el parque – ya se sabe, la paloma de Picasso, según el maestro Alcántara, dejó de vivir en una palmera y se fue a vivir a un barco -; ciudad de un río sin agua y rosas rojas en Puerta Oscura. Málaga cosmopolita, la única ciudad de mar que no huele a brea…

Paseaba, ayer tarde, con un grupo de amigos por Puerta del Mar,  Atarazanas, sSagasta, Sebastián Souviron…

- ¿Sabéis, les digo, que las vidrieras del Mercado Central las hizo Atienza, el que fue jugador del Real Madrid…

El 13 de junio de 1956, el Real Madrid ganó la Primera Copas de Europa. Venció a la Stade de Reims (4-3). Entrenador: Villalonga. Alineación: Alonso, Atienza, Marquitos, Lesmes, Muñoz, Zárraga, Joseíto, Marsal, Di Stefano, Rial y Gento… Hasta aquí, una parte de la historia.

Las vidrieras del mercado, como todas las vidrieras tienen dos aspectos muy diferentes. Desde el exterior no dicen nada al viandante. Se ve como un testero oscuro que da a una calle y que las mas de las veces, cuando hace tiempo que pasaron las lluvias, es un muro de polvo.

Desde el interior, la cosa varia. Es algo totalmente diferente. El panel recoge monumentos, paisajes, escenarios, parte de la historia de Málaga. El amante de arte puede ver recreados aspectos su ciudad por los que pasa habitualmente pero que no siempre repara en ellos.

La vidriera ocupa la parte Norte del mercado y la componen 108 paños de cristal pintado por el artista Ángel Atienza Landeta junto a su hermano, el año 1973

Atienza, al dejar el fútbol, se dedicó al muralismo y a la pintura. Su fama se extendió por diferentes lugares: Alemania, Bélgica, Suiza y España. En ocasiones colaboró con él su hermano Adolfo.

 

 

Durante su carrera deportiva había participado en diferentes exposiciones colectivas de pintura. En uno de sus viajes por Europa Central se sintió atraído por la realización de murales y los trabajos en vidrio.

A partir de 1964 comenzó su labor como ceramista. Se trasladó a Venezuela en 1976 donde desarrolló su labor como escultor utilizando diversos materiales. Nació en Madrid 1931. Murió en Barcelona en 2015. Ésta, es otra parte de la historia.

Hay una tercera. Atarazanas debe su nombre a las actividades marineras que durante la época musulmana se desarrollaron dentro del recinto. Desde el siglo XIX, un mercado que imita las Les Halles; en la actualidad, un lugar que combina, mercado, gastronomía y arte. Un lugar de Málaga muy, pero que muy interesante.