DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
jueves, 27 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Oferta y demanda
Agosto, 27 jueves
Escribió
don Antonio Machado cosas profundas y bellísimas. Cantó a Soria. “Sube al
Espino...” ¿Se acuerdan? y, a otros lugares de España. Algunos desconocidos; o
familiares, a fuer, de andar los caminos.
Es
de todos conocido aquellos versos de “Campo, campo, campo / y entre los olivos,
los cortijos blancos”. Conocimos que su infancia “son recuerdos de una patio de
Sevilla donde madura el limonero”…
Supimos
de Baeza y de la lechuza que cada noche iba a beber en el velón de aceite de
Santa María y que san Cristobalón la quiso espantar y que Santa María le dijo
que la dejase beber.
Nos
contó, también, de aquel gran rezador, de viejo, pero, antes, galán y algo
torero. Le gustaba el caballo – en manejarlo era diestro – y en beber
manzanilla y en otras muchas manías que le entraron y se fueron apagando cuando
veía a los lobos de cerca, y “era su monomanía en pensar que pensar debía en
asentar la cabeza”…
Don
Antonio conoció un campo de pobreza. ¡Qué dura debió ser la tierra de Soria, en
manos de unos señores y jornales de miseria para los que tenían que sudar su
pan de cada día!
Tampoco
debió ser una dicha para los jornaleros de Andalucía. Mucho sol, mucha luna,
pero como decía otra copla “las mulas son del amo / las manos mías” Como suya
era su miseria y su hambre.
Pasaron
los tiempos y aquellos terratenientes dieron en llamarse “fondos de inversión”.
Mecanizaron el campo. Ficharon a señores que saben mucho. Son los analistas e
implantaron una nueva filosofía. Lo llamaron “rentabilidad”.
El
terrateniente cambió de nombre; al jornalero lo echaron del sector primario y
se fue a engordar otros vientres ansiosos de riqueza en la industria o la mina.
Pensemos en Tarrasa, Sabadell, Eibar, Avilés… El sudor seguía de su propiedad.
Lo llamaron “clase media”. Su horizonte, un piso, un coche, unas vacaciones,
unos hijos universitarios… ¡Ustedesme entienden.
El
pequeño y mediano agricultor, continuaba pequeño, pero con más muchos más años
y las manos encallecidas. Se aferró a la tierra. Trabajó duro, muy duro. Vivió
como pudo y al igual estrenó su primer traje el día que se casó. Don Antonio dijo de ellos “son buenas gentes
que viven, / laboran, pasan y sueñan, / y un día como tantos, descansan bajo la
tierra”.
Esta mañana en una gran superficie he visto en el expositor lo que muestra la foto que ilustra este artículo. ¿Controles? Limón variedad Eureka. Vienen de Sudáfrica, cono Sur. Allí invierno; aquí hemisferio Norte, verano. Los cítricos maduran con el frío. Fui al campo. Capté la otra foto, ecológico, color verde, inspecciones superadas. Precio: 0 euros. (No tienen demanda).
De la CEE no hablamos, de los que han firmado acuerdo con
Mercorsur, de la pléyade de funcionarios, políticos, advenedizos, buhoneros,
cuentistas, enchufados y compañeros mártires…que van allí para “velar por nuestros intereses” o “a por a atún y a ver al duque. ¿De esos?
tampoco ¿Para qué?¡Faltaría más!
miércoles, 26 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Granadas
Agosto, 26 miércoles
En
1914, el año de la Gran Guerra, Eduardo Montesinos y el maestro Padilla,
autores de letra y música, compusieron un cuplé universal: la Violetera.
Primero, la cantó Raquel Meyer; luego, el olvido. El rescate vino de la mano de
Sara Montiel.
Decía
aquella letra – y a mí me ha dado pie para el artículo de hoy – que “como ave
primorosa de primavera, en Madrid aparece la violetera”. El amor, la puñetera
sociedad, el flechazo entre un duque y la florista. Todo eso que sabemos que
viene en contra, no porque tenga que venir, no, no, sino porque nos empeñamos
que sea así y viene lo que viene.
En
primavera, por las tierras del sur, además de violetas, aparece una fruta, la
única fruta coronada. Tiene excelentes propiedades, la granada. Piel
resistente, color verde, puede aguantar en el tiempo y encierra un montón de
cosas buenas.
Se
crían en los bordes de las huertas, y en las lindes. Por aquí solo conozco una
plantación y está en Cártama- La fruta se bambolea al viento cálido del verano
y aguanta la calor. Cuelga de las ramas y por su peso y tamaño dan sensación de
que en cualquier momento puede desprenderse y precipitarse desde la altura a la
tierra. No hay miedo está bien asida.
Es
oriunda de Irán y su cultivo llega hasta el Himalaya. Hoy está – son muchas sus
propiedades – en todo el mundo. Al Mediterráneo pudo llegar en el siglo I d. C.
De hecho, desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Oriente cercano es muy
conocida como fruto de mesa.
El
granado, después de pasar un reposo invernal desde finales de otoño en que
empieza a perder la hoja hasta finales de febrero donde comienza a ‘vestirse’
permanece con sus ramas desnudas.
Entrada
la primavera aparece el fruto. Se le conoce como granadillas. Sobre sus coronas
florecen pétalos de color rojo. No todo el fruto sobrevive. El árbol experimenta
un gran desescombro y mucho fruto va al suelo.
Madura
durante el verano, pero antes, en primavera, cuando ya ha cuajado, sufre una
enfermedad, la alternaria. La origina un hongo. Aparentemente no se ve.
Cuando llega el período de recolección, la sorpresa salta. Está preciosa por
fuera, pero su interior es de color negro, y no de perlas que simbolizan la
fertilidad, y ya no es comestible…
Es
muy rica en hierro, astringente y muy valorada en los países de clima seco por
su resistencia debido a su piel dura. Como la violetera, aparece para delirio
de amantes de las cosas excelentes.
martes, 25 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Calor de agosto
Agosto, 25 martes
Esta mañana, muy
temprano, una foto excepcional. Mostraba en un parque - ¿Plaza de América de
Sevilla? – un vuelo de palomas de las que no tienen prisa. Las palomas de los
parques nunca tienen prisa. Sus vuelos no van mucho más allá del límite de sus
plazas; unas palmeras enhiestas y el cielo entoldado de nubes altas. ¿Preludio
de lo que ya viene de camino?
Luego, supe que
ha refrescado por la Sierra de Huelva y por las orillas del Guadalquivir. El
telediario tempranero, además de las noticias, que ya no son noticias sino
repeticiones de lo que dijeron ayer, informó que habían caído trombas de aguas
cerca de la desembocadura del Ebro y que seguía en evolución el incendio – el enésimo
del verano – otra vez, en Almería que ahora repetía.
Decía la chica
que informaba que el calor no se va del todo, pero que vienen tiempos donde
bajarán las temperaturas y refrescará de manera notable por las noches.
Dentro de nada
estarán por aquí. Cuando digo “por aquí” pienso en el levante esas depresiones
que cada otoño para el que solo faltan un puñado de días mal contados arrasarán
lo de todos los años. Volveremos a escuchar las mismas lamentaciones y las
mismas denuncias. ¿No me creen? Para ya mismito les emplazo. Verán como me
salgo con la mía.
Hay quien dirá
que es una gota fría; otros, lo llamarán DANA. Al igual este año acuñan un
nombre nuevo. Todo viene por las diferencias de
temperatura entre el agua del mar y la tierra y la gente que construye donde no
debe y otros que no limpian lo que tienen que limpiar… Lo de todos los años.
Hay una noticia sorprendente. La Estadística, la más ‘mentirosa’ de las Ciencias Exactas, dice, en este caso, que los jóvenes han sido mayoritarios en asistencia a los festejos taurinos, encierros, becerradas y esas cosas en las que la gente se juega la vida por el place de hacerlo. ¡Hay gustos! No hay nada más fructífero que prohibir algo para que la gente lleve la contraria.
Ha refrescado por
algunos sitios. Pues eso, el termómetro de mi coche, este mediodía, sobre las
dos de la tarde marcaba 35º… las lomas de Virote y el Chopo siguen traspilladas
y los pájaros, a diferencia de las palomas sevillanas, se han puesto a la buena
sombra, claro que ellos han cambiado el cielo plomizo por uno azul turquesa.