DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
miércoles, 29 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Carretería: del pasado a la modernidad
Abril 29 miércoles
Una actuación urbanística ha recuperado
una de las calles emblemáticas de Málaga. Se une a ese ‘nuevo’ centro peatonal para
disfrute del ciudadano que casi no conoce su ciudad. Poco a poco, descubre una joya
olvidada. El tiempo la tenía en el baúl de recuerdos abierto de tarde en tarde,
o en los papeles de la Historia.
Carretería nació a la sombra de la muralla
nazarí. La muralla, arrancaba en la Alcazaba. Cerraba el perímetro de la Ciudad
por la Plaza de la Merced, Álamos, la propia Carretería, Pasillo de Santa
Isabel hasta el fuerte de San Lorenzo junto a la desembocadura, entonces, del
Guadalmedina, en lo que, muchos años después, se conoció como Puente de Tetuán.
La muralla se abría al exterior, de norte
a sur, o sea al campo o al río por las Puertas de Granada, de San Buenaventura,
junto a lo que hoy es la Plaza del Teatro, de Antequera, Postigo de Arance o
Puerta Nueva… De aquellas puertas – de otras también – hoy, solo el recuerdo o
el nomenclátor callejero.
El vecindario, una vez perdido el carácter
defensivo de la muralla, convirtió el foso en un muladar. Tuvo que actuar el Concejo
y donó – lo que hoy podemos identificar como acera ascendente a los vecinos el espacio
para que edificasen. En la acera izquierda, en el mismo sentido, las construcciones
vinieron muchos años después. Estaba orillado por el río y sus crecidas,
periódicamente, vestían de luto a la ciudad.
Volviendo a Carretería que debe su nombre
por ser la entrada de las carretas (tenían prohibida la entrada al centro) que
traían las mercancías a la ciudad, muestra señales palpables de casas notables,
palacetes, mansiones…
En la fachada del número 15, una
placa dice que en la inundación del 24 de septiembre de 1907 el agua alcanzó dos
metros de altura. Era la señal, pero el pueblo sabía que todo el barrio había
sido anegado; el número 9, con una notable fachada de buena rejería, y
molduras en sus huecos, adornada en el XIX da cuenta de un pasado de esplendor.
Así, una sucesión de palacetes, museo del Vino, edificaciones notables.
En la Nuño Gómez nacieron dos
personajes ilustres del siglo XIX. En la 11 el político de la Restauración,
Antonio Cánovas del Castillo. Conjuntamente, con el riojano, Sagasta, marcaron
la Historia de España; en la 13, el escritor Salvador González Anaya… La
historia de Málaga del XVIII al XX, pero el espacio no da más.
Lugar excelente para tapear, pasear,
ver, si es posible coger sitio en la Tribuna de los pobres, el paso de
procesiones…
martes, 28 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.
...Y CON LA MUERTE EN LOS PITONES
Ha terminado la feria de Sevilla. ¿No lo sabían? Bueno algo de eso han dicho periódicos, televisiones y emisoras de radios, pero no iba yo por ahí. No. Iba por la otra feria, por la de verdad, por esa que abre la puerta única en una plaza excepcional. Se llama Real Maestranza de Caballería, la plaza; la puerta, la del Príncipe. Es la puerta de la gloria, pero como la gloria es tan efímera dura lo que tardan en llegar al Hotel Colón que no está muy lejos de allí.
Zahariche se asienta en una loma entre Palma del Río y La Campana. De allí han venido los que han echado el cerrojo en la última corrida. En Zahariche pastan los toros de Miura, portadores, quizá, de la leyenda y de los genes de aquellos otros toros míticos que, cuando la historia no tenía nombre, pastaban, aguas abajo, en la marisma de Tartessos. Dicen que son los únicos toros que aprenden desde el primer capotazo.
Del campo charro, no lejos de Ciudad Rodrigo, de la ganadería de los Hermanos García Jiménez, llegó un embarque. Uno, en la tablilla decía que de nombre ‘Clandestino’, ha dado un disgusto grande al maestro Morante. Sí, José Antonio, de apellido Morante y es de la Puebla, la que ve como ya no vienen los barcos de vela camino a Sevilla. Ahora vienen otros. ¡Dios qué barcos!
De Guadalix de la Sierra, de la ganadería de Ricardo del Río González, en la Sierra de Madrid, el que estuvo a punto de llevarse a ese lugar por donde pastan no los toros, sino las nubes, a Andrés Roca Rey. Ese muchacho que cambió su tierra peruana para hacerse torero en Sevilla.
El ganadero-poeta arruinado, Fernando Villalón, en su búsqueda de míticos toros de ojos verdes, los alimentaba con margaritas del Guadalquivir; con espigas de media primavera crecidas con ‘lluvias de abril y sol de mayo’, que diría don Antonio Machado, en la Campiña de brisas ábregas y solanos de levante para que crezcan jaramagos y amapolas.
Ahora el río sigue su curso desde Cazorla a Sanlúcar; dentro
de unos días otro río, el Guadiamar, le lavará con su agua a algunos peregrinos,
‘otro’ pecado original, en el Vado del Quema. Son los que van por primera ver a
la Blanca Paloma en las marismas… Eso, yo lo viví un año con su noche y es otra
cosa. He ido más veces, pero nunca como aquella vez y en esa fecha. En fin, la
mañana del Lunes de Pentecostés está ahí casi al alcance de la mano. Dicen que
seguirá llorando la margarita por ser romero…
lunes, 27 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ... Y la gracia de tus manos
Abril, 27 lunes
Popularizó
Carlos Cano una canción preciosa. Era un rosario de sensaciones, de sabores, de
olores, de asombros. Él la tituló Alacena de las monjas. Ya se sabe, el
arte de los conventos no solo está en los rezos – porque las monjas le hablan a
Dios de tu- sino en casi todo lo que ellas tocan. Pero el Arte (ahora con
mayúsculas) no se queda ahí.
Hay
quien opina que arte es la música, la pintura, la arquitectura… A lo mejor,
alguien con más generosidad lo extiende a otros campos y, a veces, la vida nos
sorprendo con algo que quizá casi nunca se repara en ello. Me refiero al ‘punto
de cruz”.
El arte
de cruz, dice, en su programa de mano, Toñi Díaz Blanco que ha colgado treinta
y ocho obras en la Casa de la Cultura de Fuengirola “Manuel Delgado Perea”, del
9 al 30 de abril de 2026, es una forma popular de bordado en la que usan
puntadas, en una combinación precisa, oportuna y milimétrica de hilos, sobre tejidos de trama uniforme. Eso es verdad.
Pero
eso no es todo. Esta mujer a la que he preguntado (a los amigos se les puede
preguntar y a mi me honra con su amistad) cuándo sintió la llamada de expresar
lo que lleva dentro, de exteriorizar esta riqueza, de sacarla a la luz y no me
lo ha contestado, no porque no haya querido, no, en absoluto. Sencillamente no
me lo ha contestado porque el sentimiento, el pellizco de arte, el hálito que
sale de su alma, nació con ella.
Toñi es
una mujer de tierra adentro – nació en Álora – y ha combinado esa sutil esencia
que solo tienen las personas privilegiadas, con las brisas saladas que suben
del mar, en su tierra de adopción, en Fuengirola. La Sierra de Mijas, las
retiene y ella las lleva a los lienzos, combina los hilos, juega con ellos,
como las golondrinas juegan con las corrientes de aire y hace que uno, cuando
sale de la exposición, le pregunte a quienes le acompañan: ¿no os ha asaltado
una voz sin eco, una sensación de admiración que reprime el resuello ante tanta
belleza, ante algo tan sublime?
Me
quedo sin espacio. Toñi ha puesto en punto de Cruz al Grego, en el Entierro
del conde Orgaz (que no era conde, sino señor del pueblo toledano), a
Velázquez en La Rendición de Breda, las Meninas, las Hilanderas. A
pintores franceses, belgas…
Ah, por
cierto, los cuadros son de su colección privada; no están en venta.
Toñi Díaz Blanco, en plena faena de
creación