DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
lunes, 7 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Virgen de Flores
Procesión Virgen de Flores. Alora (Málaga) F. Pedro J. Macías
Septiembre,
8 martes
Hoy,
ocho de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, Álora,
celebra gozosamente, la efeméride bajo la advocación de la Virgen de Flores.
Álora,
rinde veneración y culto desde hace quinientos cuarenta y dos años en que los
hijos de Encinasola (hoy Huelva, entonces Reino de Sevilla) trajeron la
devoción.
Acompañaban, en 1484, a las tropas de los Reyes Católicos. Era final de primavera; día primero del verano. Habían emprendido con anterioridad la guerra final contra el reino nazarí de Granada. Tras la toma del castillo, el 21 de junio, aquí, en una pequeña ermita levantada en recuerdo de la primera misa celebrada en esta tierra, entronizaron la devoción a Virgen de Flores. Le donó a la ermita una porción de tierras en el lugar conocido como “Dehesa de Flores”.
Luis
Fernández de Portocarrero. VII Señor de
Imagen de la Virgen de Flores con la imagen del Niño primitiva, sacrílegamente robado. El actual, donación del pueblo de Encinasola en 2025
La
imagen según la tradición popular, vino después. Fue entregada por la Reina
Isabel en los Reales Alcázares de Sevilla, en 1502. Desconocemos si atendiendo a una llamada de la
reina o que había sido pedida por voluntad de los nuevos pobladores. ¿Intervino
Portocarrero?
Sala de audiencias (teatralizada) de los Reales Alcázares de Sevilla
Desconocemos, también, los nombres de aquellos primeros que la ‘procesionaron’ (valga la expresión, desde Sevilla hasta Álora), y las posibles peripecias del viaje con la imagen. Está documentado que gobernaba el castillo en la ausencia de Portocarrero Diego de Vera.
Santuario de Flores. Alora (Málaga) F. Pedro J. Macías
Casi
al finalizar el siglo XVI el Concejo pidió a los Franciscanos Recoletos de los
Ángeles de Málaga la fundación de un convento. Se edificó sobre la primitiva
ermita y desde entonces, con posteriores reformas guarda allí la imagen. El
paraje se llama igual al de Encinasola, “Flores”, a orillas del río Múrtiga,
donde reside durante todo el año la Virgen con igual advocación.
En la tarde noche, de hoy 8 de septiembre, entre nardos y la devoción del pueblo la imagen recorrerá sus calles. Una vez más se harán reales los versos de su himno: Eres el huerto cercado /paraíso de deleite /alegría de la gente…
Al fondo, en la lejanía, a las faldas de El Hacho, el Santuario de Flores. F. J. Sánchez Moreno
Bibliografía.
Fermín Adame & José Morales Encinasola
Álora una devoción compartida. 2025
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Del color del cristal con que se mira?
San Salvador de Cantamuda
Septiembre, 7 lunes
No sé a ustedes,
a mí de un tiempo a esta parte, me ocurre con demasiada frecuencia. Los
programas informativos de televisión, - los de radio un poco menos porque
intercalan alguna que otra cosillas - son un aluvión de malas noticias. Casi
todo es negativo.
Pienso que en
este país nuestro llamado España deben ocurrir algunas cosas que nos inviten a
vivir, o al menos, a comenzar el día, con un poco de optimismo.
Si hablan del tiempo tenemos poco menos que una tercera o cuarta glaciación – ya no sé por qué ordinal va – pero en calor. Todo es agobiante. Y van te dicen que Logroño tiene 41º, Bilbao 42º y en Sevilla poco menos que se rompen los termómetros.
Cuando yo era
niño, por aquí, por esta tierra que está al sur del Sur, se hablaba de Écija –
ahora, al menos este verano – no he escuchado hablar de ella. Decían que era la
“sartén de Andalucía” y se podía freír un huevo en la chapa del coche. A lo
mejor era una exageración y probablemente también necesitaría aceite…
Decía un programa
de radio mañanero que se ha secado (así, como suena, el río Po, en Italia)
Pienso que puede ser una bajada grande de caudal, pero tanto como “secarse” parece demasiado. La
foto le da verosimilitud… Recuerdo el Don Camilo de Giovanni Guareschi. ¡Qué
libro más delicioso para echar un rato de lectura y, además, esbozar un montón
de sonrisas!
Dinamitan el Danubio. Rumanía
Algo parecido
dicen del Danubio. Hablan que, a su paso por Rumanía, han dinamitado las piedras
para que suba el nivel y pueda refrigerar una central atómica que lo necesita.
Eso es muy gordo.
Como las cosas no
vienen solas en París las plagas de ratas, sí, sí, ratas, están sencillas por
la calle. En los jardines del Louvre se pasean conjuntamente con los turistas
que van al museo como si fuesen compañeros de viaje. Hace unos años, lo pude
comprobar en un restaurante en la plaza de la Madeleine. Comentamos que en
España cerrarían el establecimiento.
¿Y si en España
no estamos tan mal? Nos agobian muchas cosas. Pensamos que nuestros gobernantes
no están acertados en la solución que pretenden dar al enorme problema de
Ceuta. (Por cierto, ayer tarde, en La Rosaleda, cánticos en favor de la ciudad
hermana. Eso está fenomenal. Cantaron, también, otra cosa, el público no los
secundó; mal, inadmisible por los ‘cantores’; correctos, el resto de
espectadores).
Tenemos un país
admirable. He estado este verano por la Montaña Palentina. Gente genial,
trabajadora, luchadora cuando lo tienen casi todo en contra. Esta es la España
que hay que sacar a flote y a la de Ceuta y la que lo pasa mal; a la otra, desearle
que acierten.
Peña Labra. Cordillera Cantábrica
domingo, 6 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El arte de Antúnez
Septiembre
6, domingo
José
Antonio Antúnez es un pintor autodidacta. José Antonio Antúnez acaba de colgar
una exposición con más de un centenar de cuadros que él ha titulado “La mirada
de un pueblo”. O sea, personas y personajes de los que uno se encuentra por la
calle, o puede encontrarse si se hurga en el recuerdo…
Decía
don Miguel de Unamuno que cada uno piensa que es como él se ve; como lo ven los
demás, y como realmente somos. Es complicado. Al entrar en la exposición
cientos de ojos miran al espectador que se coloca delante de ellos y los
escudriña con la mirada, con otra mirada y lee el mensaje que el pintor ha
plasmado en el lienzo.
El
pintor ha hecho algo así como el torero que se encierra con seis miuras en una
plaza como las Ventas o la Maestranza. Antúnez no es torero, ni la plaza está
en Madrid o en Sevilla. No, no, está en su pueblo y por aquello de que "en el lugar
todos nos conocemos” ha desnudado su alma de artista y ha dicho como él nos ve
a los demás.
No
se ha quedado ahí. Ha mostrado una generosidad de colorido excelsa, generosa.
No ha abusado en el cromatismo de colores pálidos, ocres, apagados, tibios. Le
ha dado, por el contrario, una fuerza inusitada. La fuerza del color. Si me
permiten ha recargado con exceso la fortaleza de los verdes, los rojos, los
azules y los personajes están dotados de una fuerza y de una vivacidad, incluso
por encima de lo que ellos pueden pensar de sí mismos.
Cuando
uno entra en la exposición se ve observado por cientos de ojos que lo miran, lo
siguen, lo escudriñan incluso parece que con sus miradas penetrantes llegan al
alma del espectador con quien cruza la mirada, que es la palabra que no se dice
pero la que puede resonar con más fuerza.
Por
un mal entendido llegué cuando la exposición ya se había inaugurado. Eso me
permitió pararme ante los cuadros, ver y mirar (que parece que es igual, pero
no es lo mismo) la obra de este hombre hecho a sí mismo que se lanza al vacío y
muestra una parte de su arte al que ha dedicado muchas horas de trabajo concienzudo.
Ha
donado el artista los posibles beneficios a la Asociación de enfermos de Alzheimer
esa enfermedad de nuestros días que nos hace hasta dudar la manera cómo se
escribe…