sábado, 3 de octubre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El otoño trae su ritmo

 


 Octubre, 3 sábado


Casi con la imagen aún viva en la retina me pongo a ensartar palabras como quien piensa en las cuentas de un rosario imaginario. Era algo así como media tarde. Cruzo Cortegana. Pregunto por la salida para Almonaster del Real…

- Gire, al fondo de la calle, a la izquierda y, luego todo, todo seguido. (La abuela lleva al chiquillo en un carrito…)

- Gracias, le digo, el niño es precioso.

- Si que lo es me responde.

Echo calle adelante, arriba, en la Fuente del Altozano, junto a la ermita de San Sebastián. En su fachada una cruz de piedra y jazmín lleno de flores. Giro a la derecha. Es una carretera estrecha, sin arcenes ni cunetas.  A tramos, bien asfaltada; en otros, baches, a veces, tan grandes que son hoyos. Huertos a los lados, cerrados por cercas de piedra seca. Veo que me he equivocado de ruta. No me arrepiento.

- Qué te gustan las aventuras, me dice una compañera de viaje.

- Eso es lo que le gusta él, apostilla mi mujer.

                                

Las Veredas

 

Entro en un bosque galería de alcornoques, recién descorchados; otros, tienen el color del paso del tiempo. El bosque es maravilloso. Es un bosque para extasiarse y soñar. ¡Tiene tanta belleza oculta! Encinas, quejigos, rebollos, algún castaño perdido.

No salgo del asombro. Se pierde la vista entre tanto tronco retorcido. No hay dos iguales. Los troncos de los árboles no me dejan penetrar más adentro con la mirada. Lo imagino. Lo intuyo. Lo adivino. ¿Dónde terminará este bosque?

 


                                                     El Arroyo

 

El otoño casi no ha llegado. Trae su ritmo. Viene de camino. Se ve en las choperas. No tienen el verdor intenso del verano. Brezos, jaras (en este tiempo sin flores), lentiscos, helechos, cantueso, durillos…

A veces, entre la frondosidad, se intuye por donde corren los arroyos. Deberán llevar sus aguas (eso es de mi cosecha, al Múrtiga, porque Fuenteheridos no está lejos de aquí que es donde nace…). Buscan el cielo las choperas, fresnos, sauces y álamos blancos.

Sé que me las ando por la Sierra de Aracena. Es donde dicen que Sierra Morena entrega los papeles… Llego a un caserío blanco. Paredes de piedra, ahítas de cal: Las Veredas. En la travesía me encuentro con un coche. Apenas hay espacio para los dos vehículos. Me paro. El hombre ve que quiero preguntarle algo. Retrocede.

- Voy para Almonaster, le digo, pero me he equivocado…

- Siga, encontrará otras dos aldeas más. Al llegar a la carretera, a la derecha…

Sigo camino. Cruzo, Arroyo y Acebuche. Son dos aldeas blancas, con teja donde se crían los líquenes. Es un lugar húmedo, de piedras, ahítas de cal. Preciosas. Diminutas. Escondidas. El bosque no ha mermado en belleza. Sigo con mis sueños en lo traspuesto. Pienso que he tenido mucha suerte al tomar otro camino…


                                             El Acebuche




martes, 29 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Reino de Mallorca en el arte de Garrit




Septiembre, 29 martes


Una información de la prensa mallorquina informa que el Gobierno Balear, a través de la Consejería correspondiente, ha decidido acercar la historia del Reino de Mallorca, bajo el epígrafe: “La creación de un reino”, a los escolares comenzando por los más jóvenes.

 Recoge los reinados de Jaime I el “Conquistador” hasta su final con Jaime III. Abarca históricamente el período comprendido entre los años 1231 y 1349, aunque su duración varía, según se considere su etapa independiente o su integración definitiva en otras coronas. Se desmembró de la Corona de Aragón después de la muerte de Alfonso I, cuando Jaime I, su descendiente, dona Mallorca, en heredad, a Jaime II y retorna a Aragón, tras la muerte de Jaime III en la batalla de Llucmajor, en 1349. Entre tanto, ocurren peripecias y avatares propios de la Edad Media.

Han decidido que la mejor manera y la más atractiva es hacerlo a través de los comics. Es un modo donde la gente menuda se puede sentir más a gusto al ser un medio muy apropiado. Este hecho, en sí, no es único. En Andalucía la Consejería de Educación también lo ha llevado a cabo.  El resultado, muy positivo.

Lo que sí tiene de excepcional es la persona que ha realizado los dibujos. En este caso, Llorenç Garrit . No lo ha hecho solo. Ha contado con otras personas que, han aportado, además, valores estéticos e históricos y que dan aún más valor al trabajo.

Llorenç Garrit es un hombre de Santany, nació en 1981, en sureste de la isla de Mallorca. No conocía, absolutamente nada de su obra. Yo lo conocí a través del Certamen de Pintura “Ciudad de Álora”.  Se mueve por los movimientos modernista. Sus inicios fueron en la música y en la jardinera

Conoce el mundo del arte moderno de Alemania y el del Nueva York. El arte, dice Llorenç se entiende igual aquí que Estados Unidos, lo que pasa es que allí lo valoran mucho más”.

Estuvo relacionado, desde la cuna, con las artes de la música y a las artes expositivas. Aficionado a los cómics, cursó estudios de Artes Plásticas y Diseño. Los ha completado con cursos, sobre la exploración de las artes fotográficas o pictóricas y el auto-aprendizaje, siempre, motor de su trayectoria.

 

Su primera exposición mostró los trabajos de un creador que mostraba sus expresiones artísticas de forma profesional. Daba el salto. Era el año 2004 y combinaba la pintura con elementos naturales.

 

Ahora aflora con un trabajo que obviamente no conozco pero viniendo de la mano de quien viene no es una aventura decir que será un asombro de calidad, rigor histórico y expresión plástica.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Día de Otoño

 



Septiembre, 28 lunes


Hoy, se ha derramado la primera, de las tres Cabañuela del Pastor. El día abrió entoldado. Estaba gris plata; luego, se oscureció. Subió el tinte y se tornó más oscuro. Caían gotas casi imperceptibles. La calle cada vez estaba mas mojada; algunos coches llevaban accionado el limpia parabrisas.

A media mañana se quiso arreglar. Comenzó a llover de verdad. Era un agua mansa, de esa que cala. Si yo supiera escribir les diría que era algo precioso, deseado. Les contaría que los pájaros se han resguardado entre las hojas espesas de algunos árboles y que los campos, las lomas del Chopo y las de Virote y las otras, todas las otras y todas las tierras la recibían como se reciben los regalos especiales y únicos.

Era una mañana para estarse quietecito y contemplar. Esperar serenamente que pase el tiempo y aguardar. Aguardar… ¿qué? Ese momento en que uno siente el alma henchida porque sabe que Dios nos está regalando su Gracia.

Me senté donde siempre, delante de la ventana. Veía como una música casi continua bajaba – porque, como dice Barbeito, en días como estos, Dios toca el arpa de la lluvia- sin descanso, sin interrupción sobre las copas de los algarrobos del Peñón Gordo, sobre el tejado de frente de mi casa, sobre los olivos escuálidos de la jerriza, sobre las piedras desprendidas de El Hacho, desde no sabemos cuándo y están ahí y formaron parte de nuestras vidas y de nuestros juegos infantiles.

Era mañana de libro. Me refugié en la Vidas del Miguel de Cervantes. Una biografía distinta. Reeditado por Destino 2025. Hace unos días, cuando caía la tarde, en un encuentro entrañable, me lo dedicó su autor. Para mi amigo Pepe Morales, esta vida incógnita. Con todo mi afecto. A. (esa ‘A’ la aclaro yo: Andrés y agrego Trapiello) 18 de sept. De 2026…

         He leído hasta hace un rato. He puesto, de fondo -ahora no llueve-  el Otoño de Vivaldi y acudo a comunicarme con ustedes que me leen cuando pueden porque hoy es un Día de Otoño.