DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
jueves, 13 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Una vanguardia de sueños
Agosto, 13 jueves.
Málaga
se acababa en Atarazanas. Era aquella ciudad asomada a la bahía; el mar, poco profundo.
En la lejanía, los días claros, se veían las montañas del Riff, o sea África. De
hecho, la calle que permitía su acceso se llama, precisamente, Puerta del Mar.
¿Solo para que entrasen los barcos que ya no
pueden venir? No. ¿Solo para que se acercasen los que venían por los papeles
para navegar? Tampoco. Entonces, ¿el camino para llegar para las reparaciones precisas?
En absoluto.
El
espacio ganado entre lo que hoy conocemos como Alameda Principal y el Puerto
durante un tiempo se convirtió en una zona marginal, hasta que un grupo de vecinos
y comerciantes, con la anuencia del Ayuntamiento ideó que una Málaga que rompía
ataduras a un pasado decadente y provinciano tenía el sitio ideal para apostar
por algo nuevo, diferente y que no cabía en ningún otro lado de la ciudad. A
ese lugar se le iba a identificar con un nombre emblema en otras ciudades: el
Soho.
Hay
dos personas a las que Málaga quizá, les pagará tarde lo que han hecho por ella.
Los hermanos Antonio y Javier Banderas. Antonio, como emblema público de poner
su nombre sobre todas las cosas que sean buenas para su ciudad, para Andalucía
y España. Acuérdense de su estancia en EE. UU.
En
las sombras, su hermano Javier, la persona que trabaja y que como ahora se ha
proclamado campeón del Copa del Rey de Vela en Mallorca y no le da la menor
importancia… Cuando en Málaga hay gente que suena, por arte de birlibirloque,
como un chino en una lata, estos conquistan y conquistan y parece que es algo
tan normal como que a Málaga llegue el terral y el taró cada verano.
El
teatro Soho Caixaforum rompe moldes, contra viento y marea y aporta obras que
vienen de los mejores teatros del mundo, a Málaga, precisamente, a Málaga. Dos
personas irreductibles.
El
Ayuntamiento no se quedó atrás. En el antiguo Mercado de Mayoristas implantó el
CAC, Centro de Arte Contemporáneo, e hizo peatonal los tres ejes esenciales
Tomás Heredia, Casas de Campos y Trinidad Grund dignificado por el excelente palacio
del XVIII que fue el hogar de aquella excelente señora.
¿Se imaginan,
si el Metro, en lugar de tener la parada terminal en la Alameda Principal lo
hubiese tenido entre el Soho y la verja del puerto, en el Muelle de Heredia, al
final de calle Córdoba, por ejemplo? ¡Qué flujo humano habría dado aún más vida
a la zona!
miércoles, 12 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Frigiliana, cal, mar y cielo
Agosto, 12 miércoles
Frigiliana es pueblo morisco.
He vuelto. Estuve por allí a finales de junio. Necesidades
imperiosas nos hicieron dar media vuelta y regresar. Iba, entonces, con Manuela
y Antonio, su marido, amigos entrañables. Ella, cultura a flor de piel; él, médico
escritor en la línea de don Gregorio Marañón, López-Ibor, Laín Entralgo,
Vallejo-Nájera… No dejó nunca la consulta, plasmó la experiencia en hojas a modo
de diario, me confío su lectura; hoy, con mi familia.
Cuando llegues, si vienes de Torrox por la Loma de la
Lastra, bordea El Fuerte. Es pincelada blanca; la sierra de Almijara, al fondo; si te vas,
según el día, a pies el mar envuelto en
niebla o azul profundo, o reverberación plateada; depende de la hora.
Si gustas compararlo con los vecinos de enfrente me
recordó a Chef Chauen, pero con menos agua, más blanco y con más flores a las
puertas. Alhucemas, tortuoso y quebrado tiene
más terrazas planas.
Frigiliana ha sacado su historia - y la de la tierra
de Bentomiz, que para el caso es lo mismo - a la calle, y en mosaicos
artísticos cuenta, para quien disponga de tiempo de pararse a leerlos, parte de
los avatares sufridos.
Guerras de moros y cristianos; de sublevaciones y
avasallamientos; del apropiarse por parte de unos de lo que correspondía a
otros, que naturalmente defendieron con uñas y dientes.
Doce mosaicos colocados, en lugares estratégicos, por
Antonio Navas, a quien su pueblo rinde tributo en placa de cerámica y lo nombra
Hijo Predilecto - pero ya tarde, a título póstumo - dan cuenta de los hechos.
Si, como yo, preguntas quién fue el tal Antonio Navas,
al igual, te encuentras con la respuesta:
-‘Un hombre bueno que hizo mucho por su pueblo’.
Se trata de una recopilación de textos de Mármol y
Carvajal, Hurtado de Mendoza, Guillén Robles, Vázquez Otero, Caro Baroja, del
propio Navas Acosta, del Marqués de Mulhacén, Pérez de Hita, García Millán, o
el fragmento del discurso de Martín Alwacir..., hasta un total de doce.
O lo que es lo mismo, te dan a leer fragmentos de la
“Rebelión y castigo de los Moriscos”, “La Guerra de Granada”, “La Batalla de
Frigiliana”, “Guerras civiles en Granada”.
Frigiliana está en la ladera, a medio camino entre las
olas de nácar y la sierra. Es un abanico de flores y brisas; cal y amabilidad
de la gente; mucho cielo azul… Si como yo, aunque entres en la iglesia y
sentado en un banco buscas algo de fresco y, además, es mediodía de una tarde
de verano, pasarás calor, mucho calor. Hazme caso. Doy fe.
martes, 11 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y la Colegiata espera allí...
Real Colegiata de San Isidoro. León
Agosto, 11 martes
La
primera vez que fui a León andaba yo por los 21 o 22 años. Era Semana Santa y
nevaba copiosamente. Iba en compañía de un amigo. Un kilométrico de tren sacado
en calle Satrachan en las oficinas que entonces tenía RENFE en la calle
malagueña nos permitió viajar por España, y así nos vimos en León…
Visitas
de manual. Primero la catedral; luego, San Isidoro. San Marcos cerraba ciclo;
después, la Virgen Blanca y el río Bernesga y Ordoño II sobre su pedestal y su
dedo extendido que señalaba el camino.
Lo que es la Giralda a Sevilla o la Mezquita a Córdoba, la Alhambra a Granada es la Colegiata de San Isidoro a la ciudad de León, capital de ese relicario único y que, algunos dados a comparaciones, dicen que tiene entre sus muros la Capilla Sixtina del arte Románico…
Almanzor
de triste recuerdo en algunas cosas arrasó la Colegiata cuando casi finalizaba
el I milenio. Luego, el rey Fernando I (1037 – 1065) y su esposa doña Sancha,
la zamorana, comenzaron la reconstrucción. Posteriormente, trasladan los restos
de San Isidoro desde Sevilla y desde Ávila los de San Vicente… El camino ha
sido largo, larguísimo. Estos días andan con un andamiaje que anuncia
reparaciones. Después la Iglesia y así día a día.
La Colegiata es lugar de culto y oración. En un sarcófago preside el Altar Mayor. Dentro impera el recogimiento. Uno en ese andar con la cabeza llena de pájaros recuerda que ahí se dan todas las puntualizaciones que el azar puede propiciar. El santo más grande de Andalucía descansa allí; los de Fernando III, el Santo, el rey más grande del Reino de León, en la Catedral de Sevilla. La historia tiene cosas realmente sorprendentes.
He
vuelto a León en un caluroso mes de julio en toda España, (ya se sabe que el
verano en León dura de Santiago a Santa Ana). Se ha portado bien. Tardes
frescas facilitan recorrer la ciudad que, por cierto, como en casi todas, los
alcaldes obsesionados con la búsqueda de tesoros andan con media ciudad en
obras.
Me
voy a lo serio. Me extasío en el Panteón Real, cuna del románico hispano y
Capilla Sixtina de la decoración mural medieval. Recuerdo, también, aquella
tarde en Madrid, en la sala Cervantes, Sancta Santorum de la Biblioteca
Nacional, en la que tenía en mis manos la reproducción en facsímil de las
Etimologías de San Isidoro… Señor, gracias por darme tanto.