martes, 28 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra de osos y lobos

 



                    Valle de la Liébana. Ladera norte del Puerto de Piedrasluengas. 


Julio, 28 martes

 

Tenía ganas de volver por aquellas tierras. Quería saludar a las montañas, esas de las que vemos sus nombres escritos en los mapas. Quería reencontrarme con el Carrión y el Pisuerga recién nacidos y con otros ríos menores. Con árboles impresionantes, con cumbres que arañan, en la lejanía, el cielo.

 


                                Vaca de raza parda palentina


Pastan vacas de raza parda palentina y caballos bretones en los prados. A casi todos los circundan pastores eléctricos. Es tierra de osos y lobos. Los prados, en las laderas de los montes. La hierba segada preparada para cuando lleguen los días duros del invierno. La gente está en sus cosas. Esta España despoblada, de pueblos minúsculos, algunos con escudos nobiliarios en sus fachadas, orillan la carretera.  Ven pasar los coches…

San Cebrián de Mudá, intenta aclimatar el bisonte europeo. No hubo suerte. No había nadie. La oficina, cerrada. Un grupo de chavales jugaban bajo un nogal en las horas de la siesta. Habían llegado esa mañana para pasar unos días en la montaña…

            En el Parque Natural de las Fuentes Carrionas nace el río Carrión. Aguas abajo, en Dueñas, las entregará, como tributo al Pisuerga.

 


                 Oquedad por la que aflora el río Pisuerga

 

Carretera adelante, el pantano de Requejada, tiene el agua azul de cielo, remansada, en este caso, del Pisuerga. Antes de llegar, a Areños, el río todavía, aprendiz de todo, tras pasar por Tremaya (15 hab.)  y Santa María de Redondo (43 hab.), lleva a Fuente del Cobre. Dicen que, por la oquedad, aflora, pero viene de las laderas del Pico Valdecebollas…

 


                 Camasobres (Montaña Palentina)


Camasobres (12 hab.) y Piedrasluengas (7 hab.) que da nombre al puerto, uno de los lugares más bellos que uno puede encontrase por los caminos; a la derecha, Piedra Labra, ese que pintábamos de marrón en el mapa y la cumbre, blanca. El la lejanía los Picos de Europa recortan el cielo y el Pico Tres mares, dice que sus aguas van al Cantábrico, al Mediterráneo y al Atlántico.

¿Delante? La Liébana y el verdor tupido de endrinos, tejos, hayas, robles…


                          Peña Labra

 

domingo, 19 de julio de 2026

Una hoja de cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Higuera

 

 


Julio, 19 domingo.


Me acuerdo de los versos de Manuel Machado: “Quema el sol, el aire abrasa”. Mañana de mes de julio. El cielo, con calima del desierto. No está limpio. Acuden los tordos, en bandadas, a la higuera en la busca de la fruta madura.

La higuera llegó al Mediterráneo desde la parte más occidental de Asia. Es un árbol de hoja caduca y de mediana altura, de madera blanca y blanda, que da brevas e higos y algunas, las dos cosechas. A esas se les llama bíferas. Las brevas vienen por san Juan de junio, los higos cuando ya está bien entrado el verano. Tiene la corteza de color grisáceo El refranero no la trata muy bien: “la leña de higuera, que la corte mi hijo y la queme mi nuera”.

Es un árbol que aparece en el Evangelio y maldecida por Jesús. Es uno de los pasajes que inducen a confusión, porque la maldición le viene porque no tiene fruto…

Aparece en la obra de numerosos autores. José Antonio Muñoz Rojas en Las cosas del campo dice: “Ahí tenéis a la higuera. Las ramas que peló el invierno, caen graciosamente curvadas de los troncos cenizosos (…)”

Miguel Hernández, en una de las elegías más bellas escritas en nuestra lengua y en la que llora la muerte de su amigo Ramón Sitgé, escribe: “Volverás a mi huerto y a mi higuera / por los altos andamios de las flores / pajareará tu alma colmenera”.

En otra elegia, Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, el torero de la Generación del 27, Federico García Lorca, llora con todo su dolor de amigo: “No te conoce el toro ni la higuera, / ni caballos ni hormigas de tu casa. /  No te conoce tu recuerdo mudo / porque te has muerto para siempre”.

Otro poeta del campo, Antonio García Barbeito, aunque en este caso lo hace en prosa, en De lo cercano habla de la higuera: “Podíamos cruzar el campo de parte a parte, todo el término un gran territorio, y podíamos ir de un pozo a un cercado, de una huerta a unas higueras, de un olivar a una era, sin que nada, acaso una linde alta, acaso una valla alambrada, pero de fácil paso, acaso un portillo sin más llaves que un par vueltas de alambre, se nos impusiera”.

Sentado a su sombra, sueño y dejo que pase el tiempo…

sábado, 18 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abandono rural

 







Julio, 18 sábado

 

El telediario muestra imágenes pavorosas; los periódicos digitales – los otros, lo de papel prácticamente han desaparecido – se renuevan con una periodicidad asombrosa y dan noticias de cómo se dominan algunos fuegos y aparece otros.

Las últimas noticias dicen que han ardido o arden tierras de la Axarquía malagueña, del Este de Almería, de las Cinco Villas en Aragón, de lugares de Navarra y de otros de Castilla-La Mancha, en Guadalajara. Pronto van a ser sustituidos por otros. ¿Dónde? Donde menos se piense.

Dan explicaciones sobre sus posibles causas. Ustedes también tienen las suyas. Casi todos coinciden en una: abandono rural. El campo se ha quedado, como otros lugares, sin nadie. La radio decía que han desaparecido de nuestro suelo más de veinte mil pastores. Es decir, la posible población de un pueblo que apunta de medio para arriba. 

La poca rentabilidad, las malas condiciones de vida, la dureza del trabajo, la dependencia de factores externos: lluvias, carencia de cosecha o que no vengan otros productos de otros países que gozan de permisividad y mientras tanto, a los autóctonos de les cruje con ‘plagas’ burocráticas y de las otras.

Hay más. Una a todo eso la falta de prestaciones – he estado casi medio mes yendo y viniendo, por causas familiares a Tolox, desde Álora, dos veces al día. En una distancia de treinta kilómetros. Carreteras sobre caminos de herradura. Aproximadamente, se invierte casi un hora, se interrumpe la comunicación de teléfono y si tienes la ‘suerte’ de encontrarte por un camión por delante…¡Ni les cuento!

No hay mejor suerte si se va a Antequera, desde el eje del Guadalhorce. La hora de viaje no te la quita ni Dios (Bueno, Dios está para otras cosas, disculpen que lo implique aquí). Por cierto, han comenzado las obras para prolongar en 4 km. de autovía, ¡aleluya!, para acercar Málaga, dicen, a Ronda…

Alguien debería ver cómo están las cunetas. Yerbas secas, plásticos y basuras. (Esto no lo produce la tierra). Lo cierto es que el campo, por una u otra cosa, está abandonado y España arde.