DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
miércoles, 22 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mercado de Atarazanas: Historia, fútbol y arte
Abril, 22 miércoles
Málaga
ciudad de luz y mar azul, de palomas en el parque – ya se sabe, la paloma de
Picasso, según el maestro Alcántara, dejó de vivir en una palmera y se fue a
vivir a un barco -; ciudad de un río sin agua y rosas rojas en Puerta Oscura.
Málaga cosmopolita, la única ciudad de mar que no huele a brea…
Paseaba,
ayer tarde, con un grupo de amigos por Puerta del Mar, Atarazanas, sSagasta, Sebastián Souviron…
-
¿Sabéis, les digo, que las vidrieras del Mercado Central las hizo Atienza, el
que fue jugador del Real Madrid…
El 13
de junio de 1956, el Real Madrid ganó la Primera Copas de Europa. Venció a la
Stade de Reims (4-3). Entrenador: Villalonga. Alineación: Alonso, Atienza,
Marquitos, Lesmes, Muñoz, Zárraga, Joseíto, Marsal, Di Stefano, Rial y Gento… Hasta
aquí, una parte de la historia.
Las
vidrieras del mercado, como todas las vidrieras tienen dos aspectos muy
diferentes. Desde el exterior no dicen nada al viandante. Se ve como un testero
oscuro que da a una calle y que las mas de las veces, cuando hace tiempo que
pasaron las lluvias, es un muro de polvo.
Desde
el interior, la cosa varia. Es algo totalmente diferente. El panel recoge
monumentos, paisajes, escenarios, parte de la historia de Málaga. El amante de
arte puede ver recreados aspectos su ciudad por los que pasa habitualmente pero
que no siempre repara en ellos.
La vidriera ocupa la
parte Norte del mercado y la componen 108 paños de cristal pintado por el
artista Ángel Atienza Landeta junto a su hermano, el año 1973
Atienza, al dejar el
fútbol, se dedicó al muralismo y a la pintura. Su fama se extendió por
diferentes lugares: Alemania, Bélgica, Suiza y España. En ocasiones colaboró
con él su hermano Adolfo.
Durante su carrera deportiva había
participado en diferentes exposiciones colectivas de pintura. En uno de sus
viajes por Europa Central se sintió atraído por la realización de murales y los
trabajos en vidrio.
A partir de 1964 comenzó su labor
como ceramista. Se trasladó a Venezuela en 1976 donde desarrolló su labor como
escultor utilizando diversos materiales. Nació en Madrid 1931. Murió en
Barcelona en 2015. Ésta, es otra parte de la historia.
Hay una tercera. Atarazanas debe su
nombre a las actividades marineras que durante la época musulmana se
desarrollaron dentro del recinto. Desde el siglo XIX, un mercado que imita las
Les Halles; en la actualidad, un lugar que combina, mercado, gastronomía y
arte. Un lugar de Málaga muy, pero que muy interesante.
martes, 21 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Gredos
Puente medieval. Arenas de San Pedro (Ávila)
Abril,
21 martes
La Sierra
de Gredos es una montaña totémica. Forma parte del Sistema Central. Don Miguel de Unamuno decía de ella que era “el
espinazo de Castilla”. Divide las dos mesetas: la submeseta norte, antaño
conocida como Castilla la Vieja y la sur. En la escuela se estudiaba como Castilla
la Nueva.
En la
vertiente norte de Gredos nace el río conocido por su belleza literaria: Dio apellido a una de las obras cumbres del
Literatura española: El Lazarillo. Pasa por Salamanca; lleva sus aguas al río
Duero.
En la
sur, el Alberche y el Tiétar, entre otros. La última vez que anduve por allí
fui buscando sus fuentes, o sea su nacimiento. Dimos con algo que podría serlo.
Estaba enterrado entre zarzas y malezas y una alambrada no nos permitió
acercarnos más. Lo dimos por encontrado. Llevan sus aguas al río Tajo. El río
de Toledo, de Garcilaso, y de Lisboa.
La Sierra,
como se conoce en toda la zona, arranca casi en las puertas de Plasencia. Al norte,
el valle de Ambroz. Hervás, ciudad de pasado judío. Monumental, patria del
imaginero Pérez Comendador y Béjar, la del duque y de la extinta fábrica de
mantas. Al sur, la Vera.
Casi
todos sus pueblos agregan el apellido, “… de la Vera”. Cuacos, la excepción.
Cuaco de Yuste. Allí residió y murió el hombre más grande y poderoso de su tiempo.
Carlos I, el Emperador; en sus calles jugó uno de los personajes más importantes
de la Historia de España: Don Juan de Austria. El emperador quiso tenerlo cerca
y lo tuvo…
He ido
una, dos, tres… muchas veces a La Vera. He entrado por el Puerto de Mirabete,
por Plasencia, por el Puerto del Pico, conforme se viene de Ávila y se baja por
Mombeltrán, por Oropesa, por el Piornal y abajo, Garganta la Olla, por Navalmoral
de la Mata y tras cruzar el Campo de Arañuelo y el Tiétar, uno ya sabe que está
en un lugar distinto.
Campos sembrados
de tabaco, de pimentón - pimentón de la Vera – hortalizas, maizales… Los aspersores,
en verano, dicen que eso ya es otra tierra, otro lugar que tiene algo de mítico,
de sobrecogedor, de mensaje. Evoca un tiempo que ya no es de cuando veía en sus
libros “Editorial Gredos”.
Siempre
desde la distancia lo he visto como ese lugar que, como los imanes, son irresistibles.
Aparecen los primeros robles. El mayor porcentaje de robles, nacidos por la
Gracia de Dios, que tiene España, bendita España, más al sur. En invierno, Gredos
blanco de nieve; en las tardes de estío, con un caperuzón de nubes. “Hay
tormenta en la Sierra”, y a sus pies, Arenas de San Pedro.
Recuerdo
tus sombras, tus aguas heladas en las Gargantas, tus puentes, tus caminos, tu
estela larga que va conmigo….
lunes, 20 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora, España, sin ir más lejos: Frías
Frías. (Burgos)
Abril,
20 lunes
Dejé,
tras mis pasos, las tierras de La Bureba. Pernocté en Oña. Venía de Frómista.
Crucé de oeste a este las tierras de la Castilla añeja. Los paleógrafos buscan,
en la Sierra de Atapuerca, la identidad de los pobladores más antiguos de
Europa. Tampoco han borrado la huella y el recuerdo de un hombre casi mito en
la Historia de España, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En esa ocasión
no iba tras los pasos de unos ni de otro. Buscaba llegar a las aguas del Ebro.
Más al norte, la tierra de Merindades. Conjunción de municipios y tierra donde
la historia y la administración de Justicia se escribió de otra manera.
Monasterio
de San Salvador. Oña (Burgos)
Admiro
la mole del monasterio de San Salvador, benedictino en su exclaustración
jesuita, después. Lo fundó Sancho García, conde de Castilla. Era por el 1011.
Desde entonces a hoy ha llevado mucha agua el río Oca al Ebro…
Con las
primeras luces del día reemprendí camino. Hay que hacer parada obligada en
Tobera. Es un pequeño municipio. No llega a los cien habitantes en torno al río
Molinar. Antes, empotrada en la roca, Santa María de la Hoz. Más que el valor
artístico de la iglesia hay que apreheender la belleza del pequeño monasterio
románico incrustado en la piedra. No se sabe qué fue antes si la iglesia o el
tajo cortado…
Un poco
más adelante, en el horizonte se recorta una belleza singular, sin igual. Algo
que hay apartar porque al andar los caminos uno se puede encontrar con pueblos
bellos, bellísimos, y si me apuran, hasta puede llegar a agotar los adjetivos.
Frías se aparta de todos. Sencillamente, Frías es único.
La
muralla recorta el horizonte. En su cumbre, el castillo, atalaya sobre el río.
¿Es el capricho de la roca que se eleva? ¿Es la voluntad de los hombres que
hicieron lo que no lograron hacer otros en lugares diferentes? No sé. Uno se
queda sin palabras. Al final, casi en la terminación de una calle larga con
puestos abiertos a ambos lados para atraer la atención del turista, el
castillo.
El castillo en un extremo; en el otro, la iglesia de San Vicente, románica. Le amputaron su portada y pasó al otro lado de Atlántico de la mano del dólar para disfrute de un clima más benigno, en Nueva York en el museo The Cloisters… ¡Cosas que pasan sin remedio!
Frías (Burgos)
Subo y
como en la copla, “a ti solita, a las demás no hago caso”. En lo que uno
se imagina que fue patio de armas preparan un espectáculo. Está, avanzada la
primavera, y por San Juan celebran las fiestas. Hombres y mujeres vestidos de
la época medieval. Sabor a otro tiempo…
Me bajo
despacio por la calle ancha y singular. Miro y admiro. Me llego hasta el Ebro.
El puente, soberbio. El río ha dejado de venir por las profundidades. Se abre.
En la mediación, - dicen que es romano – con pinta de medieval un puesto de
peaje. Era una manera de sobrevivir. El que viene, paga. Si no, se queda al
otro lado de las aguas…
Un
lavadero de otro tiempo y la huerta que sirvió la comida fresca para acompañar
la carne de caza en otro tiempo. Piedra y madera. Protección de vientos,
lluvias y en cuando el rigor del invierno apretase, entonces… ¡Dios mío! ¿Cómo
sería la vida entonces en este pueblo que ha pasado del paso del tiempo y sigue
siendo una joya medieval?