DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
miércoles, 8 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Buenas impresiones
Abril, 8 miércoles
Hablamos,
o sea nos comunicamos entre nosotros y utilizamos giros, expresiones, palabras
que ya emplearon otros, pero de las que desconocemos a veces, su origen o su
porqué. Han llegado al uso del lenguaje diario por un camino desconocido, pero
en el fondo forman parte de nosotros mismos.
El refranero tiene mucho que ver. El refranero es esa sabiduría popular que
alguien un día de no sabemos cuándo regaló al uso común sin que haya que pagar
derechos de autor ni reconocimiento. (Otra cosa es el copista caradura que, con
descaro, se apropia y borra el nombre del autor. No, eso es otro cantar).
¿De
dónde viene eso de “noche toledana”? Covarrubias en su Diccionario de los
tesoros de la lengua castellana, dice que es la noche que se pasa en blanco,
sin pegar ojo a causa de los mosquitos que abundaban en el río Tajo y que
atacaban a los visitantes desprovistos de los repelentes oportunos contra los
insectos del verano.
Francisco
del Rosal da otra versión y afirma que viene de aquellas mozas que la noche de
San Juan no dormían, en la creencia que la voz, la primera voz de hombre que
escuchasen al alba, sería la del hombre con el que se iban a casar.
Hay
otras expresiones de las que también se desconocen, sus autores ni quien con
autoridad lingüística dijo del porqué de su uso. Nos encontramos aquello de “A
por atún y a ver al duque”. Era la expresión de quien iba a Madrid – en los
tiempos cuando la Corte y Madrid estaba tan lejos – a realizar gestiones que no
podrían resolverse en ningún otro sitio. Hay otros con cierto aire despectivo:
“Señores de Jaén, caballeros de Córdoba, señoritos de Sevilla y gente de
Málaga”. Otros, son más crueles. “Ni borrico de Alhaurín, ni amigo de
Coín” y quien llega a más: “De Teba, ni agua bebas…”
Don
Cristóbal, alcalde de Álora en los años cuarenta, tenía una manera de actuar
todo campechana, porque lo suyo era el campo y nunca la política. Sus intereses iban por otros caminos. En
cierta ocasión – su economía se lo permitía – decidió pasar una semana en
Madrid, alegando que tenía que hacer unas gestiones inexcusables y que solo él,
en su condición de alcalde, podría realizar.
Volvió
a la semana, y naturalmente era asediado constantemente por los convecinos muy
interesados de cómo había ido la estancia y el resultado obtenido.
-
¿Don Cristóbal, le preguntaban, que resultados trae de su
viaje?
“Buenas
impresiones, buenas impresiones…”
martes, 7 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ...Y paró el tiempo.
Morante, por verónicas. Real Maestranza de Caballería. Sevilla
Abril,
7 martes
Fue en
el segundo de su lote. Era un toro criado en la dehesa salmantina de
Garcigrande. Los toros de la ganadería pastan en un terreno medio ondulado,
poblado de encinas y con ríos pequeños que tributan al Tormes, en término del
mismo nombre y de Alaraz. Es un toro bellísimo por su estampa, bien armado y
con trapío. Nada búfalos aplaudidos en otras plazas. Los de ayer en Sevilla –
‘un toro de Sevilla y para Sevilla” dijo alguien. Se lució. Los toros hicieron
pasar un mal rato grande al ganadero. A los toreros, también. Solo hicieron
bueno el refrán: “corrida de gran expectación; corrida de decepción”.
La
primera sorpresa fue la presencia del Rey Emérito. Se vino desde Abu Dhabi para
ver a Morante. Como tiene palco, no tuvo problemas de entrada. Lo recibieron
con una gran ovación. Este hombre, - con más luces que sombras - barrunto que
se muere fuera de España. Luego vendrán las lamentaciones. No hay que
preocuparse. No llegan a tres días. Al tiempo…
La
plaza, la Real Maestranza de Caballería y Sevilla estaba como es norma de la
casa propia para las grandes ocasiones. El cartel, de ensueño. De esos que
agotan las entradas antes de salir del despacho del empresario. Un acierto televisarlo
en directo. De no ser así, nos estaría vetado para muchos.
Alguien
dijo que con ver solo paseíllo de Curro Romero ya estaba visto todo. No, no. El
paseíllo, obviamente, ya sin Curro, fue digno de verse. Los dos matadores,
(Roca Rey y David Miranda) cedieron el protagonismo a Morante. Lo dejaron
aparecer solo en el ruedo. La ovación, de estruendo. La debieron oír en la Cruz
del Campo; en San Santiponce, en la Venta de Antequera y la misma Puebla…
Luego,
el Himno Nacional. ¡Qué bien suena en una tierra donde se le quiere! Y el
minuto de silencio por los que no están que eran unos pocos incrementados con
lo de Adamuz… Esas cosas que en España se hace tan bien, o sea, los entierros.
No soy
crítico taurino, pero sí sentí un pellizco por dentro, cuando con un capote y
un toro delante al que se cita y se arranca o se queda a medio camino, y un
hombre, Morante, un artista, como quien no quiere va y para el tiempo. Eso solo
lo se lo he visto hacer a dos genios: a Curro, en Madri y en la corrida del
Domingo de Resurrección a Morante, la otra tarde en Sevilla a un toro de
Garcigrande...
lunes, 6 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abril
Abril,
6 lunes
Abril ha
traído rosas a los rosales más tempranos. Una lluvia de Gracia de Dios se ha
expandido sobre sus hojas frondosas y cada una, amarilla, rojas, blancas y
otras pespunteada como los toros salineros que levantan la expectación cuando
aparecen por la puerta de chiqueros, y además la acompañan con una voz de admiración.
Abril
ha traído florecillas nuevas a los bordes de los caminos. Se han espigado como
si pretendiesen alcanzar un cielo imposible los cardos, las tagarninas, las
corregüelas que se extienden como un manto para que por él transite y oye con su
pisar aquel pollino que hace unos días entró al Señor por las calles de
Jerusalén.
Abril
ha vestido de pámpanos nuevos a las parras. Ellas en su modestia desnuda han
comenzado a vestirse. Como a las niñas de quince años todo le cae bien. Son hojas
tiernas. Uno tiene el temor que esos pedriscos que se dejan caer, de vez en
cuando, las tardes de primavera los dañe y… Bueno.
Abril
ha desencajado la sinfonía de gorriones en los cipreses de la alberca. No cantan,
no. Solo que entre ellos tiene un enredo de piar como esas voces de romanzas de
tenores huecos de los que hablaba don Antonio Machado. Solo que, aquí, sabemos que
se las andan a la greña. pero no sabemos – lo intuimos – qué se dicen entre
ellos.
Abril
por esta tierra que está al sur del sur viste las lomas de verde. Los trigos alcanzan
la altura para espigarse en cuanto el calendario diga que en Encinasola vuelven,
en romería, con la Virgen de Flores, a orillas del Múrtiga, o sea a la Ribera;
en Cártama bajen a la de los Remedios de la ermita la pueblo, y en Álora, el
último domingo del mes, veneren a la de la Cabeza y un año más la procesionen
por Santa Brígida, por los Callejones, por la estación que ya no es lo que era…
Abril ya
ha traído a todas las golondrinas que tenían que venir de esas tierras lejanas
que están allá, más allá del mar de Ulises, hoy cementerio azul para miles de
personas que huyen y creen que aquí es posible vivir. Ellos no tienen la capacidad
de las golondrinas para remontar los peligros. Solo sabemos de algunos, de
otros, ni eso.
Abril
está aquí con el rey emérito y Morante aclamados en la Real Maestranza –
Sevilla es así – con una corrida que hace gala al aserto: “corrida de expectación,
corrida de decepción” y con un torero muerto en los corrales de la Malagueta… Los
toros matan. Es lo que pasa. Abril, abril… Felices Pascuas de Resurrección.