DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
sábado, 23 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora: Y, ahora, Olivenza
Iglesia Santa María
Magdalena. Estilo manuelino. Olivenza (Badajoz)
Mayo,
23 sábado
Los
españoles estamos condenados a tener una mala relación con nuestros vecinos:
Francia, Marruecos, Reino Unido o Portugal. Guerras, desencuentros,
hostilidades, fronteras sembradas de castillos…(Ayer, escrobí algo de la Raya y
de Valencia del Mombuey), así como un chino permanente en el zapato para tener
un incordio constante.
Con
Francia, mal rollo – si te peleas siempre lo haces con el vecino más cercano -.
El Rosellón y a la Cerdaña, tierras de litigio hasta la Guerra de los
Treinta Años. Por cierto, en Coliure, pequeña población del Rosellón donde
está enterrado don Antonio Machado (‘le cubre el polvo de un país vecino’),
se habla el catalán mas puro.
Por
el tratado de los Pirineos, de 1659 España cedió a Francia todas las ciudades
al norte de los Pirineos. Llivía era una villa. Se quedaba fuera de lo acordado;
sigue siendo española – según algunos, también catalana y gerundense, cuestión
de gustos – en territorio francés.
Marruecos
reivindica Ceuta y Melilla. Son dos ciudades del norte de África. Nadie lo pone
duda. Anteriores a la existencia de Marruecos, también. Ceuta, incluso un
tiempo fue portuguesa. El rey don Sebastián murió, en aquella tierra en la
batalla de Alcazarquivir.
Hace
tiempo teníamos información de Gibraltar porque de allí venía el café y el
tabaco de contrabando y porque el ministro de Asuntos Exteriores reivindicaba en
la ONU la españolidad del Peñón. Gibraltar – “Peña de Tarik” – invasor
de la Península Ibérica en el 711, está en manos inglesas desde el final de la Guerra
de Sucesión, en 1713.
España y Portugal tienen frontera común de Norte a Sur. Unas veces son los ríos Duero – decía Saramago que bajo el puente de Miranda do Douro, los peces unas veces están en España y otras en Portugal – y el Guadiana; montes – muy pocos – o con líneas convencionales. Se conoce como “la Raya”. Digo yo, que gran ocasión perdida para haber creado una unión de los Pueblos Ibéricos. Otro gallo nos cantaría en Europa.
Olivenza. (Badajoz)
Olivenza
fue castellana hasta el Tratado de Alcañices, 1297 en que se trasfiere a
Portugal por la Corona de Castilla. En 1801, en la Guerra de las Naranjas,
la ocupa España de facto y por el Tratado de Badajoz, española de
iure. De lo acorado en el Tratado de Viena no hablamos.
El
folclore – saber del pueblo – lo dice en la copla: “Las muchachas de Olivenza
/ no son como las demás / son hijas de España / y nietas de Portugal”. Un
chino, como decía antes, en el zapato.
viernes, 22 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo parece, pero no están perdidos en la Raya
Mayo,
22 viernes
La
frontera entre España y Portugal se conoce como “la Raya”. A ambos lados,
pueblos fronterizos que han vivido momentos de guerras, tensiones y agobios; otras
veces, momentos de paz; y, ni lo uno, ni
lo otro, según qué tiempos.
Valencia del Mombuey y Oliva de la Frontera – y otros muchos – se pueden subir a ese carro donde van los papeles de sus historias. Pequeños en población; grandes en un pasado donde fueron los protagonistas.
Valencia
del Mombuey desde el castillo de Noudar (Portugal)
Desde el castillo de Noudar, que es Portugal, Valencia del Mombuey, es una pincelada blanca rodeada de dehesa. Al norte tiene el Pico del Perdigón, pero casi destaca desde la lejanía. Su altura, normalita: 362 m. Entre Oliva de la Frontera y Valencia, solo 20 km., y la Sierra del Oratorio.
Río Ardila por Valencia del Mombuey. (Badajoz)
Todo su término por el sur lo cierra el río el río Ardila. Aguas abajo, recoge al Múrtiga. Ese que nosotros cantamos: “A orilla de la Ribera está la Virgen de Flores… “Sí, ese, precisamente, ese. Ya juntos van para el Guadiana y luego…
Oliva
de la Frontera ha cambiado varias veces de nombre. Su pasado, rico, muy rico.
En la ermita de Nuestra Señora de Gracia, dos tallas humanas. Representaban el
sol y la luna. Procedían de un templo erigido al dios Jano.
Los
romanos buscaron el mineral de cobre entre Oliva y Jerez de los Caballeros; los
musulmanes se implantaron hasta 1.230 cuando Alfonso IX de León les arrebató
aquellas tierras (Bailyo de Jerez) y las entregó a la Orden del Temple.
(Esa repoblación del reino leonés le trajo ‘apellidos’ a algunos pueblos lo
pusieron detrás de su nombre: Arroyomolinos, Calera, Segura, Fuentes…, y la
devoción a la Virgen de Roca-Amador).
Una
reminiscencia de aquella época y consecuencia de depender del Temple fue el
Fuero de Bailyo, costumbre por la
que todos los bienes aportados al matrimonio pertenecen a los dos cónyuges en
igualdad de condiciones: “Lo tuyo mío; lo mío tuyo”.
Se sometían a partición como si fueran
bienes gananciales. No se tiene en cuenta lo aportado por cada uno de los dos
en el momento del casamiento. El Papa Clemente V en 1312 abolió la Orden del
Temple y la costumbre pasó a Fuero Real.
Sus habitantes aportaron páginas a la Historia de América y de España, de sus suelos han salido primeras figuras en las letras y en la política. Un amigo me dice que el picón de la zona de Oliva de la Frontera es de excelente calidad... Ah, y curiosamente, entre Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Valencia del Mombuey y Encinasola distan 20 km., obviamente, no siempre por la misma carretera…
Dolmen de la Piedra ‘Pinchás’ Valencia del
Mombuey (Badajoz)
jueves, 21 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Violante, la Reina olvidada (1236 - 1301)
Mayo, 21 jueves
Era hija de Jaime I “el
Conquistador” y Violante de Hungría. Nació en Zaragoza en 1236 y murió en
Orreaga / Roncesvalles en 1301. Fue reina consorte de Castilla a donde llegó
siendo aún una niña de doce años, por su matrimonio con Alfonso X, “el Sabio”.
Se casó en Valladolid en 1246.
Su vida estuvo llena de
momentos muy convulsos. Dada su juventud, la reina no quedaba embarazada – cosa
que se superó cuando alcanzó la madurez biológica y llegó a tener once hijos –
por lo que el rey pensó en repudiarla y se trajo a la princesa Cristina de Noruega
(la que está enterrada en Covarrubias), a la que casó con su hermano, Felipe
porque al llegar a la Corte la princesa noruega la reina ya tenía dos hijas, intrigas
palaciegas y luchas en la sucesión del trono. A parecer fue también amante de
Alfonso.
En su haber se le reconoce una
gran capacidad de negociación entre los intereses encontrados de su padre, Jaime
I y su marido Alfonso X. Esa mediación también la adoptó en apoyo de sus nietos,
hijos de Fernando de la Cerda muerto, prematuramente, y en contra de sus hijos,
Sancho IV fracasando en el intento de mediación.
Pidió ayuda a su hermano Pedro
III de Aragón para que interviniese entre su marido y sus sobrinos. No lo
consiguió y su hijo Sancho, apoyado en la nobleza castellana, declaró una
guerra contra su propio padre y contra sus sobrinos, los Infantes de la Cerda,
refugiados en Aragón. Mueren Sancho y su hijo, Fernando IV “el Emplazado”. La
reina no pisó la tierra de Castilla.
Mujer muy piadosa fue fundadora
de numerosos conventos, pero el más notable es el de San Pablo de Valladolid
como recuerdo de su ascendencia húngara. Peregrinó a Roma para asistir al
jubileo del año 1300. A su regreso enfermó y murió el año 1301 en Roncesvalles.
No se sabe con exactitud donde reposan sus restos. Según algunas versiones
pueden estar en Orense, en la Catedral de Sevilla junto a los de su esposo, el
rey ‘Sabio’ o en la propia Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Hoy es un
enigma por resolver…
Bibliografía:
GÓMEZ MORENO, Manuel (1946). El Panteón de las Huelgas Reales de Burgos. CSIC
MARIANA Juan de (1855) Historia General de España. Madrid
SALVADOR MARTÍNEZ, H. (2003) Alfonso X el Sabio. Ediciones Polifemo.