viernes, 19 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.La Iglesia del Carmen de Antequera, joya del Barroco

 

  


 

Junio, 19 viernes

 

Andalucía es una ebullición del Arte Barroco. Sí, ese estilo que en contraposición con el Renacentista que dejaba atrás, enmarañó la madeja y lo llevó al compás de la Contrarreforma y, además, se quedó un poco corto con lo que venía después, el Rococó. (Ya la palabra, en sí es rebuscada).

    Algunas ciudades andaluzas compiten entre ellas: Écija, Priego de Córdoba, Osuna, Carmona, o la propia Sevilla…y muestran bellezas que parecen insuperables. Hay una que se escapa antes de llegar a la línea de meta. Antequera. Es inalcanzable.

A Antequera hay que ir sin prisa. Es imposible, no solo en el barroco, que ya lo es, sino en todo su patrimonio -Prehistórico, romano y natural- , abarcarlo en un día. Iglesias, conventos, palacetes, casas señoriales, espadañas, fachadas, museos, leyendas… Pasado sobre pasado. Se sobrepone sobre sí mismo.

Debes saber que “el sol sale por Antequera” que está casi en el centro geográfico de Andalucía y que puedes venir por las carreteras, ahora autovías, desde Sevilla, Córdoba, Granada o Málaga. Yo, lo hago por una del siglo XIX (no han tenido tiempo, ni dinero, ni voluntad de suprimir algunas curvas ni darle un poquito de más anchura)…

Acércate al Carmen. Asómate al mirador. Contempla la panorámica de la Moraleda. Debe el nombre a las huertas que cultivaban las moreras como base alimenticia de la larva que daba vida a la industria de la seda. 

Está colgada sobre el precipicio y fue convento de Carmelitas Calzados. Su origen, como casi todo en Antequera, en el XVI.

Entra. De su aspecto exterior - descompuesto - no te destaco nada. 

Su retablo es la joya del templo. “Es un himno carmelitano en el que santos y santas relacionados con la orden se ven acompañados de toda una corte de ángeles adolescentes y pequeños que tocan instrumentos musicales, sostienen guirnaldas o juntan sus manos en actitudes que parecen una aptitud orante o un toque de las palmas”. 

Y todo el artilugio barroco no es sino marco para resaltar el camarín central en el que se guarda la imagen de la Virgen del Carmen, titular de la Orden y del templo. El autor Antonio Primo; las imágenes de José de Medina; obra, del XVIII. 

Me parece que lo mejor que puedes hacer ante una obra así es sentarte delante, según dispongas de tiempo, y escudriñar con ojos avizores cuánto de belleza se muestra bajo la pátina del paso del tiempo que mutila santos, ausenta y volatiza figuras o simplemente los cubre con una capa de polvo. 

De yeserías, retablos, imágenes, capillas..., lo mejor es que te dejes llevar por la ‘Guía de Jesús Romero’, o por las explicaciones de los jubilados que te lo enseñan. Te van a decir más y mejor.

Créeme. Te quedarán ganas de volver…

 

jueves, 18 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Ebro

 



Junio, 18 jueves


“El Ebro guarda silencio / al pasar por el Pilar / la Virgen está dormida / no la quiere despertar”. Don José Oropesa, un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, bueno, con un puntero señalaba sobre el mapa de hule, ajado…

La chiquillería cantábamos: El Ebro nace en Fontibre provincia de Santander, pasa por Reinosa, Logroño y Zaragoza y desemboca – y aquí tomábamos aire – en el mar Mediterráneo, por Amposta…  Y se tomaba impulso. Sus afluentes son, por la derecha el Jalón; por la izquierda, el Cinca con el Segre, el Noguera Pallaresa y el Noguera Ribagorzana. En la tarde tibia sobrevolaban las moscas sobre nuestras cabezas. Al otro lado de ventana veíamos como se iban las nubes por cielo azul.

Pues no, ahora, dicen que no. Según los nuevos trazos de los geógrafos, el Ebro nace en el Pico “Tres Mares”, en la Comunidad de Cantabria que tiene su capital en Santander, a orillas del mar. Dicen que los ríos que nacen en ese pico vierten sus aguas al Océano Atlántico, al Cantábrico y al mar Mediterráneo. ¡Qué cosas! ¿Verdad?

No queda ahí todo. El niño aquel se hizo grande y como es muy curioso ha ido varias veces por aquellas montañas lejanas y ha visto como brota en Fontibre el río y como luego lo remansan en un pantano enorme.

 Es el pantano de Reinosa, adonde llegó el tren que llevó, desde Madrid, a Marcelo, sobrino de don Celso. Allí fue a recogerlo Chisco con las bestias, para acercarlo a Tablanca, en la Montaña donde se encontró con Lía, el cura y el médico… Lo cuenta José María de Pereda en Peñas Arriba. (Por cierto, es una obra deliciosa).

Aguas abajo, en las Merindades, que ya es Burgos, la erosión del río forma unos cañones impresionantes. Si quieres, date una vuelta por aldeas diminutas, con iglesias románicas – más de mil años ante tus ojos – enormemente bellas…

En la Toba y en Frías, hay que pararse. Sin bulla – la prisa para los ladrones y los malos toreros - y luego el puente de piedra, medieval camino de Valdivieso, y con el punto de peaje en el centro para aquellos que en tiempos lejanos traían o llevaban mercancías…

En la Rioja, el río es delimitación. A una orilla, La Guardia de Álava, un pueblo bonito, bonito. Más abajo, Navarra: Tudela, Peralta, Lodosa… La hortaliza, de escándalo; a éste, Logroño y Calahorra y te adentras en Aragón y aguas abajo, Caspe y…

Hace unos días me escapé a Zaragoza. En el Puente de Piedra me encontré con el crepúsculo de la tarde. En el Pilar, la Virgen… Me acordé de la Jota que encabeza este escrito y… de muchas más cosas.

 

miércoles, 17 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Por los Cerros de Úbeda, en el Año Jubilar de San Juan de la Cruz

 



Junio, 17, miércoles


 ¿Adónde te escondiste / Amado, y me dejaste con gemido? / Como el ciervo huiste, / habiéndome herido; / Salí tras ti, clamando, y eras ido….” El hombre que escribió esto había nacido en Fontiveros. Tuvo una infancia terrible. Su hermano murió de hambre; él, casi. Se conoció como Juan de Yepes. En la iglesia como San Juan de la Cruz.  En la literatura española como el más grande poeta místico de nuestra Historia.

Llegó a Úbeda en los primeros días del otoño de 1591. Fue a curarse de “unas calenturillas”. Después, han dicho que era una erisipela que degeneró en una septicemia. Su celda muy humilde. Entregó su vida en la noche del 12 al 13 de diciembre, con cuarenta y nueve años…

Hileras de olivos plantados en perfecto alineamiento peinan lomas y cerros; alternan con campiñas de barbecho. Montañas azules en la lejanía. Cazorla y su sierra un poco más allá. Solo un poco más allá y luego se pierden por la de Segura y por Quesada, por Benatae y por Siles…

Los pueblos de la Loma de Jaén, en lontananza, son pueblos blancos; salpican colinas onduladas, a veces, pardas, a veces, rojizas; la carretera, una raya entre olivos bajo un cielo entoldado.

Desde la lejanía, Úbeda aparece recostada: caserío blanco de tejados pardos. En el horizonte algunas torres le dan nota de un pasado esplendoroso.

Úbeda regala Renacimiento. Es una prolongación de Vandelvira, y de la cerámica de Tito, de la música de Sabina, de la literatura de Muñoz Molina…

Las plazas son amplias. No tiene agua la fuente en la plaza de Vázquez de Molina. El Salvador, majestuosidad en piedra, espera al otro lado, reminiscencia de un pasado que fue y que se resiste a irse. Vive de un recuerdo ahíto de esplendor. Atesora mucho arte y la esencia acumulada a través de los siglos.

Sus calles rezuman Renacimiento: palacios e iglesias, monumentos civiles, casonas con dinteles de piedra y fachadas blasonadas; forjas y retablos. Recuerdos de Carlos V en la piedra del palacio de Francisco de los Cobos. 

Úbeda es la antesala de la Sierra de Cazorla. He pernoctado muchas veces… La última vez que estuve me subí en un artilugio a modo de tren articulado con neumáticos y recorrí la ciudad desde un balconcillo abierto. No la anduve, como otras veces, a música de talón, y es que los años… Pues eso, ¡ya se sabe…!