DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
sábado, 14 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¡Ay mi Málaga, la bella, el Rey te quiere vender!
Marzo, 14
sábado.
“Ay mi
Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha
de tener”. La primera vez que escuché la Malagueña de don
Manuel Gámez y cantada Carlos Saura, me cautivó…Yo
tenía poco menos de veinte años. Mi corazón chorreaba miel y cariño por una
ciudad que embaucaba y no se dejaba atrapar y siempre se me escapaba…
¡Ay, mi Málaga!, la bella. La de Puerta Oscura en las noches de mayo con olor a mirtos y a jazmines, a amores imposibles donde llora y llora la niña con su cara como un rosa y, ¿en el pelo? un clavel.
La de
los jardineros, por las mañanas, en los arriates del parque. Que no, que no es
un parque, que es otra cosa. Vente, vente a verlo. Déjate llevar por la brisa
que entra desde la bocana del puerto y saborea la sal prendida en las moléculas
del aire.
Málaga de
nácar en las olas que dan en romper en la playa porque son, también, esencia de
espetos, sardinas de plata del fondo de la mar que revoloteaban como pájaros de
agua por entrar en el copo. Málaga de gaviotas en los mástiles de los veleros,
de gatos en el Guadalmedina y toque de campanas, la mañana del Domingo de Ramos,
en la Catedral.
Málaga,
de los Baños del Carmen y las Acacias, ¿te acuerdas? Tú estrenabas un bañador
blanco. La canción repetía: “la playa estaba desierta, el sol bañaba tu piel…”
¿aquella ¿que se pierde por Levante? La Playa
del Palo y las otras, del Rincón y, ¿por el otro lado? la Misericordia y San
Andrés, donde Torrijos dio su vida por la libertad.
No
preguntes. Piérdete. Déjate llevar y te encontrarás con la Málaga de Alcántara
y de Picasso; de Leonardo Fernández y de
Rittwagen; de Durante y de Mari Pepa
Estrada… La Málaga del Cenachero ¿el de Pimentel? Sí, en su sitio…. El otro, ahora,
ya no va por las calles. Las calles las
llena el Hombre de la túnica blanca…
Deambulo. Puerta Nueva, San Juan, Santa Lucia -y los primeros libros en la Denis – Larios, Santamaría y la Judería y me viene otra vez, y tarareo…“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. Pues, eso, avisado, está….
viernes, 13 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Amantes que vais a Granada
Marzo, 13 viernes
He
vuelto. Una entrada por salida. He tenido algo de tiempo – en Granada hay que
tener algo de tiempo para soñar - y hago
mía la canción de Romero Sanjuan. Tomo su consejo. Por un momento asumo el
papel. Me adentro. Recuerdo aquellas tardes largas de otra primavera. El sol se
ponía. Doraba las almenas de la Alhambra. “Amantes que vais a Granada…” Id al lugar adonde van los que aman, id a
buscar la rosa perdida en la Alhambra”.
Me
acuerdo ahora que subo por Recoletas de aquella rosa a la que cantaba Miguel de
Molina, la que hacía gemir de amor el viento en los miradores; id, id, al
Generalife, a donde el ciprés del patio de la Sultana, el ciprés más viejo de
Granada…
Está
Granada ahíta de gente en la calle. He deambulado por aquellas calles de
juventud. ¿Te acuerdas? ¡Qué bien olía Granada cuando llegábamos a la puerta de
las Angustias y el paseo luego por calle Navas y Pedro Antonio de Alarcón y
Reyes Católicos, y Gran Vía ….!
Por
cierto, Colón, aún no ha terminado de entregar los papeles a la Reina. No sé qué
puede faltar en la documentación. La Señora, paciente, sentada en su sillón de
poder, espera y espera…
Amantes
que vais a Granada, subid junto al Darro por el Paseo de los Tristes –
evocación de nostalgia – y caminad junto al río, despacio, sin prisa, como
quien mece el tiempo, y ved cómo se asoman a las ventanas, entre celosías en el
adobe, historia y ensueño y princesas encantadas, y ese rumor que
salta, de piedra en piedra, en el murmullo que lleva el agua, y ese perfume a
aquel amor imposible que trae el viento cuando se pierde por las callejuelas de
Granada…
Amantes
que vais a Granada id de la mano por su orilla, y pasada la Casa de las
Chirimías, a la izquierda, subid por la Calle del Candil, y luego, a la
derecha, por la de San Juan de los Reyes y, antes del final, en la Cuesta del
Chapiz, bajad, otra vez, al encuentro del río y del agua…
Amantes
que vais a Granada mirad la nieve, siempre la nieve eterna de la Sierra con
estrellas frías, canciones encantadas en un cielo de embrujo, envidia del Albaicín,
un bordado de encaje que tapa la jarra de agua bebía Federico. Sorbos de compás
y cantos, poesía hecha encaje…
Id a
mirar los espejos del agua, agua de aurora, agua de nieve derretida, que
recorre galerías de anhelo, de sueños, de amores imposibles… ¡Amantes que vais a Granada!
jueves, 12 de marzo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y te busqué por todas partes...
Callejón de Agua. Sevilla.
Marzo, 12 jueves
¿Sabes? El otro día, muy de mañana, te busqué junto al río, al otro lado del puente desde donde Belmonte mira la Giralda y espera el toque de clarines sin timbales. Luego, me adentré en Monserrat. En la Magdalena supe que allí habían bautizado a un genio llamado Murillo y en su collación dieron sepultura a otro, a Juan Martínez Montañés. Y te buscaba…
Anduve por Reyes Católicos y por Bailén y me llegué hasta el Museo… Tienen sus patios umbríos arrayanes que emulan la gloria de otros que compiten con rosas reflejos de reinas moras en tierras lejanas y cipreses que apunta al cielo y, dentro, todo lo sublime del arte que se puede guardar entre paredes.
Por Alfonso XII me llegué hasta la Plaza del Duque – el de la Victoria – pero el pueblo, ya se sabe, siempre toma la trocha que más le conviene. En la Campana, resuenan pasos de costaleros que ya vienen…, y voces de capataces que quieren abrazar la estrechez de la calle. Y te buscaba.
Sierpes, cervantina y carcelaria. Por cierto ¿será verdad que allí, se gestaron esas primeras letras del Quijote… “de cuyo nombre no quiero acordarme”? La Plaza del Salvador…. Dentro, Jesús de Pasión, y la Virgen de la Antigua y el Cristo del Amor, el primero de los cristos de Juan de Mesa…
En General Polavieja donde, sabes... Pues sí, allí, en la cercanía del Antiguo Mesón del Negro. Se remonta al XVII. Lo dice un mosaico en la pared; luego, sin prisa, hasta la Casa Grande que sigue siendo grande, pero desde hace mucho tiempo no es franciscana… Los tiempos tienen cosas así. Y te buscaba…
Por un laberinto de calles me perdí y supe del convento de la Encarnación y de la Hospedería del Laurel y en la Plaza de los Venerables otro mosaico informa de que por allí debió andar don Juan, el de Zorrilla y, el otro, el de verdad. En la Plaza de Doña Elvira fluía un rumor de agua clara en una fuente blanca….
Por una barreduela llegué hasta la Plaza
de Santa Marta. Soledad, umbría; misterio de monjas y conventos y,
entonces… ya no te busqué más porque, entonces, supe que tu esencia
flota en el aire, porque Sevilla, en lo íntimo eres tú, Bécquer eterno y,
ahora, más porque llega la primavera…