miércoles, 11 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, así nos vieron...

 



                                Castillo de las Torres. Álora (Málaga)


Marzo, 11 miércoles

 

Francisco Henríquez de Jorquera, fue un historiador granadino nacido en 1594, en Alfacar, en las cercanías de Granada, en unas tierras dadas a s padre después de la Expulsión de los moriscos. Probablemente murió en Sevilla en 1646. Eso lo hace pensar el hecho de que la Biblioteca Capitular se encontrase parte de su obra.

Parece que vivió habitualmente en Granada. Su padre soldado; su madre perteneció a familia de artesanos. Se casó, tres veces. En 1616 con Gabriela de Mesa de la que enviudó en 1619; dos años después con Luisa de Espinosa, de catorce años de edad, hija del maestro de sastrería, dueño del taller en el que trabaja; y en 1624 con la viuda de Marcos López de Bedmar. 

Pudo viajar por Toledo, donde asistió a la beatificación de San Francisco de Borja y por Sevilla donde parece que se asentó hasta el final de sus días. Falleció con cincuenta y dos años.

Sus estudios sobre todo lo relativo a la Guerra de Granada nos aporta detalles, como todo lo relativo a Álora que, a pesar de ser farragoso, es de un interés considerable.

"Villa de Álora. Yace en la misma hoya de Málaga tres leguas de ella y de Granada veynte y tres, cercada de fuertes muros e inexpugnable castillo: es la Villa de Álora bañada de un río que pasa por ella que toma su nombre, por quien se dixo aquella copla que comineza: “Álora, la bien cercada”.

Continua: “Goza de fértil terreno, abundante de todo mantenimiento que con las sobras se enriquecen su moradores”.

Sigue: “Fue población numerosa en tiempos de los moros, bien defendida de ellos donde habíendose puesto sitio el adelantado Enriquez (¿?) fue muerto de una saeta. Havitánla cantidad de vecinos en una parroquia, con hermitas, (sic), vicaría de la diócesis de Málaga.”

Agrega: “Su fundación no consta, más se presupone por conjeturas ser de túsculos andaluces, más lo más cierto es ser de moros, según Garibay y Rodrigo Caro; a quien la ganaron los Católiccos Reyes, poblándola de csitianos. Es gobernada por alcaldes hordinarios (sic), Regidores y de la hermandad. Jurisdicción de Málaga, ganose cuando Málaga, por el mes de junio, día de San Juan”.

 

Bibliografía.

 

MARÍN OCETE, Antonio (1934) Henríquez de Jorquera, ed. Anales de Granada: Descripción del reino y ciudad de Granada. Crónica de la Reconquista. (1482-1492). Sucesos de los años 1588 á 1646.

Viñes Milltm,  Cristina (1995). Figuras granadinas. Granada: Sierra Nevada 95: El Legado Andalusí. pp. 139-141.

martes, 10 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Fernado Ortiz, un olvidado del XVIII

 


                   Jesús Orando en Huerto. Fernando Ortiz. S.XVIII; el ángel Egudiel. Antonio Castillo Lastrucci (1949)


Marzo, 10 martes


Llama la Semana Santa a la puerta. Se refresca memoria de muchas cosas. Entre otros la de aquellos imagineros que nos dejaron sus obras. Algunas, aún pueden admirarse a pie de calle.

Es el caso de Fernando Ortiz nació y murió en Málaga (1717-1771). Está considerado como el imaginero más importante de Málaga en siglo XVIII y, a medida, que se conoce su obra, también, como uno de los grandes imagineros de la España de su tiempo.

Nació en la calle Madre de Dios. En su familia que se dedicaba a la artesanía no aparece ninguna figura determinante de su vocación. Él pudo aprender en los talleres de los Zayas, Fernando y Pedro, que desde Úbeda se habían trasladado a Málaga.

No hay mucha documentación sobre su vida. Se sabe que el nombre de su mujer era Josefa y que se casaron en la iglesia del Sagrario de Málaga. El matrimonio tuvo 8 hijos. Tres hijas profesaron en el Convento de la Purísima Concepción situado en la Plaza de la Constitución. Pidió ser enterrado en la iglesia de Santiago, aunque no se conoce el lugar exacto del enterramiento.

Vivió un tiempo en Madrid lo que le permitió enriquecer su estilo. Académico de San Fernando fue comisionado para buscar mármoles destinados al Palacio Real.

Es un seguidor del estilo, formas y manera de Pedro de Mena hasta el punto que algunas de sus obras se han atribuido a Mena y posteriormente, la mayor de las veces, al ser restauradas y encontrada su firma, ha facilitado reconocer su autoría.

Algunos críticos reconocen tres etapas en su vida. La primera (1735 – 1745) en la que define su estilo y seguimiento a la obra de Mena con manifiesta influencia. Se demuestra en el coro de la catedral de Málaga; la segunda (1745-1756) en la que la influencia de Mena se limita a los rostros y acentúa los movimientos y los plegamientos más acordes con el arte andaluz de la época; la tercera (1756-1771), considerada como su época de esplendor y donde plasma parte de la experiencia adquirida en Madrid a la sombra de Olivieri. Es la época más italianizante. 

Su muerte temprana, 54 años y los desmanes de destrucción de la guerra propiciaron que su obra, que no era muy numerosa, esté, en parte, desaparecida.

 Tiene imágenes en diferentes puntos de la provincia de Málaga, de Granada, Cádiz,  en Tarifa (su primera obra que lo dio a conocer) y  Sevilla, en Osuna. Su gran obra – una vez que los críticos han logrado separar lo atribuido a Mena – es Jesús Orando en Huerto que se procesiona el Domingo de Ramos. 

lunes, 9 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Quiero abrazarte tanto...

 



                             Var. Solidor


        A quienes tuvimos veinte años y ahora tenemos algunos más…, rosas de esta mañana; la primera floración de la primavera.

 

Marzo, 9 lunes.

 

“Siento tu mano fría correr despacio sobre mi piel
Y tu pecho en mi pecho y tu desnudez
Ya olvido reproches que imaginé.

Vente conmigo al huerto, que están las rosas queriendo ver
La promesa que has roto para volver
Y así creer lo que les conté.

Dije que te quería como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par
De par en par.

 

Var. Baccarra Black


Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

Siento tu mano tibia, que palmo a palmo besa mi piel
Y tus brazos me enredan hoy como ayer
En este nuevo día vuelvo a creer.

Vente conmigo al puerto, que hay una barca en el malecón
Con tu nombre pintado secando al sol
Con tu mano grabada junto al timón.

 

                           Var. Alberta

 

Sabes que te quería como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par,
De par en par.

Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

Quiero abrazarte tanto con mis sentidos, con tanto amor
Que no haya más sonido que nuestra voz
Y mi cuerpo en el tuyo a continuación.

 

                                 Var. Louis de Founes

 

Y yo andaré la tierra como un romero buscando a Dios
Y tendré tu regazo, tu comprensión
Y una casa pequeña para los dos.

Tú sabes que te quiero como a nada en el mundo
Que seguía tus pasos, tu caminar
Como un lobo en celo desde mi hogar
Con la puerta abierta de par en par,
De par en par.

Que tenía en penumbra nuestro rincón en aquel salón
Con dos cubiertos y tu canción
Y con tus flores en el jarrón.

 

                             Manuel San José Sánchez / Letras del mundo@ S.A


                           Var. Solidor