miércoles, 9 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Al olmo de la calle.

 


                               Olmo. Plaza de España. Madrid.


 

Septiembre, 9 miércoles

 

 

Escribió don Antonio Machado, en su estancia en Soria, un poema excelso a un olmo: “Al olmo viejo, hendido por el rayo / y en su mitad podrido / con las lluvia de abril y el sol el sol de mayo / algunas hojas nuevas le han salido”.

 

Don Antonio hablaba de un olmo decrépito. Le ponía edad: centenario y lo situaba en la colina que lame el Duero… Hace unos días paseaba por Madrid. Iba acompañado por una persona a quien quiero mucho.

 

Abuelo, me dijo, voy a llevarte a la Plaza de España. Verás que bien ha quedado con la remodelación. Y fuimos. Cervantes seguía sentado donde siempre; don Quijote cabalgaba (aunque casi nunca lo representan apedado del caballo; Sancho, a lo suyo.)

 

Es verdad. Ha quedado fenomenal. Las rosas– el calor, Madrid, como es norma y costumbre, en el final de verano, tórrido – estaban mustias, con pétalos semicaídos y secos; las otras plantas de los arriates soportaban mejor lo que tenían encima.

 

En uno de los bordes, un olmo excelso. No sé calcular (¡Hay tantas cosas que no sé¡) la edad de los árboles. Es un ejemplar digno de admiración. Un poco más allá unos niños jugaban en unos artilugios modernos que ahora instalan en los parques. ¡Qué valientes - ¿o temerarios? – son los niños!

 

El olmo, impertérrito, entre la plaza de España y la subida de Príncipe Pío, que ya no existe como estación del Norte, veía pasar a viajeros locos que desafiaban el calor a esas horas en que la sensatez aconseja estar en casa o a recaudo de un lugar fresquito y nosotros nos las andaban por la calle. ¡Qué cosas!

 

Éste no es un olmo cantor de la ribera como hablaba don Antonio de aquella de la lejana Soria. No. Es un árbol de ciudad. Purifica el aire de la calle. Fija nitrógeno del aire y elimina, en su posibilidad, el dióxido de carbono de la contaminación de la gran ciudad.

 

Aquí, con casi toda seguridad no hay ruiseñores de madrugada, ni ejércitos de hormigas que suben por su tronco, ni arañas que tejen, como Penélope, una tela que no se concluye nunca…

 

Le auguraba don Antonio, al olmo soriano un final sombrío. El leñador, el carpintero, o un final dando calor a una lumbre en la noche infinita de frío y fantasmas por la llanura esteparia.

 

Hablaba de nevadas en las cumbres. El no decía los nombres. Yo sé que podría estar pensando en Montes Claros, en la Sierra de Alba o en Oncala. Hablaba de una rama verdecida y de una esperanza: “Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera”.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Virgen de Flores

 

                                         

                              Procesión Virgen de Flores. Alora (Málaga) F. Pedro J. Macías

 

Septiembre, 8 martes


Hoy, ocho de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, Álora, celebra gozosamente, la efeméride bajo la advocación de la Virgen de Flores.

Álora, rinde veneración y culto desde hace quinientos cuarenta y dos años en que los hijos de Encinasola (hoy Huelva, entonces Reino de Sevilla) trajeron la devoción.

Acompañaban, en 1484, a las tropas de los Reyes Católicos. Era final de primavera; día primero del verano. Habían emprendido con anterioridad la guerra final contra el reino nazarí de Granada. Tras la toma del castillo, el 21 de junio, aquí, en una pequeña ermita levantada en recuerdo de la primera misa celebrada en esta tierra, entronizaron la devoción a Virgen de Flores. Le donó a la ermita una porción de tierras en el lugar conocido como “Dehesa de Flores”.


Castillo de Álora (Málaga) F. Juan Blanco

 

Luis Fernández de Portocarrero. VII Señor de la Villa de Palma del Río. Capitán y Justicia Mayor de la Villa de Álora desde su conquista en 1484 autorizó en 1486 el primer repartimiento de tierras practicado por Diego de Vera entre los nuevos pobladores. Ostentó, también, la tenencia de la Alcaidía del Castillo de las Torres hasta su fallecimiento acaecido en 1503 en Italia durante la Guerra de Nápoles en la que sirvió como Capitán General junto al Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. 

 

                  

 Imagen de la Virgen de Flores con la imagen del Niño primitiva, sacrílegamente robado. El actual, donación del pueblo de Encinasola en 2025


La imagen según la tradición popular, vino después. Fue entregada por la Reina Isabel en los Reales Alcázares de Sevilla, en 1502.  Desconocemos si atendiendo a una llamada de la reina o que había sido pedida por voluntad de los nuevos pobladores. ¿Intervino Portocarrero?



                       Sala de audiencias (teatralizada) de los Reales Alcázares de Sevilla


Desconocemos, también, los nombres de aquellos primeros que la ‘procesionaron’ (valga la expresión, desde Sevilla hasta Álora), y las posibles peripecias del viaje con la imagen. Está documentado que gobernaba el castillo en la ausencia de Portocarrero Diego de Vera. 


                            Santuario de Flores. Alora (Málaga) F. Pedro J. Macías


Casi al finalizar el siglo XVI el Concejo pidió a los Franciscanos Recoletos de los Ángeles de Málaga la fundación de un convento. Se edificó sobre la primitiva ermita y desde entonces, con posteriores reformas guarda allí la imagen. El paraje se llama igual al de Encinasola, “Flores”, a orillas del río Múrtiga, donde reside durante todo el año la Virgen con igual advocación.

En la tarde noche, de hoy 8 de septiembre, entre nardos y la devoción del pueblo la imagen recorrerá sus calles. Una vez más se harán reales los versos de su himno: Eres el huerto cercado /paraíso de deleite /alegría de la gente…


Al fondo, en la lejanía, a las faldas de El Hacho, el Santuario de Flores. F. J. Sánchez Moreno 


Bibliografía. Fermín Adame & José Morales Encinasola  Álora una devoción compartida. 2025


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosas de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Del color del cristal con que se mira?




         San Salvador de Cantamuda


Septiembre, 7 lunes


No sé a ustedes, a mí de un tiempo a esta parte, me ocurre con demasiada frecuencia. Los programas informativos de televisión, - los de radio un poco menos porque intercalan alguna que otra cosillas - son un aluvión de malas noticias. Casi todo es negativo.

Pienso que en este país nuestro llamado España deben ocurrir algunas cosas que nos inviten a vivir, o al menos, a comenzar el día, con un poco de optimismo.

 

                         Foto. Procedencia Archivo Militar. Ejército del Aire


Si hablan del tiempo tenemos poco menos que una tercera o cuarta glaciación – ya no sé por qué ordinal va – pero en calor. Todo es agobiante. Y van te dicen que Logroño tiene 41º, Bilbao 42º y en Sevilla poco menos que se rompen los termómetros.

Cuando yo era niño, por aquí, por esta tierra que está al sur del Sur, se hablaba de Écija – ahora, al menos este verano – no he escuchado hablar de ella. Decían que era la “sartén de Andalucía” y se podía freír un huevo en la chapa del coche. A lo mejor era una exageración y probablemente también necesitaría aceite…

 

                El río Po por Italia


Decía un programa de radio mañanero que se ha secado (así, como suena, el río Po, en Italia) Pienso que puede ser una bajada grande de caudal, pero tanto como “secarse” parece demasiado. La foto le da verosimilitud… Recuerdo el Don Camilo de Giovanni Guareschi. ¡Qué libro más delicioso para echar un rato de lectura y, además, esbozar un montón de sonrisas!


Dinamitan el Danubio. Rumanía


Algo parecido dicen del Danubio. Hablan que, a su paso por Rumanía, han dinamitado las piedras para que suba el nivel y pueda refrigerar una central atómica que lo necesita. Eso es muy gordo.

Como las cosas no vienen solas en París las plagas de ratas, sí, sí, ratas, están sencillas por la calle. En los jardines del Louvre se pasean conjuntamente con los turistas que van al museo como si fuesen compañeros de viaje. Hace unos años, lo pude comprobar en un restaurante en la plaza de la Madeleine. Comentamos que en España cerrarían el establecimiento.

 

Ratas en los jardines del Louvre. París


¿Y si en España no estamos tan mal? Nos agobian muchas cosas. Pensamos que nuestros gobernantes no están acertados en la solución que pretenden dar al enorme problema de Ceuta. (Por cierto, ayer tarde, en La Rosaleda, cánticos en favor de la ciudad hermana. Eso está fenomenal. Cantaron, también, otra cosa, el público no los secundó; mal, inadmisible por los ‘cantores’; correctos, el resto de espectadores).

Tenemos un país admirable. He estado este verano por la Montaña Palentina. Gente genial, trabajadora, luchadora cuando lo tienen casi todo en contra. Esta es la España que hay que sacar a flote y a la de Ceuta y la que lo pasa mal; a la otra, desearle que acierten.

                Peña Labra. Cordillera Cantábrica