domingo, 15 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y salga el sol...

 



Marzo, 15 domingo.


El sol - el que dicen que sale cada mañana por Antequera - era ya el sol de una tarde limpia y de cielo azul, tan azul, que podría servir de manto a una Purísima de Murillo. Iniciaba su camino de ocaso. Ponía tintes belleza y suspiro.

Dicen, que el dicho viene de aquellos harrieros que hacían los caminos. Viajaban de noche, bajo cielos estrellados y su deseo era ver la sorpresa del alba y claro…  

El Portichuelo junto a la iglesia de Santa María de Jesús o del Socorro que es lo mismo tiene recuerdos de otras tierras A mí, en ocasiones, me evoca a Córdoba, pero con más embrujo, con más pellizco.  Otras, pienso ¿y si es reminiscencia de aquellos mozárabes de hace tanto tiempo?

En Antequera el barroco está a pedir de fachada, de puerta con llamador dorado y dintel de mármol, de calle, de esquina o de iglesia. Antequera es barroca en sí. Algo que no vas a encontrar en otro sitio.

Para cuando vayas con tiempo de empaparte te recomiendo dos lazarillos de excepción, el Padre Llordén y Jesús Romero. Hazme caso. Los mejores guías. Nadie, ni mejor, ni más conocedores del arte antequerano que ellos.

Un día que tengas tiempo – cuando yo tenga más espacio te hablo de él – acércate al convento de la Encarnación adosado a San Sebastián. Pertenece a la Madres Carmelitas de la Antigua Observancia (Calzadas). ¿Te explicas el porqué del nombre de la calle?

Un poco más abajo, en el Coso Viejo, al palacio Nájera. Encierra el Museo Municipal. De entrada, la torre - la que da a la calle Nájera - “está considerada como una de las más bellas de los palacios andaluces”. 

No voy a caer en la tentación de contarte lo que tiene dentro. Pero sí quiero que sepas que solo el Efebo, la Venus, el San Francisco de Mena o algo de lo que se cuelga de Toral, que nació aquí, en el palacio no, en Antequera, ya justifican que le dediques el tiempo que puedas o quieras que, no siempre, las cosas van como uno desea.

Yo me las he andado a solas conmigo mismo. He buscado a aquel niño que una mañana, de sopetón, se topó de frente con el Pedro de Espinosa. Era el Instituto donde en dos días nos jugábamos el curso entero… No lo he encontrado; tampoco he encontrado las campanas que tocaban a rezos de madrugada porque ya no tocan las campanas ni casi hay conventos…


 

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¡Ay mi Málaga, la bella, el Rey te quiere vender!

  


Marzo, 14 sábado.


“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. La primera vez que escuché la Malagueña de don Manuel Gámez  y cantada Carlos Saura, me cautivó…Yo tenía poco menos de veinte años. Mi corazón chorreaba miel y cariño por una ciudad que embaucaba y no se dejaba atrapar y siempre se me escapaba…

¡Ay, mi Málaga!, la bella. La de Puerta Oscura en las noches de mayo con olor a mirtos y a jazmines, a amores imposibles donde llora y llora la niña con su cara como un rosa y, ¿en el pelo? un clavel.

        


La de los jardineros, por las mañanas, en los arriates del parque. Que no, que no es un parque, que es otra cosa. Vente, vente a verlo. Déjate llevar por la brisa que entra desde la bocana del puerto y saborea la sal prendida en las moléculas del aire.

Málaga de nácar en las olas que dan en romper en la playa porque son, también, esencia de espetos, sardinas de plata del fondo de la mar que revoloteaban como pájaros de agua por entrar en el copo. Málaga de gaviotas en los mástiles de los veleros, de gatos en el Guadalmedina y toque de campanas, la mañana del Domingo de Ramos, en la Catedral.




Málaga, de los Baños del Carmen y las Acacias, ¿te acuerdas? Tú estrenabas un bañador blanco. La canción repetía: “la playa estaba desierta, el sol bañaba tu piel…” ¿aquella ¿que se pierde por Levante?  La Playa del Palo y las otras, del Rincón y, ¿por el otro lado? la Misericordia y San Andrés, donde Torrijos dio su vida por la libertad. 

No preguntes. Piérdete. Déjate llevar y te encontrarás con la Málaga de Alcántara y de Picasso; de Leonardo Fernández y  de Rittwagen; de Durante y  de Mari Pepa Estrada… La Málaga del Cenachero ¿el de Pimentel? Sí, en su sitio…. El otro, ahora, ya no va por las calles.  Las calles las llena el Hombre de la túnica blanca…

 


Deambulo. Puerta Nueva, San Juan, Santa Lucia -y los primeros libros en la Denis – Larios, Santamaría y la Judería y me viene otra vez, y tarareo…“Ay mi Málaga, la bella, el rey te quiere vender / el que a Málaga comprare, dinero ha de tener”. Pues, eso, avisado, está….






                  

viernes, 13 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Amantes que vais a Granada

 

                         

 

Marzo, 13 viernes


He vuelto. Una entrada por salida. He tenido algo de tiempo – en Granada hay que tener algo de tiempo para soñar -  y hago mía la canción de Romero Sanjuan. Tomo su consejo. Por un momento asumo el papel. Me adentro. Recuerdo aquellas tardes largas de otra primavera. El sol se ponía. Doraba las almenas de la Alhambra. “Amantes que vais a Granada…”  Id al lugar adonde van los que aman, id a buscar la rosa perdida en la Alhambra”.

Me acuerdo ahora que subo por Recoletas de aquella rosa a la que cantaba Miguel de Molina, la que hacía gemir de amor el viento en los miradores; id, id, al Generalife, a donde el ciprés del patio de la Sultana, el ciprés más viejo de Granada…

Está Granada ahíta de gente en la calle. He deambulado por aquellas calles de juventud. ¿Te acuerdas? ¡Qué bien olía Granada cuando llegábamos a la puerta de las Angustias y el paseo luego por calle Navas y Pedro Antonio de Alarcón y Reyes Católicos, y Gran Vía ….!

Por cierto, Colón, aún no ha terminado de entregar los papeles a la Reina. No sé qué puede faltar en la documentación. La Señora, paciente, sentada en su sillón de poder, espera y espera…

Amantes que vais a Granada, subid junto al Darro por el Paseo de los Tristes – evocación de nostalgia – y caminad junto al río, despacio, sin prisa, como quien mece el tiempo, y ved cómo se asoman a las ventanas, entre celosías en el adobe,  historia y ensueño  y princesas encantadas, y ese rumor que salta, de piedra en piedra, en el murmullo que lleva el agua, y ese perfume a aquel amor imposible que trae el viento cuando se pierde por las callejuelas de Granada…

Amantes que vais a Granada id de la mano por su orilla, y pasada la Casa de las Chirimías, a la izquierda, subid por la Calle del Candil, y luego, a la derecha, por la de San Juan de los Reyes y, antes del final, en la Cuesta del Chapiz, bajad, otra vez, al encuentro del río y del agua…

Amantes que vais a Granada mirad la nieve, siempre la nieve eterna de la Sierra con estrellas frías, canciones encantadas en un cielo de embrujo, envidia del Albaicín, un bordado de encaje que tapa la jarra de agua bebía Federico. Sorbos de compás y cantos, poesía hecha encaje…

Id a mirar los espejos del agua, agua de aurora, agua de nieve derretida, que recorre galerías de anhelo, de sueños, de amores imposibles…  ¡Amantes que vais a Granada!