DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
martes, 26 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un poco raros, sí
Mayo, 26 martes
Alguien
dirá que con la que está cayendo ya vamos bien despachados. No toco la política.
No se preocupen, me voy por Olvera que está incluso más lejos que ‘al margen’
(Por la similitud con el nombre del pueblo).
Cuando
Adolfo Suárez se presentó a una de las tantas elecciones a las que se enfrentó,
el cartel era el de su imagen. Un hombre guapo, a decir, de las mujeres de aquel
tiempo. Un analista norteamericano, esos señores que saben tanto de todo. Vamos
por saber, saben hasta dónde van a sembrar lo alhaurinos los ajos el año que
viene. Pues, también, se subió al carro y dijo que se hartaría de ganar elecciones.
Todos sabemos lo que vino después.
Cuando
Felipe González, o sea su partido, sacó a su campaña aquellos carteles de
parques con niños jugando; otros paseaban en bicicleta; las madres disfrutaban
del paisaje de un parque maravilloso donde, incluso, había pájaros que surcaba
su cielo. También supimos qué pasó.
Hace
unos años una empresa manchega hizo una propaganda de su famoso queso en
Dinamarca. Tuvieron a bien poner el paisaje de la tierra, es decir, una estepa,
molinos de viento, un hombre famélico sin una pizca de masa muscular. El compañero
rechoncho bajete y con cara de buena persona….
La
campaña, un fracaso. La pregunta vino de momento ¿qué ha podido pasar para
habernos dado de bruces en el suelo? La respuesta se la dio el pueblo danés. Un
señor tan delgado y otro tan sobrepasado que comen de lo mimo, si han llegado a
esta salida con ese producto es que lo que nos venden como que no…
¿Por
qué el señor guapo y el parque tuvieron una aceptación tan dispar? Muy fácil,
un cartel era la España real. El pueblo
esta harto de realidades; el otro, la ilusión. Necesitamos ilusionarnos con
algo. ¿Qué es un imposible? Ya se verá…
Parte
del pueblo español se ha ido hace unos días a las marismas de Guadalquivir y se
han desbordado en manifestar su devoción y su alegría. Hoy, esta mañana, cuando
algunas hermandadas inician el camino de vuelta han debido desviarse porque está
ardiendo Doñana. Dicen que puede ser provocado. Están contra el Rocío. Estos no
admiten la felicidad de los otros, ¿Qué quieres que te demos?, le preguntaron a
uno, que, a tu vecino, le vamos a dar el doble, y dijo “que me saquen un ojo”. ¿Somos
así? ¿Distintos? Un poco raros, sí.
lunes, 25 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Corregüelas y albahacas
Mayo, 25 lunes
“Por fin trajo el verde mayo / correhuelas y albacas…”. Lo dijo y escribió Miguel Hernández.
Mayo o el campo que, para el caso es lo mismo, está precioso. De cine. No de cine de Hitchcock, el del suspense, ese lo dejamos para la agricultura y la ganadería. No saben por dónde tirarse. Es el otro cine, el que deja el alma henchida y no constreñida en un puño.
Ya han virado las cebadas tempranas. Llaman a la hoz del segador que desmoche espigas: “de segar de los secanos ya vienen lo segadores / de segar de los secanos / de beber agua de pozo / toda llena de gusanos”. Y barcinas, con blandura y espera en la era a que se levante la marea. Espera larga bajo los palos mal trazados del chozajo…
Titilan los chopos. No se ve. Desde el soto del arroyo sube el arrullo de una tórtola. No debe tener el nido muy lejos. Arrulla en esas horas lentas, cansinas, soporíferas de la siesta. En el campo, por un rato, se hace el silencio de los otros pájaros…
Mayo, me evoca, también, de cuando niño, las tardes del mes de María con azucenas en tarros de cristal, margaritas y rosas bajo una estampa desleída y vieja. Reproducía la Inmaculada de Murillo; las voces blancas cantaban: “Venid y vamos todos”; después, cuando uno descubrió la literatura supo de aquel romance triste, muy triste que decía “que era por mayo, por mayo cuando hace el calor…”
De grande, a veces, uno se
pierde y, apenas si sabe ya con mayo deberá quedarse…
sábado, 23 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora: Y, ahora, Olivenza
Iglesia Santa María
Magdalena. Estilo manuelino. Olivenza (Badajoz)
Mayo,
23 sábado
Los
españoles estamos condenados a tener una mala relación con nuestros vecinos:
Francia, Marruecos, Reino Unido o Portugal. Guerras, desencuentros,
hostilidades, fronteras sembradas de castillos…(Ayer, escrobí algo de la Raya y
de Valencia del Mombuey), así como un chino permanente en el zapato para tener
un incordio constante.
Con
Francia, mal rollo – si te peleas siempre lo haces con el vecino más cercano -.
El Rosellón y a la Cerdaña, tierras de litigio hasta la Guerra de los
Treinta Años. Por cierto, en Coliure, pequeña población del Rosellón donde
está enterrado don Antonio Machado (‘le cubre el polvo de un país vecino’),
se habla el catalán mas puro.
Por
el tratado de los Pirineos, de 1659 España cedió a Francia todas las ciudades
al norte de los Pirineos. Llivía era una villa. Se quedaba fuera de lo acordado;
sigue siendo española – según algunos, también catalana y gerundense, cuestión
de gustos – en territorio francés.
Marruecos
reivindica Ceuta y Melilla. Son dos ciudades del norte de África. Nadie lo pone
duda. Anteriores a la existencia de Marruecos, también. Ceuta, incluso un
tiempo fue portuguesa. El rey don Sebastián murió, en aquella tierra en la
batalla de Alcazarquivir.
Hace
tiempo teníamos información de Gibraltar porque de allí venía el café y el
tabaco de contrabando y porque el ministro de Asuntos Exteriores reivindicaba en
la ONU la españolidad del Peñón. Gibraltar – “Peña de Tarik” – invasor
de la Península Ibérica en el 711, está en manos inglesas desde el final de la Guerra
de Sucesión, en 1713.
España y Portugal tienen frontera común de Norte a Sur. Unas veces son los ríos Duero – decía Saramago que bajo el puente de Miranda do Douro, los peces unas veces están en España y otras en Portugal – y el Guadiana; montes – muy pocos – o con líneas convencionales. Se conoce como “la Raya”. Digo yo, que gran ocasión perdida para haber creado una unión de los Pueblos Ibéricos. Otro gallo nos cantaría en Europa.
Olivenza. (Badajoz)
Olivenza
fue castellana hasta el Tratado de Alcañices, 1297 en que se trasfiere a
Portugal por la Corona de Castilla. En 1801, en la Guerra de las Naranjas,
la ocupa España de facto y por el Tratado de Badajoz, española de
iure. De lo acorado en el Tratado de Viena no hablamos.
El
folclore – saber del pueblo – lo dice en la copla: “Las muchachas de Olivenza
/ no son como las demás / son hijas de España / y nietas de Portugal”. Un
chino, como decía antes, en el zapato.