DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
martes, 16 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Manzanilla aloreña
Junio,
16 martes
Es
tiempo y momento. Viene cuando el verano entra con nombre propio. Nació en la
floración de primavera y se recolecta desde finales de agosto, las muy
tempranas, a finales de septiembre, según la climatología, o sea si se
presentan lluvias – casi siempre, a modo de tormentas – y entonces alcanza un
calibre de mayor proporción.
Es
la aceituna ideal para consumirse en la mesa. Sus propiedades organolécticas - ojú, con la palabrita - le concede una
preeminencia sobre otras variedades. Su pulpa sabrosa y excelente y la
facilidad para despegarla del hueso la hacen que domine el mercado dentro de
las variedades que se conocen como aceitunas de aderezo y consumo en fresco.
Conversaba,
hace unos días, con un agricultor.
-
Mira cómo está ya la aceituna.
-
En su punto. Es que estás muy encima…
-
La cuido como a la niña de mis ojos.
El
calibre alto hace que alcance unos precios excelentes. Este año el tiempo le ha
venido muy bueno. Al ser una variedad de aceituna muy temprana, si se prolonga
el calor, además de quedarse menudas propicia que pronto se ponga morada por lo
que su destino es la molienda.
La
manzanilla “aloreña” no ofrece una riqueza de aceite que sí pueden dar otras
variedades: picual, hojiblanca, zorzaleña, marteña… Según qué comarcas estas
variedades, en función de la composición de la tierra y el clima, tienen mayor
o menor arraigo.
La
aceituna manzanilla “aloreña”, única aceituna de mesa con Denominación de
origen, es oriunda de Álora, municipio del vértice norte de lo que antaño se
conoció como Hoya de Málaga y ahora Valle del Guadalhorce. Su cultivo no es
exclusivo del municipio, sino que está extendido por otros: Alozaina,
Casarabonela, Pizarra, Cártama, Tolox, Guaro, Valle de Abdalajís… Su
enumeración se hace larga y siempre puede quedarse algún lugar fuera del
listado. No me asiste ningún sentido excluyente sino solo la limitación de
espacio.
Las
mejores muestras se obtienen en olivos centenarios, algunos injertados sobre
pie de acebuche. (Es el caso de la foto que ilustra el artículo: Finca las
Pelonas, junto a la Realenga del Chopo) Hay lugares con aceituna excelentes por
las correntías de sus barrancos – esta variedad no quiere encharcamientos –
como Majaluna, la Zurriaga, la Herradura, La Hacilla o los olivares de las
faldas de El Hacho que unen, a su situación privilegiada, su orientación a sol
naciente.
La
manzanilla “aloreña” aderezada, joya de aceituna para su consumo en fresco en
la mesa, está en su momento y hora…
lunes, 15 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Guadix
Guadix
Junio, 15 lunes.
En esta tarde calurosa cercana al verano recuerdo que la última vez que estuve en Guadix, era invierno. La Mora (el puerto, claro) bajo cero; en las laderas, restos de la nevada y a las choperas de las orillas del Frades, antes de Purullena, sólo les quedaban ramajes como esqueletos, esperpentos en medio de un frío que cortaba la cara. Desde la lejanía, la torre de la catedral, antes de llegar a Guadix, sobresalía del caserío: ella y el paisaje lunar que los circunda son sus señas de identidad. Busco restos del arte perdido. Los encuentro.
La poca luz entraba a la catedral por la linterna del crucero. Entreabierta, una de las puertas laterales: accedo; desde el altar mayor, el celebrante se dirige a un pequeño grupo de mujeres mayores. Ocupan el espacio entre el coro y el presbiterio. Aquí también, las iglesias, aunque tengan categoría de catedral, están vacías. Se impone el respeto. En el trascoro encuentro lo buscado: una réplica de la Piedad del genio más grande del Cinquecento, Michelangelo Buonarroti.
El mármol blanco de Carrara tiene vida. La réplica, espléndida. A la sombra del trascoro de jaspe luce más, y entre cordones de color corinto, en la penumbra se pone a golpe de palabras con el viajero. Habla desde el silencio del mármol. Invita al diálogo. Ese diálogo que surge del tú a tú cuando uno se encuentra a gusto.
Al viajero se le viene a la mente la descripción que el maestro Azorín hizo de otra catedral, en Castilla: “fina, frágil, sensitiva”. Ésta no es de Castilla. Es nuestra. Se ampara en su modestia; no tiene sepulcros suntuosos; están desmochadas las figuras del púlpito; quemadas, las del coro; ajado el mármol de Macael en cuadrados azules y blancos, que cubren el suelo…, los albañiles reparan, entre andamios y polvo, una capilla de la girola.
La ciudad nueva se escapa por otros barrios. Al alcance de la mano, el casco antiguo (palacetes, casas de fachadas blasonadas, ventanas y puertas desvencijadas) se resiste, entre la ruina y el abandono, a la desaparición. Una mujer joven, a las preguntas del viajero responde: ¿trabajo? Ya ve ustedes lo que hay…
En las afueras, cuevas trogloditas dan cuenta de un pasado que fue duro de vivirlo. Dicen que en invierno son cálidas; en verano, frescas. Su aspecto exterior es una oquedad en la tierra perforada. Lo permite su composición geológica.
Transito
por sus calles. Deambulo. Es la mejor manera de conocer la vida de la ciudad. Me
acuerdo del dicho: “la ciudad ideal para vivir es la que tiene Obispo y no
tiene Gobernador Civil”. Pues si lo afirma el aserto popular…
domingo, 14 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La mirada del Efebo
Junio, 13 domingo
Si lo tienes a bien y te parece, nos llegamos en Antequera al Coso Viejo o lo que es lo mismo al palacio Nájera, que encierra el museo municipal. De entrada, ya te topas con la torre - la que da a la calle Nájera - “está considerada como una de las más bellas de los palacios andaluces”.
No voy
a caer en la tentación de contarte lo que tiene dentro. Pero sí quiero que
sepas que sólo el Efebo,
Tengo que decirte: desde hace más de mil años, el Efebo - joven imberbe - mira con los ojos huecos para que tú, y yo, y cada cual se lo imagine como guste hacerlo. ¿Que cómo se encontró? De la manera más sencilla: bajo la reja de un arado que arañaba la tierra de la vega y que lo devolvió a la luz para sorpresa y admiración de todos.
¿Qué sería de aquel joven modelo de la vega antequerana? ¿o no era de aquí? ¿quién sirvió de modelo que inmortalizó el bronce y el tiempo?
Alguien
con la autoridad del profesor García y Bellido ha dejado escrito que es hasta
hoy, y sin ninguna duda, “la pieza antigua más hermosa salida del suelo
peninsular”.
Párate a contemplar la belleza serena de la muerte en el rostro del ‘poverello de Asís’, Pedro de Mena puso la gubia y el arte; San Francisco, una filosofía de vida que siglos después se copia, se pretende seguir, pero ya sabes de aquello a hoy...
(Procede
la imagen del desamortizado monasterio de