lunes, 7 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosas de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Del color del cristal con que se mira?




         San Salvador de Cantamuda


Septiembre, 7 lunes


No sé a ustedes, a mí de un tiempo a esta parte, me ocurre con demasiada frecuencia. Los programas informativos de televisión, - los de radio un poco menos porque intercalan alguna que otra cosillas - son un aluvión de malas noticias. Casi todo es negativo.

Pienso que en este país nuestro llamado España deben ocurrir algunas cosas que nos inviten a vivir, o al menos, a comenzar el día, con un poco de optimismo.

 

                         Foto. Procedencia Archivo Militar. Ejército del Aire


Si hablan del tiempo tenemos poco menos que una tercera o cuarta glaciación – ya no sé por qué ordinal va – pero en calor. Todo es agobiante. Y van te dicen que Logroño tiene 41º, Bilbao 42º y en Sevilla poco menos que se rompen los termómetros.

Cuando yo era niño, por aquí, por esta tierra que está al sur del Sur, se hablaba de Écija – ahora, al menos este verano – no he escuchado hablar de ella. Decían que era la “sartén de Andalucía” y se podía freír un huevo en la chapa del coche. A lo mejor era una exageración y probablemente también necesitaría aceite…

 

                El río Po por Italia


Decía un programa de radio mañanero que se ha secado (así, como suena, el río Po, en Italia) Pienso que puede ser una bajada grande de caudal, pero tanto como “secarse”. La foto le da verosimilitud… Recuerdo el Don Camilo de Giovanni Guareschi. ¡Qué libro más delicioso para echar un rato de lectura y, además, esbozar un montón de sonrisas!


Dinamitan el Danubio. Rumanía


Algo parecido dicen del Danubio. Hablan que, a su paso por Rumanía, han dinamitado las piedras para que suba el nivel y pueda refrigerar una central atómica que lo necesita. Eso es muy gordo.

Como las cosas no vienen solas en París las plagas de ratas, sí, sí, ratas, están sencillas por la calle. En los jardines del Louvre se pasean conjuntamente con los turistas que van al museo como si fuesen compañeros de viaje. Hace unos años, lo pude comprobar en un restaurante en la plaza de la Madeleine. Comentamos que en España cerrarían el establecimiento.

 

Ratas en los jardines del Louvre. París


¿Y si en España no estamos tan mal? Nos agobian muchas cosas. Pensamos que nuestros gobernantes no están acertados en la solución que pretenden dar al enorme problema de Ceuta. (Por cierto, ayer tarde, en La Rosaleda, cánticos en favor de la ciudad hermana. Eso está fenomenal. Cantaron, también, otra cosa, el público no los secundó; mal, inadmisible por los ‘cantores’; correctos, el resto de espectadores).

Tenemos un país admirable. He estado este verano por la Montaña Palentina. Gente genial, trabajadora, luchadora cuando lo tienen casi todo en contra. Esta es la España que hay que sacar a flote y a la de Ceuta y la que lo pasa mal; a la otra, desearle que acierten.

                Peña Labra. Cordillera Cantábrica


domingo, 6 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El arte de Antúnez

 

 


Septiembre 6, domingo


José Antonio Antúnez es un pintor autodidacta. José Antonio Antúnez acaba de colgar una exposición con más de un centenar de cuadros que él ha titulado “La mirada de un pueblo”. O sea, personas y personajes de los que uno se encuentra por la calle, o puede encontrarse si se hurga en el recuerdo…

Decía don Miguel de Unamuno que cada uno piensa que es como él se ve; como lo ven los demás, y como realmente somos. Es complicado. Al entrar en la exposición cientos de ojos miran al espectador que se coloca delante de ellos y los escudriña con la mirada, con otra mirada y lee el mensaje que el pintor ha plasmado en el lienzo.

El pintor ha hecho algo así como el torero que se encierra con seis miuras en una plaza como las Ventas o la Maestranza. Antúnez no es torero, ni la plaza está en Madrid o en Sevilla. No, no, está en su pueblo y por aquello de que "en el lugar todos nos conocemos” ha desnudado su alma de artista y ha dicho como él nos ve a los demás.

No se ha quedado ahí. Ha mostrado una generosidad de colorido excelsa, generosa. No ha abusado en el cromatismo de colores pálidos, ocres, apagados, tibios. Le ha dado, por el contrario, una fuerza inusitada. La fuerza del color. Si me permiten ha recargado con exceso la fortaleza de los verdes, los rojos, los azules y los personajes están dotados de una fuerza y de una vivacidad, incluso por encima de lo que ellos pueden pensar de sí mismos.

Cuando uno entra en la exposición se ve observado por cientos de ojos que lo miran, lo siguen, lo escudriñan incluso parece que con sus miradas penetrantes llegan al alma del espectador con quien cruza la mirada, que es la palabra que no se dice pero la que puede resonar con más fuerza.

Por un mal entendido llegué cuando la exposición ya se había inaugurado. Eso me permitió pararme ante los cuadros, ver y mirar (que parece que es igual, pero no es lo mismo) la obra de este hombre hecho a sí mismo que se lanza al vacío y muestra una parte de su arte al que ha dedicado muchas horas de trabajo concienzudo.

Ha donado el artista los posibles beneficios a la Asociación de enfermos de Alzheimer esa enfermedad de nuestros días que nos hace hasta dudar la manera cómo se escribe…

sábado, 5 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nardos

 




 

Septiembre, 5 sábado

 

    Día de humedad plomiza, pegajosa; de levante y de taró, de esos que se hacen insoportables...

    - Hace más calor – me dice mi vecino – que otros años

    - Yo, creo que igual

    - No, éste hace más.

    - Lo que ocurre es que tú no te acuerdas.

    - Pero, los veranos parecen que se prolongan más…

    - Eso, sí.

    Revientan las varas de nardos. Su perfume embriaga. En la mente está el olor sensual a nardos. Es olor que lo traspasa todo. Llega desde lejos y envuelve, como envuelve el aroma de los jazmines, menos intenso pero más sutil; como envuelve el olor de la dama de noche, más pobrecito que los otros, pero diferente y reclama su lugar en las noches de verano bajo el cielo pespunteado de estrellas.

    No termina de arrancar el verdeo de la aceituna.  Es un año desconcertante. Hay olivares, los regados, con aceitunas buenas, de excelente calidad. Son los menos, muy pocos. Casi se cuentan con los dedos de una mano. Otros están “arromerados” y piden la solución que tiene que bajar del cielo. Los de lugares más frescos como las faldas del Hacho, de la Cuesta del Convento…van casi al alcance de los que han tenido agua de riego por goteo, pero no los alcanzan.

    Septiembre, dice el refrán “O seca las fuentes o se lleva las puentes”. Las fuentes no han tenido que esperar para secarse a que el calendario diga que es septiembre. Llevan bastante tiempo muy agostadas y dando de corto. Lo de las puentes es el temor a esas tormentas que descargan no sabemos dónde y se presenta la riada y lo arrasado todo y…

    La última gorda de otoño fue el 28 de septiembre de 20212. Arrasó Los Callejones y la Barranca de la Barca, la Molina, Isla Hermosa… y se llevó el puente de hierro de la estación.  (Dejó ruina y lo que no tiene arreglo, dos muertos). Recuerdo – de oídas porque yo aún no tenía edad – “La riada de Torrijos”. El agua lo arrebató de una adelfa a la que se agarró en su desesperación donde confluyen la cañada de la Panera con el arroyo Jévar…

    Secan en los paseros los higos y la uva moscatel (¿alguien ha probado algo más deleitoso que la moscatel de Alejandría criada en los montes de la Axarquía?) Vendimiarán en los Lagares – de lo poquito que queda – en el Morquecho… Septiembre…