DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
lunes, 17 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Álora, conocerla para amarla
Pago rural de Los Llanos
Agosto, 17 lunes
El Pago rural de los Llanos está dedicado al monocultivo de cítricos. Extenso, con un paisaje para pasearlo, disfrutarlo, y luego, si se quiere se pueden contar al que guste saber de estas cosas.
El mejor lugar para empaparse de su panorámica está en el Santuario de Flores. Si se quiere se tiene una visión más amplia, también más distante, desde las cumbres de El Hacho o los Cerrajones, por el oeste. Las Lomas de Virote, a sol naciente. Por el norte, al pie de la Sierra de Abdalajís, que corta los vientos fríos del invierno, desde las Angosturas. Son tres de los cuatro puntos cardinales: por el sur, la mejor, desde el Cerro Pelado. Hay otra manera de conocerlo: andando sus caminos.
El arroyo de Paredones, por el norte, fue el
límite de la Dehesa de la Villa cuando el repartimiento de los Reyes Católicos
en 1.484. Viene desde Sierra Aguas en su vertiente oriental. El río Guadalhorce
pone su límite a sol naciente; al sur con el pago denominado “La Noria” y al
oeste con la carretera que une Álora con las barriadas de Las Mellizas,
Caracuel, Bermejo y El Chorro.
Paredones. Vía convencional, a su paso por Los
Llanos, entre las estaciones de Álora y Las Mellizas
El pago rural está atravesados por el
ferrocarril Málaga-Córdoba, de norte a sur; de oeste a este, por el arroyo
Claverino que en épocas de tormenta otoñales, al encontrar el obstáculo de la
vía férrea origina grandes inundaciones. Ha llegado, en ocasiones, a más de dos metro de altura.
Casi paralelo a la vía transcurre el Guadalhorce. Es el más importante de la provincia de Málaga. Nace en las cercanías del Puerto de los Alazores. Pasa tierras, cuando no por la propia población, de Villanueva del Trabuco, Archidona, Antequera, Campillos (Se remansa en los embalses Guadalhorce-Guadalteba), y recibe al río Turón, Álora, Pizarra, Cártama y Alhaurín de la Torre. Deja sus aguas en el Mar Mediterráneo.
Al ser zona de depresión sufre de altas temperaturas en los meses de estío, mientras que en invierno (enero-febrero) soporta temperaturas muy bajas con incidencias en cultivos, árboles y frutos, que periódicamente se ven afectados por heladas.
En 1969 formaba parte de la circunscripción del Partido Judicial. Zona muy poblada que se comunica por una vía, en sentido norte-sur, con ramificaciones a los diferentes caseríos.
El libro de Amillaramiento, Riqueza Rústica,
recoge que Leonardo Navarro Pérez posee una huerta en dicho partido, según
escritura pública otorgada en 28 de febrero de 1897.
Fte. José Morales. Álora. Diccionario del paisaje… y algo más.
(Inédito) 2025
domingo, 16 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Málaga se echa a la calle
Agosto, lunes 17
La
ciudad de Málaga esa que está a la orilla del mar de Ulises que se hizo grande
(el mar) y se vino hasta las Torres de Hércules…. Esa, a pie de Gibralfaro, y
entre el Guadalhorce y la Caleta, está de fiesta. Se ha echado a la calle (como
si Málaga viviese para sus adentros). Vamos ha inaugurado su feria, su
extroversión y su manera de entender la vida porque aquí “calo no hace, pero
hace caló” que decía mi amigo Agustín Lomeña y, aquí, se trabaja lo
justo para vivir; lo otro, es ‘otra’ cosa. ¿O no?
Cuando
yo era niño ni la feria era feria ni se celebraba en estas fechas. Verán. Todo comenzaba
un poco antes. Por aquel tiempo se llamaban “los Festejos”, en terrenos de Martiricos,
entre la Rosaleda y el Puente de Armiñan, y abarcaba la primera semana de
agosto.
Las
corridas de toros, por la tarde. Las figuras de entonces Luis Miguel, Antonio Ordoñez
y el Litri. Dieron paso a El Viti, Diego Puerta y Paco Camino. Curro comenzaba,
continuó y terminó cuando él quiso. En Málaga, decían los que sabían, se lidiaban
ganaderías ‘cómodas’. Venían los toros
de Samuel Flores, de los de antes, Atanasio, Pérez Tabernero y ganaderías de Cádiz
y Sevilla. Los críticos decían que se regalaban las orejas. No sé. Antonio
Carmona Ros las retrasmitía por Radio Nacional; Pacurrón, la contaba en Sur, a
la mañana siguiente.
Lo primero que tuvieron que plantearse fue el lugar. Un nuevo lugar. Desde Martiricos deambularon por un puñado de sitios incluida la barbaridad del parque. Allí donde Camarón le pidió mil pesetas y le firmó un vale a mi amigo Alfonso Queipo de Llano Jiménez (“Todo el mundo, solía decir, recuerda mi primer apellido, pero ignora el segundo”). A lo mejor, de dije yo, una noche de reunión en mi cada con Paco Rengel, Juan “el Capitán” y Pepe Rosas, cuando el alba casi tocaba los tejados, es que hay algunos que no saben quién era Jiménez Fraud ni qué la Residencia de Estudiantes…
Ya,
al parecer se ha encontrado el sitio, para el día y para la noche; ya han
peregrinado con una caravana variopinta, casi fiesta de ‘moros y cristianos’
pero sin arcabuces y pólvora y con verdiales; ya han tenido un estilo nuevo de
un pregonero, diferente. Un señor, Juan Francisco Funes, granadino de Loja, profesor
de Educación Física de Instituto, que el año pasado casi pusieron a los pies de
los caballos entregándole el Málaga y ahora huele a que quieren echarlo a los
leones de la Primera División casi con las mismas mimbres de la temporada anterior.
Ya están los jazmines en todo su esplendor y las mujeres podrán llevar en sus manos un abanico o “algo menos que una estrella y algo más que una flor” como definió la biznaga el maestro Alcántara…
sábado, 15 de agosto de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Arde el Pirineo
Agosto, 16 domingo
Arde, también, el Pirineo
oscense. Paisajes de ensueños, otoños dorados de encantamiento, veranos verdes
e inviernos de tiritar bajo temperaturas muy frías. Algo de eso puede ser parte
de un pasado que tardará muchos años en volver. Lo ha destruido el fuego.
Recuerdo un viaje no muy
lejano, rodeado por las cumbres más altas del Pirineo - Maladeta, Poset y Aneto
-, Benasque conservaba los valores de los pueblos del Alto Aragón: paisajes
increíbles; parajes solitarios, bucólicos y llenos de paz; montañas sierras, y
valles; ríos de aguas frías y cristalinas, lagos embalses; bosques y pequeñas
llanuras.
El hielo se precipita en aguas
bravas que saltan de peña en peña y forman pequeñas cascadas que alimentan el
Esera. A sus pies se asienta como una miniatura preciosa y precisa que en algún
momento teme romperse.
Casas oscuras de piedra seca y
tejados pizarrosos; muros horadados por pequeñas ventanas simétricas y puertas
con arcos de medio punto. El hombre ha sabido luchar contra la dureza del clima
pirenaico y se ha adaptado a su hábitat para ofrecer lo mejor que posee: nieve
y ocio; cura anti-estrés en los rigores del invierno o en los meses de
temperaturas placenteras en el estío.
Abedules; pinares y abetos;
hayedos y quejigos, revisten las laderas - verdes o blancas, según la
estación-, hasta bajar al sotobosque de rododendros, arándanos, helechos y
enebros.
El Esera se abre en un valle
ancho para, aguas abajo, unirse al Cinca. Va claro, cristalino y frío; en sus
orillas crecen olmos temblones de hojas tintileantes que parecen campanillas
para una carroza en día de Corpus. En ocasiones cede la vegetación y las
orillas se cubren de cantos rodados, arrastrados con las aguas del deshielo,
mientras que la carretera, estrecha y rodeada de prados, lo cruza una y otra
vez, en un caracoleo sin fin, para ir a morir, arriba, en una altura cercana a
los tres mil metros junto al pantano Paso Nuevo.
Los días de verano son
luminosos y radiantes; las noches frescas y, a veces, en cualquier paseo
nocturno, la presencia del gran San Bernardo pacífico y lleno de beatitud,
sorprenderá al forastero -pequeño gran susto de momento- con un ladrido propio
de bajo polifónico.
Cumbre de Salvaguardia. Valle de Benasque
No solo posee naturaleza viva,
Benasque es un bastión de historia. Aquí tuvo su sede el condado de Ribagorza,
y aquí supieron de luchas medievales contra sus vecinos los francos, del
Sobrarbe, del Pallars, o contra los musulmanes que llegaron hasta Huesca y que
han pervivido en reminiscencias de pequeños santuarios, en casas solariegas,
palacetes y residencias, señoriales que blasonaron de escudos añejos los
pueblos del Valle.
Vegetación de Benasque. Huesca.