DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
lunes, 15 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Guadix
Guadix
Junio, 15 lunes.
En esta tarde calurosa cercana al verano recuerdo que la última vez que estuve en Guadix, era invierno. La Mora (el puerto, claro) bajo cero; en las laderas, restos de la nevada y a las choperas de las orillas del Frades, antes de Purullena, sólo les quedaban ramajes como esqueletos, esperpentos en medio de un frío que cortaba la cara. Desde la lejanía, la torre de la catedral, antes de llegar a Guadix, sobresalía del caserío: ella y el paisaje lunar que los circunda son sus señas de identidad. Busco restos del arte perdido. Los encuentro.
La poca luz entraba a la catedral por la linterna del crucero. Entreabierta, una de las puertas laterales: accedo; desde el altar mayor, el celebrante se dirige a un pequeño grupo de mujeres mayores. Ocupan el espacio entre el coro y el presbiterio. Aquí también, las iglesias, aunque tengan categoría de catedral, están vacías. Se impone el respeto. En el trascoro encuentro lo buscado: una réplica de la Piedad del genio más grande del Cinquecento, Michelangelo Buonarroti.
El mármol blanco de Carrara tiene vida. La réplica, espléndida. A la sombra del trascoro de jaspe luce más, y entre cordones de color corinto, en la penumbra se pone a golpe de palabras con el viajero. Habla desde el silencio del mármol. Invita al diálogo. Ese diálogo que surge del tú a tú cuando uno se encuentra a gusto.
Al viajero se le viene a la mente la descripción que el maestro Azorín hizo de otra catedral, en Castilla: “fina, frágil, sensitiva”. Ésta no es de Castilla. Es nuestra. Se ampara en su modestia; no tiene sepulcros suntuosos; están desmochadas las figuras del púlpito; quemadas, las del coro; ajado el mármol de Macael en cuadrados azules y blancos, que cubren el suelo…, los albañiles reparan, entre andamios y polvo, una capilla de la girola.
La ciudad nueva se escapa por otros barrios. Al alcance de la mano, el casco antiguo (palacetes, casas de fachadas blasonadas, ventanas y puertas desvencijadas) se resiste, entre la ruina y el abandono, a la desaparición. Una mujer joven, a las preguntas del viajero responde: ¿trabajo? Ya ve ustedes lo que hay…
En las afueras, cuevas trogloditas dan cuenta de un pasado que fue duro de vivirlo. Dicen que en invierno son cálidas; en verano, frescas. Su aspecto exterior es una oquedad en la tierra perforada. Lo permite su composición geodésica.
Transito
por sus calles. Deambulo. Es la mejor manera de conocer la vida de la ciudad. Me
acuerdo del dicho: “la ciudad ideal para vivir es la que tiene Obispo y no
tiene Gobernador Civil”. Pues si lo afirma el aserto popular…
domingo, 14 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La mirada del Efebo
Junio, 13 domingo
Si lo tienes a bien y te parece, nos llegamos en Antequera al Coso Viejo o lo que es lo mismo al palacio Nájera, que encierra el museo municipal. De entrada, ya te topas con la torre - la que da a la calle Nájera - “está considerada como una de las más bellas de los palacios andaluces”.
No voy
a caer en la tentación de contarte lo que tiene dentro. Pero sí quiero que
sepas que sólo el Efebo,
Tengo que decirte: desde hace más de mil años, el Efebo - joven imberbe - mira con los ojos huecos para que tú, y yo, y cada cual se lo imagine como guste hacerlo. ¿Que cómo se encontró? De la manera más sencilla: bajo la reja de un arado que arañaba la tierra de la vega y que lo devolvió a la luz para sorpresa y admiración de todos.
¿Qué sería de aquel joven modelo de la vega antequerana? ¿o no era de aquí? ¿quién sirvió de modelo que inmortalizó el bronce y el tiempo?
Alguien
con la autoridad del profesor García y Bellido ha dejado escrito que es hasta
hoy, y sin ninguna duda, “la pieza antigua más hermosa salida del suelo
peninsular”.
Párate a contemplar la belleza serena de la muerte en el rostro del ‘poverello de Asís’, Pedro de Mena puso la gubia y el arte; San Francisco, una filosofía de vida que siglos después se copia, se pretende seguir, pero ya sabes de aquello a hoy...
(Procede
la imagen del desamortizado monasterio de
viernes, 12 de junio de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Cascabeles
Junio,
12 viernes
Dicen
que un día los ratones andaban muy preocupados. Mejor, estaban abatidos. El
gato siempre, agazapado, los cogía por la mano. El gato era muy pillo. Se valía
de sus patas rematadas en almohadillas y no hacía ningún ruido cuando
transitaba por las noches en el almacén. Siempre había un pobre ratón que
terminaba en sus garras.
Ellos,
ratoncillos minúsculos, decidieron convocar una asamblea (eso del bla, bla,
bla, como ven, viene de largo) y en esa asamblea entre todos buscarían una
solución para hacer frente al peligro.
Un
ratón viejo, dijo que el gato aprovechaba que de noche agudiza la vista y es
invencible; otro, habló de su agilidad para saltar con rapidez; hubo quien
opinó que el gato conocía mejor que ellos los entresijos de aquel almacén y
siempre iba con ventaja. Uno más espabilado opinó que lo suyo era ponerle un
cascabel y todos sabrían de sus hazañas… El problema generado fue mayor. No
hubo ni un solo ratón capaza de ponerle el cascabel al gato.
Desde
el siglo XVI, al XX los países europeos decidieron que su expansión colonial (o
esa rapiñar a los países que tenían riquezas superiores a las de ellos) tenía
que ser, principalmente, en África: Alemania, Italia, Reino Unido, Bélgica,
Francia, Portugal y España se hicieron con su pedazo de tierra. Mas o menos
grande, más o menos rica y más o menos sumisa.
Pasó
el tiempo y algunos de esos países de allí, se dieron cuenta del expolio al que
estaban sometidos. Comenzaron a despertar. El día de la independencia del
Congo, al rey Balduino de Bélgica le quitaron ¡la espada de la cintura! Luego,
esos países, casi todos, están en guerras internas que son las peores.
Casi ninguno, tenía cuadros de mandos para
llevar un país. Los gerifaltes europeos se habían encargado de ‘prefabricar’
lideres afines, a los que se encargaban ellos de ‘alimentar’ a su modo y
manera.
Casi
todos, poco a poco, llegaron a la independencia. Casi todos, por medio de una
guerra que los autodestruía y con armas compradas a sus ‘dueños’ anteriores.
Aparecieron dos amos nuevos: la URSS y China. Estos no eran capitalistas, eran
eufemísticamente, ‘socialistas’ pero tan amantes de la carne de los ratones
como los amos precedentes.
En
algunas partes han aparecido otros materiales aún más apetecibles que los
anteriores. El África, a ambos lados del Sahara, la subsahariana, la que va
cruzada por el Ecuador, la que está aún más baja, y llega hasta el Cabo de
Buena Esperanza conocen la miseria… Huyen. Se han echado a andar.
Se
conoce como movimientos migratorios. Nadie deja su tierra por placer. Los que
se echan al mar no pueden vivir en sus países, algunos muy ricos; otros menos.
Viene la gran pregunta. ¿Quién le pone los cascabeles a esos gatos? ¿Quién
exige a los responsables de ayer una solución al problema de hoy?