domingo, 20 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardines de España

 

 



Septiembre, 20 domingo.

 

“ Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él. Y fue así.  Y produjo la tierra vegetación]: hierbas[que dan semilla según su género, y árboles que dan fruto con su semilla en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y fue la mañana: el tercer día”.

A eso, muchos años después, el hombre, al que creó – los creó hombre y mujer – lo llamó Naturaleza (Dios acababa de fundar la agricultura). Vivieron al principio de ella; luego, la cultivaron y le dieron su labor y la tierra le correspondió con frutos.

Pasó el tiempo, y el hombre al que Dios le concedió inteligencia y sensibilidad y capacidad de comunicarse con otros hombres y admirar la llegada del día y de la noche, la tarde y la mañana… El hombre, digo, comenzó a rizar el rizo y vio que si unía el polen de las flores aparecía otras aún más bellas y así un día descubrió el perfume de los nardos, el color de las rosas, la blancura de los jazmines… y decidió que las iría juntando y, así todos los que vivían en otros lugares de la tierra, si un día pasaban por allí, podrían disfrutar mucho con ellas.

 


Y, dicen que así aparecieron las macetas en las ventanas, y los parques y los jardines y… bueno. Ustedes me entienden.

A mi me parece que algunos hombres están un poco desquiciados y no respetan a sus semejantes y, han llegado a un grado tan enorme de ensoberbecimiento, que no se respetan ni así mismos.

                             


Y, visto lo visto pues una de estas tardes calurosas se me ocurrió buscar fotos y textos y soñé que al igual, por este medio, podría darlos a conocer a otras personas que gustasen de estas cosas, algunos de los que he disfrutado y donde supe que “por allí pasó /mil gracias derramando” y le puse por títulos Jardines de España. (35 artículos) y como si los publicase diariamente nos podríamos empachar pues he pensado que los iré desgranando como el sembrador de antaño que metía la mano en el costal y esparcía, a voleo, las semillas por el campo… pues más o menos así…

En principio solo he querido publicar los que conozco de este País nuestro… de ahí el título. Los textos, los que Dios me ha dado a entender; las fotos, en su mayoría de Red. De antemano, gracias, por la acogida…





sábado, 19 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Trapiello ¿un personaje cervantino?

 


                              Andrés Trapiello; Izq. Moisés Rodríguez, conductor del acto



Septiembre 19, sábado.

 

La del alba sería cuando don Quijote – o sea Alonso Quijano – salió de la venta, tan ufano, tan contento por verse armada caballero que de puro gozo le reventaban las cinchas del caballo. En este caso no, no era la del alba; era, la del orto. Un mensaje en el móvil de una pareja a la que yo quiero mucho (gracias, Eli y Juan) me anunciaba la presencia de Andrés Trapiello, al día siguiente, en un acto cultural del Alhaurín de la Torre.

Estuve allí. Me constó llegar después de deambular por un dédalo de calles, impersonales, casi todas iguales y muy mal señalizadas. Todos los caminos dicen que llevan a Roma. Había que llegar. Si les digo que el acto me supo a poco ¿me creen verdad? Pues créanlo.

No sé cómo conocí a Trapiello. ¿Fue Enrique Lillo? Si les puedo decir que de su obra, (hoy, sin dudarlo, el mejor conocedor de Cervantes de los que viven) tengo y he leído “media docena y la mitad” como mínimo…

Saca Trapiello de Cervantes (de Baroja, de Galdós, que es otra cosa, de Unamuno, de Chaves Nogales, de Clara Campoamor del 98 y del 27…) de la historia de la Literatura en España todo lo que hay que sacar, porque sabe colocarse en el punto de equilibrio de las cosas. ¿No es acaso lo que hacía Cervantes con sus personajes?

Habló como quien sabe mucho y además sabe decirlo y proclamó que muchos terminamos en Cervantes, o sea en el Quijote “porque es y no otra la Biblia de un español, nuestra universidad, y nuestro patio de Monipodio al mismo tiempo”. Agregó algo más. Sus personajes estaban tristes, y al mismo tiempo alegres de su tristeza y animosos con ella.

Trapiello deja las cosas en su sitio. Viene de quien ha andado muchos caminos y no ha venteado las quebradas y las cañadas y las sombras de las encinas sino las páginas de muchos, de tantos libros que en una ocasión – se lo escuché o leí no sé, cuando, dijo que a su casa no podría entrar un libro más si no salía otro – y eso…

Trapiello es un hombre enjuto de carnes, de acitud resignada, de palabra pausada, de adjetivo preciso, de amabilidad extrema hacia quienes nos acercamos a él y con el esbozo de una sonrisa deshace la teoría equivocada o interesada (a mí se me ocurrió decirle que Cervantes, por su trayectoria infantil y juvenil, podría ser andaluz…). Detrás de las diotrías de sus gafas está parapetado alguien que como Cervantes al igual esconde la melancolía, la tristeza de los entusiastas…

viernes, 18 de septiembre de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Otro portero

 


                                                       Don Santiago Bernabeu




Septiembre, 18 viernes.

 

Vivimos en tiempos convulsos. Mucha farsa, demasiada hipocresía. Vividores – los entiendo – y quienes los justifican. Solo abrir la tv o cualquier medio nos trae problemas de los que son de verdad y, otros, que nos los inventamos nosotros. Unos pueden tener solución; otros, a lo peor, pues como que no. Antes cuando se hablaba entre la gente (ahora parece que la gente se grita entre sí) se podía llegar a entablar un intercambio de ideas; ahora, casi imposibles.

La crispación ha subido de tono. De una nimiedad se puede llegar a hacer un mundo; de algo serio, hay quien pasa olímpicamente y la sociedad se encoge de hombros. A veces, si se profundiza hay más pus del que se piensa en la herida. En tiempos del Régimen se decía de una señora que de una camisa vieja se había hecho un sostén para toda la vida. Hoy, los vividores tienen una cohorte que aplaude.

En una parte de España hay una corriente (no sé si orquestada por alguna razón) de simpatía hacia la situación por la que atraviesa la población de Ceuta. Tengo una cosa clara. Si esto se arregla, la situación que aparezca ya no va a ser igual. Todo será distinto. Al tiempo.

Una de las cosas que se han arbitrado como solidaridad es que los jugadores de ese mundo super mercantilizado como es el fútbol salten al campo antes de comenzar los partidos con una camiseta que exprese, al menos, empatía con la población ceutí.

Hace unas noches el Real Madrid jugaba su partido de liga en Elche (qué hermosura el palmeral de Elche). Tres jugadores se pusieron, es un decir, la camiseta a medio pecho. Se ha liado la mundial. Quienes hablan de insolidaridad y quienes defienden la libertad de expresión personal… Un rosario. No lo voy a repetir.

Cuando yo era niño, el Real Madrid – que dicen que ya era ‘grande’ fue a jugar unos partidos amistosos a Brasil. Don Santiago Bernabeu, presidente; don Raimundo Saporta, el segundo de abordo. Caniglia, el entrenador.

En el comedor se origina un pequeño ‘altercado’ Juanito Alonso, portero se encara con el camarero:

- Yo quiero una tortilla de patatas.

- Lo siento, señor, el entrenador ha dado este menú y no puedo servirle otro.

- Pues yo quiero una tortilla de patatas…

Don Santiago, ve un revuelo ‘raro’. Pregunta: ¿Qué pasa en esa  mesa?

- Pues que Juanito Alonso, le dicen, quiere una tortilla de patatas y el camarero le ha contestado que no entra en el menú diseñado por el entrenador y no se lo puede servir…

Don Santiago, se dirige a Saporta.

- Pues yo quiero otro portero. Éste, mañana, en el primer avión para Madrid…

El que quiera entender que entienda.