DESDE EL LUGAR
Lectores de José Morales García
domingo, 11 de octubre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardines de España: 4. Parque Grande José Antonio Labordeta. Zaragoza
Fuente
de Neptuno. Parque Grande José Antonio Labordeta. Zaragoza
Octubre, 11 domingo.
El río Huerva nace en la provincia de Teruel. Entrega sus aguas al Ebro en Zaragoza que es, una de las pocas ciudades de España, si no la única, que baraja tres caudales de agua porque, además, regula las del Canal Imperial de Aragón…
El río Huerva (ya río urbano por allí) es uno de los flancos del parque. En un tiempo, se llamó con otro nombre, Primo de Rivera. Se inauguró en 1929; muchos años después, al día siguiente de su muerte, la Corporación Municipal le dio el nombre del cantautor maño…
Monumento
a Neptuno
Se extienden hasta perder la vista desde la fuente del agua, cercana al puente de los Cantautores prósimo a la entrada principal y siempre bajo la mirada de Alfonso I el Batallador…
Combina
los dos elementos: jardín y parque. Tiene una rosaleda remozada y cambiada de
su estructura inaugural y donde, además, ordena las rosas por colores: rojos,
naranjas, rosas, blancos… Los alterna con grandes arriates.
Dentro del parque se encuentran los viveros municipales. El
Jardín Botánico alberga especies de todo el mundo, pero también con raíces
aragonesas.
Estanque de los Patos
Estanque de los Patos
Tiene un estanque, “el estanque de los patos”. Ocas y cisnes son la delicia de la gente
menuda que, se divierten dándoles comida… Cosas de niños.
Entre los reconocimientos públicos que encierra el parque hay un
recuerdo para los bearneses – el parque además está inspirado en el de
Versalles – comerciantes franceses que se instalaron en estas tierras. ¿Quién
lo diría después de conocer los Sitios y Agustina de Aragón y las heroicidades
de la Guerra de la Independencia…
Salgo con un sabor agradable por la belleza que encierra y
porque en el fondo de todo hay más cosas que nos unen que cosas que nos
separan.
sábado, 10 de octubre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La Fuente de la Higuera de ayer
Octubre, 10 sábado
El Llanillo chico… Sí, ese que está un poco más allá de la Raja del Soldado y antes de llegar al Visillo del Rapagón era para nosotros, los niños de entonces, algo así como el Maracana, que nosotros ni siquiera sabíamos hacia donde quedaba y donde jugábamos a la pelota – el balón de ‘reglamento’ se le pedía siempre a los Reyes Magos pero se les perdía la carta por el camino - porque los mozalbetes no nos dejaban jugar en el campo grande.
El Club Deportivo Álora donde jugaban Juanillo, “el Eucalipto”, Paquillo “el del Banco”, Andrés Segura… Era nuestro equipo. De Di Stefano, Puskas y Gento sabíamos por los cromos de la colección donde siempre faltaba uno a pesar de comprar y comprar en el quiosco de María la del Guerra y que pegábamos con gachuela en el álbum.
Después de una mañana o una tarde sin reloj, ni VAR y dos piedras por porterías íbamos a la Fuente de la Higuera a saciar la sed. Siempre tenía el agua clara, cristalina y era casi normal que alguien estuviese llenando un cántaro de barro en uno de los dos caños que tenía entonces, porque tenía dos caños…
Ahora que escribo estas líneas recuerdo aquella canción que cantaba Antonio Molina: Hoy he vuelto a pasar / por el camino verde, camino verde / camino verde / que va a la ermita…
El niño, entonces, no lo sabía. Se
enteró cuando fue mayor que a todo el pago se le llamaba Fuente de la Higuera y
que a la ermita que ya no era ermita porque se hizo más grande y luego fue
convento y… las ruinas se apoderaban de él y que el Libro del Repartimiento
aparece: que a Luys de Puerto Carrero se le asignan doce caballerías
de tierra de cuarenta fanegas cada caballería linderas con el agua de
La fuente se enclava en las faldas de El Hacho, en la margen derecha de la carretera antigua, Málaga-Sevilla, en las cercanías del convento de Flores, a dos kilómetros, aproximadamente, de centro de la localidad. Sus aguas son muy apreciadas y con su derrame se riegan huertas y tierras aguas abajo. Es fuente de gran estiaje. Tan grande, tan grande que ahora está seca…
Y como la canción me ronda en la cabeza,
el niño sabe que como decía Juan Ramón “el pueblo se hará nuevo cada año…”,
ahora, como entonces: “lloran de pena las margaritas/ la fuente se ha
secado/ las azucenas están marchitas/ por el camino verde…”
jueves, 8 de octubre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Caquis
Octubre,
8 jueves
Hace unos días me las anduve
por Encinasola, Sierra de Huelva, por el sur de Badajoz, en las cercanías del
pantano de Alqueva, por tierras, al otro lado de La Raya, en Mourao y en
Monsaraz…
Tuve por anfitrión a mi amigo Fermín (yo dije en una ocasión que era el cónsul honorario de Álora por aquellos lugares…) Fermín, que cambió la jubilación en Sevilla por la atención a los nietos en aquella bendita tierra, tiene un huerto en el patio de su casa.
El huerto le dispensa de acudir, como otros, al gimnasio. Su actividad le hace sudar los suficiente como para tenerlo en forma. El huerto es un pequeño oasis que para uno solo le viene, largo, pero para más… Pues eso se dedicarían a arreglar, en lugar del huerto, el mundo.
Allí tiene una parte dedicada a las hortalizas, un recinto para las aves de corral, o sea gallinas y, en una manera muy útil de aprovechar el espacio. árboles frutales: perales, limoneros, granados, lima del caribe, morales, membrilleros, ciruelos, parras (por cierto, que exquisitez de uvas ¿de qué variedad son?… y un caqui.
Esta mañana me ha enviado una foto para que pueda recrearme al ver cómo está el mozo después de las últimas lluvias caídas. Tiene la bendición de Dios. Y me imagino que los pájaros, si es que los pájaros aplauden, lo harán con todo su poder porque Dios les ha dado, primero, el regalo para ellos y, lo que les sobre, para Fermín.
Me comenta que es una lástima que no hubiese llovido un poco antes. Es verdad. Por aquí las lluvias han venido también tarde. En el campo ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos. La dehesa pide agua, como la piden los campos y los secanos.
El caqui (el nombre del árbol es palosanto, aunque también se conoce por el nombre del fruto) es una baya rica en tanino, carótenos y vitaminas A y C. Es un árbol de buen porte. Madura en otoño; su hoja caduca. Es una fruta tropical, aunque se considera oriundo de Japón y China donde tienen una significación especial.
Nosotros los conocemos desde
tiempo inmemorial y se adapta a los lugares que no son excesivamente muy fríos.
Van desde la Alpujarra, pasan por la Granada subtropical, y llegan casi hasta
las orillas del río Guadiana en la Sierra de Huelva. Su sabor, maduro, es muy
dulce; si se toma sin que haya alcanzado su cenit, rasposo.
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