viernes, 6 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El carbonerillo de media mañana

 



Marzo, 6 viernes


Amaneció un día esplendido; cielo azul y sin viento. Abría como un preludio de la primavera que llama a la puerta. Al rato, aparecieron unas nubes por las cumbres de Sierra Agua. Abría la yerbabonita; cantaba un carbonerillo…

Dicen los que saben de pájaros, o sea, los ornitólogos, que pertenece a la familia de los páridos y que es muy común en Europa. Vive en los bosques y en las zonas umbrosas. Ocupa un espacio que puede llegar, de oriente a occidente, desde el Cáucaso al Cabo de San Vicente; por el norte, hasta los países nórdicos. (Ahora, los carbonerillos del Cáucaso deben sentir, también, el miedo…)

En mi pueblo se les conoce como el pajarito del agua. Les atribuyen la característica que no poseen como es el de predecir el cambio de tiempo, Dicen que anuncian si va a llover… A diferencia de las aves frías que vienen en los meses más gélidos del invierno, su llegada era preludio de buen tiempo y anunciaban que vienen las flores al campo y las rosas a los rosales y las campanillas moradas a los bordes de los caminos.

Durante el verano pasan al ostracismo. Están desapercibidos. No es especialmente bello, pero sí muy significativo. Es de estos pájaros que cantan en monosílabos.

Según interese, la gente del campo decía que respondían a las preguntas. “¿Pajarito del agua – era la pregunta de manual – va llover?” y con ese “sí, señor; sí, señor; sí, señor” parecía contentar al interrogante curioso que se dejaba llevar por el deseo y no por la verdad.

Esta mañana lo he escuchado. Venía de la zona más tupida donde los granados ya comienzan a vestirse Hacía poco rato que el viento, el poco viento que soplaba, casi imperceptible venía de poniente. Tañeron las campanas del Santuario de Flores a la hora del ángelus...Era el momento de acordarse de Ella.

El cielo, entoldado, por momentos. Al rato, comenzaron a bajar gotas despistadas.  Eran nubes plomizas y andarinas. Ya se sabe: “el levante las mueve y el poniente, las llueve”. Las nubes no permanecían quietas. Iban ligeras como quien tiene bulla…

-         Si se echara el aire, me dijo un vecino, a lo mejor, llovía.

 

El carbonerillo seguía con su canto. Me atreví, en la compañía de mi soledad, a preguntarle…

-         Carbonerillo, ¿el mundo tiene arreglo?

-         Al principio, permaneció en silencio. Luego, “sí, señor; sí, señor; sí señor… (Creí entender).

 

No dije nada. Recogí mis cosas… Al pasar por la Cuesta del Convento, giré, como algunas veces, para llegarme hasta donde está Ella…


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