lunes, 23 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un puñado de razones para conocer Málaga: Alameda.

 



                        Río Genil a su paso por el término municipal de Alameda (F. Diario Sur


Bajo un cielo azul, casi siempre, la Sierra de la Camorra llena el paisaje entre Alameda y Humilladero. Es una elevación de poca altura y se prolonga por otras sierras que rompen la monotonía de la llanura entre las Subbética y El Torcal de Antequera.

La Sierra de la Camorra está cubierta por vegetación de plantas xerófilas; su subsuelo, lleno de cuevas y abrigos donde no es una aberración pensar que pueden encontrase pinturas rupestres y restos de que en un tiempo muy remoto estuvo ya por aquí la presencia del hombre. Dejó huellas. Dicen, por tanto, que debió haber comida en la caza o sacada de la tierra fértil que forma su suelo.

En sus cercanías dos lagunas, la de Fuente de Piedra y la de la Ratosa que, a pesar de estar seca una buena parte del año, sobre todo en los meses finales de primavera, en verano y en los primeros de otoño si las lluvias se retrasan está considerada como una zona de especial interés por la atracción de aves migratorias.

Alameda, al norte de la provincia de Málaga, limita con tierras de Sevilla y Córdoba que, en sus elevaciones, toman el nombre de Sierra de Estepa o de Rute. El Genil viene de Sierra Nevada, pero está alejado y baña tierras de las poblaciones de ambas orillas. “Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques”, los vio Lorca.

Vivió gente del calcolítico y dejaron restos, Por su suelo pasaron tres importantes vías romanas de la Bética. Unían Malaca, Corduba e Hispanilis. Se encontró un pequeño tesoro visigodo y la civilización árabe apenas dejó huelas…

Un personaje célebre pero ya de tiempos muy cercanos, el siglo XIX fue José María Hinojosa conocido por el sobrenombre de “El Tempranillo”. Durante sus años jóvenes se dedicó, como muchos más, al bandolerismo no exento de literatura y admiración popular por aquello de “robar a los ricos para darlo a los pobres”.

Posteriormente colaboró con las fuerzas reales y contribuyó, por sus conocimientos, a desmantelar a algunas partidas. Fue abatido por uno de sus correligionarios que no perdonó la deserción. Está enterrado en la iglesia del pueblo y es un reclamo turístico para posibles viajeros que buscan otras cosas en sus desplazamientos.

La iglesia parroquial fue obra de los marqueses de Estepa. Se levantó en el siglo XVIII y refleja aspectos de la arquitectura de un barroco decadente y con connotaciones propias del rococó, aunque con grandes limitaciones. Posee tres camarines que rompen la monotonía.

Pueblo llano, sin grandes elevaciones. Invita a la visita, pero eso sí, nunca en verano, donde las temperaturas son tórridas.


 

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