Río Genil a su paso por el término municipal de Alameda (F. Diario Sur
Bajo un
cielo azul, casi siempre, la Sierra de la Camorra llena el paisaje entre
Alameda y Humilladero. Es una elevación de poca altura y se prolonga por otras
sierras que rompen la monotonía de la llanura entre las Subbética y El Torcal
de Antequera.
La
Sierra de la Camorra está cubierta por vegetación de plantas xerófilas; su
subsuelo, lleno de cuevas y abrigos donde no es una aberración pensar que
pueden encontrase pinturas rupestres y restos de que en un tiempo muy remoto
estuvo ya por aquí la presencia del hombre. Dejó huellas. Dicen, por tanto, que
debió haber comida en la caza o sacada de la tierra fértil que forma su suelo.
En sus
cercanías dos lagunas, la de Fuente de Piedra y la de la Ratosa que, a pesar de
estar seca una buena parte del año, sobre todo en los meses finales de
primavera, en verano y en los primeros de otoño si las lluvias se retrasan está
considerada como una zona de especial interés por la atracción de aves
migratorias.
Alameda,
al norte de la provincia de Málaga, limita con tierras de Sevilla y Córdoba que,
en sus elevaciones, toman el nombre de Sierra de Estepa o de Rute. El Genil
viene de Sierra Nevada, pero está alejado y baña tierras de las poblaciones de
ambas orillas. “Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques”, los vio Lorca.
Vivió
gente del calcolítico y dejaron restos, Por su suelo pasaron tres importantes
vías romanas de la Bética. Unían Malaca, Corduba e Hispanilis. Se encontró un
pequeño tesoro visigodo y la civilización árabe apenas dejó huelas…
Un
personaje célebre pero ya de tiempos muy cercanos, el siglo XIX fue José María
Hinojosa conocido por el sobrenombre de “El Tempranillo”. Durante sus años
jóvenes se dedicó, como muchos más, al bandolerismo no exento de literatura y
admiración popular por aquello de “robar a los ricos para darlo a los pobres”.
Posteriormente
colaboró con las fuerzas reales y contribuyó, por sus conocimientos, a
desmantelar a algunas partidas. Fue abatido por uno de sus correligionarios que
no perdonó la deserción. Está enterrado en la iglesia del pueblo y es un
reclamo turístico para posibles viajeros que buscan otras cosas en sus
desplazamientos.
La
iglesia parroquial fue obra de los marqueses de Estepa. Se levantó en el siglo
XVIII y refleja aspectos de la arquitectura de un barroco decadente y con
connotaciones propias del rococó, aunque con grandes limitaciones. Posee tres
camarines que rompen la monotonía.
Pueblo
llano, sin grandes elevaciones. Invita a la visita, pero eso sí, nunca en
verano, donde las temperaturas son tórridas.
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