jueves, 30 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Se nos va abril
Dehesa de Abajo. La Puebla del Río (Sevilla)
Abril, 30 jueves
Dice el calendario que se va
abril. El refranero afirma que tiene aguas mil; la liturgia católica que es el
mes de los grandes misterios sobre todo el de la Resurrección. Hay, también, en
ese mes un pasaje del evangelio que a mí me sabe a genial. El de los discípulos
de Emaús. Solo una frase, solo una, ya da sentido a todo lo que ocurrió por el
camino: “lo conocieron al partir el pan”.
Abril, este año, por mor del
calendario dice que en muchos pueblos se conmemora, un poco antes, a la Virgen
que está en el Cabezo, en Sierra Morena, en Andújar. También, en Álora y en
muchos más sitios. La imagen de la Sierra es muy morena, tanto que es casi
negra; la de mi pueblo, blanca…
Mayo llama ya a la puerta.
Mayo, el de las cruces en los patios, el de los rosales en flor, el laVírgenes
de Fátima y Auxiliadora, el de san Fernando… El del poema: “por mayo era por
mayo / cuando hace la calor…” ¡y usted que lo diga…!
No queda ahí la cosa. El trío,
Rafael de León, Quintero y Quiroga compusieron muchas canciones; algunas,
sublimes. Me encanta esa que cuenta como el amor no tiene fechas, ni lugares,
ni momentos. Viene cuando tiene que venir y punto. Y lo proclama: Amantes de
abril y mayo, porque las cosas requieren su tiempo.
El trío se juntó porque el azar
lo quiso. Antonio Márquez, marido de doña Concha Piquer les pidió un
espectáculo para su mujer. La copla les debe mucho. Ella, también, les dio lo
suyo. ¿Cómo se entiende si no que de algo tan cotidiano pueda surgir esta
belleza? Amantes de abril y mayo cuenta la proclamación de un amor.
Surge quizá de manera espontánea. Ella, ve el paso de los años, inexorablemente;
él, con el brío que aportan los veintidós…
No aclara la copla si Peñaflor
es el palacio astigitano o es el pueblo en las estribaciones de Sierra Morena,
en la margen derecha del Guadalquivir. No importa. Es el protagonista. Aparece
porque es testigo, ante la calle, de algo sublime, excelso. No se puede ocultar
y aflora: el amor.
La envidia cochina, a modo de
murmuración, y la culminación de la felicidad. ¡Qué pena que la copla no nos
cuente más cosas! Amantes de abril y
mayo. ¡Casi ná!
miércoles, 29 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Carretería: del pasado a la modernidad
Abril 29 miércoles
Una actuación urbanística ha recuperado
una de las calles emblemáticas de Málaga. Se une a ese ‘nuevo’ centro peatonal para
disfrute del ciudadano que casi no conoce su ciudad. Poco a poco, descubre una joya
olvidada. El tiempo la tenía en el baúl de recuerdos abierto de tarde en tarde,
o en los papeles de la Historia.
Carretería nació a la sombra de la muralla
nazarí. La muralla, arrancaba en la Alcazaba. Cerraba el perímetro de la Ciudad
por la Plaza de la Merced, Álamos, la propia Carretería, Pasillo de Santa
Isabel hasta el fuerte de San Lorenzo junto a la desembocadura, entonces, del
Guadalmedina, en lo que, muchos años después, se conoció como Puente de Tetuán.
La muralla se abría al exterior, de norte
a sur, o sea al campo o al río por las Puertas de Granada, de San Buenaventura,
junto a lo que hoy es la Plaza del Teatro, de Antequera, Postigo de Arance o
Puerta Nueva… De aquellas puertas – de otras también – hoy, solo el recuerdo o
el nomenclátor callejero.
El vecindario, una vez perdido el carácter
defensivo de la muralla, convirtió el foso en un muladar. Tuvo que actuar el Concejo
y donó – lo que hoy podemos identificar como acera ascendente a los vecinos el espacio
para que edificasen. En la acera izquierda, en el mismo sentido, las construcciones
vinieron muchos años después. Estaba orillado por el río y sus crecidas,
periódicamente, vestían de luto a la ciudad.
Volviendo a Carretería que debe su nombre
por ser la entrada de las carretas (tenían prohibida la entrada al centro) que
traían las mercancías a la ciudad, muestra señales palpables de casas notables,
palacetes, mansiones…
En la fachada del número 15, una
placa dice que en la inundación del 24 de septiembre de 1907 el agua alcanzó dos
metros de altura. Era la señal, pero el pueblo sabía que todo el barrio había
sido anegado; el número 9, con una notable fachada de buena rejería, y
molduras en sus huecos, adornada en el XIX da cuenta de un pasado de esplendor.
Así, una sucesión de palacetes, museo del Vino, edificaciones notables.
En la Nuño Gómez nacieron dos
personajes ilustres del siglo XIX. En la 11 el político de la Restauración,
Antonio Cánovas del Castillo. Conjuntamente, con el riojano, Sagasta, marcaron
la Historia de España; en la 13, el escritor Salvador González Anaya… La
historia de Málaga del XVIII al XX, pero el espacio no da más.
Lugar excelente para tapear, pasear,
ver, si es posible coger sitio en la Tribuna de los pobres, el paso de
procesiones…
martes, 28 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.
...Y CON LA MUERTE EN LOS PITONES
Ha terminado la feria de Sevilla. ¿No lo sabían? Bueno algo de eso han dicho periódicos, televisiones y emisoras de radios, pero no iba yo por ahí. No. Iba por la otra feria, por la de verdad, por esa que abre la puerta única en una plaza excepcional. Se llama Real Maestranza de Caballería, la plaza; la puerta, la del Príncipe. Es la puerta de la gloria, pero como la gloria es tan efímera dura lo que tardan en llegar al Hotel Colón que no está muy lejos de allí.
Zahariche se asienta en una loma entre Palma del Río y La Campana. De allí han venido los que han echado el cerrojo en la última corrida. En Zahariche pastan los toros de Miura, portadores, quizá, de la leyenda y de los genes de aquellos otros toros míticos que, cuando la historia no tenía nombre, pastaban, aguas abajo, en la marisma de Tartessos. Dicen que son los únicos toros que aprenden desde el primer capotazo.
Del campo charro, no lejos de Ciudad Rodrigo, de la ganadería de los Hermanos García Jiménez, llegó un embarque. Uno, en la tablilla decía que de nombre ‘Clandestino’, ha dado un disgusto grande al maestro Morante. Sí, José Antonio, de apellido Morante y es de la Puebla, la que ve como ya no vienen los barcos de vela camino a Sevilla. Ahora vienen otros. ¡Dios qué barcos!
De Guadalix de la Sierra, de la ganadería de Ricardo del Río González, en la Sierra de Madrid, el que estuvo a punto de llevarse a ese lugar por donde pastan no los toros, sino las nubes, a Andrés Roca Rey. Ese muchacho que cambió su tierra peruana para hacerse torero en Sevilla.
El ganadero-poeta arruinado, Fernando Villalón, en su búsqueda de míticos toros de ojos verdes, los alimentaba con margaritas del Guadalquivir; con espigas de media primavera crecidas con ‘lluvias de abril y sol de mayo’, que diría don Antonio Machado, en la Campiña de brisas ábregas y solanos de levante para que crezcan jaramagos y amapolas.
Ahora el río sigue su curso desde Cazorla a Sanlúcar; dentro
de unos días otro río, el Guadiamar, le lavará con su agua a algunos peregrinos,
‘otro’ pecado original, en el Vado del Quema. Son los que van por primera ver a
la Blanca Paloma en las marismas… Eso, yo lo viví un año con su noche y es otra
cosa. He ido más veces, pero nunca como aquella vez y en esa fecha. En fin, la
mañana del Lunes de Pentecostés está ahí casi al alcance de la mano. Dicen que
seguirá llorando la margarita por ser romero…
lunes, 27 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ... Y la gracia de tus manos
Abril, 27 lunes
Popularizó
Carlos Cano una canción preciosa. Era un rosario de sensaciones, de sabores, de
olores, de asombros. Él la tituló Alacena de las monjas. Ya se sabe, el
arte de los conventos no solo está en los rezos – porque las monjas le hablan a
Dios de tu- sino en casi todo lo que ellas tocan. Pero el Arte (ahora con
mayúsculas) no se queda ahí.
Hay
quien opina que arte es la música, la pintura, la arquitectura… A lo mejor,
alguien con más generosidad lo extiende a otros campos y, a veces, la vida nos
sorprendo con algo que quizá casi nunca se repara en ello. Me refiero al ‘punto
de cruz”.
El arte
de cruz, dice, en su programa de mano, Toñi Díaz Blanco que ha colgado treinta
y ocho obras en la Casa de la Cultura de Fuengirola “Manuel Delgado Perea”, del
9 al 30 de abril de 2026, es una forma popular de bordado en la que usan
puntadas, en una combinación precisa, oportuna y milimétrica de hilos, sobre tejidos de trama uniforme. Eso es verdad.
Pero
eso no es todo. Esta mujer a la que he preguntado (a los amigos se les puede
preguntar y a mi me honra con su amistad) cuándo sintió la llamada de expresar
lo que lleva dentro, de exteriorizar esta riqueza, de sacarla a la luz y no me
lo ha contestado, no porque no haya querido, no, en absoluto. Sencillamente no
me lo ha contestado porque el sentimiento, el pellizco de arte, el hálito que
sale de su alma, nació con ella.
Toñi es
una mujer de tierra adentro – nació en Álora – y ha combinado esa sutil esencia
que solo tienen las personas privilegiadas, con las brisas saladas que suben
del mar, en su tierra de adopción, en Fuengirola. La Sierra de Mijas, las
retiene y ella las lleva a los lienzos, combina los hilos, juega con ellos,
como las golondrinas juegan con las corrientes de aire y hace que uno, cuando
sale de la exposición, le pregunte a quienes le acompañan: ¿no os ha asaltado
una voz sin eco, una sensación de admiración que reprime el resuello ante tanta
belleza, ante algo tan sublime?
Me
quedo sin espacio. Toñi ha puesto en punto de Cruz al Grego, en el Entierro
del conde Orgaz (que no era conde, sino señor del pueblo toledano), a
Velázquez en La Rendición de Breda, las Meninas, las Hilanderas. A
pintores franceses, belgas…
Ah, por
cierto, los cuadros son de su colección privada; no están en venta.
Toñi Díaz Blanco, en plena faena de
creación
domingo, 26 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, al norte el mar Cantábrico
La Escuela de los años cincuenta del siglo XX
Abril, 26 domingo.
España
era para el niño un mapa de hule descascarillado y viejo. Brillaba - el mapa -
por algunos sitios; en otros, tenía perdido el color. Con un puntero de madera
largo – como los palos de billar que usaban, los hombres para jugar en el
casino al que llamaban Círculo Cultural – se señalaban los accidentes
geográficos.
El niño
sabía porque lo cantaban, todas las tardes, en la escuela, que España limitaba
“al norte con el mar Cantábrico y los Montes Pirineos que nos separan de Francia”.
El niño nunca había visto el mar y ni, por supuesto, tenía idea de dónde podía
estar Francia.
No
comprendía por qué si la Islas Canarias eran unas islas tenían que encerrarlas
con una línea quebrada y no la dejaban libres, sin marca, sin ninguna marca,
como estaban las Islas Baleares que también eran otras islas.
El niño
no entendía muchas cosas. No comprendía por qué la Guardia Civil cuando
llevaban a alguna persona detenida la paseaba, esposada y humillada, por la Fuentarriba - que era la plaza principal
de su pueblo - ante los ojos de todos los que miraban y no lo hacían de una
manera más discreta.
También
se preguntaba por qué había entierros de varias ‘categorías’ y que según
pagaban los dolientes, les hacía uno o dos o más responsos, con canturreos
gregorianos, parando la comitiva fúnebre en la calle…y, por qué, otras veces,
delante de la caja no iba el cura, pero esos entierros no hacían paradas en la
calle.
Otras
veces, venían por las casas algunas personas mayores, pidiendo para enterrar a
alguien “de caridad”. Los entierros siempre le impresionaban mucho al niño
porque cuando la ‘parroquia’ se acercaba a la casa del muerto desde dentro
salían muchos llantos y gritos de las mujeres; los hombres, casi siempre, iban
detrás, en silencio.
El niño
se hacía mayor. Cambió el pantalón corto por uno largo; de jugar en la calle
pasó a jugar en el Llanillo y se moceaba por la Cancula. Luego anduvo los caminos
que le marcó la vida. El niño comprendió algunas cosas; otras, no. ¡Cosas que
pasan!
sábado, 25 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La importancia de llamarse Antonio
Abril, 25 sábado
Dentro
de unos años va a ser algo insólito. Los ríos llevarán agua; en invierno hará
frío; en verano, calor. El sol saldrá cada mañana y las sierras estarán blancas
cuando en sus cumbres se deposite la nieve; el mar tendrá agua salada y por las
vías (por algunas) circularán los trenes, pero eso de llamarse Antonio puede
ser algo raro. Seguro que sí.
Verán.
Me lo contaron hace unos días. Llega a la consulta del médico. Tienen que
hacerle la ficha:
-
¿Cómo se llama usted?
-
Iloveni
-
Me lo repite, por favor…
-Iloveni
-
Por Dios que nombre más raro. No lo he oído nunca.
-
Pues no sé. Se ve mucho por la calle. Lo pone en las camisetas (I love NY)
La
enfermera alucina en blanco, en negro, en colores. Una sorpresa mayúscula de hasta dónde puede llegar la
estupidez humana. La publicidad de la ciudad americana… (I love NY) “Yo amo a Nueva York”, en inglés,
lo había tomado como un nombre…
Hasta
hace unos años a los recién nacidos les colocaban el nombre de los abuelos (a
algunos, de verdad, los machacaban); luego, vinieron otros nombres y, sobre
todos, se impusieron los de los protagonistas de las telenovelas y películas.
Aparecieron Cristal, Yésica, Kevin, Jhonsire…
En
Castilla tenían la costumbre de ponerles el nombre del Santo del Día. Conocí en
un curso de verano, en Ciudad Real, a una chica zamorana – un encanto de
persona – a la que le habían encasquetado ¡Alfonsa!
En la
mili, mi furriel se llamaba ¡Rosario! Un día no me pude contener – era,
también, una buenísima persona – y se lo dije: “En mi pueblo ibas tú listo:
Charito, por aquí, Charito por allí”. Los
que fueron al Registro a la inscripción se lucieron.
Pasado
los años los masculinos y femeninos de Franciscos, José, Juan, Manuel,
Bartolomé, Jerónimos… Se conocían por Pacos o Pacas, Pepes o Pepas, Manolo o
Manola; Bartolo, Jeromo… Una letanía, casi apócrifa de Santos o Santas. Para el
caso, lo mismo.
Ahora
ya ven. Esto, como decía don Hilarión en la Verbena de la Paloma. “hoy las
cosas adelantan que es una barbaridad”. Dentro de unos años cuando la moda
vuelva a imponerse si usted a un niño, le puso por nombre Antonio, pues será un
espécimen raro, un bicho que, quizá ha venido de otro planeta de esos que se
las anda por los mundos siderales, pero podrá sacar pecho y valorará la
importancia de llamarse “Antonio”, por ejemplo.
viernes, 24 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Laudes
Abril, 24
viernes
Señor,
esta mañana ha amanecido un día gris, entoldado. Eran nubes altas. Parecían
quietas como ancladas en un cielo que no estaba azul. El sol no ha aparecido
como todos los días por detrás de los montes, esos que cierran el horizonte. Si
embargo, la luz cada vez era más intensa. Loado seas, mi Señor, por esa luz que
nos alumbra y nos dice que ya viene entrando el día.
Los
primeros coches de la mañana van ligeros. Van al trabajo. Bendito trabajo para
quien puede lograrse el sustento de cada día. Algunos coches se detienen ante
la puerta de la panadería. No paran el motor. Una chica con cara de sueño,
despacha, a cada demandante, sus peticiones: dos barras; una integral
gallega; medio casero cortado; una malagueña que esté tostadita… La prisa
hace que no se intercomuniquen por sus nombres. Solo el “buenos días” y
despacha… según, cada demanda. Un timbre dice que se abre la caja registradora.
Se intercambian un billete de papel y unas monedas de la vuelta. Bendito seas
Señor por esta gente de los que desconozco sus nombres. La prisa, Señor, la
dichosa prisa que nos empuja.
Cuando
he llegado al campo la luz era más intensa. El sol no ha aparecido. Las nubes
lo van a ocultar. El hombre del tiempo ha dicho que hoy puede llover en
Andalucía Oriental, que puede caer granizo en algunas zonas y que podría haber
oleaje fuerte en Almería.
Señor,
no te digo nada. A lo mejor hay alguna patera perdida entre olas embravecidas.
Loados seas, mi Señor, por las olas de nácar, por los mares azules, (por los
otros, también, pero cuando no hay personas por medio que huyen de sus
miserias) por la mano que les vas a tender para que lleguen a la playa. Loado
seas Señor por esos hombres vestidos de verde, por los otros, los de uniforme
rojo y una Cruz Blanca. ¿De qué color era tu Cruz, Señor? Siempre la hemos
visto de color madera…
Loado
seas, mi Señor, por las rosas, espejos tuyos que han sobrevivido a la noche.
Esta noche (no sé a qué hora vinieron las nubes, porque las nubes van y vienen
siempre de algún sitio a alguna parte) no han visto ese vocabulario en morse,
con apariencia de estrellas, con el que Tú hablas por las madrugadas.
Loado
seas, mi Señor, por el carbonerillo que canta en las ramas de la higuera. Debe
tener el nido cerca. Se deshace en sus trinos monótonos. Yo le pregunté si iba a llover. Me dijo que
sí…
Señor,
a media mañana, unas gotas mojaron el suelo ¿Se habrá mojado el nido del
carbonerillo? Loados seas mi Señor, por los pajarillos que han cantado al
amanecer, por este día que nos has regalado, por este mundo, aunque está
demasiado convulso.
Loado
seas, mi Señor, por mi amigo Bruno que va recibir el Sacramento de la
Confirmación. Mi amigo Bruno tiene ocho años, como ocho soles, cara de pillo y
ojitos de niño listo, muy listo.
Loado seas, mi Señor, hoy y siempre.
jueves, 23 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Semillero
Seminario
Menor de Málaga. Galería de la Obediencia.
Abril, 23 jueves
No, no
es una almáciga donde germinan las semillas que luego darán fruto. No, es otro
semillero. Se le conoce como el Seminario. Allí un puñado de muchachos de los
pueblos de la provincia acudían en busca de formación. La mayoría llevaba en su intención el
ser sacerdotes; otros, era la única salida que veían factible. En la mayoría de
sus pueblos – solo había Institutos en Ronda, Antequera y Vélez-Málaga-
carecían de casi todo.
En
1921, el Obispo don Manuel González – hoy, San Manuel González, el Obispo de
los Sagrarios abandonados – encargó a los arquitectos: Guerrero Strachan, Rafael
Benjumea y Loring la construcción de un edificio, a las afueras de Málaga, en lugar
soleado, con excelente ventilación y al que llegasen las brisas que venían del
mar.
Los seminaristas
que se acogiesen a él venían de un ala de Palacio Episcopal, (la que tiene
entrada por calle Santamaría). Ustedes pueden hacerse una idea de la salubridad
de las estancias si les digo – me lo contó don Juan Ortega, profesor de Griego
de Quinto, o segundo de Retóricos – que en una pared apareció pintada una raya
horizontal y a su derecha, escrito con carbonilla: “Aquí llegó el sol el día 22
de junio de 1917, Solsticio de verano”.
Don
Manuel encargó a los arquitectos una obra donde aflorase la vida, y la luz de
Málaga (por cierto, según decía él se hizo con cero, cero, cero pesetas) ¿Quién
puso el dinero? Ah, don Manuel lo tenía clarísimo y así lo trasmitió en su
obra. El edificio es de estilo historicista-neomudéjar. Posee un pabellón longitudinal.
La parte sur la ocupa la capilla del Buen Pastor. No se puede describir (bueno,
si se puede, pero es mejor vivirlo dentro), una galería, la galería de Obediencia,
al lado este, una arcada a cielo abierto; en la oeste, amplias dependencias que
servían de salones de estudio y clases. En la parte norte, dependencias para comedores,
cocina, almacenes. En 1944, en época de don Ángel Herrera, se agregó otro pabellón
adaptado a la orografía para Seminario Mayor (ocupado por Filósofos y Teólogos).
Los
niños ‘bautizaron’ las dependencias con sus nombres identificativos: ‘Bobadilla’,
‘el Palomar”, o “el Tranvía”. El Corazón de Jesús sobre la puerta principal
de la Capilla y la Virgen Blanca del recreo, imágenes tan propias que aún hoy
se llevan dentro. Las Humanidades, excelentes; en Letras, extraordinarias; en Ciencias
justitas. La formación en Valores, imposible calificarla: Espiritualidad sin ñoñerías,
puntualidad, hábito de estudio, honradez, silencio, respeto, aprovechamiento
del tiempo, compañerismo, amistad…
Allí
nacieron amistades que duran casi sesenta años después. Hoy, hemos compartido Asamblea,
turismo y mesa. Nuestra formación, Sínesis (encuentro), sabe algo de todo esto.
miércoles, 22 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mercado de Atarazanas: Historia, fútbol y arte
Abril, 22 miércoles
Málaga
ciudad de luz y mar azul, de palomas en el parque – ya se sabe, la paloma de
Picasso, según el maestro Alcántara, dejó de vivir en una palmera y se fue a
vivir a un barco -; ciudad de un río sin agua y rosas rojas en Puerta Oscura.
Málaga cosmopolita, la única ciudad de mar que no huele a brea…
Paseaba,
ayer tarde, con un grupo de amigos por Puerta del Mar, Atarazanas, sSagasta, Sebastián Souviron…
-
¿Sabéis, les digo, que las vidrieras del Mercado Central las hizo Atienza, el
que fue jugador del Real Madrid…
El 13
de junio de 1956, el Real Madrid ganó la Primera Copas de Europa. Venció a la
Stade de Reims (4-3). Entrenador: Villalonga. Alineación: Alonso, Atienza,
Marquitos, Lesmes, Muñoz, Zárraga, Joseíto, Marsal, Di Stefano, Rial y Gento… Hasta
aquí, una parte de la historia.
Las
vidrieras del mercado, como todas las vidrieras tienen dos aspectos muy
diferentes. Desde el exterior no dicen nada al viandante. Se ve como un testero
oscuro que da a una calle y que las mas de las veces, cuando hace tiempo que
pasaron las lluvias, es un muro de polvo.
Desde
el interior, la cosa varia. Es algo totalmente diferente. El panel recoge
monumentos, paisajes, escenarios, parte de la historia de Málaga. El amante de
arte puede ver recreados aspectos su ciudad por los que pasa habitualmente pero
que no siempre repara en ellos.
La vidriera ocupa la
parte Norte del mercado y la componen 108 paños de cristal pintado por el
artista Ángel Atienza Landeta junto a su hermano, el año 1973
Atienza, al dejar el
fútbol, se dedicó al muralismo y a la pintura. Su fama se extendió por
diferentes lugares: Alemania, Bélgica, Suiza y España. En ocasiones colaboró
con él su hermano Adolfo.
Durante su carrera deportiva había
participado en diferentes exposiciones colectivas de pintura. En uno de sus
viajes por Europa Central se sintió atraído por la realización de murales y los
trabajos en vidrio.
A partir de 1964 comenzó su labor
como ceramista. Se trasladó a Venezuela en 1976 donde desarrolló su labor como
escultor utilizando diversos materiales. Nació en Madrid 1931. Murió en
Barcelona en 2015. Ésta, es otra parte de la historia.
Hay una tercera. Atarazanas debe su
nombre a las actividades marineras que durante la época musulmana se
desarrollaron dentro del recinto. Desde el siglo XIX, un mercado que imita las
Les Halles; en la actualidad, un lugar que combina, mercado, gastronomía y
arte. Un lugar de Málaga muy, pero que muy interesante.
martes, 21 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Gredos
Puente medieval. Arenas de San Pedro (Ávila)
Abril,
21 martes
La Sierra
de Gredos es una montaña totémica. Forma parte del Sistema Central. Don Miguel de Unamuno decía de ella que era “el
espinazo de Castilla”. Divide las dos mesetas: la submeseta norte, antaño
conocida como Castilla la Vieja y la sur. En la escuela se estudiaba como Castilla
la Nueva.
En la
vertiente norte de Gredos nace el río conocido por su belleza literaria: Dio apellido a una de las obras cumbres del
Literatura española: El Lazarillo. Pasa por Salamanca; lleva sus aguas al río
Duero.
En la
sur, el Alberche y el Tiétar, entre otros. La última vez que anduve por allí
fui buscando sus fuentes, o sea su nacimiento. Dimos con algo que podría serlo.
Estaba enterrado entre zarzas y malezas y una alambrada no nos permitió
acercarnos más. Lo dimos por encontrado. Llevan sus aguas al río Tajo. El río
de Toledo, de Garcilaso, y de Lisboa.
La Sierra,
como se conoce en toda la zona, arranca casi en las puertas de Plasencia. Al norte,
el valle de Ambroz. Hervás, ciudad de pasado judío. Monumental, patria del
imaginero Pérez Comendador y Béjar, la del duque y de la extinta fábrica de
mantas. Al sur, la Vera.
Casi
todos sus pueblos agregan el apellido, “… de la Vera”. Cuacos, la excepción.
Cuaco de Yuste. Allí residió y murió el hombre más grande y poderoso de su tiempo.
Carlos I, el Emperador; en sus calles jugó uno de los personajes más importantes
de la Historia de España: Don Juan de Austria. El emperador quiso tenerlo cerca
y lo tuvo…
He ido
una, dos, tres… muchas veces a La Vera. He entrado por el Puerto de Mirabete,
por Plasencia, por el Puerto del Pico, conforme se viene de Ávila y se baja por
Mombeltrán, por Oropesa, por el Piornal y abajo, Garganta la Olla, por Navalmoral
de la Mata y tras cruzar el Campo de Arañuelo y el Tiétar, uno ya sabe que está
en un lugar distinto.
Campos sembrados
de tabaco, de pimentón - pimentón de la Vera – hortalizas, maizales… Los aspersores,
en verano, dicen que eso ya es otra tierra, otro lugar que tiene algo de mítico,
de sobrecogedor, de mensaje. Evoca un tiempo que ya no es de cuando veía en sus
libros “Editorial Gredos”.
Siempre
desde la distancia lo he visto como ese lugar que, como los imanes, son irresistibles.
Aparecen los primeros robles. El mayor porcentaje de robles, nacidos por la
Gracia de Dios, que tiene España, bendita España, más al sur. En invierno, Gredos
blanco de nieve; en las tardes de estío, con un caperuzón de nubes. “Hay
tormenta en la Sierra”, y a sus pies, Arenas de San Pedro.
Recuerdo
tus sombras, tus aguas heladas en las Gargantas, tus puentes, tus caminos, tu
estela larga que va conmigo….
lunes, 20 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora, España, sin ir más lejos: Frías
Frías. (Burgos)
Abril,
20 lunes
Dejé,
tras mis pasos, las tierras de La Bureba. Pernocté en Oña. Venía de Frómista.
Crucé de oeste a este las tierras de la Castilla añeja. Los paleógrafos buscan,
en la Sierra de Atapuerca, la identidad de los pobladores más antiguos de
Europa. Tampoco han borrado la huella y el recuerdo de un hombre casi mito en
la Historia de España, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En esa ocasión
no iba tras los pasos de unos ni de otro. Buscaba llegar a las aguas del Ebro.
Más al norte, la tierra de Merindades. Conjunción de municipios y tierra donde
la historia y la administración de Justicia se escribió de otra manera.
Monasterio
de San Salvador. Oña (Burgos)
Admiro
la mole del monasterio de San Salvador, benedictino en su exclaustración
jesuita, después. Lo fundó Sancho García, conde de Castilla. Era por el 1011.
Desde entonces a hoy ha llevado mucha agua el río Oca al Ebro…
Con las
primeras luces del día reemprendí camino. Hay que hacer parada obligada en
Tobera. Es un pequeño municipio. No llega a los cien habitantes en torno al río
Molinar. Antes, empotrada en la roca, Santa María de la Hoz. Más que el valor
artístico de la iglesia hay que apreheender la belleza del pequeño monasterio
románico incrustado en la piedra. No se sabe qué fue antes si la iglesia o el
tajo cortado…
Un poco
más adelante, en el horizonte se recorta una belleza singular, sin igual. Algo
que hay apartar porque al andar los caminos uno se puede encontrar con pueblos
bellos, bellísimos, y si me apuran, hasta puede llegar a agotar los adjetivos.
Frías se aparta de todos. Sencillamente, Frías es único.
La
muralla recorta el horizonte. En su cumbre, el castillo, atalaya sobre el río.
¿Es el capricho de la roca que se eleva? ¿Es la voluntad de los hombres que
hicieron lo que no lograron hacer otros en lugares diferentes? No sé. Uno se
queda sin palabras. Al final, casi en la terminación de una calle larga con
puestos abiertos a ambos lados para atraer la atención del turista, el
castillo.
El castillo en un extremo; en el otro, la iglesia de San Vicente, románica. Le amputaron su portada y pasó al otro lado de Atlántico de la mano del dólar para disfrute de un clima más benigno, en Nueva York en el museo The Cloisters… ¡Cosas que pasan sin remedio!
Frías (Burgos)
Subo y
como en la copla, “a ti solita, a las demás no hago caso”. En lo que uno
se imagina que fue patio de armas preparan un espectáculo. Está, avanzada la
primavera, y por San Juan celebran las fiestas. Hombres y mujeres vestidos de
la época medieval. Sabor a otro tiempo…
Me bajo
despacio por la calle ancha y singular. Miro y admiro. Me llego hasta el Ebro.
El puente, soberbio. El río ha dejado de venir por las profundidades. Se abre.
En la mediación, - dicen que es romano – con pinta de medieval un puesto de
peaje. Era una manera de sobrevivir. El que viene, paga. Si no, se queda al
otro lado de las aguas…
Un
lavadero de otro tiempo y la huerta que sirvió la comida fresca para acompañar
la carne de caza en otro tiempo. Piedra y madera. Protección de vientos,
lluvias y en cuando el rigor del invierno apretase, entonces… ¡Dios mío! ¿Cómo
sería la vida entonces en este pueblo que ha pasado del paso del tiempo y sigue
siendo una joya medieval?
domingo, 19 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abderramán III y el castillo de Álora
Abril, 19 domingo
Umar ibn Hasfun cometió, quizá, el mayor error militar de su vida. Él era un guerrillero nato. Conocía mejor que nadie el terreno, vericuetos, arroyos, pasos para cruzar los ríos y lugares donde ocultar su tropa. Sabía, también, la manera de enfrentarse a tropas superiores.
No se valoró así mismo lo suficiente y s creyó superior al potencial militar que tenía como contendiente. Se enfrento, en batalla abierta. a las tropas ¡nada menos que del Califato de Córdoba! Fue derrotado en la batalla de Poley. Era el anuncio de su fin y el del propio Bobastro. Sus hijos, divididos entre sí no tenían la capacidad de él, ni fortaleza para sobreponerse.
Umar, enfermó en Ubbda. Regresó a Bobastro y murió, de muerte natural, el 1 de febrero del año 918, a los 64 años de edad. Una edad muy avanzada en la vida de un hombre de aquel tiempo para la fecha en que ocurre. Lo enterraron bajo el rito cristiano: boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho y con el rostro vuelto hacia oriente.
A la muerte de Omar ibn Hafsun, Ya’far, su hijo, dueño en Bobastro, se mantiene ajeno al Estado. Eso hace que desde Córdoba se inicie una campaña, en abril de 919, donde Abd al-Rahman III que vio la ocasión propicia dio orden de movilización de sus tropas.
El ejército partió de Córdoba bajo el mando del propio emir. Toman Balda (Cuevas de San Marcos) ponen cerco a los fortines cercanos a Bobastro, que se toman sin encontrar excesiva resistencia y, luego marchan hacia al-Lura/ Álora “notable por su inexpugnabilidad y por dominar el castillo de Bobastro, nido de perdición y sus puntos flacos”.
Dicen las crónicas que encuentran vacía la fortaleza de al-Lura. ‘Abd al-Rahman ‘lo agradeció a Alá y lo consideró presagio de victoria’. Tomó posesión de ella y colocó una guarnición al mando del alcaide Walí ibn Muhammad.
Los rebeldes de Bobastro ya jamás tendrían poder sobre Álora. Por el Guadalhorce marchó hacia Bobastro y puso el campamento al pie del Castillón, donde se asentaba Tallayra.
Se produce el
asalto, la huida y el abandono de la fortaleza a orillas del río cerca de los
que hoy se conoce como arroyo de la Dehesilla. Desde el cerro de enfrente,
Ya’far ve lo que se le avecina. Saqueada la fortaleza, - esparcieron las
cenizas de Umar al viento, algo impropito de tan gran califa - quemados los
campos y destruido lo que encuentran a su paso, dice la crónica: “luego se pasó
[otra vez] a la fortaleza de al-Lura para acabar de guarnecerla y reforzar a
los que la ocupaban”.
viernes, 17 de abril de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La primavera
Abril, 17 viernes
Las abejas
libaban esta mañana en la rosaleda. Las abejas habían madrugado casi tanto como
el sol y, entre ellas, se había distribuido el los arriates donde debían sacar el
extracto de néctar que luego será miel. Todas sabían su rosa asignada: roja, amarilla,
blanca, lila (las lilas me las tocáis con mucho cuidado, les dije, y me hicieron
caso) anaranjadas, cobrizas…
Las
abejas cumplían lo mejor que ellas saben hacer su cometido. Competían con ellas
otro insectos, esos de los que no conocemos sus nombres. Saben que estamos en primavera y que, luego, vendrán
los meses tórridos del estío y ellas durante algunas horas darán paso a las avispas.
Las avispas como son más puñeteras no le temen ni a la calor, ni a nada. Bueno,
sí, le temen a los abejarucos, que comparten espacio con ellas y pían y pían y señalan
círculos concéntricos en el cielo azul.
Piaban
los gorriones que se las anda a la gresca metiendo broza en los bajantes de
agua de los tejados. Hay un nido de jilgueros en el ciprés de la alberca, pero
está muy alto. No logro verlo. Tampoco he visto el nido de mirlos. Está en algún
encuentro de los naranjos. Veo al mirlo posado en los cables de la luz y de vez
en vez da una volada cercana. No he querido zarzalear por la huerta para no espantarlos.
Esta mañana temprano, también, cantaba un carbonerillo. Luego, a medida que
entraba la mañana, desapareció.
Por la
barranca, al otro lado del arroyo, apareció una piara de cabras. Era una sinfonía
de latón. Primero, lejanas, luego cada vez con más intensidad. Pasaron y se
alejaron con lentitud, sin prisa. Careaban
por la ladera. Comían la hierba fresca que esta primavera está generosa, espléndida….
El cabrero llevaba un perrillo negro, una honda y un garrote. Me saludó en la
lejanía. Le devolví el saludo…
La
primavera lleva su ritmo y su cadencia; la rosaleda florece a su modo; están ahítos
de azahar los limoneros y los naranjos y dicen que también los cerezos… Se han
vestido los almendros y las higueras. Están en sazón los nísperos.
La primavera
un año más nos embellece la vida y como Muñoz Rojas en Las cosas del campo
nos hace meditar: “Decir es siempre hermoso. Poder decir, cantar o irse por jardines
la primavera y luego dejar la primavera y encontrar aquel niño que acaso fuimos.
Irnos con él, irle contando lo que fuimos, igual que yo, lo mismo”.