jueves, 30 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Se nos va abril

 

                    Dehesa de Abajo. La Puebla del Río (Sevilla)


Abril, 30 jueves


Dice el calendario que se va abril. El refranero afirma que tiene aguas mil; la liturgia católica que es el mes de los grandes misterios sobre todo el de la Resurrección. Hay, también, en ese mes un pasaje del evangelio que a mí me sabe a genial. El de los discípulos de Emaús. Solo una frase, solo una, ya da sentido a todo lo que ocurrió por el camino: “lo conocieron al partir el pan”.

Abril, este año, por mor del calendario dice que en muchos pueblos se conmemora, un poco antes, a la Virgen que está en el Cabezo, en Sierra Morena, en Andújar. También, en Álora y en muchos más sitios. La imagen de la Sierra es muy morena, tanto que es casi negra; la de mi pueblo, blanca…

Mayo llama ya a la puerta. Mayo, el de las cruces en los patios, el de los rosales en flor, el laVírgenes de Fátima y Auxiliadora, el de san Fernando… El del poema: “por mayo era por mayo / cuando hace la calor…” ¡y usted que lo diga…!

No queda ahí la cosa. El trío, Rafael de León, Quintero y Quiroga compusieron muchas canciones; algunas, sublimes. Me encanta esa que cuenta como el amor no tiene fechas, ni lugares, ni momentos. Viene cuando tiene que venir y punto. Y lo proclama: Amantes de abril y mayo, porque las cosas requieren su tiempo.

El trío se juntó porque el azar lo quiso. Antonio Márquez, marido de doña Concha Piquer les pidió un espectáculo para su mujer. La copla les debe mucho. Ella, también, les dio lo suyo. ¿Cómo se entiende si no que de algo tan cotidiano pueda surgir esta belleza? Amantes de abril y mayo cuenta la proclamación de un amor. Surge quizá de manera espontánea. Ella, ve el paso de los años, inexorablemente; él, con el brío que aportan los veintidós…

No aclara la copla si Peñaflor es el palacio astigitano o es el pueblo en las estribaciones de Sierra Morena, en la margen derecha del Guadalquivir. No importa. Es el protagonista. Aparece porque es testigo, ante la calle, de algo sublime, excelso. No se puede ocultar y aflora: el amor.

La envidia cochina, a modo de murmuración, y la culminación de la felicidad. ¡Qué pena que la copla no nos cuente más cosas!  Amantes de abril y mayo. ¡Casi ná!


 

miércoles, 29 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Carretería: del pasado a la modernidad


    


Abril 29 miércoles


Una actuación urbanística ha recuperado una de las calles emblemáticas de Málaga. Se une a ese ‘nuevo’ centro peatonal para disfrute del ciudadano que casi no conoce su ciudad. Poco a poco, descubre una joya olvidada. El tiempo la tenía en el baúl de recuerdos abierto de tarde en tarde, o en los papeles de la Historia.

Carretería nació a la sombra de la muralla nazarí. La muralla, arrancaba en la Alcazaba. Cerraba el perímetro de la Ciudad por la Plaza de la Merced, Álamos, la propia Carretería, Pasillo de Santa Isabel hasta el fuerte de San Lorenzo junto a la desembocadura, entonces, del Guadalmedina, en lo que, muchos años después, se conoció como Puente de Tetuán.

La muralla se abría al exterior, de norte a sur, o sea al campo o al río por las Puertas de Granada, de San Buenaventura, junto a lo que hoy es la Plaza del Teatro, de Antequera, Postigo de Arance o Puerta Nueva… De aquellas puertas – de otras también – hoy, solo el recuerdo o el nomenclátor callejero.

 


 Málaga. C/ Carretería. Restos de la muralla nazarí.


El vecindario, una vez perdido el carácter defensivo de la muralla, convirtió el foso en un muladar. Tuvo que actuar el Concejo y donó – lo que hoy podemos identificar como acera ascendente a los vecinos el espacio para que edificasen. En la acera izquierda, en el mismo sentido, las construcciones vinieron muchos años después. Estaba orillado por el río y sus crecidas, periódicamente, vestían de luto a la ciudad.

Volviendo a Carretería que debe su nombre por ser la entrada de las carretas (tenían prohibida la entrada al centro) que traían las mercancías a la ciudad, muestra señales palpables de casas notables, palacetes, mansiones…


Imagen comparativa del proceso de restauración. (2011-2012)


En la fachada del número 15, una placa dice que en la inundación del 24 de septiembre de 1907 el agua alcanzó dos metros de altura. Era la señal, pero el pueblo sabía que todo el barrio había sido anegado; el número 9, con una notable fachada de buena rejería, y molduras en sus huecos, adornada en el XIX da cuenta de un pasado de esplendor. Así, una sucesión de palacetes, museo del Vino, edificaciones notables.

En la Nuño Gómez nacieron dos personajes ilustres del siglo XIX. En la 11 el político de la Restauración, Antonio Cánovas del Castillo. Conjuntamente, con el riojano, Sagasta, marcaron la Historia de España; en la 13, el escritor Salvador González Anaya… La historia de Málaga del XVIII al XX, pero el espacio no da más.

Lugar excelente para tapear, pasear, ver, si es posible coger sitio en la Tribuna de los pobres, el paso de procesiones…  

 


  María Santísima del Rocío. Martes Santo. Tribuna de los Pobres

 

martes, 28 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.

 

                   



                           ...Y CON LA MUERTE EN LOS PITONES

 

Ha terminado la feria de Sevilla. ¿No lo sabían? Bueno algo de eso han dicho periódicos, televisiones y emisoras de radios, pero no iba yo por ahí. No. Iba por la otra feria, por la de verdad, por esa que abre la puerta única en una plaza excepcional. Se llama Real Maestranza de Caballería, la plaza; la puerta, la del Príncipe. Es la puerta de la gloria, pero como la gloria es tan efímera dura lo que tardan en llegar al Hotel Colón que no está muy lejos de allí.

 Zahariche se asienta en una loma entre Palma del Río y La Campana. De allí han venido los que han echado el cerrojo en la última corrida. En Zahariche pastan los toros de Miura, portadores, quizá, de la leyenda y de los genes de aquellos otros toros míticos que, cuando la historia no tenía nombre, pastaban, aguas abajo, en la marisma de Tartessos. Dicen que son los únicos toros que aprenden desde el primer capotazo.

Del campo charro, no lejos de Ciudad Rodrigo, de la ganadería de los Hermanos García Jiménez, llegó un embarque. Uno, en la tablilla decía que de nombre ‘Clandestino’, ha dado un disgusto grande al maestro Morante. Sí, José Antonio, de apellido Morante y es de la Puebla, la que ve como ya no vienen los barcos de vela camino a Sevilla.  Ahora vienen otros. ¡Dios qué barcos!

De Guadalix de la Sierra, de la ganadería de Ricardo del Río González, en la Sierra de Madrid, el que estuvo a punto de llevarse a ese lugar por donde pastan no los toros, sino las nubes, a Andrés Roca Rey. Ese muchacho que cambió su tierra peruana para hacerse torero en Sevilla.

El ganadero-poeta arruinado, Fernando Villalón, en su búsqueda de míticos toros de ojos verdes, los alimentaba con margaritas del Guadalquivir; con espigas de media primavera crecidas con ‘lluvias de abril y sol de mayo’, que diría don Antonio Machado, en la Campiña de brisas ábregas y solanos de levante para que crezcan jaramagos y amapolas.

Ahora el río sigue su curso desde Cazorla a Sanlúcar; dentro de unos días otro río, el Guadiamar, le lavará con su agua a algunos peregrinos, ‘otro’ pecado original, en el Vado del Quema. Son los que van por primera ver a la Blanca Paloma en las marismas… Eso, yo lo viví un año con su noche y es otra cosa. He ido más veces, pero nunca como aquella vez y en esa fecha. En fin, la mañana del Lunes de Pentecostés está ahí casi al alcance de la mano. Dicen que seguirá llorando la margarita por ser romero…

 

 

lunes, 27 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


                              Rosa var. Sonia

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ... Y la gracia de tus manos

 




Abril, 27 lunes


Popularizó Carlos Cano una canción preciosa. Era un rosario de sensaciones, de sabores, de olores, de asombros. Él la tituló Alacena de las monjas. Ya se sabe, el arte de los conventos no solo está en los rezos – porque las monjas le hablan a Dios de tu- sino en casi todo lo que ellas tocan. Pero el Arte (ahora con mayúsculas) no se queda ahí.

Hay quien opina que arte es la música, la pintura, la arquitectura… A lo mejor, alguien con más generosidad lo extiende a otros campos y, a veces, la vida nos sorprendo con algo que quizá casi nunca se repara en ello. Me refiero al ‘punto de cruz”.

El arte de cruz, dice, en su programa de mano, Toñi Díaz Blanco que ha colgado treinta y ocho obras en la Casa de la Cultura de Fuengirola “Manuel Delgado Perea”, del 9 al 30 de abril de 2026, es una forma popular de bordado en la que usan puntadas, en una combinación precisa, oportuna y milimétrica de hilos,  sobre tejidos de trama uniforme.  Eso es verdad.

Pero eso no es todo. Esta mujer a la que he preguntado (a los amigos se les puede preguntar y a mi me honra con su amistad) cuándo sintió la llamada de expresar lo que lleva dentro, de exteriorizar esta riqueza, de sacarla a la luz y no me lo ha contestado, no porque no haya querido, no, en absoluto. Sencillamente no me lo ha contestado porque el sentimiento, el pellizco de arte, el hálito que sale de su alma, nació con ella.

Toñi es una mujer de tierra adentro – nació en Álora – y ha combinado esa sutil esencia que solo tienen las personas privilegiadas, con las brisas saladas que suben del mar, en su tierra de adopción, en Fuengirola. La Sierra de Mijas, las retiene y ella las lleva a los lienzos, combina los hilos, juega con ellos, como las golondrinas juegan con las corrientes de aire y hace que uno, cuando sale de la exposición, le pregunte a quienes le acompañan: ¿no os ha asaltado una voz sin eco, una sensación de admiración que reprime el resuello ante tanta belleza, ante algo tan sublime?

Me quedo sin espacio. Toñi ha puesto en punto de Cruz al Grego, en el Entierro del conde Orgaz (que no era conde, sino señor del pueblo toledano), a Velázquez en La Rendición de Breda, las Meninas, las Hilanderas. A pintores franceses, belgas…

Ah, por cierto, los cuadros son de su colección privada; no están en venta.

                                                Toñi Díaz Blanco, en plena faena de creación



domingo, 26 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Y, al norte el mar Cantábrico

 


                     La Escuela de los años cincuenta del siglo XX


Abril, 26 domingo.


España era para el niño un mapa de hule descascarillado y viejo. Brillaba - el mapa - por algunos sitios; en otros, tenía perdido el color. Con un puntero de madera largo – como los palos de billar que usaban, los hombres para jugar en el casino al que llamaban Círculo Cultural – se señalaban los accidentes geográficos.

El niño sabía porque lo cantaban, todas las tardes, en la escuela, que España limitaba “al norte con el mar Cantábrico y los Montes Pirineos que nos separan de Francia”. El niño nunca había visto el mar y ni, por supuesto, tenía idea de dónde podía estar Francia.

No comprendía por qué si la Islas Canarias eran unas islas tenían que encerrarlas con una línea quebrada y no la dejaban libres, sin marca, sin ninguna marca, como estaban las Islas Baleares que también eran otras islas.

El niño no entendía muchas cosas. No comprendía por qué la Guardia Civil cuando llevaban a alguna persona detenida la paseaba, esposada y humillada, por la Fuentarriba - que era la plaza principal de su pueblo - ante los ojos de todos los que miraban y no lo hacían de una manera más discreta. 

También se preguntaba por qué había entierros de varias ‘categorías’ y que según pagaban los dolientes, les hacía uno o dos o más responsos, con canturreos gregorianos, parando la comitiva fúnebre en la calle…y, por qué, otras veces, delante de la caja no iba el cura, pero esos entierros no hacían paradas en la calle.

Otras veces, venían por las casas algunas personas mayores, pidiendo para enterrar a alguien “de caridad”. Los entierros siempre le impresionaban mucho al niño porque cuando la ‘parroquia’ se acercaba a la casa del muerto desde dentro salían muchos llantos y gritos de las mujeres; los hombres, casi siempre, iban detrás, en silencio.

El niño se hacía mayor. Cambió el pantalón corto por uno largo; de jugar en la calle pasó a jugar en el Llanillo y se moceaba por la Cancula. Luego anduvo los caminos que le marcó la vida. El niño comprendió algunas cosas; otras, no. ¡Cosas que pasan!

 

sábado, 25 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La importancia de llamarse Antonio

 



Abril, 25 sábado


Dentro de unos años va a ser algo insólito. Los ríos llevarán agua; en invierno hará frío; en verano, calor. El sol saldrá cada mañana y las sierras estarán blancas cuando en sus cumbres se deposite la nieve; el mar tendrá agua salada y por las vías (por algunas) circularán los trenes, pero eso de llamarse Antonio puede ser algo raro. Seguro que sí.

Verán. Me lo contaron hace unos días. Llega a la consulta del médico. Tienen que hacerle la ficha:

- ¿Cómo se llama usted?

- Iloveni

- Me lo repite, por favor…

-Iloveni

- Por Dios que nombre más raro. No lo he oído nunca.

- Pues no sé. Se ve mucho por la calle. Lo pone en las camisetas (I love NY)

La enfermera alucina en blanco, en negro, en colores. Una sorpresa mayúscula de hasta dónde puede llegar la estupidez humana. La publicidad de la ciudad americana…  (I love NY) “Yo amo a Nueva York”, en inglés, lo había tomado como un nombre…

Hasta hace unos años a los recién nacidos les colocaban el nombre de los abuelos (a algunos, de verdad, los machacaban); luego, vinieron otros nombres y, sobre todos, se impusieron los de los protagonistas de las telenovelas y películas. Aparecieron Cristal, Yésica, Kevin, Jhonsire…

En Castilla tenían la costumbre de ponerles el nombre del Santo del Día. Conocí en un curso de verano, en Ciudad Real, a una chica zamorana – un encanto de persona – a la que le habían encasquetado ¡Alfonsa!

En la mili, mi furriel se llamaba ¡Rosario! Un día no me pude contener – era, también, una buenísima persona – y se lo dije: “En mi pueblo ibas tú listo: Charito, por aquí, Charito por allí”.  Los que fueron al Registro a la inscripción se lucieron.

Pasado los años los masculinos y femeninos de Franciscos, José, Juan, Manuel, Bartolomé, Jerónimos… Se conocían por Pacos o Pacas, Pepes o Pepas, Manolo o Manola; Bartolo, Jeromo… Una letanía, casi apócrifa de Santos o Santas. Para el caso, lo mismo.

Ahora ya ven. Esto, como decía don Hilarión en la Verbena de la Paloma. “hoy las cosas adelantan que es una barbaridad”. Dentro de unos años cuando la moda vuelva a imponerse si usted a un niño, le puso por nombre Antonio, pues será un espécimen raro, un bicho que, quizá ha venido de otro planeta de esos que se las anda por los mundos siderales, pero podrá sacar pecho y valorará la importancia de llamarse “Antonio”, por ejemplo.


 

 

viernes, 24 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Laudes

 



Abril, 24 viernes


Señor, esta mañana ha amanecido un día gris, entoldado. Eran nubes altas. Parecían quietas como ancladas en un cielo que no estaba azul. El sol no ha aparecido como todos los días por detrás de los montes, esos que cierran el horizonte. Si embargo, la luz cada vez era más intensa. Loado seas, mi Señor, por esa luz que nos alumbra y nos dice que ya viene entrando el día.

Los primeros coches de la mañana van ligeros. Van al trabajo. Bendito trabajo para quien puede lograrse el sustento de cada día. Algunos coches se detienen ante la puerta de la panadería. No paran el motor. Una chica con cara de sueño, despacha, a cada demandante, sus peticiones: dos barras; una integral gallega; medio casero cortado; una malagueña que esté tostadita… La prisa hace que no se intercomuniquen por sus nombres. Solo el “buenos días” y despacha… según, cada demanda. Un timbre dice que se abre la caja registradora. Se intercambian un billete de papel y unas monedas de la vuelta. Bendito seas Señor por esta gente de los que desconozco sus nombres. La prisa, Señor, la dichosa prisa que nos empuja.

Cuando he llegado al campo la luz era más intensa. El sol no ha aparecido. Las nubes lo van a ocultar. El hombre del tiempo ha dicho que hoy puede llover en Andalucía Oriental, que puede caer granizo en algunas zonas y que podría haber oleaje fuerte en Almería.

Señor, no te digo nada. A lo mejor hay alguna patera perdida entre olas embravecidas. Loados seas, mi Señor, por las olas de nácar, por los mares azules, (por los otros, también, pero cuando no hay personas por medio que huyen de sus miserias) por la mano que les vas a tender para que lleguen a la playa. Loado seas Señor por esos hombres vestidos de verde, por los otros, los de uniforme rojo y una Cruz Blanca. ¿De qué color era tu Cruz, Señor? Siempre la hemos visto de color madera…

Loado seas, mi Señor, por las rosas, espejos tuyos que han sobrevivido a la noche. Esta noche (no sé a qué hora vinieron las nubes, porque las nubes van y vienen siempre de algún sitio a alguna parte) no han visto ese vocabulario en morse, con apariencia de estrellas, con el que Tú hablas por las madrugadas.

Loado seas, mi Señor, por el carbonerillo que canta en las ramas de la higuera. Debe tener el nido cerca. Se deshace en sus trinos monótonos.  Yo le pregunté si iba a llover. Me dijo que sí…

Señor, a media mañana, unas gotas mojaron el suelo ¿Se habrá mojado el nido del carbonerillo? Loados seas mi Señor, por los pajarillos que han cantado al amanecer, por este día que nos has regalado, por este mundo, aunque está demasiado convulso. 

Loado seas, mi Señor, por mi amigo Bruno que va recibir el Sacramento de la Confirmación. Mi amigo Bruno tiene ocho años, como ocho soles, cara de pillo y ojitos de niño listo, muy listo.

Loado seas, mi Señor, hoy y siempre.

 

jueves, 23 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Semillero

 



                        Seminario Menor de Málaga. Galería de la Obediencia.


Abril, 23 jueves  


No, no es una almáciga donde germinan las semillas que luego darán fruto. No, es otro semillero. Se le conoce como el Seminario. Allí un puñado de muchachos de los pueblos de la provincia acudían en busca de  formación. La mayoría llevaba en su intención el ser sacerdotes; otros, era la única salida que veían factible. En la mayoría de sus pueblos – solo había Institutos en Ronda, Antequera y Vélez-Málaga- carecían de casi todo.

En 1921, el Obispo don Manuel González – hoy, San Manuel González, el Obispo de los Sagrarios abandonados – encargó a los arquitectos: Guerrero Strachan, Rafael Benjumea y Loring la construcción de un edificio, a las afueras de Málaga, en lugar soleado, con excelente ventilación y al que llegasen las brisas que venían del mar.

Los seminaristas que se acogiesen a él venían de un ala de Palacio Episcopal, (la que tiene entrada por calle Santamaría). Ustedes pueden hacerse una idea de la salubridad de las estancias si les digo – me lo contó don Juan Ortega, profesor de Griego de Quinto, o segundo de Retóricos – que en una pared apareció pintada una raya horizontal y a su derecha, escrito con carbonilla: “Aquí llegó el sol el día 22 de junio de 1917, Solsticio de verano”.

Don Manuel encargó a los arquitectos una obra donde aflorase la vida, y la luz de Málaga (por cierto, según decía él se hizo con cero, cero, cero pesetas) ¿Quién puso el dinero? Ah, don Manuel lo tenía clarísimo y así lo trasmitió en su obra. El edificio es de estilo historicista-neomudéjar. Posee un pabellón longitudinal. La parte sur la ocupa la capilla del Buen Pastor. No se puede describir (bueno, si se puede, pero es mejor vivirlo dentro), una galería, la galería de Obediencia, al lado este, una arcada a cielo abierto; en la oeste, amplias dependencias que servían de salones de estudio y clases. En la parte norte, dependencias para comedores, cocina, almacenes. En 1944, en época de don Ángel Herrera, se agregó otro pabellón adaptado a la orografía para Seminario Mayor (ocupado por Filósofos y Teólogos).

Los niños ‘bautizaron’ las dependencias con sus nombres identificativos: ‘Bobadilla’, ‘el Palomar”, o “el Tranvía”.  El Corazón de Jesús sobre la puerta principal de la Capilla y la Virgen Blanca del recreo, imágenes tan propias que aún hoy se llevan dentro. Las Humanidades, excelentes; en Letras, extraordinarias; en Ciencias justitas. La formación en Valores, imposible calificarla: Espiritualidad sin ñoñerías, puntualidad, hábito de estudio, honradez, silencio, respeto, aprovechamiento del tiempo, compañerismo, amistad…

Allí nacieron amistades que duran casi sesenta años después. Hoy, hemos compartido Asamblea, turismo y mesa. Nuestra formación, Sínesis (encuentro), sabe algo de todo esto.


 

miércoles, 22 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mercado de Atarazanas: Historia, fútbol y arte

 




Abril, 22 miércoles


Málaga ciudad de luz y mar azul, de palomas en el parque – ya se sabe, la paloma de Picasso, según el maestro Alcántara, dejó de vivir en una palmera y se fue a vivir a un barco -; ciudad de un río sin agua y rosas rojas en Puerta Oscura. Málaga cosmopolita, la única ciudad de mar que no huele a brea…

Paseaba, ayer tarde, con un grupo de amigos por Puerta del Mar,  Atarazanas, sSagasta, Sebastián Souviron…

- ¿Sabéis, les digo, que las vidrieras del Mercado Central las hizo Atienza, el que fue jugador del Real Madrid…

El 13 de junio de 1956, el Real Madrid ganó la Primera Copas de Europa. Venció a la Stade de Reims (4-3). Entrenador: Villalonga. Alineación: Alonso, Atienza, Marquitos, Lesmes, Muñoz, Zárraga, Joseíto, Marsal, Di Stefano, Rial y Gento… Hasta aquí, una parte de la historia.

Las vidrieras del mercado, como todas las vidrieras tienen dos aspectos muy diferentes. Desde el exterior no dicen nada al viandante. Se ve como un testero oscuro que da a una calle y que las mas de las veces, cuando hace tiempo que pasaron las lluvias, es un muro de polvo.

Desde el interior, la cosa varia. Es algo totalmente diferente. El panel recoge monumentos, paisajes, escenarios, parte de la historia de Málaga. El amante de arte puede ver recreados aspectos su ciudad por los que pasa habitualmente pero que no siempre repara en ellos.

La vidriera ocupa la parte Norte del mercado y la componen 108 paños de cristal pintado por el artista Ángel Atienza Landeta junto a su hermano, el año 1973

Atienza, al dejar el fútbol, se dedicó al muralismo y a la pintura. Su fama se extendió por diferentes lugares: Alemania, Bélgica, Suiza y España. En ocasiones colaboró con él su hermano Adolfo.

 

 

Durante su carrera deportiva había participado en diferentes exposiciones colectivas de pintura. En uno de sus viajes por Europa Central se sintió atraído por la realización de murales y los trabajos en vidrio.

A partir de 1964 comenzó su labor como ceramista. Se trasladó a Venezuela en 1976 donde desarrolló su labor como escultor utilizando diversos materiales. Nació en Madrid 1931. Murió en Barcelona en 2015. Ésta, es otra parte de la historia.

Hay una tercera. Atarazanas debe su nombre a las actividades marineras que durante la época musulmana se desarrollaron dentro del recinto. Desde el siglo XIX, un mercado que imita las Les Halles; en la actualidad, un lugar que combina, mercado, gastronomía y arte. Un lugar de Málaga muy, pero que muy interesante.

 

martes, 21 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Gredos

 

             

              Puente medieval. Arenas de San Pedro (Ávila)


Abril, 21 martes


La Sierra de Gredos es una montaña totémica. Forma parte del Sistema Central.  Don Miguel de Unamuno decía de ella que era “el espinazo de Castilla”. Divide las dos mesetas: la submeseta norte, antaño conocida como Castilla la Vieja y la sur. En la escuela se estudiaba como Castilla la Nueva.

En la vertiente norte de Gredos nace el río conocido por su belleza literaria:  Dio apellido a una de las obras cumbres del Literatura española: El Lazarillo. Pasa por Salamanca; lleva sus aguas al río Duero.

En la sur, el Alberche y el Tiétar, entre otros. La última vez que anduve por allí fui buscando sus fuentes, o sea su nacimiento. Dimos con algo que podría serlo. Estaba enterrado entre zarzas y malezas y una alambrada no nos permitió acercarnos más. Lo dimos por encontrado. Llevan sus aguas al río Tajo. El río de Toledo, de Garcilaso, y de Lisboa.

La Sierra, como se conoce en toda la zona, arranca casi en las puertas de Plasencia. Al norte, el valle de Ambroz. Hervás, ciudad de pasado judío. Monumental, patria del imaginero Pérez Comendador y Béjar, la del duque y de la extinta fábrica de mantas. Al sur, la Vera.

Casi todos sus pueblos agregan el apellido, “… de la Vera”. Cuacos, la excepción. Cuaco de Yuste. Allí residió y murió el hombre más grande y poderoso de su tiempo. Carlos I, el Emperador; en sus calles jugó uno de los personajes más importantes de la Historia de España: Don Juan de Austria. El emperador quiso tenerlo cerca y lo tuvo…

He ido una, dos, tres… muchas veces a La Vera. He entrado por el Puerto de Mirabete, por Plasencia, por el Puerto del Pico, conforme se viene de Ávila y se baja por Mombeltrán, por Oropesa, por el Piornal y abajo, Garganta la Olla, por Navalmoral de la Mata y tras cruzar el Campo de Arañuelo y el Tiétar, uno ya sabe que está en un lugar distinto.

Campos sembrados de tabaco, de pimentón - pimentón de la Vera – hortalizas, maizales… Los aspersores, en verano, dicen que eso ya es otra tierra, otro lugar que tiene algo de mítico, de sobrecogedor, de mensaje. Evoca un tiempo que ya no es de cuando veía en sus libros “Editorial Gredos”.

Siempre desde la distancia lo he visto como ese lugar que, como los imanes, son irresistibles. Aparecen los primeros robles. El mayor porcentaje de robles, nacidos por la Gracia de Dios, que tiene España, bendita España, más al sur. En invierno, Gredos blanco de nieve; en las tardes de estío, con un caperuzón de nubes. “Hay tormenta en la Sierra”, y a sus pies, Arenas de San Pedro.

Recuerdo tus sombras, tus aguas heladas en las Gargantas, tus puentes, tus caminos, tu estela larga que va conmigo….


lunes, 20 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora.

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora, España, sin ir más lejos: Frías

 


               Frías. (Burgos)


Abril, 20 lunes

 

Dejé, tras mis pasos, las tierras de La Bureba. Pernocté en Oña. Venía de Frómista. Crucé de oeste a este las tierras de la Castilla añeja. Los paleógrafos buscan, en la Sierra de Atapuerca, la identidad de los pobladores más antiguos de Europa. Tampoco han borrado la huella y el recuerdo de un hombre casi mito en la Historia de España, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En esa ocasión no iba tras los pasos de unos ni de otro. Buscaba llegar a las aguas del Ebro. Más al norte, la tierra de Merindades. Conjunción de municipios y tierra donde la historia y la administración de Justicia se escribió de otra manera.


                             Monasterio de San Salvador. Oña (Burgos)


Admiro la mole del monasterio de San Salvador, benedictino en su exclaustración jesuita, después. Lo fundó Sancho García, conde de Castilla. Era por el 1011. Desde entonces a hoy ha llevado mucha agua el río Oca al Ebro…

Con las primeras luces del día reemprendí camino. Hay que hacer parada obligada en Tobera. Es un pequeño municipio. No llega a los cien habitantes en torno al río Molinar. Antes, empotrada en la roca, Santa María de la Hoz. Más que el valor artístico de la iglesia hay que apreheender la belleza del pequeño monasterio románico incrustado en la piedra. No se sabe qué fue antes si la iglesia o el tajo cortado…

Un poco más adelante, en el horizonte se recorta una belleza singular, sin igual. Algo que hay apartar porque al andar los caminos uno se puede encontrar con pueblos bellos, bellísimos, y si me apuran, hasta puede llegar a agotar los adjetivos. Frías se aparta de todos. Sencillamente, Frías es único.

 To
Tobera. (Burgos)

 

La muralla recorta el horizonte. En su cumbre, el castillo, atalaya sobre el río. ¿Es el capricho de la roca que se eleva? ¿Es la voluntad de los hombres que hicieron lo que no lograron hacer otros en lugares diferentes? No sé. Uno se queda sin palabras. Al final, casi en la terminación de una calle larga con puestos abiertos a ambos lados para atraer la atención del turista, el castillo.

El castillo en un extremo; en el otro, la iglesia de San Vicente, románica. Le amputaron su portada y pasó al otro lado de Atlántico de la mano del dólar para disfrute de un clima más benigno, en Nueva York en el museo The Cloisters… ¡Cosas que pasan sin remedio!

   

                                Frías (Burgos)


Subo y como en la copla, “a ti solita, a las demás no hago caso”. En lo que uno se imagina que fue patio de armas preparan un espectáculo. Está, avanzada la primavera, y por San Juan celebran las fiestas. Hombres y mujeres vestidos de la época medieval. Sabor a otro tiempo…

Me bajo despacio por la calle ancha y singular. Miro y admiro. Me llego hasta el Ebro. El puente, soberbio. El río ha dejado de venir por las profundidades. Se abre. En la mediación, - dicen que es romano – con pinta de medieval un puesto de peaje. Era una manera de sobrevivir. El que viene, paga. Si no, se queda al otro lado de las aguas…

                

Río Ebro. Frías (Burgos)

 

Un lavadero de otro tiempo y la huerta que sirvió la comida fresca para acompañar la carne de caza en otro tiempo. Piedra y madera. Protección de vientos, lluvias y en cuando el rigor del invierno apretase, entonces… ¡Dios mío! ¿Cómo sería la vida entonces en este pueblo que ha pasado del paso del tiempo y sigue siendo una joya medieval?

 

domingo, 19 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abderramán III y el castillo de Álora

 



Abril, 19 domingo


Umar ibn Hasfun cometió, quizá, el mayor error militar de su vida. Él era un guerrillero nato. Conocía mejor que nadie el terreno, vericuetos, arroyos, pasos para cruzar los ríos y lugares donde ocultar su tropa. Sabía, también, la manera de enfrentarse a tropas superiores.

 No se valoró así mismo lo suficiente y s creyó superior al potencial militar que tenía como contendiente. Se enfrento, en batalla abierta. a las tropas ¡nada menos que del Califato de Córdoba! Fue derrotado en la batalla de Poley. Era el anuncio de su fin y el del propio Bobastro. Sus hijos, divididos entre sí no tenían la capacidad de él, ni fortaleza para sobreponerse.

Umar, enfermó en Ubbda.  Regresó a Bobastro y murió, de muerte natural, el 1 de febrero del año 918, a los 64 años de edad. Una edad muy avanzada en la vida de un hombre de aquel tiempo para la fecha en que ocurre. Lo enterraron  bajo el rito cristiano: boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho y con el rostro vuelto hacia oriente.

A la muerte de Omar ibn Hafsun, Ya’far, su hijo, dueño en Bobastro, se mantiene ajeno al Estado. Eso hace que desde Córdoba se inicie una campaña, en abril de 919, donde Abd al-Rahman III que vio la ocasión propicia dio orden de movilización de sus tropas.

El ejército partió de Córdoba bajo el mando del propio emir. Toman Balda (Cuevas de San Marcos) ponen cerco a los fortines cercanos a Bobastro, que se toman sin encontrar excesiva resistencia y, luego marchan hacia al-Lura/ Álora “notable por su inexpugnabilidad y por dominar el castillo de Bobastro, nido de perdición y sus puntos flacos”.

Dicen las crónicas que encuentran vacía la fortaleza de al-Lura. ‘Abd al-Rahman ‘lo agradeció a Alá y lo consideró presagio de victoria’. Tomó posesión de ella y colocó una guarnición al mando del alcaide Walí ibn Muhammad.

Los rebeldes de Bobastro ya jamás tendrían poder sobre Álora.  Por el Guadalhorce marchó hacia Bobastro y puso el campamento al pie del Castillón, donde se asentaba Tallayra.

 Se produce el asalto, la huida y el abandono de la fortaleza a orillas del río cerca de los que hoy se conoce como arroyo de la Dehesilla. Desde el cerro de enfrente, Ya’far ve lo que se le avecina. Saqueada la fortaleza, - esparcieron las cenizas de Umar al viento, algo impropito de tan gran califa - quemados los campos y destruido lo que encuentran a su paso, dice la crónica: “luego se pasó [otra vez] a la fortaleza de al-Lura para acabar de guarnecerla y reforzar a los que la ocupaban”.

 

 



viernes, 17 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La primavera

 




Abril, 17 viernes


Las abejas libaban esta mañana en la rosaleda. Las abejas habían madrugado casi tanto como el sol y, entre ellas, se había distribuido el los arriates donde debían sacar el extracto de néctar que luego será miel. Todas sabían su rosa asignada: roja, amarilla, blanca, lila (las lilas me las tocáis con mucho cuidado, les dije, y me hicieron caso) anaranjadas, cobrizas…

Las abejas cumplían lo mejor que ellas saben hacer su cometido. Competían con ellas otro insectos, esos de los que no conocemos sus nombres.  Saben que estamos en primavera y que, luego, vendrán los meses tórridos del estío y ellas durante algunas horas darán paso a las avispas. Las avispas como son más puñeteras no le temen ni a la calor, ni a nada. Bueno, sí, le temen a los abejarucos, que comparten espacio con ellas y pían y pían y señalan círculos concéntricos en el cielo azul.

Piaban los gorriones que se las anda a la gresca metiendo broza en los bajantes de agua de los tejados. Hay un nido de jilgueros en el ciprés de la alberca, pero está muy alto. No logro verlo. Tampoco he visto el nido de mirlos. Está en algún encuentro de los naranjos. Veo al mirlo posado en los cables de la luz y de vez en vez da una volada cercana. No he querido zarzalear por la huerta para no espantarlos. Esta mañana temprano, también, cantaba un carbonerillo. Luego, a medida que entraba la mañana, desapareció.

Por la barranca, al otro lado del arroyo, apareció una piara de cabras. Era una sinfonía de latón. Primero, lejanas, luego cada vez con más intensidad. Pasaron y se alejaron con lentitud, sin prisa.  Careaban por la ladera. Comían la hierba fresca que esta primavera está generosa, espléndida…. El cabrero llevaba un perrillo negro, una honda y un garrote. Me saludó en la lejanía. Le devolví el saludo…

La primavera lleva su ritmo y su cadencia; la rosaleda florece a su modo; están ahítos de azahar los limoneros y los naranjos y dicen que también los cerezos… Se han vestido los almendros y las higueras. Están en sazón los nísperos.

La primavera un año más nos embellece la vida y como Muñoz Rojas en Las cosas del campo nos hace meditar: “Decir es siempre hermoso. Poder decir, cantar o irse por jardines la primavera y luego dejar la primavera y encontrar aquel niño que acaso fuimos. Irnos con él, irle contando lo que fuimos, igual que yo, lo mismo”.