lunes, 6 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abril

 




Abril, 6 lunes

 

Abril ha traído rosas a los rosales más tempranos. Una lluvia de Gracia de Dios se ha expandido sobre sus hojas frondosas y cada una, amarilla, rojas, blancas y otras pespunteada como los toros salineros que levantan la expectación cuando aparecen por la puerta de chiqueros, y además la acompañan con una voz de admiración.

Abril ha traído florecillas nuevas a los bordes de los caminos. Se han espigado como si pretendiesen alcanzar un cielo imposible los cardos, las tagarninas, las corregüelas que se extienden como un manto para que por él transite y oye con su pisar aquel pollino que hace unos días entró al Señor por las calles de Jerusalén.

Abril ha vestido de pámpanos nuevos a las parras. Ellas en su modestia desnuda han comenzado a vestirse. Como a las niñas de quince años todo le cae bien. Son hojas tiernas. Uno tiene el temor que esos pedriscos que se dejan caer, de vez en cuando, las tardes de primavera los dañe y… Bueno.

Abril ha desencajado la sinfonía de gorriones en los cipreses de la alberca. No cantan, no. Solo que entre ellos tiene un enredo de piar como esas voces de romanzas de tenores huecos de los que hablaba don Antonio Machado. Solo que, aquí, sabemos que se las andan a la greña. pero no sabemos – lo intuimos – qué se dicen entre ellos.

Abril por esta tierra que está al sur del sur viste las lomas de verde. Los trigos alcanzan la altura para espigarse en cuanto el calendario diga que en Encinasola vuelven, en romería, con la Virgen de Flores, a orillas del Múrtiga, o sea a la Ribera; en Cártama bajen a la de los Remedios de la ermita la pueblo, y en Álora, el último domingo del mes, veneren a la de la Cabeza y un año más la procesionen por Santa Brígida, por los Callejones, por la estación que ya no es lo que era…

Abril ya ha traído a todas las golondrinas que tenían que venir de esas tierras lejanas que están allá, más allá del mar de Ulises, hoy cementerio azul para miles de personas que huyen y creen que aquí es posible vivir. Ellos no tienen la capacidad de las golondrinas para remontar los peligros. Solo sabemos de algunos, de otros, ni eso.

Abril está aquí con el rey emérito y Morante aclamados en la Real Maestranza – Sevilla es así – con una corrida que hace gala al aserto: “corrida de expectación, corrida de decepción” y con un torero muerto en los corrales de la Malagueta… Los toros matan. Es lo que pasa. Abril, abril… Felices Pascuas de Resurrección.



 

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