sábado, 11 de abril de 2026

UNA HOJA SUELTA DEL CUADERNO DE BITÁCORA. 'ARREGLADO A LA CHOZA ES EL GUARDA'

 

              

                   

                           Teatro romano de Málaga. Plano superior: La Alcazaba


                      UN TEATRO ROMANO ACORDE CON LA CIUDAD

 

Abril, 11 sábado.

 

Los restos arqueológicos dispersos por Andalucía nos dan una información más o menos cercana al poderío económico, social y político de la tierra donde asienta. Las diferentes culturas que pasaron por el Sur de la Península Ibérica: fenicios, griegos, romanos o árabes lo atestiguan.

Los restos del teatro romanos en Málaga son una señal evidente. El único río con posibilidad del calado de sus aguas, el Guadalhorce, dejan restos de villas que surgieron en sus orillas. El río navegable para embarcaciones de muy pequeño calado hace posible que hasta las cercanías de Cártama se puedan encontrar esos vestigios.

El teatro romano, hoy al pie de la alcazaba, entonces, en las faldas de la colina, dejaban en evidencia que la Málaga romana era una ciudad de segundo orden, con una población muy limitada que dependía de una agricultura de subsistencia y de la pesca.

El teatro, se ‘descubrió’ por puro azar. Fue a partir de 1951 cuando unas obras en los jardines – por llamarlos de alguna manera – a los pies de la fortaleza andalusí sacaron a la luz los sillares del teatro. En una parte se había construido una biblioteca representativa de la autarquía malagueña. En 1994 se emprende la demolición del edificio y recuperar lo poco que se pudo del teatro.

Las dimensiones medias atestiguan su importancia. Es del siglo I. Se articulaba en gradas sobre el desnivel de la colina, donde se asienta, dejando entrever su estilo ‘griego’ con tres escalinatas scalarium que culminaban en sus salidas o vomitoria. Abajo los aditus para los notables del que solo se conserva el lado sur.

Actualmente se ha reconstruido de manera parcial algo del graderío, la orchestra y scena. Nada ha quedado de los elementos decorativos que en su tiempo debieron dar suntuosidad y prestancia al lugar. Tampoco ha quedado nada del entorno que debió rodearlo.

En la actualidad se han llevado a cabo diferentes actuaciones urbanísticas de adecuación peatonal de la zona. Además del aporte artístico e histórico que supuso la recuperación del monumento ahora la ciudad goza de un espacio de expansión y ocio que conecta, casi sin pretenderlo en un crisol varias culturas en un espacio relativamente pequeño: la árabe en el castillo de Gibralfaro y la Alcazaba, la hebrea, en la Judería, con un monumento a Ibn Gabirol, la cristiana con la cercanía de la Catedral de la Encarnación y la propiamente romana, con la presencia del Teatro.

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