jueves, 23 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Semillero

 



                        Seminario Menor de Málaga. Galería de la Obediencia.


Abril, 23 jueves  


No, no es una almáciga donde germinan las semillas que luego darán fruto. No, es otro semillero. Se le conoce como el Seminario. Allí un puñado de muchachos de los pueblos de la provincia acudían en busca de  formación. La mayoría llevaba en su intención el ser sacerdotes; otros, era la única salida que veían factible. En la mayoría de sus pueblos – solo había Institutos en Ronda, Antequera y Vélez-Málaga- carecían de casi todo.

En 1921, el Obispo don Manuel González – hoy, San Manuel González, el Obispo de los Sagrarios abandonados – encargó a los arquitectos: Guerrero Strachan, Rafael Benjumea y Loring la construcción de un edificio, a las afueras de Málaga, en lugar soleado, con excelente ventilación y al que llegasen las brisas que venían del mar.

Los seminaristas que se acogiesen a él venían de un ala de Palacio Episcopal, (la que tiene entrada por calle Santamaría). Ustedes pueden hacerse una idea de la salubridad de las estancias si les digo – me lo contó don Juan Ortega, profesor de Griego de Quinto, o segundo de Retóricos – que en una pared apareció pintada una raya horizontal y a su derecha, escrito con carbonilla: “Aquí llegó el sol el día 22 de junio de 1917, Solsticio de verano”.

Don Manuel encargó a los arquitectos una obra donde aflorase la vida, y la luz de Málaga (por cierto, según decía él se hizo con cero, cero, cero pesetas) ¿Quién puso el dinero? Ah, don Manuel lo tenía clarísimo y así lo trasmitió en su obra. El edificio es de estilo historicista-neomudéjar. Posee un pabellón longitudinal. La parte sur la ocupa la capilla del Buen Pastor. No se puede describir (bueno, si se puede, pero es mejor vivirlo dentro), una galería, la galería de Obediencia, al lado este, una arcada a cielo abierto; en la oeste, amplias dependencias que servían de salones de estudio y clases. En la parte norte, dependencias para comedores, cocina, almacenes. En 1944, en época de don Ángel Herrera, se agregó otro pabellón adaptado a la orografía para Seminario Mayor (ocupado por Filósofos y Teólogos).

Los niños ‘bautizaron’ las dependencias con sus nombres identificativos: ‘Bobadilla’, ‘el Palomar”, o “el Tranvía”.  El Corazón de Jesús sobre la puerta principal de la Capilla y la Virgen Blanca del recreo, imágenes tan propias que aún hoy se llevan dentro. Las Humanidades, excelentes; en Letras, extraordinarias; en Ciencias justitas. La formación en Valores, imposible calificarla: Espiritualidad sin ñoñerías, puntualidad, hábito de estudio, honradez, silencio, respeto, aprovechamiento del tiempo, compañerismo, amistad…

Allí nacieron amistades que duran casi sesenta años después. Hoy, hemos compartido Asamblea, turismo y mesa. Nuestra formación, Sínesis (encuentro), sabe algo de todo esto.


 

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