lunes, 13 de abril de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Burro

 



            El Carpio (Córdoba).  Sobre los olivos, el Burro grande. Autor. Fernando Sánchez Castillo.


Abril, 13 lunes

 

Es una palabra de uso despectivo. Cuando alguien quiere zaherir o humillar la emplea sin miramientos. La cosa es que el animal que conocemos por burro no tiene nada de despectivo. Es un colaborador del hombre, sobre todo en la carga, en muchas tareas desde hace miles de años.

Viene de África. Los primeros, surgidos de diferentes cruces, aparecieron hace más nueve mil años, o sea siete mil a. d. C., en Nubia y Etiopia. Se extendió por todo el continente y luego pasó a Asia y a Europa. Resistente, tozudo, se adapta a los climas áridos, dicen que cuando pasa por un camino no olvida jamás y colaborador del ser humano en las tareas del campo. La presencia de la maquina agrícola lo ha casi eliminado en los países desarrollados. En el Tercer Mundo, hoy, es un animal necesario.

Aparece en muchos pasajes de la Biblia. En Israel, el asno era considerado el animal de la realeza. Se utilizaba en la coronación de los reyes, El rey David impulsó la costumbre de que los reyes entraran en la capital del reino a lomos de un burro, ceremonia que, históricamente, realizaban los reyes al dirigirse a Jerusalén después de ser ungidos.

Las palabras del profeta Zacarías se cumplen plenamente: “Regocíjate, hija de Sión, grita con júbilo hija de Jerusalén. He aquí que tu rey viene hacia ti. Es justo manso y victorioso, montado sobre un asno, sobre un borrico, cría de asna

La más notable, por su trascendencia, es la entrada de Jesús en Jerusalén. Es la víspera de la Pascua, la gran fiesta judía, Jesús manda a sus discípulos a la aldea de enfrente, les dice que encontraran una asna con un pollino. Y agrega. Si alguien os pregunta decid que el Señor lo necesita. Entra, entre ramos de olivos, triunfalmente, a lomos de una borriquita.

En la literatura universal el burro es un animal de mucho uso. De los ‘nuestros’ me quedo con dos. Cervantes hace circular por las tierras de España el reflejo de la humanidad: la soñadora, idealista y de metas inalcanzables la encarna Don Quijote, va sobre un rocín. La real, la que ve molinos donde hay molino y no gigantes, la que palpa la dureza de cada día, la encarna Sancho, va sobre un rucio, “mi rucio”, lo llama él.

Lo más tierno y más humano, nos lo contó el poeta de Moguer Juan Ramón, de genio impetuoso, pero con alma de nácar.  ¿Quién no recuerda que “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blanco por fuera que se diría todo de algodón…” Eso.

 

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