jueves, 28 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Llueve, llueve y llueve...

 



Mayo, 28 jueves


Así decía aquel poema, a modo de balada. Lo cantaba Joan Manuel Serrat. Éramos jóvenes; creíamos en muchas cosas. Nos hacía soñar; repito éramos jóvenes y, creíamos, que algunas cosas tenían arreglo. Hablada de pardos tejados, de campos y de chopos deshojados. Hablaba de la tristeza del poeta que veía irse un otoño.

Esta mañana, muy temprano, me he ido al campo. Cantaban, como todas las mañanas, los pájaros. El campo está que rompe por todas partes. Se han bajado los verdes de las cumbres. Ya amarillea a ras del suelo y, se agostan las primeras florecillas. Anuncian verano, o lo que es lo mismo, proclaman que "por aquí mil gracias derramando pasó..." un año más, como quien no lo quiere y ahora nos prepara el cuerpo para noches en blanco y días tórridos.

Asolan las noticias de la miseria humana; la poca vergüenza de los que han metido la mano en la caja y les quitan el bocado de pan a los que ya, de por sí, tenían poco y, ahora, menos; los que jugaron con la vida de gentes anónimas.

"Cantan. Cantan / ¿Dónde están los pájaros que cantan?" Se preguntaba Juan Ramón. Yo los intuyo en los sotos del río, entre las hojas de los limoneros ahítos de hojas nuevas y frutos que abren a la cosecha del año venidero,  entre el verde claro en los cañaverales. Me paro. Los escucho. Me quedo quieto. ¡Qué sé yo!

Estoy con Juan Ramón: "Yo no sé dónde cantan / los pájaros -cantan, cantan- / los pájaros que cantan" en esta mañana cuando abría un día luminoso, y yo se lo agradecí a Dios. No era mérito, simplemente, agradecimiento Uno es muy cumplido.

 El río, de espaldas al pueblo, entre vegetación de ribera, seguía su curso camino de la mar azul…

miércoles, 27 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mi río

 



                              Álora, río Guadalhorce a su paso por el pago rural de Los Llanos


 Mayo, 27 miércoles

 

En el pueblo no estaban, todavía, las calles puestas. Los hermanos Hierrezuelo -Antoñín y Joaquín - ya habrían llegado desde pescadería con su porte de sardinas de plata, calamares frescos, jurelitos saltarines y merluzas de nácar; Paca, la de las Caballerías, (o sea mi madre) ya llevaba un rato con el medio litro de la leche en la mano y más de un mozalbete habría venido por su ración de tabaco; Catalina, la de Juanico Díaz, vendía el pan mañanero y verduras; las campanas de la iglesia llamaban a la  misa primera...

Por el Madrugrón pasaba la segunda o tercera ronda - tengo perdida la cuenta - de coñac, un Machaco y manzanilla del Hacho con un chorreón de limón; Pepe, Chispa,  en el Potro habría servido más de un café con leche, más de una copa de Anís,  más de una Palomita y Rocío rebanadas de lomo en manteca. Rocío, desde que te nos fuiste, como esas, ninguna. ¡Palabrita del Niño Jesús!

Esta mañana he llegado temprano, muy temprano al campo. Me acerqué a la orilla del río. El sol hacía un rato que había aparecido por los Lagares. Yo, absorto, miraba cómo se iba el agua; recordaba lo relatado en el preámbulo de este artículo…

Pajarillos sin nombre daban un concierto bellísimo. Una sinfonía que solo se disfruta a la orilla del río, una mañana, bien entrada la primavera. A vuelapluma, identifiqué jilgueros, chamarines, verderones, y un mirlo despistado que tocaba ese trombón que solo tocan los mirlos cuando pretenden imponer su mando en plaza. Qué ilusos, ¡si con la gente menuda no hay quien pueda!

Algún cabrero a su paso por la orilla cualquier tarde de estas o una ráfaga fuerte de viento ha tronchado unas cañas. Tan endebles y como resisten las noches huracanadas de invierno cuando silva el viento en los tejados y se esconden los gatos en el pajar y ellas, las cañas, soportan la fuerza de lo que se les viene y ven como troncha troncos y ramas de árboles…

Mi río nos la ha hecho pasar malas, muy malas. Dicen que fue un día en que a Dios se le fue la mano. No sé. A lo mejor había otra lectura y ustedes saben… Esta mañana entre arboleda de ribera regalaba belleza, quietud, invitaba a no irse y entonces me acordé del maestro Barbeito cuando escribió: “sería de mi gusto quedarme aquí, a la orilla del río, junto a la música del agua y hacer un amplio retrato de lo que veo”. Pero, maestro, de entrada, te digo que tú estás tocado con la Gracia Divina…

martes, 26 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un poco raros, sí

 




Mayo, 26 martes


Alguien dirá que con la que está cayendo ya vamos bien despachados. No toco la política. No se preocupen, me voy por Olvera que está incluso más lejos que ‘al margen’ (Por la similitud con el nombre del pueblo).

         Cuando Adolfo Suárez se presentó a una de las tantas elecciones a las que se enfrentó, el cartel era el de su imagen. Un hombre guapo, a decir, de las mujeres de aquel tiempo. Un analista norteamericano, esos señores que saben tanto de todo. Vamos por saber, saben hasta dónde van a sembrar lo alhaurinos los ajos el año que viene. Pues, también, se subió al carro y dijo que se hartaría de ganar elecciones. Todos sabemos lo que vino después.

Cuando Felipe González, o sea su partido, sacó a su campaña aquellos carteles de parques con niños jugando; otros paseaban en bicicleta; las madres disfrutaban del paisaje de un parque maravilloso donde, incluso, había pájaros que surcaba su cielo. También supimos qué pasó.

Hace unos años una empresa manchega hizo una propaganda de su famoso queso en Dinamarca. Tuvieron a bien poner el paisaje de la tierra, es decir, una estepa, molinos de viento, un hombre famélico sin una pizca de masa muscular. El compañero rechoncho bajete y con cara de buena persona….

La campaña, un fracaso. La pregunta vino de momento ¿qué ha podido pasar para habernos dado de bruces en el suelo? La respuesta se la dio el pueblo danés. Un señor tan delgado y otro tan sobrepasado que comen de lo mimo, si han llegado a esta salida con ese producto es que lo que nos venden como que no…

¿Por qué el señor guapo y el parque tuvieron una aceptación tan dispar? Muy fácil, un cartel era la España real.  El pueblo esta harto de realidades; el otro, la ilusión. Necesitamos ilusionarnos con algo. ¿Qué es un imposible? Ya se verá…

Parte del pueblo español se ha ido hace unos días a las marismas de Guadalquivir y se han desbordado en manifestar su devoción y su alegría. Hoy, esta mañana, cuando algunas hermandadas inician el camino de vuelta han debido desviarse porque está ardiendo Doñana. Dicen que puede ser provocado. Están contra el Rocío. Estos no admiten la felicidad de los otros, ¿Qué quieres que te demos?, le preguntaron a uno, que, a tu vecino, le vamos a dar el doble, y dijo “que me saquen un ojo”. ¿Somos así? ¿Distintos?  Un poco raros, sí.

 

lunes, 25 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Corregüelas y albahacas

 

                      


 

Mayo, 25 lunes

 

“Por fin trajo el verde mayo / correhuelas y albacas…”. Lo dijo y escribió Miguel Hernández.

Mayo o el campo que, para el caso es lo mismo, está precioso. De cine. No de cine de Hitchcock, el del suspense, ese lo dejamos para la agricultura y la ganadería. No saben por dónde tirarse. Es el otro cine, el que deja el alma henchida y no constreñida en un puño.

Ya han virado las cebadas tempranas. Llaman a la hoz del segador que desmoche espigas: “de segar de los secanos ya vienen lo segadores / de segar de los secanos / de beber agua de pozo / toda llena de gusanos”. Y barcinas, con blandura y espera en la era a que se levante la marea. Espera larga bajo los palos mal trazados del chozajo…

Titilan los chopos. No se ve. Desde el soto del arroyo sube el arrullo de una tórtola. No debe tener el nido muy lejos. Arrulla en esas horas lentas, cansinas, soporíferas de la siesta. En el campo, por un rato, se hace el silencio de los otros pájaros…

Mayo, me evoca, también, de cuando niño, las tardes del mes de María con azucenas en tarros de cristal, margaritas y rosas bajo una estampa desleída y vieja. Reproducía la Inmaculada de Murillo; las voces blancas cantaban: “Venid y vamos todos”; después, cuando uno descubrió la literatura supo de aquel romance triste, muy triste que decía “que era por mayo, por mayo cuando hace el calor…”

 De grande, a veces, uno se pierde y, apenas si sabe ya con mayo deberá quedarse…





 

sábado, 23 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día.

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora: Y, ahora, Olivenza


               Iglesia Santa María Magdalena. Estilo manuelino. Olivenza (Badajoz)


Mayo, 23 sábado


Los españoles estamos condenados a tener una mala relación con nuestros vecinos: Francia, Marruecos, Reino Unido o Portugal. Guerras, desencuentros, hostilidades, fronteras sembradas de castillos…(Ayer, escrobí algo de la Raya y de Valencia del Mombuey), así como un chino permanente en el zapato para tener un incordio constante.

Con Francia, mal rollo – si te peleas siempre lo haces con el vecino más cercano -. El Rosellón y a la Cerdaña, tierras de litigio hasta la Guerra de los Treinta Años. Por cierto, en Coliure, pequeña población del Rosellón donde está enterrado don Antonio Machado (‘le cubre el polvo de un país vecino’), se habla el catalán mas puro.


Llivia, único pueblo español, enclavado en territorio francés


Por el tratado de los Pirineos, de 1659 España cedió a Francia todas las ciudades al norte de los Pirineos. Llivía era una villa. Se quedaba fuera de lo acordado; sigue siendo española – según algunos, también catalana y gerundense, cuestión de gustos – en territorio francés.

Marruecos reivindica Ceuta y Melilla. Son dos ciudades del norte de África. Nadie lo pone duda. Anteriores a la existencia de Marruecos, también. Ceuta, incluso un tiempo fue portuguesa. El rey don Sebastián murió, en aquella tierra en la batalla de Alcazarquivir. 

Hace tiempo teníamos información de Gibraltar porque de allí venía el café y el tabaco de contrabando y porque el ministro de Asuntos Exteriores reivindicaba en la ONU la españolidad del Peñón. Gibraltar – “Peña de Tarik” – invasor de la Península Ibérica en el 711, está en manos inglesas desde el final de la Guerra de Sucesión, en 1713. 



Río Duero. Miranda do Douro (Portugal)

España y Portugal tienen frontera común de Norte a Sur. Unas veces son los ríos Duero – decía Saramago que bajo el puente de Miranda do Douro, los peces unas veces están en España y otras en Portugal – y el Guadiana; montes – muy pocos – o con líneas convencionales. Se conoce como “la Raya”. Digo yo, que gran ocasión perdida para haber creado una unión de los Pueblos Ibéricos. Otro gallo nos cantaría en Europa.

                   Olivenza. (Badajoz)


Olivenza fue castellana hasta el Tratado de Alcañices, 1297 en que se trasfiere a Portugal por la Corona de Castilla. En 1801, en la Guerra de las Naranjas, la ocupa España de facto y por el Tratado de Badajoz, española de iure. De lo acorado en el Tratado de Viena no hablamos.

El folclore – saber del pueblo – lo dice en la copla: “Las muchachas de Olivenza / no son como las demás / son hijas de España / y nietas de Portugal”. Un chino, como decía antes, en el zapato.

 

viernes, 22 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Lo parece, pero no están perdidos en la Raya

 


Ermita de la Virgen de Gracia. Oliva de la Frontera (Badajoz)

          Mayo, 22 viernes


La frontera entre España y Portugal se conoce como “la Raya”. A ambos lados, pueblos fronterizos que han vivido momentos de guerras, tensiones y agobios; otras veces,  momentos de paz; y, ni lo uno, ni lo otro, según qué tiempos.

Valencia del Mombuey y Oliva de la Frontera – y otros muchos – se pueden subir a ese carro donde van los papeles de sus historias. Pequeños en población; grandes en un pasado donde fueron los protagonistas.

 

     Valencia del Mombuey desde el castillo de Noudar (Portugal)


Desde el castillo de Noudar, que es Portugal, Valencia del Mombuey, es una pincelada blanca rodeada de dehesa. Al norte tiene el Pico del Perdigón, pero casi destaca desde la lejanía. Su altura, normalita: 362 m. Entre Oliva de la Frontera y Valencia, solo 20 km., y la Sierra del Oratorio.

                            Río Ardila por Valencia del Mombuey. (Badajoz)


Todo su término por el sur lo cierra el río el río Ardila. Aguas abajo, recoge al Múrtiga. Ese que nosotros cantamos: “A orilla de la Ribera está la Virgen de Flores… “Sí, ese, precisamente, ese.  Ya juntos van para el Guadiana y luego…   

Oliva de la Frontera ha cambiado varias veces de nombre. Su pasado, rico, muy rico. En la ermita de Nuestra Señora de Gracia, dos tallas humanas. Representaban el sol y la luna. Procedían de un templo erigido al dios Jano. 

 


Paisaje de Dehesa. Oliva de la Frontera (Badajoz)

Los romanos buscaron el mineral de cobre entre Oliva y Jerez de los Caballeros; los musulmanes se implantaron hasta 1.230 cuando Alfonso IX de León les arrebató aquellas tierras (Bailyo de Jerez) y las entregó a la Orden del Temple. (Esa repoblación del reino leonés le trajo ‘apellidos’ a algunos pueblos lo pusieron detrás de su nombre: Arroyomolinos, Calera, Segura, Fuentes…, y la devoción a la Virgen de Roca-Amador).

Una reminiscencia de aquella época y consecuencia de depender del Temple fue el Fuero de Bailyo, costumbre por la que todos los bienes aportados al matrimonio pertenecen a los dos cónyuges en igualdad de condiciones: “Lo tuyo mío; lo mío tuyo”.

         Se sometían a partición como si fueran bienes gananciales. No se tiene en cuenta lo aportado por cada uno de los dos en el momento del casamiento. El Papa Clemente V en 1312 abolió la Orden del Temple y la costumbre pasó a Fuero Real.

Sus habitantes aportaron páginas a la Historia de América y de España, de sus suelos han salido primeras figuras en las letras y en la política. Un amigo me dice que el picón de la zona de Oliva de la Frontera es de excelente calidad... Ah, y curiosamente, entre Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Valencia del Mombuey y Encinasola distan 20 km., obviamente, no siempre por la misma carretera…

               Dolmen de la Piedra ‘Pinchás’ Valencia del Mombuey (Badajoz)

 

jueves, 21 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Violante, la Reina olvidada (1236 - 1301)

 



Mayo, 21 jueves

 

Era hija de Jaime I “el Conquistador” y Violante de Hungría. Nació en Zaragoza en 1236 y murió en Orreaga / Roncesvalles en 1301. Fue reina consorte de Castilla a donde llegó siendo aún una niña de doce años, por su matrimonio con Alfonso X, “el Sabio”. Se casó en Valladolid en 1246.

Su vida estuvo llena de momentos muy convulsos. Dada su juventud, la reina no quedaba embarazada – cosa que se superó cuando alcanzó la madurez biológica y llegó a tener once hijos – por lo que el rey pensó en repudiarla y se trajo a la princesa Cristina de Noruega (la que está enterrada en Covarrubias), a la que casó con su hermano, Felipe porque al llegar a la Corte la princesa noruega la reina ya tenía dos hijas, intrigas palaciegas y luchas en la sucesión del trono. A parecer fue también amante de Alfonso.

En su haber se le reconoce una gran capacidad de negociación entre los intereses encontrados de su padre, Jaime I y su marido Alfonso X. Esa mediación también la adoptó en apoyo de sus nietos, hijos de Fernando de la Cerda muerto, prematuramente, y en contra de sus hijos, Sancho IV fracasando en el intento de mediación.

Pidió ayuda a su hermano Pedro III de Aragón para que interviniese entre su marido y sus sobrinos. No lo consiguió y su hijo Sancho, apoyado en la nobleza castellana, declaró una guerra contra su propio padre y contra sus sobrinos, los Infantes de la Cerda, refugiados en Aragón. Mueren Sancho y su hijo, Fernando IV “el Emplazado”. La reina no pisó la tierra de Castilla.

Mujer muy piadosa fue fundadora de numerosos conventos, pero el más notable es el de San Pablo de Valladolid como recuerdo de su ascendencia húngara. Peregrinó a Roma para asistir al jubileo del año 1300. A su regreso enfermó y murió el año 1301 en Roncesvalles. No se sabe con exactitud donde reposan sus restos. Según algunas versiones pueden estar en Orense, en la Catedral de Sevilla junto a los de su esposo, el rey ‘Sabio’ o en la propia Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Hoy es un enigma por resolver…

 

Bibliografía:

GÓMEZ MORENO, Manuel (1946). El Panteón de las Huelgas Reales de Burgos. CSIC

MARIANA Juan de (1855) Historia General de España. Madrid

SALVADOR MARTÍNEZ, H. (2003) Alfonso X el Sabio. Ediciones Polifemo.

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Una hoja suelta en el cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Caminos que llevan a Málaga

 



             Río Guadalhorce por Álora


Mayo, 20 miércoles


    El escritor andalusí al-Saqundi, decía, en el siglo XIII que dos ríos llevaban, desde el alfoz de la ciudad, hasta Málaga en la orilla del mar azul. Es el mismo mar de Ulises, el que baña las costas de África, allá en la lejanía o las de este lado, en el sur de Europa. Eso no lo decían los escritores de aquel tiempo, pero se lo digo yo.

    El Guadalhorce viene de lejos. Nace en puerto de los Alazores; el Guadalmedina, en los límites del Campo de Cámara. No se han puesto aún de acuerdo en el significado del ‘horce’ del primero; lo de ‘guadal’ sí queda claro. Hay quien lo llama río del trigo; otros, río de aguas cristalinas; otros, río de ‘encuentros’. Si les digo la verdad, no sé con cual quedarme.

    ¿Trigo? Es verdad que lo había en la vega de Antequera por donde pasa el río desde Archidona hasta Bobadilla, donde da un giro inesperado y el río que iban hacia el Atlántico dice que no y se viene al Mediterráneo. No es fácil ni el camino ni la fractura del murallón de caliza que tiene que atravesar para dejar unos de los lugares más bellos y sobrecogedores que uno puede encontrarse en su andar por esos mundos de Dios.

    ¿Aguas cristalinas? No sé qué decirles. Sus aguas son claras excepto cuando las crecidas de otoño con los arrastres se vuelven turbias y feas, muy feas; el estiaje – o sea, el agua que lleva el río en verano, es muy grande por lo que hay zonas donde incluso aparece seco.

    En cuanto a río de ‘encuentros’… Hay que rizar mucho el rizo. Es el río más importante de la Cuenca Mediterránea, es verdad, pero solo recibe a Río Grande que viene de la Sierra de las Nieves en el Parque Nacional, en Yunquera y el Campanillas, por la izquierda que no es un río que rompa moldes…

    El Guadalmedina es el río de la Ciudad. Viene de lejos pero su caudal es muy pobre. No tiene afluentes que lo engrosen a lo largo del recorrido. Sus crecidas, sobre todo en otoño, eran temidas.

    El pantano del Agujero, ya casi en las mismas puertas de Málaga, sirvió de regulador. Solo permitía el paso del agua con una oquedad, en su muro, que río podía admitir en su cauce desde Ciudad Jardín hasta la playa. Se terminó el toque de campanas de la catedral y de las iglesias en las madrugadas como aviso a los vecinos.

    Años después el pantano del Limonero ha servido de fuerte contenedor… Caminos desde el interior hacia la Ciudad, Ciudad del Paraíso la llamó Aleixandre… ¿Por qué será?

martes, 19 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Ibn Gabirol, "el Malagueño"

 







Mayo, 19 martes.


Ibn Gabirol, “el malagueño” o Avicebrón, (latinizado) tiene una estatua en la linde de la judería de Málaga. La que se asoma a calle Alcazabilla, en las traseras del museo Picasso, frente al teatro romano. Un monumento discreto, casi como su recuerdo. Exalta a una de las figuras más importantes: poeta y filósofo andalusí que nuestra tierra aportó, allá, por el 1021.

Su familia procedía de Córdoba, de ahí también, el otro gentilicio de “cordobés” con el que se le conoció. Vivió en Málaga. Después de la muerte de su madre, marcha a Zaragoza. Se educa bajo la protección del mecenas Yekutiel Ben Isaac, visir judío del rey Munir II de la taifa.

Vida azarosa; años después lo llevan Granada, Lucena y Valencia donde murió. Pero no es el caso. Los hombres perviven por sus obras, aunque parte de lo que estas tierras le aportaron, quedó reflejado en su poesía.

Málaga, como a casi otros tantos, lo ha ignorado mucho tiempo. Todo va muy deprisa. Lo descubrí a través de las publicaciones de Rafael León Portillo. Su poesía, desconocida: “Fíjate en el sol del ocaso rojo, / como revestido de un velo de púrpura (Hablaba del atardecer de Málaga). El resto de su obra, también. Sus proverbios y máximas se citan bajo su nombre latinizado, de Avicebrón: “La paciencia cosecha la paz; la prisa, la pierde”.

Casi desparecida la Judería (como desaparecieron la Trinidad y el Perchel), y casi reinventada, años después, cuando los intereses comerciales lo creyeron necesario. “¿A dónde fueron tus barrios?”, se preguntaba la copla, pero esos son otros cantares.

En un pequeño jardín, oasis de verdor y encanto, frente a reminicencias del pasado. Un cubo de cristal permite, en medio de la calle, a los viandantes observar fragmentos de murallas de otros tiempos; un poco más allá, el recuerdo de Roma. Alegorías en mármol, de Adrián Risueño, habla del paso de las estaciones.  Monte arriba trepan la alcazaba y Gibralfaro. En un palmo de terreno herencia de las culturas romana, árabe y judía. Málaga, crisol de culturas. Ciudad abierta, desde siempre.

La cercanía del Museo Picasso, el embrujo del Pimpi, surgido como recuerdo de lo antiguo, mezcla de esencia vieja, vino y estética. Parada, casi imprescindible para los buscadores de algo de tipismo, aunque sea artificial.

         Hoy, ante la mirada curiosa de algunos transeúntes, su estatua sin pedestal, en bronce, obra del escultor americano afincado en Málaga, Hamilton Rees Armstrong en 1969, ve como pasa la gente y el tiempo. Inclina la cabeza de mirada discreta hacia la tierra. En su mano izquierda sostiene un pergamino enrollado; su diestra, abierta, parece que quiere asirse a otras manos para seguir camino por una Málaga que fue y ya no es.

 

lunes, 18 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora: Almoradux de hogaño

 




Mayo, 18 lunes


¡Qué bonito, qué bonito! Cuando subíamos, esta mañana, a las Mesas de Villaverde, además del tomillo - que rebrota al abrigo de la primavera - ya estaba el romero en flor y apuntaba el almoradux. La mano de Dios lo ha sembrado a voleo y capricho...

De lejos, el río, se iba escondido entre las huertas. Buscaba la mar soñada, anhelada, deseada, como se desea a la amante la noche de luna que rompe abril, como se desea que se cumplan los imposibles… Ya se sabe. “El Dorado siempre está un poco más allá de donde nosotros podemos llegar”.

Detrás de los montes aquellos que dicen de Málaga y, entre la bruma, está la mar. No sé ve. Sabemos que está, que es azul y de olas plateadas. Llegan, dejan besos de amor en el rebalaje y se van. Esa mar, también, es mar de silencio y tumba. Hombres que huyen del hambre y la miseria y creen, otra vez… El dorado... ¡Ya sabes!

Por aquellos montes, de enfrente, en caliza pura, se quiebran los vientos fríos. Vienen del norte. Abajo, en el valle, se asienta antes que en otros sitios la primavera. Están de antojo los almendros hardaleños; de provocación, los ciruelos. Orgía de abejas en tropel ¿Quién llegará primero? ¿Has visto? Ya huele el aire a cebadas maduras.

Por los cerros de Bombíchar trepan olivos centenarios. Retorcidos. Apuntan a trama nueva. Dentro de unos meses serán aceitunas y por San Juan…, no, aún no estarán llenas de aceite que es vida, que es ungüento y bálsamo; perfume y sueño de molino y compañía a la hogaza de pan…Bendita aceituna nueva.

Por allí… Teba y la campiña y Campillos y la laguna y Los Mapaganes y las sierras del Sur de Sevilla. Ahí, entre los pinos, ruinas en piedra. Matagallos, sabinas y mastrantos; salivitas del Señor, piñas en las ramas y en suelo. Se han subido los espárragos. Mil años de historia. Sueños de hombres a los que les vino chico su tiempo y, nosotros, en la cumbre, veroniqueando con el viento; es un lugar para desgranar versos. ¡Qué suerte, qué suerte!



 

domingo, 17 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. ¿Vivió Michael en Álora?

 


                        Santo Cristo de la Salud. (Málaga). José Michael Alfaro. Siglo. XVII


Mayo, 17 domingo


José Michael Alfaro no era italiano. Es un escultor barroco – que probablemente pasó en su formación por Italia, pero fue en Málaga donde realizo un puñado de obras, algunas de gran renombre como es el caso del Cristo de la Salud.

No he encontrado documentos escritos, a modo de mandas, escrituras o documentos de pago en los que se puedan constatar el paso y presencia por Álora a lo largo de la vida del escultor e imaginero aragonés, del siglo XVII. (¿Pudo venir huyendo para refugiarse de la peste bubónica que asoló Málaga en las décadas los años cuarenta de aquel siglo?)

Un testimonio verbal recogido por Pepe Rosas a Mario Palma Burgos, sí lo afirman. Según le transmitió, en una reparación realizada por su padre, Francisco Palma García al patrón de Málaga, el Cristo de la Salud, al levantar el rostrillo de la cara del Cristo, encontró una nota que decía: “Hecho por Micael en Álora. Siglo XVII”.

El padre Andrés Llordén O.S.A. en su extensa obra cita el nombre de otros imagineros qué sí realizaron obras para la parroquia de la Encarnación de Álora y para otras capillas, pero no a José Michael Alfaro como posible imaginero que dejase su huella artística.

Michael indujo a la confusión a muchos investigadores al ‘italianizar’ su nombre compuesto. Se sabe que nació en Alcañiz, provincia de Teruel, en 1595.  Era hijo de Jerónimo Alfaro y Francisca Serrano.  Fue bautizado en el 22 de marzo. Hay oscuridad en su biografía durante unos años.

Con 34 años, en 1629, se traslada a Málaga. Hace imágenes para Colmenar, Antequera, El Borge, Riogordo, Motril, Granada y San Ciriaco y Santa Paula, patronos de la ciudad, para la iglesia los Mártires de Málaga... Trabaja para la sillería del Coro de la Catedral y deja varios apóstoles, bustos de santos y santas y decora las cornisas.

Su obra cumbre es el Cristo de la Salud (1633) que hoy se venera con el mismo nombre en la capilla de la calle Compañía. Junto a la plaza de la Constitució. Existe una calle, barrio de la Victoria, que se conoce como ‘Calle Cristo de la Epidemia”. Va desde Fuente Olletas, al inicio de la carretera del Colmenar al Jardín de los Monos.

Existía entre los escultores una leyenda. Si se realizaba una imagen que el pueblo la ‘consagraba’ como ‘milagrosa’. Al poco tiempo, su autor moría. Efectivamente, falleció como consecuencia de la peste bubónica que había azotado la ciudad desde unos años antes. El pueblo atribuyó la superación de la epidemia a un milagro. La imagen del Cristo apareció en una carreta de manera casual. Michael anunció que su muerte estaba cerca. Tenía 55 años… Lo enterraron en la parroquia de Santiago.







sábado, 16 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Sur sagrado






Mayo, 16 sábado

 

En un recoveco de la Sierra de la Demanda, en la Cordillera Ibérica, entre Castilla y La Rioja se encontró el Código Emilianense donde un monje del siglo X escribió las primeras frases que se conservan en idioma castellano. O sea, nuestra habla es hija de Castilla.

En algún lugar del territorio andalusí, más al sur, nació el zéjel en la Edad Media. Es una composición poética con una métrica predeterminada que busca la rima de los versos donde tras varios entresijos expresa la idea. El zéjel entró en la poética castellana. Se fundieron.

Dice el maestro Barbeito que los olivos de Jaén son un ejército en plena formación y presentan armas enhiestas a los viajeros que se adentran por Despeñaperros. Vienen desde las llanuras de lo que antaño se llamó Casilla la Nueva; luego, La Mancha por donde anduvo el loco que quería arreglar el mundo, y ahora la cruzan trenes y vehículos con prisa porque siempre vamos tarde.

Por cierto, alguien sabe el nombre del monje que escribió aquel primer castellano, o el que nos dejó el primer Zéjel. ¿Cómo se llamaba el fenicio que traía en su barco el primer plantón de olivo? A lo mejor, traía el hueso de la aceituna y la sembró. No nos dejaron dicho nada; sus obras si quedaron.

En todo ese conglomerado – vinieron otros y nos aportaron y se mezclaron con los que ya había- y nació un pueblo con sello propio. Tan es así que canta cuando tiene penas, que llora cuando está alegre y donde para “cantar una copla o matar un toro se basta un hombre solo”.

Un poeta andaluz, don Manuel Machado, nos retrató con una precisión asombrosa: “yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron / -soy de la raza mora, vieja amiga del sol-, que todo lo ganaron y lo todo lo perdieron. Tengo el alma de nardo del árabe español”.

Aquel andaluz de entonces nacido en el crisol de la fusión de culturas dejó monumentos (algunos perdidos como Medina Azahara, por ejemplo); otros, en pie. Han sorteado vientos, tempestades, guerras, desencuentros y han permanecido con muchos esfuerzos. Ahí sobreviven la Giralda, la Alhambra, la Mezquita de Córdoba, la Alcazaba de Málaga…

Ahora, cuando un tonto dice una tontería, es decir lo que le es propio se entiende que tenemos que respetar la libertad de expresión. Hay por ahí una mente luminosa que dice que nos quiere levantar del sofá. La respeto, expreso la mía: ¡Qué atrevida es la ignorancia”. Bendito Sur sagrado.

 


viernes, 15 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jacarandas en flor

 




Mayo, 15 viernes


Ha publicado mi amiga Manuela una foto de Sevilla en primavera. El Giraldillo, desde su altura, se asoma a ver la ciudad a la que tiene a sus pies todos los días y todas las noches del año …

Vaya por delante que Sevilla ofrece belleza en cualquier estación del año. A mí me lo parece, y cada vez que, por algún motivo me he acercado a ella nunca me ha defraudado, ni en las personas que me han acogido, ni en el arte encerrado en sus iglesias y museos, ni en las sombras de sus calles, ni en el frío del invierno o el calor de sus veranos. Siempre, siempre han sido generosos en abundancia.

El Giraldillo, en esa foto de jacarandas en flor, se asoma como quien se empina solo lo justo para decir que, siempre, en el corazón de las personas que admiran la belleza – y no esos bodrios, ruptura de paisajes, empeñados en poner feos los cielos de algunas ciudades - estará él para dar acogida a los que vienen de lejos.

 Ahora tengo una duda. ¿Cuál es la flor de Sevilla en primavera?, ¿ la lila del árbol que, por el camino de la mar océana, vino desde tierras lejanas en la América del Sur o el de las rosas de los Reales Alcázares? A lo mejor,  las dos preguntas pueden tener cabida y aceptar que son ambas...

El Giraldillo ve también al ‘pasmo de Triana’. Junto al puente ve pasar los días para engrandecimiento del barrio que fue alfarero y Cava de los Gitanos, y ve el puente cada Viernes Santo cuando el Cachorro agonizante lo hace pequeño, extremadamente pequeño…

A sus pies, Santa Cruz, ya no es ni judería ni barrio de embrujo por el que paseaba don Juan Tenorio (“los muertos que vos matáis gozan de buena salud, don Juan”) y daba en una de las mesas del Laurel para rendir cuentas con don Luis…

 Ahora, (“¡Ay, Barrio de Santa Cruz! ¡Ay, plaza de Doña Elvira…”),  es Leyenda de amores de sueños que pasaron a lo imposible, porque la vida está hecha de imposibles que, a veces, un día cualquiera, se fueron por el revolver de una esquina.

Ve el Giraldillo que el Arenal, ya no es el Arenal, ni por allí se las andan Rinconete y Cortadillo, ni están los pillos sentados en los escalones de la Catedral, ni Cervantes en la cárcel del Rey. Ve, eso sí, la belleza de un río que trajo riquezas. No las supieron aprovechar los hombres, ni el Rey quiso hacer a la ciudad Capital del España. Mientras tanto, cuando ya ha pasado tanto tiempo, él, cada primavera, se asoma tras las copas moradas de los jacarandas…

jueves, 14 de mayo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardín de la Concepción

 

Jardín de la Concepción. Málaga

Mayo, 14 jueves.

 

Conforme se enfila la autovía de las Pedrizas, a la salida de Málaga, hacia el interior, al poco de pasar el nudo de carreteras que desvía el tráfico para la ciudad o para la costa, en sus dos versiones, ahí está el jardín que va caballo entre la belleza y el ensueño.

¿Qué por qué está ahí? Como todo en la vida tuvo un principio. Junto al Camino de Casabermeja, vivía en el siglo XIX Manuel Agustín Heredia; los terrenos de enfrente estaban vacíos. Se los regaló a su hija, Amalia Heredia Livermore, casada con Jorge Loring Oyarzábal. En 1855 comenzaron a formar el más bello jardín de Málaga. Los expertos dicen que también de Europa...

 

         


Cantidad de especies vegetales traídas por los capitanes de los barcos de la flota de Heredia que venían de América, de Asia y África, conocedores de la afición a las plantas de las propietarias, su madre Isabel Livermore y ella, les obsequiaban con plantas y semillas como regalos especiales y únicos.

En la finca de enfrente, en la que hoy conocemos como San José vivían sus padres. Allí estaba la nodriza que surtía de belleza a los dos jardines. Posteriormente lo hizo con otros de la capital y sus aledaños. La muestra más notoria el parque de Málaga al que muchos aficionados lo llaman, Jardín Botánico…

 


El catálogo de plantas tiene censadas más de cinco mil quinientas especies (tampoco es cuestión de contarlas); más de cien de palmeras, glicinias trepadoras, dragos, ficus, magnolios, bambúes, coníferas, plantas medicinales….

El jardín tiene la belleza propia de las cuatro estaciones del año. En primavera es la eclosión de la vida. Cientos de pajarillos anidan en su frondosidad. Rodeado de silencio y embrujo, mientras se pasea por sus caminos es algo de ensueño.

El otoño pone la sinfonía de oro viejo en las hojas de los plátanos orientales. Las bambolea el viento, caen despacio, sin prisa; alfombra el suelo de la manera como solo lo saben hacen estos árboles y desnudos reciben el invierno que les llega poco a poco…

 


Las cascadas de agua y los estanques dan frescor en verano. El senador cubierto de glicinias pone un punto diferenciador. Se sabe que allí, bajo ellas, se escribieron páginas de la Historia Económica y Política de España. La temperatura interior por todo el jardín pone una nota diferenciadora. Propicia una acogida placentera y uno deja pasar el tiempo sin prisa, solo con ese sentir interior que le hace saber que está en un lugar especial creado por el hombre, el único ser de la Creación “a semejanza de Dios”.

- Pepe ¿Cómo está aquí, me dice Santiago, este paraíso?

- Ya ves, cosas que pasan…