viernes, 1 de mayo de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mosaico de mayo
Mayo, 1 viernes
A media mañana se arrancó el levante; nubecillas
errantes en el azul del cielo. El celindo de la esquina está ahíto de
florecillas blancas, pequeñitas y perfumadas. Le han comprado un traje de
Primera Comunión; todavía, no ha florecido el jazmín; revientan los geranios…
El campo
no ha perdido la intensidad del verde crecido sin límites entre marzo y abril;
ofrece pinceladas prietas del impresionismo. Si el verde de las lomas y de los
bordes de los caminos se tornasen en azules y lilas podríamos decir que estamos
delante de un cuadro de Monet
Desde
la orilla del camino veo como cierra el cielo, la mole rocosa de la caliza
kárstica de El Torcal; más abajo, sobre las lomas de Virote, olivos prietos;
aquí, casi al alcance de mi mano, alcauciles nuevos, retamas en flor, hinojos,
tagarninas subidas, eneldos…
Han
pasado varios coches. Llevan prisa, demasiada prisa. Uno tiene necesariamente
que preguntarse por la gente que va por la carretera con tanta prisa. Estoy seguro
que no gozan, como lo hago yo, ahora, con la mirada del paisaje.
Las
montañas cercanas y las que están más al fondo o sea las Orejas de la Mula,
Pozo Viejo, Alhaja Prieta… forman una enorme concavidad. Por su fondo corren
dos arroyos; mejor, tres: el Jévar, el del Aljibe y el arroyo del Espinazo del
Perro. Después de andar sus tretas, volteando piedras y lodos, cahorros y secanos, todos terminan en el Guadalhorce.
Se cumple lo del pez grande se come al chico…
Todo
está vigoroso. El campo tiene la bendición de Dios que le envió agua aún a
tiempo y sol y brisa para peinar los trigos encañados. Ya tienen espigas, y las
cebadas tempranas y los garbanzales ahítos de salitre y cascabullos, y los
habares y... El paisaje hace que uno piense en Muñoz Rojas y en Barbeito que lo
pintaron con la palabra escrita y en Monet y en Benjamín Palencia que lo
hicieron con los pinceles y, por supuesto, en ese otro Pintor de Pintores. ¿A
qué sí?