Abril, 27 lunes
Popularizó
Carlos Cano una canción preciosa. Era un rosario de sensaciones, de sabores, de
olores, de asombros. Él la tituló Alacena de las monjas. Ya se sabe, el
arte de los conventos no solo está en los rezos – porque las monjas le hablan a
Dios de tu- sino en casi todo lo que ellas tocan. Pero el Arte (ahora con
mayúsculas) no se queda ahí.
Hay
quien opina que arte es la música, la pintura, la arquitectura… A lo mejor,
alguien con más generosidad lo extiende a otros campos y, a veces, la vida nos
sorprendo con algo que quizá casi nunca se repara en ello. Me refiero al ‘punto
de cruz”.
El arte
de cruz, dice, en su programa de mano, Toñi Díaz Blanco que ha colgado treinta
y ocho obras en la Casa de la Cultura de Fuengirola “Manuel Delgado Perea”, del
9 al 30 de abril de 2026, es una forma popular de bordado en la que usan
puntadas, en una combinación precisa, oportuna y milimétrica de hilos, sobre tejidos de trama uniforme. Eso es verdad.
Pero
eso no es todo. Esta mujer a la que he preguntado (a los amigos se les puede
preguntar y a mi me honra con su amistad) cuándo sintió la llamada de expresar
lo que lleva dentro, de exteriorizar esta riqueza, de sacarla a la luz y no me
lo ha contestado, no porque no haya querido, no, en absoluto. Sencillamente no
me lo ha contestado porque el sentimiento, el pellizco de arte, el hálito que
sale de su alma, nació con ella.
Toñi es
una mujer de tierra adentro – nació en Álora – y ha combinado esa sutil esencia
que solo tienen las personas privilegiadas, con las brisas saladas que suben
del mar, en su tierra de adopción, en Fuengirola. La Sierra de Mijas, las
retiene y ella las lleva a los lienzos, combina los hilos, juega con ellos,
como las golondrinas juegan con las corrientes de aire y hace que uno, cuando
sale de la exposición, le pregunte a quienes le acompañan: ¿no os ha asaltado
una voz sin eco, una sensación de admiración que reprime el resuello ante tanta
belleza, ante algo tan sublime?
Me
quedo sin espacio. Toñi ha puesto en punto de Cruz al Grego, en el Entierro
del conde Orgaz (que no era conde, sino señor del pueblo toledano), a
Velázquez en La Rendición de Breda, las Meninas, las Hilanderas. A
pintores franceses, belgas…
Ah, por
cierto, los cuadros son de su colección privada; no están en venta.
Toñi Díaz Blanco, en plena faena de
creación
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