sábado, 21 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pregón de los marcan época de José Luis Vila en Álora

 

                         José Luis Vila Becerra XXXIX Pregón de la Semana Santa de Álora


Marzo 21, sábado


Cuatrocientas palabras. Es el espacio de hoy, me avisaban, cuando escribía en SUR.  Y, además. “Todo hay que decirlo antes del punto final”. Eso, del maestro Alcántara. Ahora, yo, con el toro en la plaza tengo la faena. Pregón de Semana Santa de Álora, interrumpido más de una veintena de veces por los aplausos del público asistente. Queda claro, calaba, ¡cómo calaba! Para enmarcarlo.

El pregonero, un perote en la diáspora, José Luis Vila Becerra, hijo de Pedro Vila que quería a su pueblo como lo quiere su hijo, y de María Luisa Becerra. Todo, en el Tomás Salas, ¡otro grande!… Monaguillo en San Lázaro, entroncado con el Cautivo.  Figura prominente de su Banda.

Digo que dichosa la rama que al tronco sale. Y cuando la rama… Arrancó con unos versos de su padre, a la Virgen de Flores. Sembró el amor a Álora y encima lo decía como lo dijo su hijo desde un escenario donde no sobraba ni faltaba nada, con esa dicción comedida, exacta, directa, llena de poesía y recuerdos, donde entremezcló vivencias, pues entonces la rama… Pues eso.

Puedo decir que José Luis Vila Becerra desgranó tres pregones en uno. Uno, a la infancia; otro, a Álora. Recuerdos a Encinasola y el tercero, a la simpar Semana Santa de Álora. Nos llevó de la mano por la niñez que algunos también habíamos vivido; cantó al pueblo blanco, el que está en par del río, en sus calles, recovecos y esencias y, por si fuera, poco nos hizo rezar a todas y cada una de las imágenes que llegan al alma por las tres calles “que no tiene Madrid…”

Decía Santa Teresa que cantar era rezar doblemente. Benito Moreno rezó con una Saeta Llana – que solo se cantaba en Álora y en Marchena, la saeta, claro – a Jesús Orando en el Huerto; Yolanda López Arillo rezó con su voz, “Tras tus pasos Madre” con música del maestro Sergio Pastor… Coronas de las Vírgenes en el escenario, iluminadas con luz indirecta cada vez que el pregonero se detenía en ellas. Una puesta en escena, soberbia, directa, emotiva. 

Recorrió el pregonero lo que le iluminaban su alma enfervorecida con la metáforas oportunas, precisas, directas, entroncadas con el recuerdo que el tiempo afianza, incrusta y pervive… Gracias pregonero, siempre gracias. Me quedo corto. Cuenten, cuenten…   

 

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