sábado, 28 de marzo de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Virgen de los Dolores: Pide y alcanza...

 

 



                   VIRGEN DE LOS DOLORES: PIDE Y ALCANZA…

 

Marzo, 28 sábado de Pasión. Avanzaba la noche lentamente, con parsimonia, con esa cadencia con que se mueren todas las tardes, pero ésta era la de viernes de Dolores. Igual, pero distinta a otras tardes. No era un atardecer luminoso. No estaba el sol de la primavera recién nacida; todo, penumbra.

Desde no se sabe cuándo (tampoco importa) cada atardecer de viernes de Dolores, los hermanos llevan a la Virgen que tiene por nombre el mismo del día, desde su altar – en la nave de la Epístola – al trono, al final de templo.

Se han apagado casi todas las luces; encendidas, solo aquellas que facilitan la visión imprescindible. Algún foco lejano, y un leve rumor de cantos que son rezos. Un coro de voces femeninas entona: “Si las dulces palabras del ángel / inundaron de gozo tu alma, / de un profeta la fúnebre calma / la llenó de amargura y dolor”.

Un golpe seco sobre la madera de varal pone el cortejo en marcha. La mecida suave, con mimo, con cariño, como solo puede hacerse en un acompañamiento a una Madre transida de dolor. El remate del canto apostilla: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.

Una voz entona: Dios te salve, María… Y así, poco a poco. Paso lento y corto, paradas leves. Solo las suficientes que aportan un sentimiento especial. Vamos en una procesión claustral. Se desgranan los Misterios Dolorosos: ¿Quién es esa Mujer que angustiada, / vacilante y llorosa camina? / ¿Quién es esa Mujer tan divina? ¿Quién es esa mujer celestial?” No hace falta, ¿verdad, que no la respuesta?. El coro la da. “Esa triste mujer – responde – es María…”

Se alterna con el rezo del Santo Rosario esa otra manera de rezar. Ya se sabe que quien reza cantando, reza dos veces. Repasa lo acumulado por el fervor desde no se sabe cuándo. La musicalidad, en un pentagrama sin partitura.

Recorre el lateral del templo por la nave del Evangelio. Al final, espera el trono donde María Santísima de los Dolores Coronada, paseará, un año más, por las calles de Álora la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La Despedía, punto y aparte. Llamada totémica en Álora….

Terminan rezos, cantos y recogimiento; concluye el acto. El cielo, oscuro; la noche cerrada. Es noche de viernes de Dolores. En mi interior resuena el estribillo final: “por tus dolores / ten compasión. / Pide y alcanza nuestro perdón”.

Por cierto, anoche iba la Virgen más bonita que nunca. Al menos, a mí me lo pareció…

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