martes, 2 de junio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


UNA HOJA SUELTA DEL CUADERNO DE BITÁCORA. ¿ Va usted a Zaragoza a cumplir una promesa?

 


               El Pilar; el Ebro. Zaragoza


Junio, 2 martes

 

No madrugué tanto como Cela en el mítico Viajes a la Alcarria.  Tampoco me tropecé, como él, con los gatos cimarrones en las verjas del Retiro, ni con los barrenderos de las calles, ni con los camiones de riego que las baldeaban. Ni con los necesitados que, esos, sí, esos desgraciadamente, siguen hurgando en los cubos de basura.  No

No me tropecé el chiquillo pelirrojo - ya se habrá hecho un hombre y a lo mejor conduce unos de esos enormes camiones que me veo obligado a adelantar en la autopista – del firme y esas cosas, para otro día – “hoy no toca”.

Hacía rato que ya no era la del alba, pero sí, uno iba henchido de gozo. El castillo de Torija parece un castillo de ensueño. Después de subir la cuesta que cierra las cuencas del Tajuña y el Henares, está allí, como de sopetón. El viajero se ilusiona. Recuerda otros viajes. Un poco más adelante a la izquierda, Hita, la del Arcipreste y el Libro del Buen Amor. “A pan de quince días fambre de tres semanas”.

En Trijueque dicen que tienen el Mirador de la Alcarria. Es verdad. Me vienen al recuerdo: Brihuega, Cifuentes, Pastrana… En la Inviernas el paisaje, idílico campos de trigos de ciclo corto y amapolas. Ponen una nota efímera de belleza.

En Alcolea del Pinar, recuerdo a un hombre, hoy olivado en la Historia de España, el Teniente General Gutiérrez Mellado… Lo que no alcanzaron sus enemigos lo consiguió la carretera. Son las primeras estribaciones de la Ibérica. Un poco más adelante, en Estera, que queda a la derecha, nace el Jalón que va al Ebro; a la izquierda el Dulce, el Tajuña, el Henares. Estos, para no ser menos, tributan al Duero y al Tajo.

Medinaceli no se ve desde la Carretera. Es preciso reponer combustible en la gasolinera para el coche; en Nico, para… Es obligatorio, el chorizo y el torrezno. No te olvides que ya estás en Soria y ahí, se las pinta solos.

Ya no pasa la carretera por las puertas de Santa María de Huerta, Calatayud y La Almunia de Doña Godina. Se pierde en belleza. No se atraviesan las hoces del Jalón mientras caracoleaba con el tren: el AVE, por un lado; la autopista, por otro. Se impone la prisa y la seguridad. Y, además, elimina los puertos.

Entre la bruma aparece Zaragoza. Dicen que eso lo origina un viento, el bochorno. Sube, por el Valle del Ebro, desde el Mediterráneo… Las torres del Pilar emergen en la lejanía. Zaragoza tiene muchas cosas dobles: dos apariciones de la Virgen, el Pilar y la del Portillo; dos ríos en su casco urbano: el Huerva y el Ebro; dos estadios de fútbol el Ibercaja y la Romareda, dos vientos: el cierzo y el bochorno; en la gastronomía un dédalo de tugurios para el buen comer: el Tubo y… volver.