El Portichuelo; a la derecha, iglesia del Socorro. Antequera
Junio, 14 domingo
Porque me coge de camino; porque me gusta ver Antequera, desde arriba, recostada entre el cerro de la Veracruz y Capuchinos; porque encierra tanto que es difícil pararse en un punto solo; porque al otro lado está la Vega y más allá casi en el horizonte la Sierra de la Camorra y Mollina a sus pies…
Por eso y por muchas otras cosas tengo la costumbre de entrar (“salga el sol por Antequera) por el Portichuelo que tiene una Virgen, entre faroles de brazos retorcidos, y ladrillos mudéjares. Al lado, justo al lado, Santa María de Jesús o del Socorro que es lo mismo.
La devoción – parece - viene del XVI, mucho antes que Michel Quoist, el cura francés, que enseñó otra manera de llegar a Dios en su Oraciones para rezar por la calle: “Ofrécele tus preocupaciones, tus penas, tus pesares...” en Antequera, se le rezaba a la Virgen del Portichuelo, pero, esa es otra historia.
Al otro lado, en la hondonada, San Juan. Este año no he ido por mayo que es cuando hay que ir porque veneran al Señor de las Aguas. Es una iglesia, para mi gusto, de estilo tenebrista. ¿Ese estilo es una invención? En la pintura, sí. En la arquitectura, pues… No lo sé para mí, siempre me ha parecido una iglesia muy grande y muy oscura. Ya ves, uno que es un tanto raro.
Ya no puedo bajar, desde el Portichuelo, por la Cuesta del Viento. Han cambiado el sentido de la circulación y, por tanto, no le puedo hablar casi dese la misma altura (física, se entiende; de la otra, por supuesto que no, al Angelote de San Sebastián ) y, ahora hay que cruzar un dédalo de calles. No está mal. Es una manera de husmear por lugares por los que uno no transita casi nunca.
Salgo, por la calle Zapateros, casi al entronque de calle Estepa con la Plaza de San Sebastián. La bordeo, bajo por calle Encarnación, al paso puedo echar un vistazo al Coso Viejo. Sigue ahí, la estatua ecuestre de Fernando, el de Antequera. Su paso por aquí, efímero; su prolongación en la Historia de España alargado.
Y sigo
y sé que allí, en el Pedro de Espinosa, allí, precisamente, tuve primer examen, era el de Ingreso; al revolver,
frente a Santiago y antes del convento de Belén me ratifico que Antequera está
tocada por la gracia de Dios que desde la Prehistoria abrió la mano y dijo,
ahí, os dejo eso, para que gocéis de la capacidad de creación del hombre en eso
que, vosotros, llamáis Arte….
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