Junio,
10 miércoles
Madre tomó un cubo de cinc con un asa grande.
Introdujo la ropa y una tabla de lavar de madera con rayaduras; sobre la ropa,
un taco de jabón…
- ¿A dónde vas? Preguntó, el niño.
- Al arroyo…, contestó, madre.
- Yo voy contigo, dijo el niño.
Madre tomó en una mano el cubo con el taco de
jabón, la ropa y la tabla de lavar; en la otra, la manita pequeña del niño…
Bajaron por la vereda, junto a la vía del tren. Se encaminaron al arroyo.
- Madre, dijo el niño, ¿de dónde vienen los
trenes?
- De muy lejos, le dijo
- Y ¿van muy lejos?
- Sí muy lejos, contestó madre. Y le dijo el
nombre de algunas ciudades, pero el niño no comprendió nada de todo lo que le
dijo.
Cuando llegaron al arroyo, madre, acopló la tabla
de lavar sobre unas piedras, y se arrodilló sobre una gamuza que traía en el
fondo del cubo debajo de la ropa. Le encargó que tuviese cuidado y no se mojase
porque el agua estaba muy fría.
- ¿Por qué, preguntó el niño, está el agua fría?
- Porque es invierno y en invierno está el agua
muy fría.
- ¿Y en verano, también, está fría?
- No, dijo, madre, en verano no está tan fría.
Pasó Francisquito con un hatillo de cabras.
Careaban despacio por el borde del arroyo. Frasquito era un hombre enjuto, con
la cara surcada por dos grandes hendiduras en ambas mejillas, quemadas por el
viento frío del campo. Saludó a madre y madre le devolvió el saludo.
- Madre, volvió a preguntar, el niño ¿de dónde
viene el agua del arroyo?
- De aquella sierra y le apuntó, con el dedo,
unas montañas en el horizonte…
- ¿Me vas a llevar un día a donde nace el arroyo? Preguntó.
- Cuando seas mayor, ahora, eres muy pequeño y no
puedes andar…
- Y ¿por qué no me lleva papá en los hombros?
- Por que papá está en el cielo.
- ¿Yo veré algún día a papa? Volvió a preguntar
el niño
El niño,
en la conversación, distraído, resbaló. Metió los dos pies en el agua y
entonces madre, dijo…
- Hijo vas a coger una pulmonía. Recogió la ropa
de prisa y tomó al niño de la mano…
- Madre, dijo, el niño. Estás llorando…
No, dijo madre, es que me ha caído jabón en los
ojos…
Y asido de la mano, madre y el niño volvían por
la vereda que va junto a la vía. En la lejanía sonó el pitido de un tren, al
poco rato apareció y desapareció casi con la misma velocidad que traía…
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