viernes, 31 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El amable vecino de enfrente

 




                      Chefchauen


Julio, 31 viernes

 

    Cuanto estaba permitido, las carreteras españolas exhibían paneles publicitarios en sus orillas. Algunos, vulgares; otros con su chispa de gracia. Recuerdo uno, entre Aranda de Duero y Burgos: "Papá, ven en tren”.  Kilómetros más adelantes: “Con Iberia ya habría llegado…”

    Otro, en un panel grande combinaba figuras de tuaregs del desierto sobre camellos, paisaje nevado del Atlas y algunos edificios emblemáticos de Marrakech. Era una preciosidad. Con grandes letras fácilmente legibles: “El amable vecino de enfrente”. La verdad, el cartel entraba por los ojos.

    He estado dos veces en Marruecos. La primera, a final de los años ochenta del siglo pasado. Entramos por Melilla. Continuamos: Nador, Oujda, Taza, Fez, Mekne,s Marrakech, – en el hotel Es Saadi, desconozco si aún existe, pedí un refresco de limón. En mi mente era una fanta. La sorpresa vino con un jarrito de zumo de limón, agua fresca y azúcar para que hiciese la proporción adecuada… -, Safi, Casablanca, Rabat, Larache, Ceuta. Doce días inigualables. ¿Experiencia? En Fez, en pleno ramadán, tarde tórrida. Compramos una sandía, con la Ciudad Santa delante. Le ofrecimos al guía acompañante una tajada. Cortésmente, la rechazó.

- No es posible. Es el ramadán.

    Otra. Salíamos de Marrakech. Mi amigo conducía; yo, de copiloto. Un mapa sobre las piernas. Me comenta que nos sigue un coche y que, a pesar de darle paso, no nos adelanta. Me dice que le ha hecho señas con las luces.

- Prevente, sin que las mujeres se den cuenta de nada. Tomo una cesta que teníamos con viandas sobre mis piernas. Discretamente, introduzco la mano en la cesta. Cojo un cuchillo sin que se vea mi mano. Se echa a la cuneta, baja el cristal de la ventanilla. El coche se pone a nuestro par…

- Se han equivocado. En Marrakech han preguntado por Safi. Tendrían que haber tomado a la izquierda y han cogido la carretera de la derecha. Dense la vuelta. Van mal. Sentí una profundísima vergüenza. Podían más los prejuicios que la solidaridad humana.

    La segunda vez. En la mediación de este primer cuarto de siglo XXI. Entramos por Ceuta. Seguimos por Tánger, Asilah, Chefchauen – una de las ciudades más bonitas que he visto del Atlas – Tetuán y otra vez, Ceuta. La experiencia totalmente, contraria. Nos engañaron dos veces. Convenimos unos precios; luego, quería otros.

    Nuestro amable vecino de enfrente hoy la ha liado. Y bien liada. Se ven que la condición humana es como el día y la noche. Cuando hay luz y relación positiva tiene que venir la oscuridad que todo lo estropea. Ustedes al igual que yo a estas horas están empachados de opiniones. Vecino, es; que está enfrente, también. Con el sofocón de hoy ¿Amable?

 

jueves, 30 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. A Dios por la oración y la penitencia. Eremitorio de San Vicente


 


Julio, 30 jueves


Los eremitas surgieron en Oriente, originariamente en Egipto y Siria. Almas ansiosas de Dios buscaron en las cuevas del desierto, en el sacrificio y en la oración el alcance de sus ideales dentro de la dureza del ascetismo.

Muchos vivieron en la soledad de la oquedad de una roca o ellos mismos la horadaron para vivir en su interior; otros, en cambio, posteriormente, vivieron en comunidad y participaron, en algunos actos con el resto de hermanos que ansiaban un mismo fin.

 


El movimiento asceta en España también tuvo sus seguidores. Cervera de Pisuerga, en la ladera sur de la Montaña Palentina, en el entronque de los ríos Pisuerga y Ribera, camino de Vado, en un prado rodeado de montañas hay uno que floreció allá por el siglo III, Está excavado en la roca. Se le conoce como eremitorio de San Vicente.

 

 


En la Plaza Mayor, pregunto. Me indican la dirección. Echo camino adelante – está a las afueras – rectifico la marcha y vuelvo sobre mis pasos. De nuevo pregunto. Está mal indicado, me dicen, pero siga adelante. Lo encontrará antes de llegar al río.

Pertenece al conjunto de eremitorios enclavados en la Montaña Palentina, al sur de la cordillera Cantábrica. El lugar, precioso. Un nogal centenario permite el paso bajo su copa, si se aparta un poco la valla… porque el sitio está cercado.

 

 

 


Tiene una sala a modo de rectángulo. Se accede por vanos toscos que rompen la roca. Una capilla excavada a sol naciente se aparta del resto mediante un escalón que le da el protagonismo que reclama. Parece que, en sus inicios, pudo tener un ábside de mampostería, hoy totalmente, desaparecido.

La ermita está rodeada por una necrópolis de los siglos VIII y IX. Una veintena de tumbas excavadas en la roca con singularidad antropomórfica y donde claramente se observan los huecos para los hombros. En la actualidad pueden observarse con nitidez una decena.

 


En la antigüedad no se descarta que hubiese en el lugar, del que pudieron formar parte la ermita y la necrópolis, un pequeño monasterio amparado en otros edificios de los que hoy no queda nada.

San Vicente, una vez desaparecida la comunidad monacal, pervivió hasta mediados del siglo XIX en que se abandona definitivamente. La roca, el prado con yerba verde, las montañas lejanas…. Ahí oteando vientos y tiempos para gozo de los que hurgamos en nuestra España, sin ir más lejos.

 


Fte.

-  Esteban Saínz Vidal. El eremitismo en alto Ebro y alto Pisuerga. La iglesia monástica rupestre de San Vicente. Fundación Santa María la Real. Centro de Estudios del Románico.

- Fotos: 

   - Andrés García Suárez / Luisa Bernal

   - Diputación de Palencia


miércoles, 29 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Entre el Cielo y la Historia

 


              Paisaje otoñal en La Pernía

      

Julio, 29 miércoles


La Pernía es una comarca en la Montaña Palentina. Al norte limita con el Puerto de Piedrasluengas; al este, con las Sierra de Corisa, de Híjar, Peña Labra y Valdeolea; al sur, con Cervera de Pisuerga y al oeste con el Parque Natural de Fuentes Carrionas.

Tiene monte, paisajes, un río de norte a sur, el Pisuerga recién nacido con pajarillos que cantan en sus choperas una mañana de verano; lobos y osos ocultos en la impenetrabilidad de las laderas, más grandes cuanto más cercanas, y una leyenda que cambió el nombre del pueblo. No hay gente en estos pueblos. Su ‘capital’, San Salvador de Cantamuda (108 hab.).

 

 


Rollo jurisdiccional de San Salvador de Cantamuda

 

El rollo jurisdiccional, en la plaza del pueblo, recuerda otro tiempo; un puente medieval.  Su joya, una iglesia románica, la Colegiata de San Salvador. Más de mil años reflejados en la piedra sobreviven al paso del tiempo. Dicen que la espadaña de su campanario es la más bella del románico español…

 


Peña Tremaya

 

Todo comenzó, dice la leyenda una noche fría de invierno. El conde Munio vive en el castillo de Peña Tremaya. Duda de la fidelidad de doña Elvira, su mujer. Carga en una mula coja sus enseres, y le da por compaña una criada muda. Espera que se despeñen y mueran. Llegan a San Salvador y la muda ‘canta”. Cambia de nombre. Toma el de San Salvador de Cantamuda.

Dice la historia en dos documentos: 1037 y 1069 conservados en la catedral de León que la condesa Doña Elvira otorgó una cuantiosa donación e incluye el monasterio. Después colegiata con abad y canónigos…Su construcción, poco a poco a través de los años.

 


                                       Interior de San Salvador de Cantamuda.

 

El interior, de una armonía portentosa, sobrecogedora. La nave se cubre con bóveda de cañón, propia del románico puro; el ábside central con bóveda de horno reforzado; capiteles con bueyes, caballos y una serpiente. El altar mayor, excepcional… El templo, para más realce, en un prado…

 


                                         San Salvador de Cantamuda

martes, 28 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Tierra de osos y lobos

 



                    Valle de la Liébana. Ladera norte del Puerto de Piedrasluengas. 


Julio, 28 martes

 

Tenía ganas de volver por aquellas tierras. Quería saludar a las montañas, esas de las que vemos sus nombres escritos en los mapas. Quería reencontrarme con el Carrión y el Pisuerga recién nacidos y con otros ríos menores. Con árboles impresionantes, con cumbres que arañan, en la lejanía, el cielo.

 


                                Vaca de raza parda palentina


Pastan vacas de raza parda palentina y caballos bretones en los prados. A casi todos los circundan pastores eléctricos. Es tierra de osos y lobos. Los prados, en las laderas de los montes. La hierba segada preparada para cuando lleguen los días duros del invierno. La gente está en sus cosas. Esta España despoblada, de pueblos minúsculos, algunos con escudos nobiliarios en sus fachadas, orillan la carretera.  Ven pasar los coches…

San Cebrián de Mudá, intenta aclimatar el bisonte europeo. No hubo suerte. No había nadie. La oficina, cerrada. Un grupo de chavales jugaban bajo un nogal en las horas de la siesta. Habían llegado esa mañana para pasar unos días en la montaña…

            En el Parque Natural de las Fuentes Carrionas nace el río Carrión. Aguas abajo, en Dueñas, las entregará, como tributo al Pisuerga.

 


                 Oquedad por la que aflora el río Pisuerga

 

Carretera adelante, el pantano de Requejada, tiene el agua azul de cielo, remansada, en este caso, del Pisuerga. Antes de llegar, a Areños, el río todavía, aprendiz de todo, tras pasar por Tremaya (15 hab.)  y Santa María de Redondo (43 hab.), lleva a Fuente del Cobre. Dicen que, por la oquedad, aflora, pero viene de las laderas del Pico Valdecebollas…

 


                 Camasobres (Montaña Palentina)


Camasobres (12 hab.) y Piedrasluengas (7 hab.) que da nombre al puerto, uno de los lugares más bellos que uno puede encontrase por los caminos; a la derecha, Piedra Labra, ese que pintábamos de marrón en el mapa y la cumbre, blanca. El la lejanía los Picos de Europa recortan el cielo y el Pico Tres mares, dice que sus aguas van al Cantábrico, al Mediterráneo y al Atlántico.

¿Delante? La Liébana y el verdor tupido de endrinos, tejos, hayas, robles…


                          Peña Labra

 

domingo, 19 de julio de 2026

Una hoja de cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Higuera

 

 


Julio, 19 domingo.


Me acuerdo de los versos de Manuel Machado: “Quema el sol, el aire abrasa”. Mañana de mes de julio. El cielo, con calima del desierto. No está limpio. Acuden los tordos, en bandadas, a la higuera en la busca de la fruta madura.

La higuera llegó al Mediterráneo desde la parte más occidental de Asia. Es un árbol de hoja caduca y de mediana altura, de madera blanca y blanda, que da brevas e higos y algunas, las dos cosechas. A esas se les llama bíferas. Las brevas vienen por san Juan de junio, los higos cuando ya está bien entrado el verano. Tiene la corteza de color grisáceo El refranero no la trata muy bien: “la leña de higuera, que la corte mi hijo y la queme mi nuera”.

Es un árbol que aparece en el Evangelio y maldecida por Jesús. Es uno de los pasajes que inducen a confusión, porque la maldición le viene porque no tiene fruto…

Aparece en la obra de numerosos autores. José Antonio Muñoz Rojas en Las cosas del campo dice: “Ahí tenéis a la higuera. Las ramas que peló el invierno, caen graciosamente curvadas de los troncos cenizosos (…)”

Miguel Hernández, en una de las elegías más bellas escritas en nuestra lengua y en la que llora la muerte de su amigo Ramón Sitgé, escribe: “Volverás a mi huerto y a mi higuera / por los altos andamios de las flores / pajareará tu alma colmenera”.

En otra elegia, Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, el torero de la Generación del 27, Federico García Lorca, llora con todo su dolor de amigo: “No te conoce el toro ni la higuera, / ni caballos ni hormigas de tu casa. /  No te conoce tu recuerdo mudo / porque te has muerto para siempre”.

Otro poeta del campo, Antonio García Barbeito, aunque en este caso lo hace en prosa, en De lo cercano habla de la higuera: “Podíamos cruzar el campo de parte a parte, todo el término un gran territorio, y podíamos ir de un pozo a un cercado, de una huerta a unas higueras, de un olivar a una era, sin que nada, acaso una linde alta, acaso una valla alambrada, pero de fácil paso, acaso un portillo sin más llaves que un par vueltas de alambre, se nos impusiera”.

Sentado a su sombra, sueño y dejo que pase el tiempo…

sábado, 18 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Abandono rural

 







Julio, 18 sábado

 

El telediario muestra imágenes pavorosas; los periódicos digitales – los otros, lo de papel prácticamente han desaparecido – se renuevan con una periodicidad asombrosa y dan noticias de cómo se dominan algunos fuegos y aparece otros.

Las últimas noticias dicen que han ardido o arden tierras de la Axarquía malagueña, del Este de Almería, de las Cinco Villas en Aragón, de lugares de Navarra y de otros de Castilla-La Mancha, en Guadalajara. Pronto van a ser sustituidos por otros. ¿Dónde? Donde menos se piense.

Dan explicaciones sobre sus posibles causas. Ustedes también tienen las suyas. Casi todos coinciden en una: abandono rural. El campo se ha quedado, como otros lugares, sin nadie. La radio decía que han desaparecido de nuestro suelo más de veinte mil pastores. Es decir, la posible población de un pueblo que apunta de medio para arriba. 

La poca rentabilidad, las malas condiciones de vida, la dureza del trabajo, la dependencia de factores externos: lluvias, carencia de cosecha o que no vengan otros productos de otros países que gozan de permisividad y mientras tanto, a los autóctonos de les cruje con ‘plagas’ burocráticas y de las otras.

Hay más. Una a todo eso la falta de prestaciones – he estado casi medio mes yendo y viniendo, por causas familiares a Tolox, desde Álora, dos veces al día. En una distancia de treinta kilómetros. Carreteras sobre caminos de herradura. Aproximadamente, se invierte casi un hora, se interrumpe la comunicación de teléfono y si tienes la ‘suerte’ de encontrarte por un camión por delante…¡Ni les cuento!

No hay mejor suerte si se va a Antequera, desde el eje del Guadalhorce. La hora de viaje no te la quita ni Dios (Bueno, Dios está para otras cosas, disculpen que lo implique aquí). Por cierto, han comenzado las obras para prolongar en 4 km. de autovía, ¡aleluya!, para acercar Málaga, dicen, a Ronda…

Alguien debería ver cómo están las cunetas. Yerbas secas, plásticos y basuras. (Esto no lo produce la tierra). Lo cierto es que el campo, por una u otra cosa, está abandonado y España arde.

jueves, 16 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Acinipo

 


                 Acinipo. Ronda (Málaga)


Julio, 16 jueves.

 

 

Mañana de verano. Madrugo para evitar las horas del mediodía.  Me echo a andar ‘por la rosa de los vientos’.

 

Si al salir de Ronda, como yo, después de pasar por la Indiana, sigues de frente, te lleva por la izquierda, a Montejaque y Benaoján. Hoy las descarto; por la derecha, a las ruinas romanas de Acinipo.

 

“Se ubican - dice la guía de la que me sirvo - en una gran meseta caliza de origen terciario, con una altitud media de 999 metros, sobre el nivel del mar”.

 

He andado por allí varias veces. Me permito abrirte un abanico por si te es de utilidad. Si es por primavera, el campo, vestido y en flor; si por verano, como hoy, el estío hace amarillear el pasto; si es otoño, tonalidades de oros viejos y, si por invierno, el viento y el helor te corta la cara.

 

Las ruinas se mantienen en pie. Sostienen el paso del tiempo y de los hombres. Entiende que te encuentras en lugares que estuvieron poblados desde el Neolítico. Por Acinipo - eran y son fértiles sus tierras - pasaba una vía que unía puntos de tanta importancia como el Valle del Guadalquivir y la costa gaditana. El hombre, además, ayer como hoy, compraba mármoles y piedras de construcción, hierro y arcillas para la alfarería e iba de un lugar a otro...

 

Si te sientas en la escalinata, medita en la precisión del dato - ¿por qué 999 metros? - y piensa en aquellos hombres del siglo I que levantaron murallas, termas, templos, el propio teatro, que ahora te acoge.... - ¿qué actores llevarían el mensaje perdido en las ondas del viento que, quizá, como esta misma mañanalo hace en tu cara de viajero, acariciaba a los espectadores (pan y espectáculo) que otros tiempos llenaron el graderío? Hasta el siglo IV estuvo poblada; luego, transfirieron el papel dominante a la cercana Arunda.

 

De Ronda – ‘la de los toreros machos’ pregonaba Villalón – se ha escrito mucho; de Acinipo, menos, y a mi entender quizá poco. Ronda, más sevillana que malagueña es la capital de la Serranía; Acinipo, tartésica y romana. acuñó monedas con granos de uva… Parece que le va a llegar un momento de rescatar parte de aquel esplendor. Nunca es tarde...

 

miércoles, 15 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día.

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Salve, Estrella de los Mares

 


        El Purgatorio. Siglo XVIII. Parroquia de Santa María de la Mesa. Sahara de la Sierra (Cádiz)


Miércoles, 15 de julio


Doña Concha, doña Concha Piquer, dicen, mecía – porque una cosa es cantar y otra mecer – la copla como no lo había hecho nadie. Algunas, se le han acercado, pero solo eso, de cerca.

Doña Concha cantata eso de A la Virgen cirio y a la mar maera. Hablaba de La Lirio y del Café de la Bizcocha, en Cádiz. Estamos en otro tiempo. De aquello no queda nada. Del fulgor del verano, sí. De las tres celebraciones de la Virgen - Carmen, Asunción y Natividad- la marinera abre puerta en el calendario.

Salve, estrella de los mares… Este año, como tantos, habrá gente en el rebalaje con los pies en la arena de la orilla y un suspiro en la garganta esperando a la jábega que la trae desde mar adentro a tierra entre cohetes, vítores y cantos…

Entrañable, Paco Rengel, no estarás como aquella tarde -¿cuánto tiempo ha pasado desde entonces? -  El tiempo pasa, pero no borra. No quiero ni puedo hacerlo cuando el mar llegue, al compás de las olas, a la playa de El Palo.  Tú habías pregonado a la Virgen, a la festividad, a la gente que la vive unos días antes. Hombres de la mar con su fe a cuestas.  Hombres duros, de cara arrugada y alma curtida. Saben de olas y arreboles que anuncian cambio de tiempo, de tempestad y mar brava, y que sacan, a manera de copo, lo que dan las profundidades.

Esta gente de la mar conoce las noches cuando arrecia el levante, y de olas que rompen en proa o en popa y de cuando el poniente siembra el azul de pañolitos blancos. Saben de estrellas lejanas perdidas en la oscuridad impenetrable.

Ellos se adelantan a los pronósticos y con solo mirar la mar saben lo que puede pasar dentro de un rato cuando se haga realidad el cambio de tiempo, y entonces, precisamente entonces, nunca les falta ese asidero que se llama Virgen del Carmen.

En casa de mi abuela había un cuadro que me sobrecogía cuando yo era niño. La Virgen del Carmen sacaba a las almas del purgatorio ofreciéndoles desde su mano extendida un escapulario; en la otra, un Niño Jesús, contemplaba la escena donde las llamas nunca se apagaban….

En la parroquia de Santa María de la Mesa, en Zahara de Sierra, hay un cuadro con la misma temática. Tiene una variante, entre los penitos que arden en el purgatorio hay un personaje revestido de cardenal… ¡Qué cosas, verdad! Salve, estrella de los mares…

martes, 14 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Libros




Julio, 14 martes.


Le atribuyen a Shopenhauer (por cierto, aún no he aprendido a escribir correctamente su nombre): «Comprar libros sería algo bueno si también pudiéramos comprar el tiempo para leerlos».

Nos quejamos, reiteradamente, de la falta del tiempo. Es verdad. Me he preguntado muchas veces si no es no mejor poco y bien aprovechado, que mucho por donde las basuras se imponen inexorablemente.

Soy un convulsivo comprador de libros. Tengo una máxima, si llego a la página 30 y no me ha enganchado, lo dejo. Me va a hacer perder un tiempo precioso y no voy a sacar ningún provecho. Es más, si comienza a rodar de un lugar a otro de la mesa o, de silla en silla, o de aquí te dejo y me olvido de él, tampoco tiene ningún sentido ser recalcitrante.

Ahora, observo en muchas librerías (no voy a hacer la relación, pero en Málaga todo el mundo sabe a las que me refiero) la proliferación de autores con apellidos extranjeros. Obviamente, son desconocidos, no por su calidad literaria que si la desconozco no puedo juzgarla. Creo que es una moda donde parece que lo de fuera es mejor.

Han desaparecido los autores españoles de las estanterías. No están de moda. ¿Alguien se ha tropezado últimamente con Juan Ramón, con Alberti, los Machado, Pérez Lozano, o Pío Baroja…? ¿Alguien ve obras de Cervantes, Quevedo, Pereda, San Juan de la Cruz, Bécquer, Galdós o Rosalía?

Eso, por citar a algunos. En Tarazona, en una ocasión, busqué si tenían las Cartas desde mi celda… La nada por respuesta. Cuando le dije a la ultima señorita que me atendía que se habían escrito muy cerca de allí, en Veruela, me miró con asombro. Me cupo la duda, si conocía incluso, la existencia de Bécquer.

Algo parecido me ocurrió en Moguer. Ninguna librería tenía nada de Juan Ramón. En un momento determinado se me ocurrió decirle: es que ustedes están en el mapa por los hermanos Pinzón y por Juan Ramón. Créanme que me miró casi perdonándome la vida… y me dijo algo que me hundió: “Es que nadie lo lee”. ¡Ay, pena, penita, pena! De aquellos polvos estos lodos…

Es verdad que somos presas fáciles de la prisa. Tenemos muchas cosas a las que atender y para las que no siempre disponemos del tiempo necesario. Queda a un lado lo verdaderamente interesante.

Además, hay un factor añadido, el espacio. Vivimos en pisos reducidos. A Andrés Trapiello le leí en una ocasión: “no entran más libros hasta que no salgan; uno que entra, otro que sale”. El problema viene cuando tienes que decidir de cuál te desprendes… ¡Ay, Dios mío!

 

lunes, 13 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Oh, bosques y espesuras...

 




Julio, 13 lunes.

 

Gonzalo de Yepes, en Toledo, era un hombre con posibles. Emparentado con la nobleza vieja como otros españoles de aquel tiempo. En su final pudo estar arruinado. Tuvo un hijo de igual nombre y un nieto que también se llamó Gonzalo. En la familia aparecen médicos y comerciantes, profesiones, en aquel tiempo. cercana a los judíos o judeo-conversos.

El menor de los Yepes tras la muerte de su padre aparece viviendo en Toledo. Lo acoge un tío canónigo de la  Catedral. Se desconoce su nombre. Posteriormente, “agente comercial” de la familia. Acude, cada año, a la feria más importante de España, entonces, la de Medina del Campo.

Durante el trayecto que se hacía, en caravana con otros ‘enviados para el mercadeo’ o a caballo…, la noche la pasaba en Fontiveros, en casa de una viuda de la que tampoco sabemos su nombre

Regentaba una pequeña tejeduría de sedas y “buratos”, paños finos de esos que usaban las damas con chales y que a decir de Covarrubias “tan transparentes que descubren lo que cubren”.

Con ella trabajaba una muchacha, Catalina Álvarez, probablemente, nacida en Toledo. De ella dicen que era “joven, doncella, hermosa, de porte distinguido, y buena”, pero pobre, huérfana pobre.

Gonzalo de Yepes se enamora de ella. La familia se opone.  Los clérigos de la familia tienen acceso a la documentación. Toledo en aquel tiempo tiene poco más de cincuenta mil habitantes. Hoy sería un pueblo grande. Todos se conocen. Saben de sus vidas…A pesar de la situación, Gonzalo de Yepes y Catalina contraen matrimonio. La familia, cristiana vieja, lo cesa en todos sus cargos comerciales y de representación.

El joven galán de padre arruinado (no le dejó nada en herencia a muerte) se casa en 1529 con una joven que podría tener una ‘mancha”… Ser judeo-conversa. Eso, en Toledo, les traía al pairo. Casi todos lo eran, pero y ¿si era morisca? Eso podría suponer la “gran deshonra de la familia”.

En 1530 nace el primer hijo, Francisco. Contó la boda de sus padres que se “habían casado por amor como se casan los pobres”. Establecidos en la Moraña (“tierra de moros”) nace, su segundo hijo: Luis. Murió unos años después, ya no vivía su padre, de hambre. Como suena y Juan… posiblemente en 1540. Pasado el tiempo ese niño sería el más grande poeta (si tienen tiempo les animo a leerlo) de la Literatura Española. Se conoce con el nombre de San Juan de la Cruz.