Paisaje otoñal en La Pernía
Julio, 29 miércoles
La Pernía es una comarca en la Montaña
Palentina. Al norte limita con el Puerto de Piedrasluengas; al este, con las
Sierra de Corisa, de Híjar, Peña Labra y Valdeolea; al sur, con Cervera de
Pisuerga y al oeste con el Parque Natural de Fuentes Carrionas.
Tiene monte, paisajes, un río de norte
a sur, el Pisuerga recién nacido con pajarillos que cantan en sus choperas una
mañana de verano; lobos y osos ocultos en la impenetrabilidad de las laderas,
más grandes cuanto más cercanas, y una leyenda que cambió el nombre del pueblo.
No hay gente en estos pueblos. Su ‘capital’, San Salvador de Cantamuda (108
hab.).
El rollo jurisdiccional, en la plaza
del pueblo, recuerda otro tiempo; un puente medieval. Su joya, una iglesia románica, la Colegiata de
San Salvador. Más de mil años reflejados en la piedra sobreviven al paso del
tiempo. Dicen que la espadaña de su campanario es la más bella del románico
español…
Todo comenzó, dice la leyenda una noche
fría de invierno. El conde Munio vive en el castillo de Peña Tremaya. Duda de
la fidelidad de doña Elvira, su mujer. Carga en una mula coja sus enseres, y le
da por compaña una criada muda. Espera que se despeñen y mueran. Llegan a San
Salvador y la muda ‘canta”. Cambia de nombre. Toma el de San Salvador de
Cantamuda.
Dice la historia en dos documentos: 1037
y 1069 conservados en la catedral de León que la condesa Doña Elvira otorgó una
cuantiosa donación e incluye el monasterio. Después colegiata con abad y
canónigos…Su construcción, poco a poco a través de los años.
Interior de San Salvador de Cantamuda.
El interior, de una armonía portentosa, sobrecogedora. La nave se cubre con bóveda de cañón, propia del románico puro; el ábside central con bóveda de horno reforzado; capiteles con bueyes, caballos y una serpiente. El altar mayor, excepcional… El templo, para más realce, en un prado…
San Salvador de Cantamuda
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