domingo, 5 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. La mano de Dios

 

 



Julio, 5 domingo.


Dice la Biblia que Dios se puso a trabajar. Bueno, Dios trabaja todos los días, pero en aquel tiempo, lo hizo de otra manera. Al tercer día, el Señor formó grandes océanos y tierra seca. Llamó a las aguas, mar y a la tierra seca, tierra. Embelleció la tierra con flores, frutas, plantas y árboles.

Y, entonces, en la tierra seca plantó muchos árboles. A unos, les llamó olivos; a otros, encinas; a otros, alcornoques… Les dará madera resistente, dijo, para que hagan arados para el campo y bigas para sus casas o para cuando levanten templos en mi honor. Y les darán bellotas, aceite y corcho. Las noches de invierno encenderán lumbres para calentarse y hablarán, de sus cosas, y de las mías. Los viejos les contarán cuentos a los niños y así podrán aprender cosas….

A los árboles que colocó cerca de las aguas de los ríos, dijo que se llamarían árboles de ribera y así nacieron los chopos, álamos negros y blancos, fresnos, mimbres, que no eran propiamente árboles, pero con sus varetas harían canastas, cestos…

 

                                           


Y Dios, que estaba en todo, dijo, como el hombre al que crearé el penúltimo día, tendrá algo que los demás no tienen, o sea inteligencia porque será semejante a mí pues le alumbraré para que de los prunos silvestres saque bruñuelos que le darán bruños exquisitos.

Y los comerán frescos, o sea directamente, cogidos con las brisas de la mañana, del árbol cuando cada verano los árboles estén cargados de frutos y podrán, además, hacerlos compota y mermeladas y deshidratados los comerán secos.

 


Y Dios no se quedó ahí. No. Fue y dijo, van a injertar en las cepas de las vides diferentes variedades de uvas y de ellas sacarán vino y cuando les mande a mi Hijo, les enseñará que esa es su Sangre y que la beban en su recuerdo…

Y Dios se dijo – pero eso se lo dijo para sí – y aún los alumbraré para que inventen el teléfono. Un chisme por el que se podrán hablar amigos cuando estén lejos y se cuenten sus cosas y se digan que tienen ganas de verse y que hace mucho calor y que esta mañana hace una brisa excelente porque San Pedro, el que lleva las llaves, se ha dejado las ventanas entreabiertas, y… ¡pues eso!

Y Dios le creó más cosas, muchas más. Y se las puso para su disfrute y le dio algunos encargos, pero como los hombres somos así ¡vino lo que vino! Pero, de eso, hablaremos otro día!

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