Acinipo. Ronda (Málaga)
Julio, 16 jueves.
Mañana de verano. Madrugo para evitar las horas del mediodía.
Me echo a andar ‘por la rosa de los
vientos’.
Si al salir de Ronda, como yo, después de pasar por la
Indiana, sigues de frente, te lleva por la izquierda, a Montejaque y Benaoján. Hoy
las descarto; por la derecha, a las ruinas romanas de Acinipo.
“Se ubican - dice la guía de la que me sirvo - en una
gran meseta caliza de origen terciario, con una altitud media de
He andado por allí varias veces. Me permito abrirte un
abanico por si te es de utilidad. Si es por primavera, el campo, vestido y en
flor; si por verano, como hoy, el estío hace amarillear el pasto; si es otoño,
tonalidades de oros viejos y, si por invierno, el viento y el helor te corta la
cara.
Las ruinas se mantienen en pie. Sostienen el paso del
tiempo y de los hombres. Entiende que te encuentras en lugares que estuvieron
poblados desde el Neolítico. Por Acinipo - eran y son fértiles sus tierras - pasaba
una vía que unía puntos de tanta importancia como el Valle del Guadalquivir y
la costa gaditana. El hombre, además, ayer como hoy, compraba mármoles y
piedras de construcción, hierro y arcillas para la alfarería e iba de un lugar
a otro...
Si te sientas en la escalinata, medita en la precisión
del dato - ¿por qué
De Ronda – ‘la de los toreros machos’ pregonaba
Villalón – se ha escrito mucho; de Acinipo, menos, y a mi entender quizá poco. Ronda,
más sevillana que malagueña es la capital de la Serranía; Acinipo, tartésica y
romana. acuñó monedas con granos de uva… Parece que le va a llegar un momento
de rescatar parte de aquel esplendor. Nunca es tarde...
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