lunes, 6 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Adelfas

 





Julio, 6 lunes

 

Están los bordes de la carretera con el bonito subido. Es decir, están en flor las adelfas. Alguien, no sé quién, de esas personas que tienen sensibilidad en la administración, decidió que las medianas y los bordes de las carreteras podrían sembrarse de adelfas. Acertó.

Cuando llega junio, el campo por nuestra tierra comienza a agostarse. Nosotros, los que vivimos al sur del Sur tenemos la ventaja de ver llegar antes que otros, las flores en primavera, el azahar en marzo y las rosas en el parque. Vemos, también, como llega antes el verano y el campo pierde el verde de la esperanza.

Gozamos de una propina.  Ya ha llegado - la propina - por eso que en Geografía se llama latitud, o al menos así se llamaba cuando yo estudiaba, a otras regiones más distantes, que nosotros del Ecuador, ya está aquí. O lo que es lo mismo, a nosotros las adelfas nos florecen antes que a ellos.

El maestro Barbeito las llevó a su obra literaria: “La adelfa siempre tendrá amargo su jugo, como dulce lo tendrá la caña de azúcar; sabrá dulce el agua si la bebemos tras haber comido bellotas, y nos sabrá salobre si la bebemos tras haber comido melón, aunque se el más dulce”. La Tribu (2012) ABC de Sevilla.

Están ahítas de colorido: blancas, rosas, fucsias, lilas… Una sinfonía de color rompe en medio del jardín o se sube, por las cañadas, por las riberas de los arroyos, por los lugares por los que, algunas veces, corre el agua, que va a otro arroyo, y al río, y… ya sabe…

Me embebo, también, en la Poesía Breve de Joaquín Romero Murube. De ella entresaco: “En la rosa y el blanco de tus luces / bajo tu flor de azúcar y veneno / adelfa de los jardines andaluces, / pierden los pulsos de su latir sereno”.

 

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