Pau, en el Bearn francés.
Julio,
8 miércoles
En recuerdo
a mis amigos Jacques Laulheret y Rafael Lería
Dicen, que los franceses inventaron el chauvinismo. Olé por
los franceses. Las retransmisiones de la televisión gala del Tour son una
gozada. ¡Qué manera de enseñar los suyo! Las imágenes preciosas. La marcha de
los ciclistas es la excusa perfecta para mostrar palmo a palmo su país.
Solo tiene un inconveniente. O siesta, o Tour porque ‘soplar
y sorber’, ya se sabe. Francia es una
fiesta al paso de la carrera. Pueblos medianos; otros, pequeños, casi aldeas,
en la calle. La gente a pie de carretera; el entusiasmo, generalizado.
A esa hora, a la hora de la siesta, cada año nos traen los
puertos emblemáticos, los ríos señeros, los bosques tupidos, las campiñas
feraces, los viñedos exuberantes. Todo limpio, todo pulcro. Todo a pedir de
vista donde se ve que el civismo, la urbanidad y la educación no se venden en
el supermercado de la esquina.
Ríos bellísimos de aguas azules, claras, limpias; bosques
tupidos; frondosidad de lo verde. Campos sembrados de cereales: maizales, trigos,
campos de centeno. El esfuerzo de los hombres de las bicicletas, colosal; el
paisaje, sin igual.
No hay papeles, ni cartones, ni basuras en las cunetas; no
exhiben el muestrario de latas que ‘crecen’, generosamente, tan espontáneamente
en nuestras carreteras. Esta gente del país vecino con nosotros tiene algunos
puntos en común; en otras cosas hace mucho tiempo que se nos escaparon por delante.
Vamos, que no les vemos el número del dorsal.
La gente hace una fiesta del paso del Tour por sus ciudades,
por sus pueblos, por la puerta de sus casas. Setos recortados. Detalles de buen
gusto. Muestran su bandera; ondea al viento. Enseñan sus habilidades, lo que
producen en su zona. Todo sin grandes dispendios. Unas pacas de paja, por
ejemplo, sirven para confeccionar una bicicleta, o una mesa que invita a su
gastronomía, o unas botellas del buen vino que crían en la región…
Olé por ese espectáculo visual que cada siesta se nos
coloca, enfrente, en el saloncito de nuestra casa…
Hoy, un año más, ha llegado a Pau, la ciudad de mi amigo
Jacques. Mi recuerdo y gratitud hacia ellos no se desvances nunca pero hoy aflora de manera especial. Amigos, nos dejasteis desamparados.
Eso no se hace…
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