miércoles, 8 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora La fiesta del Tour

 



                Pau, en el Bearn francés.


Julio, 8 miércoles

 

                  En recuerdo a mis amigos Jacques Laulheret y Rafael Lería

 

Dicen, que los franceses inventaron el chauvinismo. Olé por los franceses. Las retransmisiones de la televisión gala del Tour son una gozada. ¡Qué manera de enseñar los suyo! Las imágenes preciosas. La marcha de los ciclistas es la excusa perfecta para mostrar palmo a palmo su país.

Solo tiene un inconveniente. O siesta, o Tour porque ‘soplar y sorber’, ya se sabe.  Francia es una fiesta al paso de la carrera. Pueblos medianos; otros, pequeños, casi aldeas, en la calle. La gente a pie de carretera; el entusiasmo, generalizado.

A esa hora, a la hora de la siesta, cada año nos traen los puertos emblemáticos, los ríos señeros, los bosques tupidos, las campiñas feraces, los viñedos exuberantes. Todo limpio, todo pulcro. Todo a pedir de vista donde se ve que el civismo, la urbanidad y la educación no se venden en el supermercado de la esquina.

Ríos bellísimos de aguas azules, claras, limpias; bosques tupidos; frondosidad de lo verde. Campos sembrados de cereales: maizales, trigos, campos de centeno. El esfuerzo de los hombres de las bicicletas, colosal; el paisaje, sin igual.

No hay papeles, ni cartones, ni basuras en las cunetas; no exhiben el muestrario de latas que ‘crecen’, generosamente, tan espontáneamente en nuestras carreteras. Esta gente del país vecino con nosotros tiene algunos puntos en común; en otras cosas hace mucho tiempo que se nos escaparon por delante. Vamos, que no les vemos el número del dorsal.

La gente hace una fiesta del paso del Tour por sus ciudades, por sus pueblos, por la puerta de sus casas. Setos recortados. Detalles de buen gusto. Muestran su bandera; ondea al viento. Enseñan sus habilidades, lo que producen en su zona. Todo sin grandes dispendios. Unas pacas de paja, por ejemplo, sirven para confeccionar una bicicleta, o una mesa que invita a su gastronomía, o unas botellas del buen vino que crían en la región…

Olé por ese espectáculo visual que cada siesta se nos coloca, enfrente, en el saloncito de nuestra casa…

Hoy, un año más, ha llegado a Pau, la ciudad de mi amigo Jacques. Mi recuerdo y gratitud hacia ellos no se desvances nunca pero hoy aflora de manera especial. Amigos, nos dejasteis desamparados. Eso no se hace…

 

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