Iglesia de la Purísima. Turre. (Almería)
Julio,
11 sábado
Vaya,
de entrada, que un servidor nunca ha estado en Turre, en el Levante Almeriense.
Ahí, sí; en Turre, no.
Para
ubicarlo en el mapa, solo hay que girar un poco, como quien zarandea una criba,
los puntos geográficos que rodean a Bédar (ayer los dejé claritos) que ha
tenido demasiado protagonismo en este incendio terrible. Sembrador de dolor en aquella
parte del territorio andaluz…
Mi
amigo, entrañable amigo, Sebastián, en su juicio cejisjunto, medio irónico y
conspicuo a mi artículo de ayer, me puntualizó que me “había dejado atrás” al muy
ilustre y desconocido para mí, pueblo de Turre contra el que, obviamente, no
tengo nada en contra.
Puede
que mi amigo a lo mejor tiene recuerdos de alguna novia de juventud, de una
noche de feria in lllo tempore por aquellos lares, vaya usted a saber, y,
¡mira por dónde! le ha venido el recuerdo. (Prometo no decir nada a nuestra
doña Concha). ¡Qué sé yo! Pero no quiero dejarte con esa pena.
Me
he documentado, querido amigo, para aclarar, que su nombre se debe al latín – de eso sí
sabías y sabes bastante más que un servidor que solo pasó un poquito más allá
de Introductorio - , “Turris-is" (Torre). Tercera declinación…
Está inmersa en la
Sierra de Cabrera con valiosos asentamientos de la Cultura de los Millares, la
argárica y la ibero-romana… Desde la lejanía, su enhiesto campanario, parece
que quiere arañar el cielo casi siempre azul, aunque, a veces, con nubes de
paso para hacerlo más bello. Ya se sabe, en Almería llueve poco, aunque la
sierra algunas veces en invierno amanece blanca…
Sufrieron casi todas
las guerras que nos han asolado y sus consecuencias. De esas, no hablamos. Con
solo imaginarlas probablemente nos quedemos cortos. Tuvo riqueza minera y ruina
posterior.
En la Sierra – cosa
rara en la climatología de la zona – se han criado alcornoques, que son tierra
húmeda, almeces, nogales, robles y quejigos, álamos blancos y madroños.
Cualquiera puede pensar que estamos en la España húmeda y no es el caso,
obviamente.
Su riqueza de
patrimonio, considerable; de etnografía, muy bien despachada con fiestas para
andar todos los caminos de año, con festones y vainica doble para la Fiesta
de la Vieja, la Semana Santa y las matanzas en torno a ese aminal del que
nos gustan hasta los andares.
Ah, la iglesia se la
dedican a la Purísima. Sobresale al caserío…
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