sábado, 11 de julio de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Turre

 


                    Iglesia de la Purísima. Turre. (Almería)



Julio, 11 sábado


Vaya, de entrada, que un servidor nunca ha estado en Turre, en el Levante Almeriense. Ahí, sí; en Turre, no.

Para ubicarlo en el mapa, solo hay que girar un poco, como quien zarandea una criba, los puntos geográficos que rodean a Bédar (ayer los dejé claritos) que ha tenido demasiado protagonismo en este incendio terrible. Sembrador de dolor en aquella parte del territorio andaluz…

Mi amigo, entrañable amigo, Sebastián, en su juicio cejisjunto, medio irónico y conspicuo a mi artículo de ayer, me puntualizó que me “había dejado atrás” al muy ilustre y desconocido para mí, pueblo de Turre contra el que, obviamente, no tengo nada en contra.

Puede que mi amigo a lo mejor tiene recuerdos de alguna novia de juventud, de una noche de feria in lllo tempore por aquellos lares, vaya usted a saber, y, ¡mira por dónde! le ha venido el recuerdo. (Prometo no decir nada a nuestra doña Concha). ¡Qué sé yo! Pero no quiero dejarte con esa pena.

Me he documentado, querido amigo, para aclarar, que su nombre se debe al latín – de eso sí sabías y sabes bastante más que un servidor que solo pasó un poquito más allá de Introductorio - , “Turris-is" (Torre). Tercera declinación…

Está inmersa en la Sierra de Cabrera con valiosos asentamientos de la Cultura de los Millares, la argárica y la ibero-romana… Desde la lejanía, su enhiesto campanario, parece que quiere arañar el cielo casi siempre azul, aunque, a veces, con nubes de paso para hacerlo más bello. Ya se sabe, en Almería llueve poco, aunque la sierra algunas veces en invierno amanece blanca…

Sufrieron casi todas las guerras que nos han asolado y sus consecuencias. De esas, no hablamos. Con solo imaginarlas probablemente nos quedemos cortos. Tuvo riqueza minera y ruina posterior.

En la Sierra – cosa rara en la climatología de la zona – se han criado alcornoques, que son tierra húmeda, almeces, nogales, robles y quejigos, álamos blancos y madroños. Cualquiera puede pensar que estamos en la España húmeda y no es el caso, obviamente.

Su riqueza de patrimonio, considerable; de etnografía, muy bien despachada con fiestas para andar todos los caminos de año, con festones y vainica doble para la Fiesta de la Vieja, la Semana Santa y las matanzas en torno a ese aminal del que nos gustan hasta los andares.

Ah, la iglesia se la dedican a la Purísima. Sobresale al caserío…

 

 

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