martes, 29 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. El Reino de Mallorca en el arte de Garrit
Septiembre, 29 martes
Una información
de la prensa mallorquina informa que el Gobierno Balear, a través de la
Consejería correspondiente, ha decidido acercar la historia del Reino de
Mallorca, bajo el epígrafe: “La creación de un reino”, a los escolares
comenzando por los más jóvenes.
Recoge los reinados de Jaime I el “Conquistador”
hasta su final con Jaime III. Abarca históricamente el período
comprendido entre los años 1231 y 1349, aunque su duración varía,
según se considere su etapa independiente o su integración definitiva en otras
coronas. Se desmembró de la Corona de Aragón después de la muerte de Alfonso I,
cuando Jaime I, su descendiente, dona Mallorca, en heredad, a Jaime II y
retorna a Aragón, tras la muerte de Jaime III en la batalla de Llucmajor, en
1349. Entre tanto, ocurren peripecias y avatares propios de la Edad Media.
Han decidido que
la mejor manera y la más atractiva es hacerlo a través de los comics. Es un
modo donde la gente menuda se puede sentir más a gusto al ser un medio muy
apropiado. Este hecho, en sí, no es único. En Andalucía la Consejería de
Educación también lo ha llevado a cabo. El
resultado, muy positivo.
Lo que sí tiene
de excepcional es la persona que ha realizado los dibujos. En este caso, Llorenç
Garrit . No lo ha hecho solo. Ha contado con otras personas que, han aportado,
además, valores estéticos e históricos y que dan aún más valor al trabajo.
Llorenç Garrit es
un hombre de Santany, nació en 1981, en sureste de la isla de Mallorca. No
conocía, absolutamente nada de su obra. Yo lo conocí a través del Certamen de
Pintura “Ciudad de Álora”. Se mueve por
los movimientos modernista. Sus inicios fueron en la música y en la jardinera
Conoce el mundo
del arte moderno de Alemania y el del Nueva York. El arte, dice Llorenç se
entiende igual aquí que Estados Unidos, lo que pasa es que allí lo valoran
mucho más”.
Estuvo relacionado, desde la
cuna, con las artes de la música y a las artes expositivas. Aficionado a los
cómics, cursó estudios de Artes Plásticas y Diseño. Los ha completado con
cursos, sobre la exploración de las artes fotográficas o pictóricas y el
auto-aprendizaje, siempre, motor de su trayectoria.
Su primera exposición mostró los
trabajos de un creador que mostraba sus expresiones artísticas de forma
profesional. Daba el salto. Era el año 2004 y combinaba la pintura con
elementos naturales.
Ahora aflora con un trabajo que
obviamente no conozco pero viniendo de la mano de quien viene no es una
aventura decir que será un asombro de calidad, rigor histórico y expresión
plástica.
lunes, 28 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Día de Otoño
Septiembre,
28 lunes
Hoy,
se ha derramado la primera, de las tres Cabañuela del Pastor. El día abrió
entoldado. Estaba gris plata; luego, se oscureció. Subió el tinte y se tornó
más oscuro. Caían gotas casi imperceptibles. La calle cada vez estaba mas
mojada; algunos coches llevaban accionado el limpia parabrisas.
A
media mañana se quiso arreglar. Comenzó a llover de verdad. Era un agua mansa, de
esa que cala. Si yo supiera escribir les diría que era algo precioso, deseado.
Les contaría que los pájaros se han resguardado entre las hojas espesas de
algunos árboles y que los campos, las lomas del Chopo y las de Virote y las
otras, todas las otras y todas las tierras la recibían como se reciben los
regalos especiales y únicos.
Era
una mañana para estarse quietecito y contemplar. Esperar serenamente que pase
el tiempo y aguardar. Aguardar… ¿qué? Ese momento en que uno siente el alma henchida
porque sabe que Dios nos está regalando su Gracia.
Me
senté donde siempre, delante de la ventana. Veía como una música casi continua bajaba
– porque, como dice Barbeito, en días como estos, Dios toca el arpa de la
lluvia- sin descanso, sin interrupción sobre las copas de los algarrobos del Peñón
Gordo, sobre el tejado de frente de mi casa, sobre los olivos escuálidos de la jerriza,
sobre las piedras desprendidas de El Hacho, desde no sabemos cuándo y están ahí
y formaron parte de nuestras vidas y de nuestros juegos infantiles.
Era
mañana de libro. Me refugié en la Vidas del Miguel de Cervantes. Una
biografía distinta. Reeditado por Destino 2025. Hace unos días, cuando caía
la tarde, en un encuentro entrañable, me lo dedicó su autor. Para mi amigo
Pepe Morales, esta vida incógnita. Con todo mi afecto. A. (esa ‘A’ la aclaro
yo: Andrés y agrego Trapiello) 18 de sept. De 2026…
He
leído hasta hace un rato. He puesto, de fondo -ahora no llueve- el Otoño de Vivaldi y acudo a comunicarme
con ustedes que me leen cuando pueden porque hoy es un Día de Otoño.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Una hoja suela del cuaderno de bitácora. Jardines de España. Reales Alcázares. Sevilla
JARDINES DE ESPAÑA 2. REALES
ALCÁZARES. SEVILLA
Hay que recorrerlos despacio.
Sin prisa. Da igual la estación del año. Su belleza, deslumbra. Sale al encuentro
del visitante. ¿Quién busca a quién?
No se sabe a dónde atender.
Puede que los descubras con las luces del otoño. Se despiden las buganvillas y
las madreselvas; rompen a llamar los ocres y amarillos…; si es por primavera,
habrá un deslumbre de todos los sentidos.
La noche, en invierno, se echa
la capa, y se resbala por las solerías y cerámicas, por entre las celosías de
las ventanas, por los recovecos de los mirtos mientras la luna rompe el embrujo
de las nubes. Y te susurra palabras de
amor, palabras…
Las tardes de primavera
eclosionan en la ruptura de los sentidos: azahares, surtidores, sombras
embrujadas… y como Altolaguirre: “Mi
tiempo labrado en el aire / en agua, en fuego, en arcilla, testimonio la de un
alma que ante Dios se exterioriza”
El verano tórrido de Sevilla necesita durante el día las sombras, sus sombras, las sombras vitales… y cuando la noche llegue, como don Antonio: “En el cenit, la luna, y en la torre, / la esfera del reloj iluminada. / Yo en este viejo pueblo paseando / solo, como un fantasma”.
Casi imposible, describir en
pocas líneas toda la realidad, la poesía, la historia, incluso la leyenda, que
encierran estos jardines. Junto al palacio real habitado más antiguo de Europa,
Patrimonio, hoy, de la Humanidad
En la antigüedad, huertas
musulmanas; hoy, jardines exuberantes. Abarcan toda la Historia y los estilos
de la jardinería desde el siglo X hasta casi nuestros días. No queda un palmo
que no ofrezca o parte de esa historia o la belleza acumulada a través del paso
de los años. Y, en silencio conmigo mismo, lo hago más mío porque “Yo soy
como la gente que a mi tierra vinieron / - soy de la raza mora, vieja amiga del
sol - que todo lo ganaron y todo lo perdieron…”
Pavos reales, gorriones, palomas, vencejos, golondrinas “pero aquellas que el vuelo refrenaba / tu hermosura y mi dicha al contemplar, / aquellas que aprendieron nuestros nombres…/ esas…no volverán”), jilgueros con nidos, cuando viene mayo, en los naranjo, ruiseñores en las madreselvas…
Antiguos jardines de los taifas
Sevillanos, viejos cruceros almohades, esplendor de lo mudéjar, grutescos
renacentistas que conviven hoy con escenografías barrocas, recuerdos de la
epopeya americana, delicados toques de eclecticismo novecentista, retazos
de jardín regionalista de principios del siglo pasado e incluso un ligero
apunte de paisajismo inglés en honor de S.M. la Reina Victoria Eugenia.
Todo perfumado con un aura de
romanticismo que impregna la poética de sus patios y fuentes, la espesura de
sus setos, la hierática frescura de sus estanques, la sombra de sus árboles, la
escondida semántica de sus nombres: jardín del Chorrón, de la Danza, de la
Galera, jardín del Laberinto, de las Damas, de los Poetas, patio del León,
estanque de Mercurio, pabellón de la China…
Una letanía de nombres. Cada
uno de ellos en sí encierra tanto como para dejar que pase el tiempo en su contemplación
sin tener que justificarlo. Porque aquí
se encierra historia. Mucha historia y belleza, tanta, tanta que uno no sabe
con cual quedarse. ¿Y si se queda con las dos? Entonces, necesariamente, tiene
que ir una y dos o más veces a extasiarse en su interior.
Joaquín Romero Murube, su Conservador, entendía
el Alcázar no solo como un palacio histórico, “sino como un refugio espiritual
donde la naturaleza, el agua y la arquitectura islámica y renacentista se
funden en una sola melodía”.
Mirtos, calas, nenúfares… y ¿como no? rosas, siempre rosas, rosas con espinas, ahíta de color y belleza, como la vida, como Sevilla, como los Jardines de sus Reales Alcázares…
Y si tienes ocasión, siéntate, sueña ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén
P.d. Fotos. Tomadas de la red; M. Hidalgo.
sábado, 26 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra música folk ¿una desconocida?
Pepe
Rosas, Paulina, Juan Martín “El Capitán”, Rafael Lería
Septiembre,
26 sábado
Álora,
cuna de arte desde tiempos perdidos, desde no se sabe cuándo ha sido un poso de
referencia en convenciones, encuentros de estudiosos y conocedores del mundo
del folclore, la etnografía y la riqueza cultural que duerme bajo la pátina del
olvido. Álora aflora, pero después, otra vez, vuelve a ocultarse no sabemos por
qué.
Dentro
del folclore de Álora hay dos figuras – sin por supuesto, olvidarnos de otras –
que descuellan sobre todos lo demás. Uno fue, Pepe Rosas. El profesor Rodríguez
Becerra, Catedrático emérito, de Antropología Social de la Universidad de
Sevilla lo definió como “memoria colectiva de un pueblo”. No hace falta
decir que es acertadísima la definición.
Había,
además, una serie de personas, “gente del pueblo” - ¿Puede haber una
expresión más bonita? que atesoraban coplas canciones, villancicos… A vuela
pluma pienso en la Niña Benítez, el maestro Escalona, Antonio “el Divino”,
Juan Martín “El capitán”, el maestro Paquirri, María “la Estorba”
Gabriela López, Juan "Veneno", Dolorcita “la Rubia”. Y llegado aquí pido perdón por la
omisión de muchos más nombres. La memoria de uno, endeblísima…
El
otro pilar, el Grupo Folk Nuestra Tierra, bajo el alma de Tomás Salas.
Surgieron en un momento donde la música Folk (la palabra folclore significa
“saber del pueblo”) en España se removían en los cimientos que estaban olvidados
o identificados con algo que no era. Quizá sería más exactos decir ‘dormidos’ y
esperaban como el arpa de los versos de Bécquer, la mano que le arrancase las
notas.
“Nuestra
Tierra”, uno que ama estas cosas sintió que ellos nos regalaban algo que todos
necesitábamos y que llegó en su momento. Sacaron del arca prendas preciosas. Es
más, casi únicas. Sabíamos que estaban
ahí, pero…. Y ellos con un trabajo de casi ‘rebusca’ (pemítaseme la expresión)
comenzaron a sacar coplas, canciones, momentos de la pequeña gran historia de
Álora.
En
sus canciones supimos cómo era la Álora de nuestros bisabuelos, o de quizá
antes. La vida cotidiana del pueblo se expresaba en el cante y baile. Y dijimos
que para patrona bendita…Y supimos que nuestro callejero no era como el de
Madrid, sino mejor, porque tenía tres calles de las que carecía la Capital de
España y que eso de los noviazgos en las esquinas… pero y si el pretendiente
¿era aceitunero? Pues entonces, la madre terciaba. ¡Ay, mi niña que yo quiero
otro novio ti!...
Había
más, la lacra, la enorme lacra de la violencia. Se nos adelantó a los tiempos y
se cantó a modo de romance… Y supimos que ella en un alarde de generosidad
enorme dejó encargado que le digan a mi madre “que he muerto de una calentura
grande”.
¡Qué
grande es Nuestra Tierra! Y la tierra madre que nos vio nacer, y no es
chauvinismo. Si uno no quiere a su madre ¿a quién va querer?
viernes, 25 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Velero
Septiembre,
25 viernes
Hoy
hace un día de aúpa. Como ayer, como anteayer... Esta mañana, el hombre del
tiempo de la televisión, predijo para Córdoba 40º; nosotros, de nosotros
obviamente no habló, andamos por 36º en el termómetro del coche.
Acabo
de llegar del campo. Me he encontrado con un conocido. Se lo comentado a un
conocido y me ha dicho que eso es al sol.
Le he contestado, prudentemente. No cabía otra cosa. Bueno, si cabía,
pero era romper el platito pintado:
- Es
que yo, por la carretera suelo circular por la sombra…
No
es recurso hablar del verano y del calor. Vamos, del tiempo. No es que hace el
calor que tiene que hacer en la sanmiguelá, o sea el propio, día arriba
o día abajo, por la festividad del Arcángel San Miguel ese que dicen que
encadenó al diablo.
A
lo mejor habría que pedirle que se dé una vuelta por algunos lugares de la
tierra. Antes de actuar debería mirar el color del pelo a algunos. Lo digo para
que se confunda, no sea que se equivoque
y que encadene a otro y deje suelto a quien debe sujetar.
Se
ha levantado ya mucha gente de las playas. En Ceuta no, en Ceuta los han
echado. Quería decir que han comenzado las clases, las actividades en los
trabajos y la gente una vez acabado el verano ha vuelto a sus casas.
El
mar no, el mar está donde siempre. No se quiere ir. ¡Y mira que le hacemos
perrerías! El mar tiene una belleza inusitada. El mar va y viene. Yo diría que
según qué hora del día ofrece un color, una tonalidad del nácar de sus olas. En
este caso es el brillo de la plata sublime y limpia.
El
cielo – el mar es el espejo donde se mira el cielo – está de un turquesa subido
que tiende a azul. Hoy, Dios ha recogidos a los angelitos temprano del recreo,
y ha debido ponerlos en otros menesteres. No se ve ni uno…
Me
acuerdo de la copla: “Adónde va ese barquito / que cruza la mar serena /
unos dicen que Almería / otros que pa Cartagena”. A mi gusta ver más el mar
desde tierra. Será porque soy de secano, tanta agua me ofrece mucho respeto y
como al Piyayo, “imponente”. Ya se sabe, como en la tierra de uno, o por los ‘alreores’,
aunque haga calor, en casi ninguna parte.
jueves, 24 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Mari Carmen
Mari Carmen es
una señora mayor, bastante mayor. Ha vivido durante setenta años en un piso de
alquiler en el distrito del Retiro en Madrid. Ahora tiene 87, un cincuenta por
ciento de discapacidad y una situación económica imposible para poder pagar y
hacer frente al nuevo alquiler que le piden.
Hay algo peor.
Es un caso de la hipocresía que de un tiempo a esta parte se ha implantado en
España. Lo llaman fondos de inversión; otros, fondos buitres. Da igual el
nombre. Es la usura moderna. No están conforme con lo que ganan. Quieren
dinero, más dinero, rentabilidad al máximo. Le da igual la agonía de la gente.
Esta
pléyade de inversores ha entrado, a saco, en los barrios antiguos de las
ciudades y bajo el pretexto de que son bloques viejos y con necesidades urgentes
de reparaciones vienen con la piqueta, construyen de nuevo y, eso sí, los
bolsillos abiertos, muy abiertos. No les
importa que para poder comprar el nuevo inquilino se hipoteque para los restos.
Para ellos, el dolor de la gente, no existe.
El caso de esta señora de Madrid no
debe ser único en España. En este caso ha trascendido. Este tipo de noticias
saltan esporádicamente en los medios y afecta a los lugares más dispares dentro
de la geografía. No sabemos ¿cómo eran de larga las noches de Mari Carmen ni quien al atendía de manera asidua?
Frente a la
puerta del edificio, se concentraron colectivos para intentar impedir el
desahucio, mostrar su apoyo y protestar contra la situación del
mercado inmobiliario en España, marcada por un acceso cada vez más difícil a la
vivienda y el encarecimiento de los alquileres.
La protesta, luego, fue a otro lugar de Madrid para protestar contra la presidenta de la Comunidad. Parece que a esta señora hay colectivos que le tienen un 'especial afecto'. El problema toca a miles de
personas. No pueden acceder en España a una vivienda digna como tiene que ser y
como recoge nuestra Constitución. La tv ha informado que tras el paso por el
hospital a la señora la recogieron unos familiares.
Todo eso tiene
muchas lecturas. ¿Solo está la salida del desahucio para una mujer impedida y
con 87 años? Hay poca voluntad de coger al toro por los cuernos como
afirma el dicho que hay que hacer cuando hay voluntad de solucionar los
problemas de verdad. ¿Lo demás? Se parece a los paños calientes y músicas
celestiales.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Batatas de Jerusalén.
Septiembre, 23 miércoles
Dice el telediario que hoy, el otoño ha llamado a las hojas del calendario. Parece un día de verano: calor de media mañana arriba. Hizo un poco de fresco de madrugada; al amanecer, porque el aire era de arriba, seco; si dentro de unos días vira a levante aparecerán, entonces las primeras gotas de rocío en las umbrías, incluso.
El Dúo Dinámico sigue cantando que el "final del verano, llegó..." ¡Qué lejos está aquel Dúo que nos llenaba de empalagamiento aquellas noches de feria, y Rafael anunciaba que se iba a salir por la noche... "
Decía la copla: “Por la mañana el rocío / al mediodía, calor
/ por la noche los mosquitos / no quiero ser labrador”. Abarcaba de solo a sol.
Ya se sabe quién se arrima al campo, como poco se trae polvo en los zapatos.
Los golosos dicen que es también tiempo de las mermeladas.
Según qué sitio le dan otros nombres y en función de la materia prima de su composición se conocen por: carne de membrillo, compotas, jaleas, (si es
de abeja, entonces, sube de categoría y se le llama ‘jalea real’, calabazate,
arrope, y si me apuran pues mermelada de ciruela, higos, melocotón,
albaricoque, manzana, pera… La imaginación y el arte de la repostería no tiene
límites.
Es tiempo de que lleguen las lluvias. En Cataluña, Mallorca y Levante, ya han dejado
la tarjeta de visita. Decía una señora de esas que saben ‘demasiado’ y que pontifican ante el reporteo becario que
aquellas son “zonas inundables”. Tiempo de tormentas, seco y caluroso…
Ya
deben estar hechos los barbechos; dentro de nada, las sementeras. Lo que no hay
ya son florecillas silvestres. El campo está traspillado, agostados los pozos y
no corren las cañadas. Las flores de primavera no resistieron los rigores del
estío y, ahora, aguardan el ciclo de la vida para luego, y cuando corresponda vestirán
de colores los campos.
Han florecido las batatas de Jerusalén. Siempre florecen en
otoño, aunque haga calor como lo hace ahora. En mi pueblo las llamamos
margaritas, pero no lo son. En mi pueblo a muchas cosas les cambiamos el nombre
y, luego, pasa lo que pasa. Por ejemplo, a la fiesta más grande que se celebra
en la mañana de Viernes Santo se le llama Despedía y es el mayor de los
reencuentros…. Menos mal que con las “margaritas” salvamos los muebles.
Tienen una belleza impactante. Hay lugares donde sus bulbos
porque es una planta rematada en flor, son comestibles. Su nombre ciéntifico es
Helianthus tuerosus. Su inflorescencia, una cabeza floral, amarilla de 5
a 10 cm de diámetro. En otros lugares la llaman, también, alcachofa de
Jerusalén.
martes, 22 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Los Lagares
Septiembre, 22 martes
De antemano les prevengo que el artículo de hoy va por caminos ásperos y no fáciles. No tienen las notas poéticas en las que a veces uno procura endulzar la dureza de la píldora. Las ciencias de la naturaleza tienen cosa así.
Les digo que así apuntaba el día, al amanecer, desde el otro lado de Los Lagares, cuando parece que se va el verano. En la luz del alba se observan las siluetas de El Torcal, parte del Arco Calizo de la Provincia de Málaga (Sierra Gorda y San Jorge), y en la línea de Los Lagares: La Farola, Sierra Calabaza, El Cerrao, Santopita, …
Los Lagares se extienden entre las cuencas de los ríos Guadalhorce y Guadalmedina. Pertenecen a los términos municipales de Málaga, Cártama, Pizarra, Almogía y Álora. Están surcados por numerosos arroyos, correntías, y cañadas. Por lo accidentado del terreno provocan grandes erosiones y arrastre de tierra fértil en épocas de lluvias, que suelen descargar torrencialmente, sobre todo en los meses de otoño.
Dan impresión de ser tierras de gran aridez y poca productividad. Cumbres de elevación media y valles profundos y en hondonadas, donde parece que no hay suelo fértil. En tiempos remotos estuvieron cubiertos por bosques de encinas y matorral mediterráneo, quedando un pequeño bosque de alcornoques en Santopita (Almogía).
En su composición entran materiales de tipo alpujarride. Está formada (y ahora empieza lo duro) “por una pizarra arcillosa, gris, azulada y rojiza según los diversos gres de descomposición y según los diversos óxidos metálicos que la tinturan. Con ella alterna la pizarra micácea, atravesada, a veces, por venillas de cuarzo blanco que la hacen pasar al esquisto silíceo, y entre cuyas capas viene una caliza esquistoide azulada, gris y amarillenta”. Un poco complicado para los que somos profanos ¿verdad? …
Pero la cosa que queda ahí. En el Instituto Geológico-Minero de España, en la calle Ríos Rosas (Madrid) encontré. “A veces la cantidad de carbón hacen de ella una pizarra carbonosa. El de estas rocas es un levantamiento con muchos cambios en su depresión y disecciones por el aspecto sublevante de los grunsteins, dioritas y piedras córneas que asoman en muchos parajes”. (Créanme si les digo que estaba, y sigo estando totalmente perdido)
Y dice más: “aparecen sobre sus cimas diferentes conglomerados más o menos bastos de guijarros, de cuarzo lechoso y opalino, con los destrozos de esquisto arcilloso, formando una especie de granwaka que, en ocasiones, es reemplazado por diferentes areniscas rojas, verdosas y amarillentas que ya son tan duras que se emplean como asperones y piedras de amolar, o ya tan blandas que pasan a deleznables”. ¡Con razón a la gente de Letras nos cuestan tanto las Ciencias!)
No puede faltar una pincelada de Historia.
Almacari en el siglo X, queda admirado de sus colinas plantadas de viñedos e
higueras. Años después, los Reyes Católicos
en Cédula dada en Sevilla, en 1502, (el mismo año que la Reina Isabel entregó
la imagen de la Virgen de Flores), pretendieron proteger el cultivo de sus
viñedos y consideraron a estas tierras “que para pan no son” como excelentes
para el cultivo de la vid, almendros, olivos e higuerales, que sirvieron de
base para la dieta invernal. (Si han llegado hasta aquí les ha sobrado
generosidad y no les ha faltado valentía. Muchas gracias).
Los Lagares desde Álora. A la izq. Arroyo
Jévar; en el centro río Guadalhorce (ambos muy crecidos)
lunes, 21 de septiembre de 2026
Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Jardines de España 1. Generalife. Granada
Septiembre, 21 lunes
La
sola mención de la Alhambra ya evoca el hechizo de un pasado histórico pleno de
vida y encanto de leyendas que se llevó el tiempo. Ángel Ganivet dijo que al
visitar la Alhambra se creían sentir los arrullos y la tristeza que flota por
el aire…Afloran los sueños; empuja el deseo que va de la mano de la
sensibilidad. Uno siente algo que no aflora en otros lugares... ¿por qué será?
La
Alhambra está sobre la colina de la Sabika… En la colina de enfrente,
con solo cruzar el arroyo de los Chinos, el Generalife. La almunia de otra
época abre la puerta a un camino entre cipreses y adelfas; arriba, el cielo
azul. Entre medio, sinfonía de cantos de pájaros. Alguien dijo que la poesía
salía al encuentro de viajero porque se entraba en el paraíso.
Cuentan
que, una tarde, el hombre que cuidaba la acequia encontró a Juan Ramón Jiménez
sentado en la escalera:
- “Oyendo el agua… ¿eh? (Él, la había estado escuchando hacía más de treinta años): “Figúrese, le dijo sin esperar respuesta, las de cosas que ella me habrá dicho…lo que he oído”
El Generalife, la almunia, “huerta que par no tenía”… Jardines y edificios blancos, colgados en la ladera. Silencio y rumor de saltadores. Notas desgranadas en el embrujo de un pentagrama imaginario.
“Hablan, dijo Juan Ramón, las aguas y lloran / bajo las adelfas blancas; / bajo las adelfas rosas, / lloran las aguas y cantan”.
Patios, acequias, surtidores, escaleras y cipreses; rosas y mirtos, arrayanes que acaricia el viento que viene de la Sierra Nevada. Trae suspiros de amor, (¿Por un casual habrás visito…?), de esperanza quebradas, de sueños que suben o bajan y buscan el alma perdida entre las fuentes y, entonces, precisamente entonces, entorna los ojos – no es pecado – y dale rienda a tus sueños…
Y, poco a poco, se va el día; se viene la tarde. Jardines altos, miradores
solitarios, arrayanes, cipreses que buscan el cielo; cascadas de cantos
indescriptibles. Solo conocen la música de violines que acuden, cada atardecer,
para marcar el sendero de los sueños y….
Y me vienen, al recuerdo, los versos de Federico
“¡Con qué trabajo
tan grande
deja la luz a
Granada!
Se enreda entre los cipreses
o se esconde bajo el
agua”.