sábado, 1 de agosto de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Nuestra rosa de cada día

 


Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Un faro en tierra de Campos

 

 


            Ampudia

 

        UN FARO EN LA TIERRA DE CAMPOS

 

Agosto, 1 sábado

 

Es media mañana. Dejo, después de albergar una impresión de reverencia, admiración y sobrecogimiento, San Juan de Baños. Por Dueñas, a un lado de la carretera, la Cartuja. Recuerdo a Fray María Rafael. Sus salidas y entradas en la trapa. Su camino a la santidad…

 ¡Cómo pudo ser Castilla tan grande en santos, en tierras, en monumentalidad, en hazañas al otro lado de los mares!  La respuesta me viene con un gozo sentido por dentro. Nosotros, hijos de Castilla, en muchas cosas, también, la metemos en la alforja de pueblos que forjaron Andalucía.

Un puñado de palomas picotea en el rastrojo; No está lejos el palomar. Es un edificio redondo, inconfundible. En la parte superior unas ventanas pequeñas se abren al campo; está casi derruido. Lo ha castigado el tiempo. Tampoco hay muchos hombres que valoren ya la palomina ni la importancia económica que en otro tiempo tuvieron los palomares.



                     Monasterio de Alconada

 

Junto a la carretera, el Santuario de Alconada. Sigo camino; un poco más adelante, la torre monumental de San Miguel corta las pocas brisas que mueven los rastrojos. Sobresale a un templo, magnífico. Otro. Castilla, llena de templos y pueblos sin gente Le saca tres o cuatro cuerpos a los tejados de las casas. Una polvareda de tierra delata al tractor que va por la planicie.

 


                   Calle de Ampudia

 

Ampudia es un pueblo como todos los pueblos de Castilla de color ocre.  Sobresale también, sobre un cerro de poca altura, el castillo. Sus calles, con soportales. Voy de paso. Llego a Ampudia para saludar a una amiga.

            Contemplo, miro, me empapo de un horizonte entrecortado por oteros, algunas choperas en las orillas del río Carrión cercano ya a entregarse al Pisuerga. Están segados los trigos. El hombre castellano trabaja su tierra.



Me acerco al Museo, pregunto por Ascen. Me atiende un hombre joven, muy amable, muy atento. Él, también sabe de mi llegada. Me dice que hay un mal entendido, que ella me esperaba ayer tarde. Hace gestiones por teléfono y al rato aparece, con paso firme, enhiesta como una espiga de trigo de la Tierra de Campos, Ascen… Nos saludamos. Le pregunto por Begoña, me dice que se habría alegrado mucho de estar…

    Hablamos muy poco, solo lo que da el tiempo del saludo y cuatro palabras más, todas muy bonitas. Me dice de su alegría del reencuentro, le correspondo. Le digo que tengo que seguir camino. Ante mí solo me restan cien kilómetros para llegar a Aguilar de Campoo…

 


            Castillo de Ampudia