El Hacho; a sus pies, Alora.
Junio, 28 domingo.
No, no es la que usted está pensando. No. Es 'otra'. Tiene, también, su bellaza, pero distinta. Todavía está calentita la visita del Papa León XIV a España. Ha dejado una estela de mensajes. Hacen pensar. Lo ha dicho todo muy clarito. En la Sagrada Familia, de Barcelona, bendijo algo que aún no se había finalizado cuando estuvo por allí, el Papa Benedicto. Y, entre otras cosas, proclamó: “La cruz fue diseñada para reflejar la luz del sol durante el día y brillar como un faro de noche”.
Muchos años antes, en esta tierra nuestra, ya se tenía sentido de lo sagrado. En tiempos de los visigodos debió vivir por aquí una población de campesinos y gente que manejaba el ganado. El obispo y monje Martín de Dumio los llama ‘rustici’. El concilio del año 653, los cataloga como ‘plebe rustica’. Están más cercano al mundo del esclavo o del siervo que al del hombre libre.
No hay que descartar tampoco a los que, apartados de las orillas del río, optaron por las montañas como lugar más seguro (caza y alimento a modo de frutos secos: bellotas) de vida y subsistencia. Buscan la coronación de montes o cerros - fácil defensa y difícil acceso - y, probablemente enclavan el habitat en el entorno de alguna ermita o lugar sagrado con el apócope cristiano de “sanct”. Me viene a la mente el cerro de Sancti Petri en el camino de Álora a Almogía.
Ortiz Lozano cita a Medina Conde. Dice: “el despoblado del castillo de Sancti Petri (…) lo era de un lugar existente en 1480: habiendo una tradición de la existencia allí de un monasterio en tiempos de los godos”.
No hay que descartar, tampoco, como una costumbre venida de la época la tradición de coronar un monte con la cruz. El Hach lo está, y según el citado Martín de Dumio, en el 570 hace una llamada a la corrección (De correctione rusticorum) de los campesinos. Afirma que son muchos los espíritus malignos que habitan en los mares, ríos, bosques e incluso en los propios hombres “los cuales no saben protegerse con el signo de la cruz”.
Felipe
Aranda, - el notario fotográfico de la Álora de nuestros días - recoge en un
documento muy explicativo, sin pretenderlo, parte de lo expuesto en este
artículo. Tradición y modernidad. En el centro, la Cruz. Desconocemos quién y
cuándo la puso. Cuando yo era niño la cruz estaba hecha en madera; ahora,
metálica. En el entorno la rodea un enjambre de antenas de comunicación. ¿Cabe
mejor conjunción?
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