Junio, 21 domingo.
Málaga
y la provincia han vivido una semana fuera de sí. Lo más inconcebible que a
usted se le pueda ocurrir ya había gente que había estado allí y venía de
vuelta. Málaga ha pasado de la ilusión a la histeria colectiva. Todo se ha
desbordado y el río se había salido de madre.
Obviamente,
nuestro deseo era ascender, pero llegar a la locura generalizada que se ha
vivido en Málaga es excesivo. Esta sociedad, desengañada por muchas cosas,
necesitaba a garrarse a algo, aunque sea tan fútil como un partido de futbol.
Los
valores que otras veces nos han tenido encantados se han perdido y los hemos
suplantados por cosas muy banales. Si no se hubiese conseguido, el desencanto habría
sido enorme. La sociedad, a veces, apuesta a granos vacíos, y últimamente, en
la nuestra es flor de cada día y no
consigue frutos...
Permítanme
un recuerdo para amigos que comenzamos hace casi cuarenta años a ir juntos a la
Rosaleda: Miguel Ruiz, Pedro, Martos, Paco Estrada y sobre todo a Fernando,
Fernando Espíldora (su hermano Antonio vivía en Sevilla, y al terminar los partidos
nos hablábamos). Con Fernando he vivido momentos únicos, excepcionales. Tenía
unos golpes increíbles. De todos, ahora, porque ya no están acudo yo solo, - a
los partidos nocturnos, en invierno, no. Llego a mi casa tardísimo y mi mujer
está en zozobra).
Hay
sabia nueva. Novísima. Dos antiguos alumnos. De niños venían conmigo a la
Rosaleda. No hemos perdido el hilo del cariño.
Antonio Javier Trujillo y Jesús Mora Ávila anoche, entre un aluvión de
amigos, se acordaron de mí. Antonio Javier escribe en El Español Lean el
artículo. Excepcional, magnífico. Me
llama y me dice: Lo llamé desde Tarragona y ahora, en la alegría que nos llena,
vuelvo a hacerlo. De tú, Antonio Javier, de tú, le dije, y me responde: “No,
esta noche de Usted.”
Jesús
desde Estepona me pone un mensaje: “Don José. Enhorabuena. muchas gracias, una vez más, por sembrar
en mí aquella semilla malaguista que se mantendrá en mí hasta el fin de mis
días🥲💙🤍💙⚽”. Yo, le respondí: El mérito no es mío
sino tuyo que eres una excelente tierra para dar el ciento por no. Yo soy el
agradecido por tanto como tú me has dado. Un fuerte abrazo.
Estos dos hombres hoy, siendo niños ayer
fueron unos extraordinarios lazarillos en un momento de mi vida donde las
circunstancias casi me imposibilitaban ver la luz. Ya ven el fútbol que mueve
tanto, conjuga también los hilos de la vida para llevar la alegría a una
ciudad, a amigos lejanos que se congratulan, a otros, a los que uno, aunque no
los vea a diario, se siente unido, muy
unido…
Hoy, si toca. Ah, por cierto, en mi
carné dice que soy el socio número 181 del Málaga…
No hay comentarios:
Publicar un comentario