Fuente de los Chorros. Cuacos
de Yuste.
Enero, 30 viernes
Anoche, a esa hora en que las estrellas
más tempraneras van de recogida porque ya le piden paso las que anuncian que
viene el alba me las andaba yo – noctámbulo empedernido – embebido en Paisajes
de la Historia de España de Fernando García de Cortázar. Echo un vistazo al
teléfono móvil y me entero: la Corporación Municipal de Álora, por unanimidad,
concede ser Hijos a adoptivos a Javier Ojeda y a Jesús Mora…
De momento, pienso, las letras
de mañana para Jesús… Claro, querido Jesús, del pensamiento al hecho, va el
trecho.
Si yo supiera escribir, querido
Jesús te diría, que escribir de ti es tan peligroso como tirase en Ala Delta sin
los cordelillos para poder direccionarla desde la altura; como cruzar el Atlántico
en una traíña; como bajar el Amazonas en una tabla.
Si yo supiera escribir te diría
que me ensañaste La Vera, de Pasarón a Candeleda palmo a palmo; de la Sierra de
Tormantos a Guijo de San Bárbara; desde la paz de Yuste a degustar el helado
artesano debajo del castaño de Indias una noche de verano…
Si yo supiera escribir te diría
que me has hecho disfrutar como solo se goza cuando uno llega a una tierra a la
que has enseñado a que se quiera y, mientras bajo desde el Puerto de Mirabete a
Navalmoral de la Mata veo, al fondo Gredos, el ente totémico que llama, y cruzo
el Campo de Arañuelo y paso sobre el Tiétar y, entre en la frondosidad verde,
comienzan a salpicarse los robles a medida que me acerco…
Si yo supiera escribir te recordaría
aquella tarde en que te empeñaste en que había que bañarse y yo que no y tú que
sí, y al llegar a Arenas, la tormenta dijo que el baño para otro día. Le pediste
la ropa a Mari Carmen y te contestó que no la traía en el bolso y que eso era
cosa tuya y, ella y yo, nos fuimos a buscar casetes de música folk y a la
vuelta, aquello que había dentro del coche – no te pudiste ir en bañador – era un
león enjaulado…
Si yo supiera escribir te diría
que en el recorte corto eres más bueno que Larrubia; tienes el aguante de Dani
Lorenzo y la obsesión de Chupe; eres tan sorprendente e inesperado como un tal
Pepe Morales que te llevó a donde dicen que, entre zarzales junto a un casarón
viejo, nace el Tiétar…
Si yo supiera escribir, querido
Jesús – o sea, querido paisano - te diría que eres aunque lo no parezca la
agudeza de nuestro Fernando... “Ya, ves, te dijo aquella noche, (habíamos salido de Ávila y por Tornavacas y
el Piornal, llegamos casi de madrugada) ya estoy en La Meca”; tienes
la inteligencia de Paco Pérez Parras; la lozanía del agua que salta, entre piedras
de granito, por las gargantas en el deshielo de Gredos…
Si yo ¡supiera escribir…! Te
diría, te diría, pero ya ves, este espacio no aguanta cuarenta años de vida…
Gracias, hermano.
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