martes, 13 de enero de 2026

Una hoja suelta del cuaderno de bitácora. Pastrana, pueblo desconocido

 




Enero, 13 martes.


La Alcarria es una tierra, a medio camino entre Zaragoza y Madrid, pasado Guadalajara. La Alcarria es tierra de miel y pastores. Un descampado con los pueblos esparcidos, a voleo, con mucha historia y mucho abandono de los hombres que han luchado para sobreponerse al tiempo.

De La Alcarria sabemos por el Arcipreste, Juan Ruiz, por Manu Leguineche, o por Cela. Del Libro del Buen Amor se sacan costumbres, refranes; de la obra de Manu Leguineche – que vivió en Brihuega – cómo es la gente; del viaje de Cela dos cosas, el libro de viajes, Viaje a la Alcarria, delicioso, y el otro viaje, el que no cuenta en el libro pero que hizo con unas condiciones diferentes.

Por cierto, Cela, a pesar de que se lo preguntaron muchas veces no iba a Zaragoza. Nosotros, y digo nosotros porque la última vez íbamos en grupo, tampoco. Intentamos comer algo en Tórtola Henares – que todavía no es Alcarria, aunque está casi en la puerta -pero no nos dieron, y nos fuimos a Torija y allí sí que nos dieron, y muy bien, en Pocholo, casi a pie del castillo, al revolver de la plaza…

De otras veces anteriores quedan marcadas imágenes de Cifuentes y Trillo con el Tajo que es un río todavía muy joven y Córcoles y Zorita de los Canes y Sacedón, Buendía y las aguas remansadas en Entrepeñas y Pastrana…

Pastrana amasa historia y tragedia entres sus piedras.  A veces, la saca a la calle y hace que uno la intuya detrás de un ventana cerrada, la del palacio, o de puertas que no se abren desde no sabemos cuándo. Tiene mucho de ciudad medieval donde el tiempo se sentó en un escalón, escuchaba cómo caía el agua de los caños de la fuente y esperó la llegada del Renacimiento. Está ligada íntimamente al recuerdo de la princesa de Éboli, a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa.

¿Qué había de verdad en la leyenda del ojo tapado de la princesa? ¿Qué había de venganza hacia ella en el entramado de Escobedo, Felipe II y Antonio Pérez? No lo han conseguido averiguar los investigadores y eso que han hurgado de manera concienzuda.

La Plaza de la Hora por donde decía Cela que se ponía el sol, un mudo testigo de tantos y tantos misterios como se encierran en las vidas de las personas, aguanta impertérrita con gente que toma el sol en sus bancos.  Hoy, martes y trece de enero, el termómetro dice, que tienen una sensación térmica de -1º… Cuando yo estuve, la temperatura, era superior.



No hay comentarios:

Publicar un comentario