Matute
de Almazán. (Soria)
Enero,
27 martes
Matute
de Almazán se asienta, en la provincia de Soria, en una llanura rodeada de
pinares y tierra de cereales; por uno de los extremos de su término corre el
río Duero con vegetación de ribera en sus orillas; es una tierra fría, muy fría
y tiene 32 habitantes…
En
Matute de Matamala como se conocía en el Antiguo Régimen, nacieron Diego Laínez
en el siglo XVI, segundo Prepósito de la Compañía de Jesús, después de San
Ignacio del quien era íntimo amigo y Doroteo Hernández Vera, un hombre de Dios
a quien la vida, al nacer no le regaló nada.
Diego
Láinez Gómez de León era de origen judío. Nació en 1512. Estudio en Alcalá de Henares y
París donde se doctoró en Teología. Su prestigio alcanzó cotas muy elevadas y
el Papa lo nombró ponente y su representante en el Concilio de Trento. Escribió
una obra donde narró parte de la doctrina conciliar y entresijos de lo que
luego se llamó la Contrarreforma en oposición a lo divulgado por lo Lutero y
los protestantes y una biografía de San Ignacio.
Con San
Ignacio de Loyola coincidió en París. A su muerte fue nombrado el Primer
Prepósito General de la compañía de Jesús que, aunque en los primeros tiempos
se pensó que eran nombramientos a perpetuidad no fue así y se hicieron con
duración de tres años. Tuvo que enfrentarse, por su origen judío, con muchas
critica de los miembros de su propia Compañía. Murió en Roma, e 1565, cuando
solo contaba 53 años.
Doroteo
Hernández Vera nació a principios del siglo XX. Fue el fundador de la Cruzada
Evangélica. Su familia era indigente pero rica en valores humanos y cristianos.
Con catorce años entró como sirviente (fámulo) en el Seminario de Sigüenza. En
1926 fue ordenado sacerdote.
Durante la Guerra Civil, en la clandestinidad,
hasta 1937 en que fue detenido celebró misas y atendió a los necesitados. En la
cárcel vio que la formación evangélica de las personas que convivieron con él
era mínima y se dedicó a dar a conocer el Evangelio y el conocimiento de Dios.
En 2001 la diócesis de Alcalá empezó los trámites y el Papa Francisco reconoció
su ejemplaridad y abrió el proceso para elevarlo a los altares.
Hoy son
dos ejemplos de españoles ilustres. Desconocidos en muchos ámbitos; uno lejano
en el tiempo; otro, más cercano pero ambos personajes ilustres nacidos en un
pequeño pueblo de lo que hoy se conoce como España vaciada…
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