Enero, 4 domingo.
Ayer, cuando caía la tarde, una tarde gris y lluviosa, Trump daba una rueda de prensa y nunciaba la ocupación de Venezuela. Las cadenas de televisión interrumpían sus programaciones habituales: películas, chismorreos y concursos, Álora, daba su tierra a Juan López Cobos…
Juan fue docente. Nació en Álora en 17 de noviembre de 1942. Estudió la Enseñanza Primaria en la Escuela Pública. Bachillerato y Magisterio, por libre. Obtuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza el 28 de febrero de 1963, aunque con anterioridad en los cursos 1961-62 y 1962-63 impartió clases como ‘interino idóneo’.
Al aprobar las oposiciones empezó su labor en la Campaña de Alfabetización en la que permaneció durante cinco años, para posteriormente pasar a la Primaria en la que estuvo hasta su jubilación en el curso 2002-2003. Desempeñó la dirección del colegio público El Hacho, durante cinco años y trece como secretario, dedicando cuarenta y un años a la docencia siempre en su pueblo.
En 1974, ante la gravedad de la enfermedad de Fernando Rebollo Postigo fue nombrado Presidente de Caritas. Permaneció doce años en el cargo, y en realizó labores tan encomiables como la construcción del nuevo centro de acogida que se conoció en el pueblo como ‘colegio de la Srta. Laura’.
En 1984 ante a la llamada realizada por Tomás García para llevar a cabo una Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Álora, acude con su proverbial generosidad. Desde 1984 hasta el año 2005 en que la Fundación acuerda realizar los trámites para su disolución por carencia de medios al desaparecer el colchón económico de los intereses bancarios, Juan fue el Coordinador de la Comisión Asesora, que repartió, en total, aproximadamente, veinticuatro millones de pesetas, entre los diferentes proyectos presentados por las distintas asociaciones del pueblo.
Se manutuvo fiel y leal a la línea de ecuanimidad emanada de la vida de Tomás García. En 1981 fue socio fundador de la Asociación Coordinadora contra la Droga “Emaús”. Siempre hizo oídos sordos ante la incomprensión y prodigó generosidad a cuantos se acercaron a él. Él se daba a los más necesitados y marginados de la sociedad.
Eso,
más bien menos, que más, dice de él, su curriculum vitae. Tomás Salas, ha
publicado, un magnífico artículo. Decía de él que era un “cristiano dedicado a
los pobres”. Si me lo permiten, yo agregaría que ha sido un regalo, un hombre
de Dios, de esos que, de vez en cuando, llegan, pasan y dejan su entrega sin
que nadie se percate. Descanse en paz.
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