Álora, no está lejos, ni cerca. Dicen que, en
su sitio. El Hacho, monte coronado por una cruz (¿será cosa de los visigodos?),
le da cobijo y amparo. Sin El Hacho seríamos otra cosa. O sea, que es
consustancial a nosotros.
Está a la orilla del río Guadalhorce. Ese que
la ha liado hace un par de días en la Estación de Cártama, en Doña Ana, en Las
Monjas… Es decir, donde siempre mientras no traten de poner en orden algunas
cosas evidentes para todos menos para los que tienen que tenerlo claro. Es comienzo
de año y ahora hay que ser bueno. Ustedes me entienden.
Es el río el más importante de la provincia de
Málaga. Nace en el Puerto de los Alazores, donde se dan la mano tierras de
Granada y Málaga. Al principio parece que apunta a la Depresión Bética. Es que
no. Gira y tras pasar por Desfiladero de los Gaitanes, encamina sus aguas al
Mediterráneo.
Al río -porque ahora está de actualidad- le
alimentan por la margen derecha que es la que la ha liado en esta ocasión: el
Arroyo de las Cañas, el de Casarabonela, río Grande que recoge al de los
Caballos, (en Tolox han superado los 130 litros), el Fahala… Todas esas aguas
van ya juntas por Cártama así que a ver quién le pone los cascabeles al gato.
Ya vienen los Magos de camino, el año empieza con un día gris, entolado y muy
frío.
Alguien dijo que Álora limita al norte con la
Sierra de Abdalajís (para nosotros; la sierra del Valle); al este con los
Lagares; al oeste con la Garbía, o sea el pie de monte de la Serranía de Ronda;
al sur, con su puerto natural que es Málaga. Bueno, es así, pero no nos lo
quieren reconocer… Aquí, un poco pasotas, pues como que lo mismo…
Repito, toca ser buenos.
Viene el terral en verano. Pedimos que sean
suaves el otoño y la primavera, Cuando llueve de verdad, llueve, y lo hace
cuando cuando quiere; el frío no es mucho. Mas duro febrero que enero. ¿El
resto? como en todos sitios, cuando hace calor, hace calor, sin miseria y
cuando hace frío, Dios tirita…
Su paisaje, singular. Hay que venir a gozarlo,
sin prisas. Es un mosaico. Pieza a pieza. Como Dios quiso. Cada una con su
encanto, con su peculiaridad.
Hay una cosa clara: Alora, para amarla,
conocerla.
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